<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887</id><updated>2011-11-05T20:02:39.791-07:00</updated><title type='text'>tierra de promisión</title><subtitle type='html'>Un espacio alternativo ante la falta de pluralidad en los medios que difunden la creación y valoración artística y literaria en el Perú. 
Responsables: Ricardo Ayllón y Gustavo Tapia R.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>63</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-116594400989992398</id><published>2006-12-12T09:15:00.000-08:00</published><updated>2006-12-12T09:20:09.913-08:00</updated><title type='text'>Bebiendo té</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt; &lt;br /&gt;                   &lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;    &lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;Hasta cuándo estaremos esperando&lt;br /&gt;                               lo que no se nos debe… Y en qué recodo&lt;br /&gt;                               estiraremos nuestra pobre rodilla para siempre!&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;                                                                                                      César Vallejo&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;llevar la noche entre cabellos ondulados&lt;br /&gt;frescos   híbridos   jugando con la brisa&lt;br /&gt;recitando    versos sin mensajes&lt;br /&gt;al pie del puente&lt;br /&gt;                            con   marquitas chinas&lt;br /&gt;mirar su rostro raso   adivinar su pena&lt;br /&gt;coger sus manos   corpóreas &lt;br /&gt;danzar con ella&lt;br /&gt;un vals de  Strauss&lt;br /&gt;sobre   la Plaza Francia&lt;br /&gt;girar   y   girar&lt;br /&gt;hasta   llegar a Dios&lt;br /&gt;pedir   perdón&lt;br /&gt;con un sol en moneditas de diez&lt;br /&gt;increparle   amor a sus venas ermitas&lt;br /&gt;regresar con él&lt;br /&gt;a las seis de la mañana&lt;br /&gt;abrazados&lt;br /&gt;        bebiendo té&lt;br /&gt;                      con gotitas de ron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;&lt;strong&gt;Eva Velásquez Lecca&lt;/strong&gt; (Chimbote, 1968). Licenciada en Educación, especialidad en Lengua y Literatura. Ha publicado las plaquettes &lt;em&gt;Vida&lt;/em&gt; (2002),  &lt;em&gt;Oleaje de mujer&lt;/em&gt; (2003) y &lt;em&gt;Fantasía desplegada&lt;/em&gt; (2006). Tercer lugar en poseía del Premio Nacional de Educación “Horacio 2004”. En el 2005 publicó el poemario &lt;em&gt;Oleaje de mujer&lt;/em&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-116594400989992398?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/116594400989992398/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=116594400989992398' title='12 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/116594400989992398'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/116594400989992398'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/12/bebiendo-t.html' title='Bebiendo té'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-116551730544120737</id><published>2006-12-07T10:39:00.000-08:00</published><updated>2006-12-07T10:48:25.460-08:00</updated><title type='text'>Achiote</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/4483/2369/1600/347396/Los%20migrantes70x50cm..jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/4483/2369/320/821660/Los%20migrantes70x50cm..jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ccffff;"&gt;Fransiles Gallardo&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#ccffff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ccffff;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ccffff;"&gt;No es alto, tampoco es chiquito, no es frondoso ni escuálido, no es árbol de grueso tallo ni mala hierba. De corteza marrón oscuro, con pistilos verdes. No florea, sólo bellotas da.&lt;br /&gt;Mamá Beca las junta y las muele en el batán grande, con su chungo trac trac trac, y “en una ollita chicasha la rejunta pa los guisos y aderezos”. No arde ni pica “saborcito nomá da y muy güeno pa la próstata, dizqué es”.&lt;br /&gt;La memoria no registra si el achiote nació con el pozo de los patos o el pozo de los patos nació con el achiote “crecidito nomás luey conocido ya, tayta”.&lt;br /&gt;Es el leal y eterno confidente de Mamá Beca.&lt;br /&gt;Siempre se han sentido unidos. Ambos son almas desarraigadas. Han sido arrancados de su natural estancia. Transplantados por las circunstancias o el destino, a otros lugares, a otros veranos, a otras noches de luna “chica nomás mey venido”. Son almas solitarias.&lt;br /&gt;No conocieron la florescencia de la juventud, simplemente dieron frutos.&lt;br /&gt;El achiote vive entre el bullicio de los pollos, gallinas, patos y pavos del corral, “igualito a los eucaliptos”; ninguna otra planta nació ni creció a su alrededor, “ni mala yerba siquiera, nada”.&lt;br /&gt;Mamá Beca vive en el bullicio de un pueblo extraño “rum rum los carros a cada rato mi asustan y dasito me quitan el sueño”. Un lugar al que va haciendo suyo, y a pesar que ha ido trayendo “unito por unito a la familiota”, es una mujer ausente y solitaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“cuánta soledad albergan tus alpargatas chocolate&lt;br /&gt;y esas manos fieras que saben de flores y pasto fresco”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuántas veces la sorprendimos reclinada sobre su tronco, llorando angustias, contándole sus penas, sobrellevando sus pobrezas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“envejecen tus ollas como tu vestido floreado”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tantas veces, enrojecidos los ojos, “hipo hipo”, la escuchamos “moco moco”, contarle la congoja de los hijos ausentes y desperdigados en la distancia; en una geografía lejana, incierta y desconocida; por ella, por nosotros, por todos.&lt;br /&gt;Las malas noticias “los achaques de la vejez, será pue de la mamacha Edelmira”, enferma y lejana, sin poder hacer nada, casi nada.&lt;br /&gt;“Lejano estoy diun gran amor del cual jui dueño”, canta triste.&lt;br /&gt;Las angustias del viejo Joshua “haciendo tratos con ño Portillas pa conseguir plata”, pagar hipotecas, cancelar préstamos y cubrir las pensiones de los hijos colegiales.&lt;br /&gt;O la simple desventura del desarraigo, la angustia, la nostalgia, acordándose:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“de azules humos fogones tibios frazadas limpias&lt;br /&gt;el fértil campo y sus sembríos inmensamente tuyos&lt;br /&gt;los ausentes hijos que acaparaban silencios y ternura”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando esta casa inmensa, inundada de voces y llantos, correrías y cantos, se va despoblando por las ausencias, los no retornos, las lejanías, el achiote es su consuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“la casa es tan amplia para tu andar cansado&lt;br /&gt;y muy grande la mesa con sus bancas vacías”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es su confidente. Nunca sabremos si su corteza “blandita se ha volvido” por tanto almacenado dolor, por tanta lágrima junta. Mamá Beca no se lamenta de su buena o su mala suerte, “es la vida”, simplemente dice.&lt;br /&gt;Sólo el achiote conoce el tamaño de su desesperanza y soledad.&lt;br /&gt;Del incierto futuro de los hijos lejanos, de sus dudas, de lo que harán mañana “ojalá pue, Diosito, que la buena suerte los acompañe”, los sufrimientos por las noticias de su sangre ausente “malita la Florcita está, ¿quiago yo, pue?”, sus desconsuelos por la estrechez de sus alcancías “mientras alguito haiga pa echar en la olla, lo demás nuimporta”, las tragedias por los hijos fallecidos a los pocos días de ver la luz del sol “seis de mis chiquitos sian morido, pué”.&lt;br /&gt;Alborozada, contándole sus supremos momentos de felicidad “el Balducho dizqué va venir, mi corazón contentado está”, los retornos de los amados retoños “el Ungenio con sus chiquitos dizque viniendo está”, que poblaron su mesa de bullicio y resplandor “la Malena con sus guagüitas van a venir por unos diítas y el Segis dizqué va traer a su cholito, pa conocelo”, de satisfacción y esperanza “la Adelina su criatura va tener, pa nuestro bordoncito, de seguro pué”.&lt;br /&gt;Aún nos parece verla, con su larga trenza negra hasta la cintura “lindazo tu pelo, Bequita”, su vestido azul con flores rojas; abrazada a su achiote confidente; recostada su cabeza en una de sus ramas, sollozando. Limpiándose las lágrimas con la manga de su vestido.&lt;br /&gt;A través de las rendijas de la puerta de maguey, nosotros llorando también. Sintiendo en el alma sus desconocidas tragedias, estrujado el corazón, sus angustias indefinibles.&lt;br /&gt;Haciendo nuestra su inconmensurable desolación.&lt;br /&gt;Prometimos cuidar ese achiote “por los siglos de los siglos, amén”, como un monumento a su dolor, a sus lágrimas, a sus confidencias, a su soledad. Prometimos también cuidar por siempre el añoso árbol del palto donde el viejo Joshua reposa sus obligadas siestas de mediodía.&lt;br /&gt;Algo tan simple como eso, tampoco podemos cumplir “disculpas nomás, puras palabras nomás eres, desde que sinventaron las disculpas, nunca quedas mal”, escuchamos los regaños del viejo Joshua.&lt;br /&gt;El viejo palto, aún sobrevive a tanta soledad.&lt;br /&gt;Pero nos cuentan que ante tanta ausencia y desconsuelo, el pobre achiote no soportó. Simplemente se dejó morir.&lt;br /&gt;Mamá Beca y su achiote, se murieron de amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ccffff;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Fransiles Gallardo&lt;/strong&gt;, nació en Magdalena (Cajamarca). En el 2004 publicó el poemario &lt;em&gt;Ventisca tu (des)amor&lt;/em&gt;. Su poesía ha sido incluida en importantes antologías regionales, como las elaboradas por Manuel Ibáñez Rossaza, Bethoven Medina y Luzmán Salas. “Achiote” es un relato incluido en su novela &lt;em&gt;Halcón peregrino&lt;/em&gt; de próxima aparición.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:78%;"&gt;Ilustración: “Los migrantes”, óleo de Aquiles Rondán.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ccffff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-116551730544120737?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/116551730544120737/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=116551730544120737' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/116551730544120737'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/116551730544120737'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/12/achiote.html' title='Achiote'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-116473405743323000</id><published>2006-11-28T08:42:00.000-08:00</published><updated>2006-11-28T09:14:17.600-08:00</updated><title type='text'>El nivel de significación en el poema “Arena muerta” de Gonzalo Pantigoso</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/1600/gonzalo%20pantigoso.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/400/gonzalo%20pantigoso.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#66ff99;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Gustavo Tapia Reyes&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#66ff99;"&gt;&lt;br /&gt;Casi es una verdad de perogrullo decir que Chimbote es una de las ciudades más contaminadas del mundo. Nadie en su sano juicio puede afirmar lo contrario, sobre todo a partir de los informes estadísticos publicados y que ubican a nuestro puerto en tan lamentable condición. Sin embargo, esto no siempre ha sido así, los mayores todavía recuerdan que teníamos una hermosa bahía y un limpio litoral que se abría para los habitantes, tanto que inclusive resistió el posterior desarrollo de la pesca hasta que acabó siendo engullida por ésta, viendo al infinito que se cubría de espesas nubes, el aire se tornaba enrarecido, mientras las fábricas seguían arrojando grandes cantidades de humos al aire y deshechos al mar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66ff99;"&gt;Dicha situación ha sido reflejada magistralmente en la poesía chimbotana, entre otros autores, por Gonzalo Pantigoso Layza (Chimbote, 1957), en particular a través de su poema “Arena muerta”. Ningún texto como el aludido refleja con un realismo atroz, no exento de rabia y reclamo, el nivel de contaminación ambiental en que se debaten nuestras arenas playeras que otrora tanto nos reconfortaran y que por lo mismo influye en la característica que más le reconocen los foráneos a la ciudad: su olor. Publicado en un principio en el número 3 de la revista &lt;em&gt;Marea&lt;/em&gt;, ha sido incluido después por el mismo autor en su &lt;em&gt;Antología poética de Isla Blanca&lt;/em&gt; (1988) (1), resumiendo en sus 25 versos entre largos y cortos, que conforman un bloque compacto, sin ninguna puntuación, toda la segunda etapa en que devino la poesía de Gonzalo Pantigoso, ya empeñado en liberarse del lenguaje romántico de su primer libro, &lt;em&gt;Confesiones de Mantícora&lt;/em&gt; (1987). Aunque el poema “Arena muerta” no está visualmente dividido por estrofas, en realidad puede ser perfectamente considerado en cuatro partes, acorde con las líneas de significación que paulatinamente va alcanzando.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66ff99;"&gt;En la primera, desde su inicial verso, se ubica el contexto en el cual va a desenvolverse el poema: “La arena de mi playa/”, no cualquier otra, sino que el empleo del adjetivo posesivo “mi” señala que el poeta evita hablar de todas las playas del mundo para centrarse en aquella que por antonomasia como chimbotano le pertenece. Luego, el artículo “la” unido al sustantivo “arena” especifica más y da paso a señalar que ésta en un principio es propiedad de todos y que solo después se relaciona con él. En el segundo verso, Pantigoso ya está inmerso en el nivel de significación realista cuando ingresa el problema diciendo: “ha muerto una tarde en que las gaviotas/ extraviaron su canto apacible en redes extrañas/”, lo cual torna las circunstancias en más claras, pues no fue en cualquier tarde que sucedió lo que lamenta si no cuando estas hermosas aves se dieron con la realidad (&lt;em&gt;canto apacible&lt;/em&gt;) de ver cómo su hábitat era repletado por la toxicidad (&lt;em&gt;redes extrañas&lt;/em&gt;). Cada metáfora está colocada en el lugar preciso y cumple sus funciones de sugerencia hacia algo más grande, sin dejar que un solo verso del poema se pierda entre la maraña del lenguaje.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66ff99;"&gt;Pantigoso es consciente de lo que sucede, por eso continúa señalando el porqué de todo y a partir de qué: “convivió con la noche sobre una alfombra de algas/ y bajo la complicidad de la luna se hizo negra/”. En esta parte, el elemento poético por excelencia “noche” desempeña su rol de oscuridad que implica peligro, miedo, angustia en relación con el otro extremo que es vitalidad, alegría, jolgorio, representado por la “alfombra de algas”, de este modo se juntan esos límites para alcanzar una autonomía de significación que se abre sobre el siguiente verso donde el poeta emplea el recurso de humanizar a la “luna” (el mismo recurso empleado para el título) que a consecuencia de su complicidad se ha transformado, volviéndose “negra” –otra vez el significado típico de lo oscuro que tanto fascinaba a Juan Ojeda–, ahora en una involución como sinónimo de retroceso en tanto, a pesar de lo que venía sucediendo: “nadie percibía a través de los indicios”, nada se hacía por velar para que eso no siga sucediendo, con el aire y la arena que se iban contaminando: “que la brisa envejecía amargamente/”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66ff99;"&gt;Hasta aquí solamente se ha hablado de elementos físicos conformantes de la naturaleza de nuestro puerto, mientras para la segunda parte se menciona a quien es el trabajador que por añadidura nos identifica navegando en nuestro mar, caminando por las calles y que ebrio de tanta riqueza marina, que extraía increíblemente por toneladas, con pescados de enorme tamaño que nadie pensó alguna vez se acabarían, olvidó cuidar ese entorno: “el pescador/ atrapado en cantos de sirena/ ignoraba el secreto de los náufragos/”. Es decir, todo fue farra y despilfarro en aquellos años que Denis Sulmont estudiara en su libro “El boom chimbotano” (1969) y que le sirviera para obtener el grado de doctor en Sociología por la Universidad de Nanterre (Francia), cuando los pescadores cerraban los bares y encendías sus cigarrillos con billetes, puesto que al encontrarse encantado por los “cantos de sirena” nunca quiso darse cuenta o no quiso ver que se venía dando en paralelo un verdadera hecatombe que con los años nos resultó perjudicial por haber sido un “secreto de los náufragos”. Nótese que cada recurso poético cumple su función y se relaciona estrictamente con la realidad que trata. Nada sobra y se enlaza de nuevo con el contexto: “mi playa/ lacerada por el pico del águila brutal/ ahora brama inútilmente su dolor contra las rocas desgajadas/”, ya dijimos que el poeta habla de “mi playa”, la que fue golpeada paradójicamente por lo que se suponía debía formar parte de su prosperidad económica, o sea la riqueza, el dinero, el progreso representado en la metáfora “águila brutal” en directa asociación con ese lado que encarna el capitalismo yanqui ofreciéndole dádivas a los pueblos latinoamericanos, que después se convierte en un cercenante pico, ocasionando que la playa adquiera un carácter animal, de poderoso toro que “brama” casi solo por gusto pues el panorama ya es desolador frente a las “rocas desgajadas”, derruidas, gastadas, exterminadas por la imperante contaminación. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66ff99;"&gt;Después, en lo que consideramos la tercera parte del poema, Pantigoso se detiene en su lamento para retroceder en el tiempo: “solo tengo en su arena ausente la evocación de un día/ asentando mis huellas húmedas y elípticas/ irrumpiendo en la profundidad del rescoldo/”. Se vuelve profundamente evocativo, intenso, comprometido con su realidad de porteño que recuerda los años en que la bahía no era lo que es (&lt;em&gt;arena ausente&lt;/em&gt;), cuando los pobladores podían pasear por las orillas e incluso bañarse sin el peligro de contraer enfermedades a la piel y hasta se sumergían sin darse cuenta en evocaciones que los llevaban por espacios remotos (&lt;em&gt;en la profundidad del rescoldo&lt;/em&gt;). Pantigoso, a pesar del tono visceral del poema, se mantiene en un ideal en medio del caos que lo acomete para, evitando caer en el más hondo de los pesimismos, decir: “quiero volver a cruzar las calles rectas y la gran avenida/ para hallarla aún límpida e interminable/ abordar el recuerdo de la resaca/ y recoger uno a uno los crepúsculos olvidados/”. Como Sologuren, Pantigoso tampoco ha renunciado a la esperanza de algún día observar a un Chimbote distinto, progresista, en pleno desarrollo de ciudad emergente, convertida en una de las más importantes del país. En este sentido, su compromiso está claro y resulta insoslayable por cuanto retrocede con el fin de luego mirar hacia delante y recabar lo que se hubo de positivo, en tanto es una persona humana (&lt;em&gt;la resaca del recuerdo&lt;/em&gt;) así como es integrante de un grupo o colectividad que distinguía –y ojalá todavía pueda seguir esto– unos bellos atardeceres a la caída del horizonte (&lt;em&gt;los crepúsculos olvidados&lt;/em&gt;). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66ff99;"&gt;Pero la realidad resulta siendo la realidad y no porque pretendamos ocultarla o ignorarla ésta va a desaparecer o va a solucionarse por sí sola. Esto se hace latente en la cuarta parte de su “Arena muerta” cuando Pantigoso, dando una vuelta de tuerca, retorna al principio con unos versos que modifica y repite en esencia: “pero la arena de mi playa/ ha muerto una tarde en que las gaviotas/ extraviaron su canto apacible en redes extrañas/”. El empleo como nexo gramatical del adverbio “pero”, une un extremo a otro para referir que luego de haberse adentrado en el optimismo, encuentra que la situación es completamente antagónica y que cualquier sueño se va de narices contra el piso, porque es poco lo que se puede hacer (&lt;em&gt;ha muerto una tarde&lt;/em&gt;) frente al caótico desorden en las cosas como producto de la contaminación (&lt;em&gt;redes extrañas&lt;/em&gt;) en relación con las aves que naturalmente pueblan todo litoral (&lt;em&gt;las gaviotas&lt;/em&gt;). Con mucha destreza, el autor ha sabido unificar los elementos presentes en el poema, ampliando una significación que obligadamente remite hacia lo real, engarzándolos dentro de un lenguaje rico en recursos de humanización expresiva, hasta concluir con un par de versos que nos remiten hacia nuestro cada vez más oscuro presente (&lt;em&gt;la ciudad agoniza&lt;/em&gt;), siempre como consecuencia de la contaminación ambiental que, empero, increíblemente no suele ser reconocida por sus inhumanos mentores: “y la ciudad agoniza infestada de humo y mal olor/ ocultándose el oprobio tras la espesura de las piedras/”. ¿Podemos encontrar poéticamente algo más realista que ello?&lt;br /&gt;Con ello, queda demostrado que los temas son inagotables en la poesía y que no existen los asuntos vedados, menos que los poetas miren al cielo para recién escribir como muchos mediocres piensan, si no que todo depende de la sensibilidad del creador y de su capacidad innata para transformar la materia en bruto que puede tener entre sus manos. Solo de él depende no volverse un panfletario que confunde poesía con distribución de frases que se recortan en un extremo para darles la apariencia de versos. El poema “Arena muerta” de Gonzalo Pantigoso es un excelente ejemplo de lo afirmado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;NOTAS&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(1) PANTIGOSO, Gonzalo. &lt;em&gt;Antología poética de Isla Blanca&lt;/em&gt;. Río Santa Editores. Chimbote, 1988. p.32, versión empleada en este ensayo. Asimismo, este poema fue publicado en la revista &lt;em&gt;Alborada&lt;/em&gt; N° 18, año 17, julio de 1985, p.9. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-116473405743323000?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/116473405743323000/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=116473405743323000' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/116473405743323000'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/116473405743323000'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/11/el-nivel-de-significacin-en-el-poema.html' title='El nivel de significación en el poema “Arena muerta” de Gonzalo Pantigoso'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-116421290926556107</id><published>2006-11-22T08:12:00.000-08:00</published><updated>2006-11-22T08:28:29.700-08:00</updated><title type='text'>Una ligera imagen convexa...</title><content type='html'>&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;Willy Gómez Migliaro&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;UNA LIGERA IMAGEN CONVEXA intenta el transporte&lt;br /&gt;y espeja en los llaveros de tanto padre desesperado&lt;br /&gt;Todo a razón de significar esta discoteca tan recurrida de J.P.,&lt;br /&gt;esta magnífica distancia de música y encierro&lt;br /&gt;que la municipalidad avaló con una licencia de mal funcionamiento&lt;br /&gt;Divertimiento y memoria construyen sus almacenes ambulatorios&lt;br /&gt;y ponen de manifiesto los arreglos&lt;br /&gt;                       Quiénes iban?&lt;br /&gt;Qué causa el hundimiento?&lt;br /&gt;Dónde está lo ganado?&lt;br /&gt;                       Habían alcanzado un nivel cuando el poder tenía el tope&lt;br /&gt;de lo acordado a favor de todos los excesos, incluso,&lt;br /&gt;había que deletrear un paraíso indefinido para eternizar al otro&lt;br /&gt;aunque esté muerto o lo nombremos. Se sigue con el interno&lt;br /&gt;cuando hay limpieza o novedad&lt;br /&gt;Los animales giraban en el círculo de fuego, el tigre&lt;br /&gt;primero el mono arriba la serpiente al final no importa&lt;br /&gt;       Algunas bocas impronunciables arrojaban fuego a una organización&lt;br /&gt;de vida para 50 desayunos diarios a favor de qué y de amor&lt;br /&gt;en un lugar sin el resto a favor de qué&lt;br /&gt;si los jardines de música contagiaban. Todo era como regar &lt;br /&gt;Habrían dicho tantas cosas en secreto a veces&lt;br /&gt;        yo te digo tantas cosas afuera&lt;br /&gt;                                            toda la noche en tu boca&lt;br /&gt;Cuando los acordes se caen, uno se divierte para sentir amputaciones&lt;br /&gt;y la venida del desierto siempre es una promesa. La camisa salta  &lt;br /&gt;los pantalones se pegan a la piel&lt;br /&gt;Tosía una deformación por partes hasta adentro mientras se empujaban&lt;br /&gt;y nadie apagó eso&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(inédito)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color:#ffccff;"&gt;&lt;strong&gt;Willy Gómez Migliaro&lt;/strong&gt; (Lima, 1968). Ha publicado los libros de poesía &lt;em&gt;Etérea&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Nada como los campos&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;La breve eternidad de Raimundo Nóvak&lt;/em&gt;. Sus poemas han aparecido en diferentes antologías como &lt;em&gt;La letra en que nació la pena&lt;/em&gt;, muestra de poesía peruana 1970 – 2004, selección a cargo de Maurizio Medo y Raúl Zurita (2004), &lt;em&gt;Poesía viva del Perú&lt;/em&gt;, Selección de Dante Medina (Guadalajara, 2004) y  &lt;em&gt;Caudal de piedra&lt;/em&gt;,  veinte poetas peruanos, elaborada por Julio Trujillo (México, 2005).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-116421290926556107?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/116421290926556107/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=116421290926556107' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/116421290926556107'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/116421290926556107'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/11/una-ligera-imagen-convexa.html' title='Una ligera imagen convexa...'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-116378293922893937</id><published>2006-11-17T08:42:00.000-08:00</published><updated>2006-11-17T09:02:19.366-08:00</updated><title type='text'>Hermes</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#cccccc;"&gt;&lt;strong&gt;Róger E. Antón Fabián&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;a Maga&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/400/cerdito%202.jpg" border="0" /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;En mi niñez tuve un solo buen amigo: Hermes, un puerquito que trajo una mañana un antiguo conocido de mi padre a quien, en previas discusiones comerciales con éste entre sendos vasos de chicha, se le cambió por unas cuantas gallinas y un saco de maíz, y, al caer la tarde se fue en su carcocha motorizada feliz de haber realizado un buen negocio. Hermes, desplegó un carácter alegre y juguetón; pequeñito, terrible con los desconocidos, escurridiza víctima del perro y hasta del gato que siempre quería cogerle de la cola ensortijada, y a quienes la abuela Juana reñía con un palo. Nunca se dejó atrapar, incluso por ella, fiel defensora del bicho. Era graciosísimo verla correteando tras él y decirle “¡Bandido!” “¡Bandido!” con la intención de cogerlo y nada; más de una vez la vimos irse de bruces tras el cochinito que también volteaba a verla correteando.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;La verdad es que apenas si consigo acordarme del desarrollo y crecimiento de Hermes a no ser porque el tío Esteban, profesor, contertulio mío y, esposo de Emilia, hermana de papá y persona muy inclinada siempre a reflexionar, solía de cuando en cuando recordar cómo aquel amigo mío llegó a casa y terminaba diciéndome: “mira, Pascualito, este puerco tuyo, ahí donde lo ves es más viejo que tú”. Lo evoco más bien ya crecido y sino fuera por la antigua fotografía que el mismo tío Esteban nos tomó y que sobrevive aún pasados los años (un rechonchito Hermes, ruborizado y asustadísimo, queriendo escabullirse de entre mis manos, yo con un radiante traje de marinero, y tras de nosotros toda la familia), no creería que me acompañó casi, casi desde la cuna.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Era un compañero magnífico. Inseparable desde que tenía uso de razón. Al llegar del colegio a mediodía corría impaciente a verlo: ahí estaba siempre echado; y, en cuanto me escuchaba marchaba de inmediato frente a mí, alzaba su hocico como queriendo hacerme reverencia y a un silbido se asentaba sobre sus dos patas traseras, luego quedaba mirándome con sus ojillos vivarachos inclinando la cabeza. A veces le lanzaba semillas que él emparaba en el aire con su hocico tan bien entrenado; masticaba mientras le hablaba de esto y esto otro en la tediosa escuela y, como si quisiera comprenderme, levantaba una de sus orejas y luego la otra, si hasta sonreía conmigo. Nos entendíamos muy bien. ¡Cuán entusiasta era la complicidad entre ambos! &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Iba a veces al río, pescaba mientras él se entretenía con los pastos o aguardaba ansioso nuestra primera faena. Tan dulce era el buen Hermes. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Me esperaba con igual intencionalidad; y a veces yo, tan enfatuado en algún juego infantil, lo sometía a hacer de caballo montándome encima suyo, jugando a la recreación de lances y reveses de algún héroe de aventuras, disparando desde su lomo, enfrentándome a bandidos y salteadores, realizando veloces e inesperadas retiradas. Mi madre me decía: “¡Caramba! ¡Deja en paz a ese pobre animal…! ¡No ves que se va a cansar y algún día en un arranque de furia te va a morder las manos….!”; pero yo sabía que no iba a hacerme nada: le jalaba las orejas, le abría y exploraba el hocico con los dedos, tapaba sus hermosos ojos pardos, con las uñas peinaba su ríspido pelo. Él todo lo toleraba de mí. ¡Las penurias que le hacía sufrir al pobre infeliz!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Yo quería mucho a mi tío Esteban pero no tanto como a Hermes, pues éste era mi mejor amigo: un verdadero camarada. La verdad es que a mí nadie en la vastísima familia -embargados siempre en sus amplios y hacendosos menesteres- me hacía la menor atención; pero mi tío Esteban, además de ayudarme a hacer las lecciones, me tomaba algún esmero. A la distancia pienso que si mi tío se interesaba en los temas de mi conversación era no porque me tuviera especial afecto sino porque naturalmente ese era su temperamento: era un tipo afable y bondadoso.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Fue en un día de fiesta: San Valentino. En mi ciudad natal, Virahuanca, se celebraba ya el día de la amistad y el amor: todo enamorado, novio o pretendiente llevaba desde entonces tarjetas, flores y ofrecimientos a sus prometidas. Hay quienes aguardan esa fecha para expresar el cariño en espera con ansia del primer beso; aunque la verdad es que pocos se acuerdan de aquella: la verdadera amistad. A nosotros que éramos pequeños aún no se nos permitía sino celebrar con una excursión a una estancia, que por lo demás Hermes y yo conocíamos muy bien. Embarcados en el paseo recorrimos con los compañeros de la escuela entre el bosque y el río, por donde hacía algún tiempo solíamos deambular con Hermes quien iba hozando la tierra, recogiendo raíces y frutos con su jeta cilíndrica. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Ese día de la conmemoración del santo Valentino, ese día, desde hace muchos años, para mí siempre permanecerá en la memoria hasta los últimos momentos de mi vida. Sucedió algo que no se me olvidará. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Hermes, ahora que lo pienso, el único miembro de mi familia que fue mi amigo de verdad, con el tiempo se había puesto gordísimo y si apenas podía moverse, jadeaba y emitía unos gruñidos ensordecedores, daba pena verlo tirado en su lecho, desterrado en un rincón, ahí medio atontado cuando le tirábamos con mis primos migajas de pan para fastidiarlo; paciente, apenas si levantaba la tremenda testa, no estaba ni despierto ni adormilado más bien jadeante. No sé por suerte de qué mi padre lo seguía criando. Cuando lechoncito me contó el tío Esteban que él lo cargaba y al soltarlo yo lo correteaba por entre las sillas de la extensa sala, y mi padre me advertía de un buen grito y mandaba “a jugar a otra parte”; y yo, con gran pesadumbre, tenía que abandonar la pieza y procurarme como pudiera cualquier melancólico pasatiempo en la sola compañía de mi infalible Hermes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Recuerdo que fue a la llegada de la excursión a eso de casi las seis de la tarde, al transponer la puerta, mi decisión, mi aplomo, me abandonaron de pronto; que me sentí un poco azorado al escuchar la noticia de boca de mi comprensivo tío Esteban: el hombre que hace algún tiempo lo había traído de lechoncito había visitado la casa con uno de sus operarios, y munidos de cuchillas, una bolsa llena de sal, ceniza y alcohol hicieron una masa balsámica para “caparlo”. Era la primera vez que escuchaba esa palabra; pero por premonición pensé que algo malo le había pasado al buen Hermes... casi temblando, apenas si atendí, corrí en dirección al corral y en el trayecto recordé que antes de irme al paseo Hermes gritaba, mugía, bramaba casi enfurruñado, desesperado, como queriendo decirme, mostrarme o señalarme algo. Yo le había prometido que esa misma tarde iríamos al campo y debió parecerme tan triste mi abandono, que no tuve más remedio que volver sobre mis pasos a juguetear con él y canturrearle. Hermes retornó a echarme una mirada agradecida; pero ahora, yacía entre la lluvia sin poder haber resistido a la operación a la que le había sometido el amigo de mi padre. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Han pasado los años y ahora que lo recuerdo me doy cuenta de que para mí fue una desgracia descomunal, llena de impotencia: una calamidad que tal vez para otros resulta menos espantosa, simple y natural; ese animal desamparado, había sido un puerco muy hermoso y bondadoso conmigo: un ser magnífico. Recuerdo aquella vez en que jugueteando lo empujé y cayó por entre las yerbas y espinas a las aguas del río embravecidas mientras gruñía de desesperación. Tuve que correr, nadar, bucear; traté de reanimarlo casi por horas: una ofensa tremenda que él supo perdonar y que se llevó a la tumba sin siquiera reprochármelo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Muerto tenía una mirada escrutadora y fría, como dicen que es la de los ángeles... ¡Pobre Hermes mío, pobre viejo compañero! Fue, sin duda, mi mejor amigo, el único que me daba íntegra confianza, el único ser en el mundo con quien yo no me sentía solo y me encontraba a mis anchas. ¡Nunca he llegado a tener otro amigo tan leal! Después supe que ese señor que lo trajo también se lo llevó. Habría de reconocer que me había quedado definitivamente desamparado, en esa soledad última y sin remedio que uno no sabe sino ya tarde y para siempre. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Tuve días tristes, caminaba rumbo al colegio con el talante ya diferente. A veces me detenía a descansar al borde del camino y pensaba en mi viejo amigo. Nada volvería a ser como antes. Una línea divisoria había trazado mi vida en dos. Y de estar tan triste y desolado ahora que la desgracia había acampado en mis días -sin embargo para mis familiares nada había ocurrido-, nadie me dijo una sola palabra de consuelo. ¿Acaso sería posible que a pesar de haber muerto la mitad de mi niñez no se hubieran llegado a dar cuenta? o ¿era una vuelta de tuerca por todo mi actuar casi de insolencia ante la vida o ese desdén ante el porvenir?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Ahora, recordando este hecho cardinal de mi remota infancia, evoco a aquel puerco mío, a aquel Hermes tan querido que tan pronto se esfumó de mis días porque la vida de los puercos es más insulsa, pobre, corta y mísera que la nuestra, y que dejó este triste y miserable mundo sin siquiera el fraternal abrazo que yo hubiera querido darle en su último y doloroso adiós. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Ha pasado casi sin darme cuenta el tiempo, que nunca da tregua y así casi sin percatarme se han esfumado mis años. Se desliza tan pronto nuestra vida un tanto menos breve, pero así y todo siempre tan fugaz para dejarle a uno la incómoda sensación de haber permitido ingratamente que se desvanezca el pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="color:#ffff99;"&gt;&lt;strong&gt;Róger E. Antón Fabián&lt;/strong&gt; (Chimbote, 1975). Fue Primer Puesto en los Juegos Florales de Cuento de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Su primer libro, &lt;em&gt;El paraíso recuperado&lt;/em&gt;, circula por internet y se puede conseguir en www.club.telepolis.com/eluniversalismo/reaf.html.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-116378293922893937?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/116378293922893937/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=116378293922893937' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/116378293922893937'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/116378293922893937'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/11/hermes.html' title='Hermes'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-116336868240426652</id><published>2006-11-12T13:37:00.000-08:00</published><updated>2006-11-12T14:11:35.913-08:00</updated><title type='text'>Manuel García Viñó: “Hace falta un movimiento antiglobalización contra las mafias culturales”</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;color:#c0c0c0;"&gt;Arturo Seeber&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#c0c0c0;"&gt;&lt;em&gt;Manuel García Viñó, escritor y crítico literario y de arte, revitalizador de la novela española de fines de los años sesenta, cuando se hallaba estancada en un vacío realismo social, a través del movimiento que se dio en llamar “novela metafísica”, o “realismo total”, reacciona, a través de la revista &lt;/em&gt;La fiera literaria&lt;em&gt;, contra la absoluta mediocridad –y acaso mucho menos– de los “escritores famosos” de la España actual.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#c0c0c0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#c0c0c0;"&gt;Manuel, supongamos que se acerca a ti un extranjero admirador de la cultura española, que ha llenado parte de sus horas con la lectura de Quevedo, Cervantes, Lope, Tirso, Galdós, Valle Inclán, por citar algunos de sus autores, y que, convencido de que el genio de un pueblo que ha dado semejantes escritores no se ha de agotar muy fácilmente, te pregunta sobre cuáles son los grandes a partir de la segunda mitad del siglo XX, tú, a ese hipotético curioso, ¿qué le responderías? &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#c0c0c0;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#c0c0c0;"&gt;Entiendo la intención de la pregunta, pero tengo que decir que la debacle que tendría en la mente el preguntante no se produce en el medio siglo, sino, incomprensiblemente, cuando la transición a la democracia, esto es, con la conquista de la libertad. Como ha escrito en algún lugar Juan Ignacio Ferreras, en ese momento se conquistan libertades, digamos, positivas, pero también libertades dañinas: las económicas. Cuando el neoliberalismo se apodera del negocio editorial, empieza una carrera desenfrenada por ganar más y más dinero, por buscar lectores fáciles, con olvido total de los valores culturales, y se convierte el libro –lo mismo que los cuadros– de valor de uso a valor de cambio. Se “inventan” escritores, se “inventan” grandes obras, se “inventan” méritos, como por ejemplo, ganar un premio que, en realidad, está amañado, o acceder a la Academia sin títulos para ello... Las décadas de los cincuenta y los sesenta –yo suelo decir que hasta el 68, por poner una fecha emblemática– son muy fructíferas para la novela española. Y para la poesía, el teatro y el ensayo. Y eso en plena segunda mitad del siglo. Algunos escritores relevantes, como José Luis Castillo Puche, han vivido hasta hace poco. Nadie le echaba cuenta. Incluso le rechazaron la Academia, a la vez que admitían en ella a gente sin mérito para ello, como Juan Luis Cebrián, Muñoz Molina, Fernán Gómez, Pérez Revert. En fin, a la segunda mitad del siglo pertenece la obra de bastantes de los narradores del exilio y la de Torrente Ballester, Álvaro Cunqueiro, Núñez Alonso, Elena Quiroga, Ana María Matute (antes de que, entre la Academia y los años, la entontecieran), los miembros del grupo de la novela metafísica (los primeros que intentaron que la novela española, que se perdió en los cincuenta en un costumbrismo de poca altura, se universalizara), enormes poetas como Valente, Brines, Claudio Rodríguez, Manuel Mantero, Mariano Roldán... Y muchos más en todos los géneros... Si, de la segunda mitad del siglo XX podemos decir que tiene veinticinco años, no sólo ricos, sino esperanzadores, y veinticinco que, salvo en lo que han hecho los que he mencionado, expresa o tácitamente, y que en gran parte no han podido publicar, o de manera casi clandestina, en editoriales modestas, es un desastre: la marca de una regresión.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#c0c0c0;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#c0c0c0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#c0c0c0;"&gt;Pero a ese señor, siguiendo su buen criterio, le parecerá lógico pensar que la buena literatura surgirá en los grandes premios, como el Nadal o el Planeta, y en aquellos autores consagrados que la RAE ha acogido en su seno.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#c0c0c0;"&gt;Cada vez menos puede ocurrir eso, porque ya todo el mundo sabe lo que son los premios. Al Sistema no le importa sacar a la luz sus miserias, porque sabe que cuenta con una sociedad aborregada, a la que, lo mismo en el campo de los premios como en el de la televisión basura, le dices: “Oiga, que eso es mentira”, y lo sigue viendo y comentando como si fuera verdad. Hace un tiempo, yo he sido testigo de las manifestaciones de estupor de doctorandos extranjeros, que venían a estudiar la novela española y adquirían los “premios”, pensando que se iban a encontrar con lo mejor. Y se encontraban no sólo con cosas muy malas, sino incluso con lo peor de los escritores en cuestión. Es realmente espantoso que el Ministerio de Cultura tolere esa estafa, incluso bendiga alguna de ellas con la presencia en sus “fallos” de la Ministra y otros cargos... ¡Hasta el Jefe de Estado en una ocasión! ¿Te imaginas a esos personajes dando un premio al mejor chorizo? ¡Pues es igual! A mí, como republicano, que el rey haga el indio me puede divertir, pero hay que entender lo que significa: la que se llama “industria cultural” es tan poderosa que puede utilizar al Jefe de Estado en sus operaciones de “marketing”. Y el caso es que un centenar de escritores y profesores de literatura presentaron hace un año un escrito en el Ministerio de Cultura, pidiendo que se regulen los premios. ¡Y ni les han contestado! &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#c0c0c0;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#c0c0c0;"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/400/Libros.jpg" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#c0c0c0;"&gt;Ya, pero, entonces, perdido por perdido, buscará la orientación de la crítica. Te preguntará sobre a quiénes y qué libros leer, y acaso supondrá que un buen comienzo sea la opinión de ese “gran discípulo de Blecua” que dice ser el señor García de la Concha, actual director de la RAE, ni más ni menos. &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#c0c0c0;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#c0c0c0;"&gt;Ni la crítica ni la Universidad ni la Academia han hecho nada por proporcionar un mínimo de orientación. En un panorama tan amplio, en el que hay casi más críticos que escritores, nadie ha tenido la gallardía de enfrentarse a lo establecido y decir la verdad, que muchos conocen y hasta manifiestan en privado. Han preferido participar en la merienda de negros, subirse al carro de los poderosos, no buscarse enemistades, y disfrutar del agradecimiento de escritores y editores. Otra vez, aquí, la presencia del poder económico de que hablaba en la anterior respuesta, capaz de comprarlo todo... Especialmente en una época en que todo el mundo parece dispuesto a venderse... Hacer las páginas culturales cuesta dinero y los grandes medios no se arriesgan a perderlo, y menos por causa de la literatura, la pintura, etc.: la cultura. Es más, quieren ganar, sacar producto a esas páginas, y eso lo consiguen con publicidad. Por tanto, no están dispuestos a correr el riesgo de que, por una crítica rigurosa y honrada, la editorial les retire los anuncios. Y, en el caso de que, excepcionalmente, un crítico no tenga estómago para transigir en un momento dado, pues se le encarga esa recesión a otro; siempre hay unos diez o doce dispuestos a obedecer la consigna. Y a lo peor hasta lo hacen con convencimiento, sin necesidad de forzar sus puntos de vista. He observado lo suficientemente bien el panorama como para haber descubierto que la publicidad hace mella hasta en los supuestos críticos. No hay uno solo que se atreva a meterse, por ejemplo, con una de las estrellas de Prisa, de Alfaguara, que para mí son los peores. Pero los críticos los tienen por intocables y terminan tomándolos por indiscutibles. En cuanto al señor García de la Concha, se comporta como esos críticos sin rigor de los que he hablado. Es, sin duda, uno de los principales culpables de lo que ocurre. Es director de la Academia y da la impresión de que está contra la Literatura. Por el puesto que ocupa, debería ser el primero en orientar, y hace todo lo contrario. Es hombre de muy poco alcance, culturalmente hablando, hechura típica de una universidad desnortada, sin fundamentos sólidos... Pero es que su antecesor, Lázaro Carreter, un auténtico sabio, se dedicaba igualmente a coquetear con el sistema. Él fue el primero en meter en la Academia a personas como Muñoz Molina, Cebrián, Mingote, Fernán Gómez, que nada tiene que hacer en ella, mientras cerraba el paso al profesor Quilis, que ha sido el mejor conocedor de nuestra lengua que ha existido, y a creadores de raza como Castillo Puche.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#c0c0c0;"&gt;A propósito, qué opinas del estado de la Lengua Española, una de las más habladas del mundo, una de las más ricas. Antes se decía que las lenguas evolucionaban de abajo hacia arriba, es decir, que las modificaciones que procedían del pueblo concluían imponiéndose. Hoy día el pueblo parece ser un elemento pasivo, un mero repetidor del habla de los periodistas y los políticos.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#c0c0c0;"&gt;Pienso que, a esos efectos, a los políticos y a los periodistas podríamos considerarlos pueblo, pues son producto de un pueblo inculto y, unos y otros, víctimas de un pésimo sistema educativo, una crítica literaria prácticamente inexistente o venal y unos académicos que son ineptos, como García de la Concha o Francisco Rico, que no saben más que de fechas y de ubicación de documentos, o que no cumplen con su papel, como Lázaro Carreter, por una comodidad que les lleva a hacer dejación de su deber. Éste dirigía sus dardos contra los periodistas, contra los locutores, pero no contra los escritores, porque la mayoría publicaba en el mismo periódico y editorial que él. Hay que tener en cuenta que él metió en la Academia a Muñoz Molina, Cebrián, Mingote y Fernán Gómez –Pérez Reverte, como otros escritores sin interés ni verdadera categoría, es cosa del director actual–, y quería meter a Almudena Grandes y Javier Marías, que son quienes peor escriben y han escrito en todos los tiempos y lugares. Según parece, el temor a los comentarios de &lt;em&gt;La fiera literaria&lt;/em&gt; los detuvo. Quienes los conocen dicen que la capacidad de medro de Rico y de la Concha es infinita. Pero que don Fernando echara por tierra al final una carrera tan gloriosa es muy triste.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#c0c0c0;"&gt;“Pero no, no, no es posible –te dirá nuestro forastero– que un país que publica 80 000 libros al año, pueda hallarse en tal límite de pobreza intelectual”.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#c0c0c0;"&gt;Pues precisamente que se publiquen ochenta mil libros al año puede ser la explicación o parte de ella: señala la primacía de la cantidad sobre la calidad. Se trata a la cultura como a una industria y el fin principal de la industria del libro no es publicar buenas novelas sino ganar dinero. Así, el libro, de valor de uso ha pasado a ser valor de cambio. Y como no hay crítica, ni la Academia cumple con su misión –se ha convertido en un negocio editorial y en un club social– ni el Ministerio de Cultura con la suya, pues todo va a peor, ya que los editores se comportan como comerciantes sin escrúpulos, de esos que adulteran los productos. Todo el mundo sabe que los llamados “premios literarios”, de que hablé antes, son operaciones comerciales para obtener publicidad gratuita; pues bien, como también dije, quienes tendrían que poner orden participan en ellos dándoles lustre, haciendo de jurados –falsos jurados– que no hacen sino actuar como ya está acordado, aunque finjan que hacen votaciones... El Ministerio manda a los fallos la televisión y la radio que pagamos todos... La crítica da preferencia a los libros “premiados” y toma el premio como un mérito. Una estafa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#c0c0c0;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#c0c0c0;"&gt;Creo que es difícil perder la esperanza en la cultura española. Pero también es cierto que sus destructores están muy bien pertrechados, que la atacan con armas de “destrucción masiva”. Surgirá de sus cenizas, como el ave Fénix. Pero, ¿qué podemos hacer ahora mientras todo son cenizas?&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#c0c0c0;"&gt;¿Qué podemos hacer? Esta es la cuestión más importante. El profesor Vidal Beneyto ha hablado de “resistencia cultural”, como si señalara a un movimiento, del estilo del movimiento antiglobalización, encaminado a impedir que la mercantilización que se ha apoderado de todos los procesos y actividades humanas se apoderase también de la cultura. Pero sin señalar ninguna dirección, sólo poniendo como ejemplo de resistencia en este campo de altermundismo... Se trataría, si le he entendido bien, de tolerar la sociedad de mercado, si es inevitable, en todas las parcelas menos en la cultural. Al cabo de más de ocho años de ver batallar a &lt;em&gt;La fiera literaria&lt;/em&gt;, haciendo la crítica más rigurosa, libre, independiente, y también científica que se hace hoy, probablemente en el mundo, yo estoy convencido que ni con cien “fieras” se lograría hacer un descosido al sistema. El mal está muy arraigado, entre otras razones, porque la gente está dispuesta a vender su alma por muy poco. No voy a dar nombres, pero son bastantes los escritores y profesores que están de acuerdo con los puntos de vista de &lt;em&gt;La fiera literaria&lt;/em&gt;, y hasta la ayudan con una suscripción generosa, pero que no se despeinarían por oponerse a una injusticia ni por ayudar a nadie que no sea del sistema. El mismo Vidal Beneyto, que ha levantado una teoría de la resistencia, escribe en &lt;em&gt;El País&lt;/em&gt; y se expresa como si este periódico, la SER y las editoriales de Polanco no tuvieran nada que ver con la contaminación del mundo de la cultura, de la novela sobre todo. Es triste que personas que seguro que aman la literatura no la pongan por encima de cualquier otra consideración. Contestando por derecho a la pregunta: creo que lo único que serviría de algo sería una especie de Mayo/68 o de lo que sería un movimiento de antiglobalización, contra las mafias culturales, contra el monopolio editorial, contra la publicidad engañosa, directa o subliminal... Sólo algo así, ruidoso, espectacular, despertaría algunas conciencias, ahora adormecidas, de escritores, críticos y lectores. Por lo menos, habría que incomodar a los mercaderes y a sus cómplices, especialmente a esos que van de progresistas en otros campos que no afectan a su posición de privilegio, pero que en el de la cultura se prestan a los chanchullos de los premios, de las listas de libros más vendidos, de las ferias del libro y sus datos falsificados, del monopolio de las grandes editoriales en las librerías importantes, de los medios, etc., etc. No sé si sabes que los espacios de las librerías –escaparates, mesas de novedades, estanterías más visibles– se alquilan muy caros. Siempre a las editoriales más publicitadas.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#c0c0c0;"&gt;En todo este marasmo de ignorancia y mediocridad han de existir –me resisto a pensar lo contrario– aunque ocultos y olvidados, buenos críticos, buenos escritores, jóvenes autores de talento y grandes desconocidos.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#c0c0c0;"&gt;Seguro que existen y yo los dividiría en dos grupos: los que, aun teniendo que hacer para ello dejación de parte de las posibilidades de su talento, luchan y hasta medran por ingresar en el engranaje del circuito, amoldándose a las exigencias de la industria cultural, y los que prefieren vivir en el olvido y publicar en editoriales y revistas modestas, antes de claudicar.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#99ffff;"&gt;*Tomado de www.rebelion.org/noticia&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-116336868240426652?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/116336868240426652/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=116336868240426652' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/116336868240426652'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/116336868240426652'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/11/manuel-garca-vi-hace-falta-un_12.html' title='Manuel García Viñó: “Hace falta un movimiento antiglobalización contra las mafias culturales”'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-116336722958883442</id><published>2006-11-12T13:22:00.000-08:00</published><updated>2006-11-12T13:33:49.603-08:00</updated><title type='text'>Canción de sombra</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;color:#ccccff;"&gt;César Olivares&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;&lt;strong&gt;1&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Cansado de ser silencio&lt;br /&gt;y de ver caer el tiempo con su esqueleto de hojas&lt;br /&gt;envejecidas&lt;br /&gt;el abuelo ha llegado lento como un reloj&lt;br /&gt;y ha estropeado las horas incólumes del otoño&lt;br /&gt;espantando pájaros y ladridos&lt;br /&gt;piedras niños tempestades&lt;br /&gt;en una ciudad tan lluvia y sin memoria&lt;br /&gt;Y es aquí cuando parece decirme&lt;br /&gt;(con su voz de vino y de pasado)&lt;br /&gt;que está demás despellejar el tiempo&lt;br /&gt;con sus tardes&lt;br /&gt;que nadie puede vivir lamiendo los recuerdos&lt;br /&gt;sin ponerle una pizca de mentira a las edades&lt;br /&gt;Tan cierto y tan real como una historia salida&lt;br /&gt;de su boca&lt;br /&gt;el abuelo ha escapado de los inviernos&lt;br /&gt;(en silencio)&lt;br /&gt;y ha regresado a casa&lt;br /&gt;con el cielo derribado en sus espaldas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero recordar al abuelo no es recordar&lt;br /&gt;sus calcetines rotos secándose en la tarde&lt;br /&gt;                  (solamente)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordar al abuelo es contemplar las calles&lt;br /&gt;con sus bares y mendigos&lt;br /&gt;                    (el murmullo de sus pasos&lt;br /&gt;               ha roto los vidrios de la noche)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es adoptar una posición definitiva frente&lt;br /&gt;al paso de las aves&lt;br /&gt;    (es el abuelo que ha venido de muy lejos&lt;br /&gt;                  trayendo en sus zapatos&lt;br /&gt;                  la muerte de los caminos)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es en fin mirar el reloj y entender con tristeza&lt;br /&gt;que todo tiempo es corto para envejecer tranquilo&lt;br /&gt;                         (y es su decisión&lt;br /&gt;         permanecer en la memoria de la abuela&lt;br /&gt;                  como un árbol envejecido)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;&lt;strong&gt;3&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;ABUELO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te quedaba quizá el recuerdo de los campos&lt;br /&gt;incrustado en las paredes&lt;br /&gt;La voz vacía de un hombre asomado a la ventana&lt;br /&gt;Te quedaba quizá la ilusión de sembrar&lt;br /&gt;una flor sobre el asfalto&lt;br /&gt;y la esperanza vana de hablar con el invierno&lt;br /&gt;Pero fueron tus ojos los que anochecieron&lt;br /&gt;y la abuela fue una estrella&lt;br /&gt;y mamá también fue una estrella&lt;br /&gt;y todas las cosas fueron estrellas&lt;br /&gt;…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Las mismas estrellas que en noches póstumas&lt;br /&gt;la abuela barrió&lt;br /&gt;tratando de dejar un cielo limpio a tu recuerdo)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;&lt;strong&gt;4&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Ahora entiendo las lámparas encendidas como&lt;br /&gt;hogueras domésticas (en la noche)&lt;br /&gt;la tarde reposando como un animal por extinguirse&lt;br /&gt;Ahora entiendo la fatiga de los relojes&lt;br /&gt;y la luz dormida como agua sobre tus ojos&lt;br /&gt;si cuando reías lunas quebradas salían de tu boca&lt;br /&gt;si cuando me hablabas  mamá decía&lt;br /&gt;que tu voz nunca había poblado las ventanas&lt;br /&gt;…&lt;br /&gt;porque tú te habías ido con el invierno&lt;br /&gt;porque un retrato jamás habla a un hombre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;5&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces subo hasta su rostro para respirar el cielo&lt;br /&gt;el cielo es un gran pez alejado de la ciudad dormida&lt;br /&gt;pues dormida estaba su memoria cuando cayó la noche&lt;br /&gt;noche lenta que se enredó en el aire&lt;br /&gt;para formar una palabra oscura y en silencio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;6&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solía decirme:&lt;br /&gt;“No dejes las palabras regadas por el suelo&lt;br /&gt;alguien podría resultar herido”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces yo solía mirarlo&lt;br /&gt;como se mira un árbol en invierno&lt;br /&gt;y su voz era un geranio volando&lt;br /&gt;un pez volando una gaviota volando&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;un rostro vuelto hacia la sombra dormida&lt;br /&gt;                                            y volando&lt;br /&gt;                                            (también)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;&lt;strong&gt;7&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Ah  mi abuelo si entendieras que la vida&lt;br /&gt;es más que encender un cigarrillo&lt;br /&gt;y contar historias al pie de la ventana&lt;br /&gt;hoy no estarías hiriendo la tarde en tu retrato&lt;br /&gt;y tu voz seguiría golpeando las paredes de la casa&lt;br /&gt;quizá la guitarra colgada en el zaguán&lt;br /&gt;o la paloma sin alas que da brincos sobre el día&lt;br /&gt;traten de informar tu naufragio en un redoble&lt;br /&gt;silenciado&lt;br /&gt;Tal vez la noche o un trapo de sombra sucia&lt;br /&gt;que limpia tu nombre en la ventana&lt;br /&gt;sea el indicio definitivo para morirte lentamente&lt;br /&gt;pero tus pies descalzos siguieron el camino&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tu sombra fue un poncho de palabras claras&lt;br /&gt;En espera de la lluvia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;&lt;strong&gt;8&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Aparte de estos días otros fueron los inviernos&lt;br /&gt;que fulminaron los caminos&lt;br /&gt;hubieron antorchas encendidas detrás de cada hoguera&lt;br /&gt;y hubieron cenizas inventadas al final de los abismos&lt;br /&gt;pero la noche hacía su aparición inevitable entre las patas&lt;br /&gt;de una mesa&lt;br /&gt;y fue el abuelo expandiendo su voz de grito en grito&lt;br /&gt;cuando después de hablar con los árboles&lt;br /&gt;el silencio encontraba su boca cerrada para siempre&lt;br /&gt;No hay manzanas ni sombras amarradas a su cuerpo&lt;br /&gt;sólo restos de muerte cayendo de los árboles&lt;br /&gt;sólo muerte y más muerte&lt;br /&gt;preñando para siempre el sueño de las piedras&lt;br /&gt;porque después de todo el abuelo ha preferido estarse&lt;br /&gt;en casa&lt;br /&gt;y de su ausencia no ha quedado más&lt;br /&gt;que una canción oscura&lt;br /&gt;y el apuro de las flores por escapar de su recuerdo&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color:#ffcc99;"&gt;&lt;strong&gt;César Olivares&lt;/strong&gt; (Trujillo, 1979). Mención Honrosa en Poesía, Categoría Mayores, del XV Concurso Literario "Lundero", Chiclayo (2000); Primer Puesto en Poesía del Concurso de Cuento y Poesía “Eduardo González Viaña”, Trujillo (2000); Primer Puesto en Poesía del Concurso de Cuento y Poesía “Eduardo González Viaña”, Trujillo (2001); Primer Puesto en Poesía de los Juegos Florales Interuniversitarios “Luis Hernández Camarero”, Trujillo (2001); Primer Puesto en Poesía del Concurso Juvenil de Literatura “Marco Antonio Corcuera”, Trujillo (2002; Mención Honrosa en Poesía, Categoría Mayores, del XVI Concurso Literario Lundero, Chiclayo (2003).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-116336722958883442?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/116336722958883442/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=116336722958883442' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/116336722958883442'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/116336722958883442'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/11/cancin-de-sombra.html' title='Canción de sombra'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-116300905200570172</id><published>2006-11-08T09:38:00.000-08:00</published><updated>2006-11-08T10:04:12.270-08:00</updated><title type='text'>Breve historia de Mar</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#ccffff;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#99ffff;"&gt;Willy del Pozo&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/400/sirena%20058.2.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;Personajes:&lt;br /&gt;POETA&lt;br /&gt;SIRENA &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;(&lt;em&gt;Día terrible. Sumamente nublado. Cielo gris. Turbulencia en el mar. &lt;strong&gt;SIRENA&lt;/strong&gt; es expulsada a la orilla, por donde está paseando &lt;strong&gt;POETA&lt;/strong&gt; con los cabellos desordenados, debe dar la impresión de no estar aseado&lt;/em&gt;).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;SIRENA&lt;/strong&gt;: (&lt;em&gt;Desconcertada&lt;/em&gt;) ¿Qué ocurre?, ¿qué es lo que pasa aquí? (&lt;em&gt;Lentamente se incorpora y ve a &lt;strong&gt;POETA&lt;/strong&gt;, a quien pregunta&lt;/em&gt;) Oiga, señor, ¿sabe qué lugar es éste?, ¿qué es lo que ha pasado?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;POETA&lt;/strong&gt;: ¿De dónde sales y a dónde vas?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;SIRENA&lt;/strong&gt;: Era yo la que preguntaba...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;POETA&lt;/strong&gt;: Pero eres más extraña que yo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;SIRENA&lt;/strong&gt;: ¿Por qué lo dice?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;POETA&lt;/strong&gt;: Hija mía, tus piernas tienen forma de pez, tu olor es fuerte, vienes desnuda de cintura para arriba, ¿te parece poco?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;SIRENA&lt;/strong&gt;: ¡Qué extraño, no me había dado cuenta! ¿Qué es estar desnuda?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;POETA&lt;/strong&gt;: Mostrarse tal cual uno es.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;SIRENA&lt;/strong&gt;: Entonces no soy ninguna rareza, ¿y por qué está usted vestido?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;POETA&lt;/strong&gt;: Mis ropas son mi vergüenza, es la sociedad la que me obliga a ponérmelas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;SIRENA&lt;/strong&gt;: Qué sociedad más rara, ¿no?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;POETA&lt;/strong&gt;: ¿De dónde vienes?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;SIRENA&lt;/strong&gt;: Vengo del mar. Por si no se ha dado cuenta aún, el mar está turbio y el día agitado, y las fuerzas de las olas me han arrastrado a la orilla.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;POETA&lt;/strong&gt;: Una sirena varada en mis pies... No lo puedo creer.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;SIRENA&lt;/strong&gt;: ¿Y usted de dónde viene?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;POETA&lt;/strong&gt;: Yo vivo anclado en una metáfora, y no sé adónde dirijo mis huesos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;SIRENA&lt;/strong&gt;: ¿Qué es una metáfora?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;POETA&lt;/strong&gt;: Una pérdida de tiempo. Pero no quiero hablar de ello, cuéntame sobre ti, ¿cómo es la vida dentro del mar?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;SIRENA&lt;/strong&gt;: Pero no me ha respondido aún. ¿Sabe qué es lo que ha pasado?, ¿dónde estoy?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;POETA&lt;/strong&gt;: (&lt;em&gt;En son burlesco&lt;/em&gt;) Supongo que has sido expulsada del mar por algún pecado cometido, y tu castigo es vivir en la Tierra con los seres humanos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;SIRENA&lt;/strong&gt;: ¿De qué está hablando? Nada de eso. (&lt;em&gt;Observa su entorno y comenta&lt;/em&gt;). Así que esto es la Tierra y usted un ser humano.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;POETA&lt;/strong&gt;: Sí, señor, nada más y nada menos que la Tierra, donde vieron por primera vez la luz: Adán y Vallejo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;SIRENA&lt;/strong&gt;: ¿Quiénes son esos señores?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;POETA&lt;/strong&gt;: De señores, nada. Ellos son los grandes creadores.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;SIRENA&lt;/strong&gt;: ¿Qué es lo que eran?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;POETA&lt;/strong&gt;: Lo mismo que soy yo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;SIRENA&lt;/strong&gt;: Ustedes los humanos son seres extraños, no se puede entablar una conversación como manda Neptuno.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;POETA&lt;/strong&gt;: Y dime tú, aireado invento de los mares, ¿crees que estas barbas están por gusto?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;SIRENA&lt;/strong&gt;: Vuelvo a quedarme en blanco.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;POETA&lt;/strong&gt;: A mis cuarenta años, ¿crees tú que me voy a tragar semejante cuento? ¡Qué sirena ni qué ocho cuartos!, ahora mismo te me vas de la playa que estoy buscando a Inspiración desde hace una hora, y no aparece por ningún lado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;SIRENA&lt;/strong&gt;: (&lt;em&gt;Para ella misma&lt;/em&gt;). Los seres humanos son muy raros, mejor me regreso de nuevo al mar... (&lt;em&gt;Decidida&lt;/em&gt;) Bueno, señor, me voy yendo, espero que encuentre a su Inspiración y la trate con más afecto que a mí.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;POETA&lt;/strong&gt;: Espera, niña, ¿adónde piensas ir?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;SIRENA&lt;/strong&gt;: Al lugar de donde vine (&lt;em&gt;Se dirige hacia el mar&lt;/em&gt;).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;POETA&lt;/strong&gt;: Mira, niña, de bromas ya está bueno, la ciudad está del otro lado. ¡Quítate esas escamas y ponte la ropa!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;SIRENA&lt;/strong&gt;: Usted está mal de la cabeza, adiós...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;(&lt;em&gt;Se ve a &lt;strong&gt;POETA&lt;/strong&gt; contemplando el mar, se acaricia las barbas y comenta en voz alta&lt;/em&gt;).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;strong&gt;POETA&lt;/strong&gt;: Vino del mar buscando gloria y las olas la envolvieron con sus llantos. Vino a la Tierra buscando afecto y los hombres la devolvieron al mar... Hoy ni los espejismos van a conseguir que me inspire. Mañana será otro día.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;TELÓN&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#99ffff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/400/untitled.3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;&lt;strong&gt;Willy del Pozo&lt;/strong&gt; (Ayacucho, 1970). Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Cádiz, España. Autor de los poemarios &lt;em&gt;Hablando al amor&lt;/em&gt; (1992), &lt;em&gt;El retorno del poeta&lt;/em&gt; (1997), &lt;em&gt;Pinceladas líricas&lt;/em&gt; (1998), &lt;em&gt;La revelación de la palabra&lt;/em&gt;, (1999) y el libro de relatos &lt;em&gt;Trilogías. Relatos al desnudo&lt;/em&gt; (1996). Cofundador de la Asociación Cultural “Altazor” (España). En 1998 creó la revista multinominal &lt;em&gt;Gimnasio de musas o El colibrí lírico o El acné de Narciso o La inocente hecatombe&lt;/em&gt;. Fue Presidente de la Asociación de Escritores de Ayacucho-AEDA. (2000-2002) y director de la revista &lt;em&gt;Tikanka.&lt;/em&gt; Actualmente es coordinador general de Ediciones Altazor (&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="mailto:edicionesaltazor@yahoo.es"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;color:#ffffcc;"&gt;edicionesaltazor@yahoo.es&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;color:#000000;"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-116300905200570172?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/116300905200570172/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=116300905200570172' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/116300905200570172'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/116300905200570172'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/11/breve-historia-de-mar_08.html' title='Breve historia de Mar'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-116265666413147391</id><published>2006-11-04T07:56:00.000-08:00</published><updated>2006-11-04T08:11:04.146-08:00</updated><title type='text'>"Blumen", de Patricia Colchado Mejía</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/1600/Blumen.1.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/320/Blumen.1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Alex Morillo Sotomayor&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las flores saben cómo detenernos y cómo sustraernos de la ceguedad inerte de nuestras vidas enlatadas, cuando salen a nuestro encuentro como portadoras enigmáticas del color, del aroma, de las formas, de la fertilidad. Entonces aparecemos como contempladores privilegiados, y algunas veces como cómplices, haciendo de la contemplación un testimonio poético. De esto sabe muy bien Patricia Colchado Mejía (Chimbote, 1981), que en su primera entrega poética titulada &lt;em&gt;Blumen&lt;/em&gt; (Pájaro de fuego, Lima, 2006) nos muestra que el mundo de las flores y el de los amantes alcanzan conexiones que nos llevan a la mezcla de las materias. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;En &lt;em&gt;Blumen&lt;/em&gt; se crea una dimensión ambigua donde no se sabe si las flores son manchas en la piel o la piel es una mancha en las flores. Las particularidades formales facilitan esta convergencia intencional: desde el título en alemán (Blumen, que significa flores en alemán) que evidencia una intencionalidad referencial directa, transparente respecto del elemento principal representado en todo el poemario, hasta la ausencia de puntuación y de mayúsculas, así como la disposición estructural sugerente de los versos que intensifican la intención de la poeta de configurar un ambiente donde las formas vegetales, humanas y verbales buscan coincidir en un mismo cuerpo poético.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;En los 31 poemas que conforman &lt;em&gt;Blumen&lt;/em&gt; podríamos hablar de una inversión o de una serie de inversiones, pero para cuestiones poéticas prefiero usar el término giros. En efecto, una idea que puede aproximarnos a la intencionalidad que se teje en el jardín verbal que encontramos en este poemario es la de una sucesión de giros. El más elemental de estos giros puede percibirse en las imágenes acerca de las superficies, o, en otras palabras, entre la apariencia externa y la dimensión interior de las flores-amantes: la epidermis –tanto la piel humana como la superficie de las flores– se trastoca en el mundo interior, es decir, las sensaciones adquieren cuerpo, se materializan.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Otro de los giros que encontramos a modo de constante es el que se da entre los amantes, cuando los roles entre el sujeto contemplador y el sujeto contemplado se alternan, dando paso también a la alteración de los planos del deseo a partir del desplazamiento de las instancias enunciativas, sugiriendo en este sentido una anulación de la convergencia lineal de las pasiones. Un giro más se articula en la dualidad pureza-contaminación, donde la pureza de las flores genera la sensación de saturación del cuerpo: “sus pétalos límpidos/ aumentan mi tristeza”. El contacto complejo entre la pureza del deseo y la materia carnal contaminada genera una serie de contraposiciones pasionales claramente demarcadas en el poemario de Colchado, como por ejemplo, la celebración del amante en relación con un &lt;em&gt;corazón ácido y resquebrajado&lt;/em&gt; que “reposa en el mar/ como un animal de aguas sucias”(“buganvilla”) o como un deseo desbordante que se configura como una sustancia plena, pero disuelta en la evocación de un color estéril: “y yo repleta de deseo/ pero opaca” (“anagallis”). Esta pureza encuentra, por otro lado, una identificación con lo religioso: “cómo saber azucena/ si tu vientre ha dejado de crecer/ si debemos seguir esperándote/ (junto al pozo)/ para que vengas/ a lavarnos los pies/ como antes” (“azucena”). En estos versos percibimos claramente el paralelismo establecido entre la figura de María y la flor azucena. La ausencia de la flor-mujer nos sitúa en una atmósfera de extravío y abandono donde los cantos, la sed de los forasteros y las cruces son las huellas sagradas ausentes. En otras ocasiones, la ausencia de las flores-amantes convierten a la naturaleza en un ente vacío cuyo asedio ya no importa, como es el caso del poema “jazmín”: “en tu ausencia jazmín/ el amarillo intenso/ ya no daña la arena.” Pero la pureza no sólo gira alrededor de lo religioso, sino que también explora la orilla opuesta, es decir, el torrente erótico, donde lo casto y lo incestuoso desnaturalizan la polarización que se producía en un amante escindido; con esto Colchado escoge la mezcla compleja en lugar de la división inerte de la experiencia pasionaria, es decir, lo sagrado sólo puede explicarse desde lo erótico: “nunca fuiste un ángel/ has sido todo este tiempo/ carnal muy carnal” (“cala”). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;En otros casos, vemos que el extravío y la ausencia adquieren un sentido sagrado de salvación sólo a partir de la morada de plena sexualidad de la mujer, a saber, el clítoris, que es identificado con la intensidad pictórica y cálida de la orquídea, así lo demuestra el poema que lleva el mismo nombre: “sólo necesito extraviarme/ en la dimensión/ de tu amantísimo clítoris/ pintado de fuego”. A partir de ese momento, el erotismo resemantizado buscará complicidad con otros estadios que asedian la vulnerabilidad de los amantes, como la alucinación y la ebriedad, generando un amor que diluye los bordes a través de una musicalidad encarnada en los seres amatorios. Existen, además, momentos en los cuales la sensación de posesión, de acercamiento, nos muestra una mayor intensidad lírica, donde el amante se adueña de la atmósfera que lo rodea. De esta manera, la cercanía posibilita el roce erótico y contradictorio entre la dimensión humana y la dimensión natural: “oscurezco/ sigo oscureciendo/ en medio de la nieve/ que me recuerda a la vida” (“nardo”). Otro ejemplo de lo mencionado anteriormente es el poema “violeta” donde la infertilidad –“mariposa infecunda”– y el don de crear –“engendrando delicias”– interactúan en el diálogo fragmentado entre cuerpo deseado y el cuerpo que desea. De este modo, la complicidad entre el erotismo y la naturaleza se constituye como otra de las constantes que establece un rasgo común en el variado repertorio de flores que encarnan los versos de &lt;em&gt;Blumen&lt;/em&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;En estos poemas de Colchado percibimos también la posesión de los relatos clásicos, haciendo, por ejemplo, de la autocontemplación un juego de dos cuerpos escondiéndose y que a la vez buscan la develación (“narciso”). Sin embargo, la develación que provoca la cercanía genera también una distancia, una imposibilidad donde las superficies pierden identidad: “abro mi carne cristal salado/ tu frente carne imposible” (“alhelí”); en este sentido, se establece una pérdida voluntaria de los bordes para que predomine los bosquejos de las superficies, sea cuerpo-naturaleza o cuerpo-cuerpo. Los bordes del cuerpo adquieren una resemantización erótica a través del asedio silvestre de los sentidos. Es el caso tanto de “caléndula” y de “genciana”, en el primero el límite cromático del cuerpo deseado establece una identificación con el dolor: “bajo tu seno/ una línea naranja/ brilla adolorida”; en el segundo, la definición del amor gira en torno a la relación polarizada entre el rojo y el azul. Cuando la poeta nos dice “el amor/ un reflejo azul/ sobre nuestros torsos” sitúa a la dimensión amorosa en una atmósfera distinta, no convencional donde los cuerpos existen sólo en la mezcla, mas no en dos instancias del deseo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;En resumen, el rasgo más logrado de &lt;em&gt;Blumen&lt;/em&gt; es la construcción de un sustrato complejo y coherente donde reposan las sucesiones de giros de sentido que van apoderándose de estas flores pasionales; giros que, además, marcan una cierta evolución en los versos, que va desde la contemplación, el extravío y la ausencia, hasta una mayor cercanía, complicidad y mezcla entre los amantes. En otras palabras, una evolución que consolida una vida propia con un aire imaginario y fantástico, cubierto con un erotismo labrado artesanalmente. De este modo, estamos ante un poemario-jardín con logros que no debemos perder de vista, dado que evidencia un buen inicio en el camino poético de Patricia Colchado. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-116265666413147391?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/116265666413147391/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=116265666413147391' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/116265666413147391'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/116265666413147391'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/11/blumen-de-patricia-colchado-meja.html' title='&quot;Blumen&quot;, de Patricia Colchado Mejía'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-116240771989859586</id><published>2006-11-01T10:54:00.000-08:00</published><updated>2006-11-01T11:01:59.923-08:00</updated><title type='text'>Sobre tu sombra sangran los picos de las águilas</title><content type='html'>&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Harold Alva Viale&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los huesos de la calavera&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Que sintoniza frenética mis sueños&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Esta pesadilla que me lanza al ático de la abadía&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Donde reposa incólume tu cuerpo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Tu estructura de gata&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Tu aliento que ingresa como un tornado a mi celda&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Como una serpiente que petrifica la tarde y sus motivos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;La tarde y esta sentencia que insulta el vuelo de las gaviotas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;La estela que denuncia tu condición de fiera&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Tu sangre que se mezcla con mi corazón de fiera&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Y lo posee como un leopardo que intuye&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;La destrucción imperceptible de estos ecos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;De estas palabras que insisten&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Como un leopardo ansioso que corre en la sabana&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Que incendia el reflejo de los manantiales &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Donde habitan como algas mis silencios&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;La onírica catedral que exculpa tus ausencias&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;El lenguaje de otra tribu que aúlla como un coyote&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Y yo te espero asediado por este laberinto&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Por esta ráfaga de culpas que destejen mi nombre de tus labios&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;El exquisito mar que ataca con su brisa&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;La sonda que sujeta mis huesos como un cocodrilo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Como la maligna bestia que reina en mis pesadillas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;El mundo donde despedazo esta mandíbula de fuego&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Esta mandíbula de diamante&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Esta mandíbula de tigre  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;De música que ha roto&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;La soledad del equinoccio&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Y yo te espero con mi terror a las madrugadas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Con este miedo que insulta las ventanas de los edificios&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Las puertas que se abren como mujerzuelas inéditas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Y yo te espero&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Y me arrojo a tu frente&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Como un Telémaco que impreca &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Para recuperar su Ítaca&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Y tú:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Veneno de la oscuridad  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Isla caníbal&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Elevas tus manos a la proa de los trasatlánticos &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Y emerges como un ángel que ha transfigurado sus alas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Allí tu voz retorna&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Y las montañas son las mismas calaveras que subordinan&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;La lengua de esta ciudad&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;De este montículo de occisos y concreto&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Tu voz depreda las estructuras sangrientas de este instante&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Los músculos de gorilas que destrozan los sembríos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Las chacras donde he mudado de piel con el repertorio de otros cuervos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Y yo te espero para destruir las cercas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;La sórdida estructura de las caballerizas&lt;br /&gt;Donde un potro&lt;br /&gt;Ha escrito tu nombre en la frontera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color:#ffff99;"&gt;&lt;strong&gt;Harold Alva Viale&lt;/strong&gt; (Piura, 1978). Ha publicado los libros de poesía &lt;em&gt;Firmamento&lt;/em&gt; (1996), &lt;em&gt;Morada y sombras&lt;/em&gt; (1998), &lt;em&gt;Antes de abandonar la sombra&lt;/em&gt; (1999)  &lt;em&gt;Cañaveral: Libro de tierra&lt;/em&gt; (2001), &lt;em&gt;Sotto voce&lt;/em&gt; (2003) y &lt;em&gt;El sonido de la sangre&lt;/em&gt; (2006). Fue miembro del Movimiento Cultural Neón de Lima. Dirigió la revista de creación crítica &lt;em&gt;El signo y la forma&lt;/em&gt;. Actualmente dirige Editorial Zignos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-116240771989859586?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/116240771989859586/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=116240771989859586' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/116240771989859586'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/116240771989859586'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/11/sobre-tu-sombra-sangran-los-picos-de.html' title='Sobre tu sombra sangran los picos de las águilas'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-116240552070929797</id><published>2006-11-01T10:00:00.000-08:00</published><updated>2006-11-01T10:25:20.823-08:00</updated><title type='text'>Gris</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/1600/Atardecer2.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/320/Atardecer2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Christian Ahumada&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Te recuerdo aún: solías construir pequeñas casitas con los panqués que degustabas con fruición en el &lt;em&gt;Pousse Cafè&lt;/em&gt; de la avenida Bolognesi, aquél que se encontraba a media calle, antes de llegar a una esquina y avanzar un par de cuadras para llegar al malecón. Armabas ágilmente la base, las paredes, el techo y clavabas un mondadientes en la entrada para hacer movible la compuerta de galleta crocante. Te divertías, sonreías (tus ojos y los míos: en visible intersección), volvías a lo tuyo, probabas un poco del panqué y continuabas tu tarea, concentradísima, ejecutando tu labor de ingeniería de una manera ágil, lúdica, encantadora. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;Siempre sacaste a relucir ese interés por hacer cosas, hacer volar tu imaginación y crear, simplemente crear. Te recuerdo… Acudías los fines de semana por la noche, apenas rayaba en el horizonte el crepúsculo. Esperabas la llegada de la oscuridad en el malecón, sentada sobre las piedras, de cara al viento, observando las olas y su arremetida constante contra las rocas, las gotas de agua volando en el aire, el agradable frío en esos días de otoño. Mis días… &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;Ahora tu presencia se hace extrañar en el &lt;em&gt;Pousse Cafè&lt;/em&gt;. Ingresabas continuamente con una sonrisa dibujada en tu rostro, te sentabas en una de las sillas y pedías un capuchino con bastante crema, mientras tus ojos acuáticos exploraban las calles, el ir y venir de los autos, el rutinario caminar de los transeúntes. Disfrutabas de esas cosas superfluas durante un instante; luego pedías un panqué e iniciabas tu labor. Me entretenía tanto viéndote tratar de armar lo mejor posible tus casitas de dulce. Eras toda una escritora fabricando el cuento de hadas de Blanca Nieves o Hansel y Gretel. Cada fin de semana me desintoxicaba del humo de las fábricas de la avenida Meiggs con tus juegos de niña que quería ser adulta. Me gustaba verte jugar, me acordaba de cuando vivía en mi pueblito de la sierra, donde todo era naturaleza, armonía, y podía correr a mis anchas con los niños de las chacras vecinas. Extrañaba mi etapa adolescente, cuando no existía las preocupaciones de ahora, cuando podía agitar los brazos y disfrutar del aire palpando mi cara, ser más yo y no el señor que cuida de su café todas las noches para ganarse unos soles y seguir invirtiendo. Siempre el dinero, necesario y fuera de lugar en mis pensamientos, aquellos donde sólo tú estás, caminando de rincón en rincón, sin poder salir, sin dejar abiertas mis puertas para que salgas y termine mi destrucción interna, este color opaco que ha transformado mi vida desde que no has vuelto a aparecer. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;Hubieras sido alguien más en mi acostumbrada rutina si no me hubiese atrevido aquella vez a enseñarte a completar tu casita de dulce. Nunca hubieras podido descifrar solita el enigma de la compuerta, cómo es que sería posible hacerla girar sin echar a perder el trabajo de varios minutos. Recuerdo que era fría esa noche, pero tú viniste con tu aire cálido alrededor para darle otros matices al &lt;em&gt;Pousse Cafè&lt;/em&gt;. Pediste un café pasado y un panqué, intentaste nuevamente crear la compuerta, tus manos hacían lo posible por hacer maravillas, pero tu esfuerzo al parecer era en vano. No había nadie aparte de ti en el local, y como no tenía nada más que hacer que estar sentado viendo la televisión, me aventuré a acercarme donde estabas y darte una mano. Te saludé con una venia, lo recuerdo. “¿Puedo ayudarle a completar su pequeña casa, señorita? Veo que necesita algo de asesoramiento”. Sonreíste. A esa edad toda ayuda venía a bien. Estabas dispuesta a recibir los consejos de un completo extraño. Al fin y al cabo, sólo me hablabas cuando pedías un café y tus panqués, esta era la única forma de intimar contigo, convertirme en una especie de instructor al paso.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;–Nunca me lo hubiera imaginado –dijiste, con una amplia sonrisa, cuando viste girar la puerta de un lado a otro, suspendida por un mondadientes–. Veo que necesito sugerencias de un profesional –y tu mirada se clavó en mí, acelerando mis pulsaciones. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;Aquella vez nos quedamos platicando hasta bien entrada la noche. Como si una prominente fuerza lo hubiese querido así, nadie acudió al café después de que habías llegado, así que no hubo interrupción alguna que pudiera diluir aquel instante mágico. Desde esa noche, no hubo visita al café que no culminara con una conversación agradable. Yo te contaba algunos detalles de mi pasado, mi azarosa existencia antes de migrar de mi pueblo hacia Chimbote, lo confortable que era vivir rodeado de naturaleza, de animalitos correteando de prado en prado, pero también lo duro que resultaba trabajar la tierra, levantarse temprano todos los días y hacer pastar a los guachos ayudado de los perros y algún cristiano que se dignara acompañarme (era habitual en mi familia hacerme cargar con casi todas las responsabilidades). También te conté lo complicado de habituarse al clima costeño y su forma de trabajo. ¿Recuerdas? Cuando emigré no había otro trabajo en Chimbote más que la pesca, y viajar en lancha a través del mar en búsqueda de peces me afectó mucho. Vislumbraba tu sonrisita cariñosa y comprensiva en medio de las luces incandescentes del local, y ahí estaba de nuevo el acelerado palpitar del corazón, los saltos continuos, el miedo de sufrir un colapso en ese preciso momento. Entonces girabas los ojos, volvías la mirada a la calle, y me hablabas del futuro, tus proyectos, qué era lo que más deseabas en esta vida, a dónde viajarías para llevar a cabo tus estudios de ingeniería y construir una casita, ya no de dulce, sino una casa auténtica, el palacio que la princesita tanto anhelaba. Era tu sueño. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;Así pasábamos las noches, yo hablándote de mi pasado, y tú dando furtivas miradas hacia el futuro, con ésos tus ojos de agua no habituales en este puerto que se opacaba más y más con el tiempo. Sólo tú eras el único punto donde los colores podían emerger y cambiar de tonalidad las tardes y las noches. Y tus juegos con los panqués no se detenían, dabas formas nuevas cada vez, y ponías en práctica la técnica del mondadientes para hacer mover la compuerta a tu antojo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;En otoños como estos los recuerdos acuden a mi mente de manera indefinida: el color gris del cielo perdiéndose en una nube de polvo, el color gris disipándose en un horizonte invisible, en un mar sin fondo. Los otoños, además de recordarme que a medida que los días pasan me estoy volviendo más viejo, me llenan de una nostalgia infinita, me traen de vuelta tus ojos y tu sonrisa nocturna para elucubrar absurdos en mi interior y fabricar una amalgama de emociones. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;La última noche que nos vimos resolví no abrir el local. Salimos a dar una vuelta por las calles y avenidas del puerto con el solo objetivo de apreciar el transcurrir de los relojes, la dimensión del viento, el extraño tumulto de las aguas del mar. Todos los elementos convergían a nuestro alrededor. Nunca antes una noche había tenido la perspectiva de lo sublime, lo perfecto. Hasta que tus labios se movieron pausadamente y emitieron aquellas palabras: &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;–Todo va a cambiar…&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;Esa noche no entendí por completo lo que quisiste decirme. No lo entendí sino hasta la noche siguiente, cuando descubrí que aquél había sido nuestro último encuentro. No volviste. No podías hacerlo; hubieras querido verme una vez más, ¿no es así? Quizás preguntarme cuán importante fue para mí aquél beso fugaz en el malecón, con el mar como color de fondo y el viento alborotando tus cabellos negros, enredándolos con mis manos trémulas. Pero ya no era posible. Una inmensa barrera debía haber entre ambos, transparente y sólida, que ya no te permitía volver al &lt;em&gt;Pousse Cafè&lt;/em&gt;, tal vez porque ya no estabas más aquí, porque el local construido con tanto esfuerzo, como alguna vez lo hiciste tú con tus casitas de dulce hechas de panqués, rosquillas y galletas crocantes, ahora yacía destruido, reducido a escombros, y en cada rincón del puerto, una humareda salvaje y espesa cubría chorros de agua, casas destruidas, multitud de cadáveres, todo… absolutamente todo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;Había llanto en cada esquina donde iba a buscarte, las imágenes más espantosas que pude haber contemplado se abrían ante mis ojos, debiste haber sido testigo de ellas… Recién comprendí tu sonrisa despreocupada que, al parecer, disfrazaba una tristeza profunda, alguna imagen lúgubre que pudo aparecerse en tus sueños, como una premonición, y que me la manifestaste aquella noche con esa frase insólita: “Todo va a cambiar”. Pensé, entonces, que hubiese sido correcto huir contigo esa misma noche a cualquier lugar del mundo, a pesar de nuestra diferencia de edades, todo con tal de evitar perdernos el uno del otro. Sin embargo, ya no podemos hacer más nada. Ya se cumplieron treinta y seis años desde que ha perdido su color la vida, y no puedo más que ver todo de una sola tonalidad. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;Claudia… mi dulce amor adolescente… si supieras cuánto me hacen falta tus ojos y tu cautivadora sonrisa. Ahora que otro otoño se une a mi inventario de días en cuenta regresiva, la nostalgia se apodera de mi sombra, y mis pasos, cansados ya de tanto andar por las calles en tu búsqueda, se detendrán en alguno de los cafés que pululan por la avenida Bolognesi, ingresaré lentamente, me sentaré en una de las sillas, pediré un capuchino y un panqué, y elaboraré una casita de dulce sin compuerta, fingiendo no saber cómo hacerla girar, esperando que alguna mujer se acerque a donde estoy y me diga, mirándome delicadamente con los mismos ojos acuáticos de cuando eras adolescente, que de chiquilla hubo alguien en su vida que le enseñó a hacer girar aquella compuerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color:#ffccff;"&gt;&lt;strong&gt;Christian Ahumada&lt;/strong&gt; (Chimbote, 1987). Estudiante de Educación en la Universidad Privada San Pedro. Integrante del Grupo de Arte y Literatura Isla Blanca y del Círculo Literario Anábasis. Ha publicado sus creaciones en revistas y webpages especializadas. Actualmente prepara &lt;em&gt;Alegoría de los sentidos&lt;/em&gt;, plaqueta de narrativa. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;font-size:85%;color:#ffccff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-116240552070929797?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/116240552070929797/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=116240552070929797' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/116240552070929797'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/116240552070929797'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/11/gris.html' title='Gris'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-116233167709553676</id><published>2006-10-31T13:27:00.000-08:00</published><updated>2006-10-31T13:54:37.230-08:00</updated><title type='text'>Trasgresión y entendimiento en las “Prosas impúdicas” de Carlos Rengifo</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/1600/Prosas%20imp??dicas.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/320/Prosas%20imp%3F%3Fdicas.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffff99;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Gustavo Tapia Reyes&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ubicado dentro de la larga tradición en la literatura peruana, caracterizada por escribir libros hechos de fragmentos o a partir de fragmentos (1), no queriendo afirmar que sea fácil como tampoco lo contrario –en la medida en que ello solo responde a la capacidad creativa del autor–, las &lt;em&gt;Prosas impúdicas&lt;/em&gt; (Hipocampo editores, 2005) de Carlos Rengifo (Lima, 1964) quieren relatar, empleando frases cortas, de efecto inmediato, con un lenguaje llano, conciso, impertinente incluso, aunque jamás llegue a la procacidad o brutalidad de lo erótico ni de lo pornográfico, las impresiones, miedos, soledades, angustias, esperanzas, desesperanzas que pueden pasarle a cualquier ser humano cuando se enfrenta a la vivencialidad de un tema que sigue siendo tabú pese al siglo XXI: la cópula, el coito, en suma, el sexo puro elevado a su máxima expresión de oscuridad que tanto fascinaba a Bataille.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffff99;"&gt;Graduado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad San Martín de Porres, director de la revista literaria &lt;em&gt;Penélope&lt;/em&gt; y colaborador de otras tantas en el ramo, es dueño de una trayectoria narrativa que ha dado algunos frutos rescatables como los cuentos de &lt;em&gt;El puente de las libélulas&lt;/em&gt; (1996), &lt;em&gt;Criaturas de la sombra&lt;/em&gt; (1998) y la novela &lt;em&gt;La morada del hastío&lt;/em&gt; (2001), Rengifo –siguiendo una práctica tan antigua y constante desde Cervantes hasta Borges– se ha entregado esta vez al simulado papel de ser únicamente el editor del manuscrito de otro escritor, un tal Enrique Mostrenco, para colocar su inspiración dentro del llamado realismo sucio o minimalismo (2), que propugna a pesar suyo o quizás con su absoluta complacencia, en una serie de setenta y ocho fragmentos, sin título o cualquier indicación que los individualice, ninguno de los cuales en extensión pasa de la página, pero que van dejando su sabor de trasgresión (que no por eso raya en la contundencia) aunque, según se afirma en la contraportada, “están hechas con la frescura de la osadía, se regodean en la irreverencia y no quieren salir de allí más que con el vuelo del escarnio” (3). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffff99;"&gt;En consonancia a esto, las prosas breves de Rengifo constituyen la captación de aquellos chispazos que por lo general decimos a media voz (por temor al qué dirán quienes nos escuchen) para expresar en párrafos que, dependiendo de la sensibilidad de cada cual, podrían sonar crudos o exagerados, pero que no en derivada lógica hacen falta a la verdad, que de cualquier modo siempre será superada por la ficción. Claro está que la primera fuente de la que bebe con delectación el autor es la, siempre cuestionada, Realidad, así con mayúscula, en la medida en que el hombre es por naturaleza nacido del sexo, en estado salvaje, en estado puro tan presente, aun cuando para hacerlo “domesticable” se diga que es indispensable el amor y siendo el mismo un sentimiento que muchas veces difiere de lo carnal, hace que resulte difícil poder hablar de un tema así. Por lo tanto, con este libro estamos ante una visión que parte del sexismo, del egocentrismo machista, la versión de un solo lado que considera a la mujer como un simple objeto de uso sexual y que de hecho a causa de ello serán odiadas por las feministas que etiquetan como detestable aquello que huele a macho zaheridor. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffff99;"&gt;No obstante, el sexo también es placer (“La palabra placer significa lo mismo y es bella en todos los idiomas” decía Octavio Paz) y, en esto muchas veces falta el amor, también asociado a la procreación, de lo cual se desprende que Rengifo en la ocasión que tratamos ha debido desembarazarse de los personajes adolescentes, casi púberes de su narrativa temprana, de aquellos que se extravían en sus propias contradicciones en un mundo donde respiran, aunque no comprenden, para inclinarse por la amplitud en edad (cuando lo hace) que solo aporta la experiencia erótica vital y más ahora en una sociedad como la nuestra, donde los signos sexuales están desperdigados por doquiera, de manera directa o soterrada, manejados principalmente por los medios de comunicación que ejercen una enorme influencia que no podemos negar. Así tenemos que de la constatación aportada por el entorno, brotan aseveraciones que se desperdigan tan contundentes, como: "Si bien es cierto que a muchas mujeres no les gusta tomar el semen por una cuestión de paladar, a otras les encanta hacerlo y piden ser colmadas hasta quedar enteramente satisfechas" (p. 38); en otras, cuestiona la respuesta idiota de afirmar que lo primero se le ve a una mujer son los ojos, aun cuando la situación es completamente opuesta: "La fijación que uno tiene por los senos, el trasero, las piernas o alguna parte específica del cuerpo femenino. ¿Qué hace que nos concentremos solo en esa parte? ¿Por qué unas manos o unos pies nos trastornan al punto de llegar –con su sola contemplación o ligero tacto– al orgasmo?" (p. 55), inclusive resulta que el contexto puede ejercer su poderosa influencia, dejando entrever que el pudor funciona en un lugar determinado, mas no en otro, aunque sea demasiado similar la circunstancia que lo origina, dándose una reacción harto distinta: "Sobre la arena, el enseñar las espaldas, los glúteos aceitados por el bronceador, no provoca vergüenza propia ni ajena, puesto que allí esta mostración es la regla. Pero líbrenla del rubor a la chica que, en la oficina, se le desabotona por casualidad la blusa, o al inclinarse a recoger un lapicero se le sube la falda" (p. 78). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffff99;"&gt;Sin embargo, hay otras donde esta misma realidad aparece proporcionando temas de diversa procedencia e índole, enfocando al sexo desde todos los ángulos posibles, en una variada gama que le permite hacer hincapié en las vertientes de la heterosexualidad, bisexualidad y homosexualidad, que siempre han estado presentes en todos los siglos, según la diversidad y complejidad pertenecientes igualmente a ese animal (irracional) llamado hombre que somos, oscilantes entre el bien y el mal, para al hablar de la cucufatería tan occidental, que todavía se mantiene, señala decidido: "No recuerdan, quienes profesan dichos argumentos, que fue a través del sexo que vinieron al mundo y que la exploración corporal bien encaminada vuelve al ejercicio sexual en un arte, el del erotismo, distinto por otro lado de la mera pornografía" (p. 20). O si se refiere al celibato, de hecho cuestionado en la historia humana, acaso por considerarse que está en contra de la naturaleza y, punzando sobre el obligado que deben guardan los sacerdotes de la religión católica, dice, por ejemplo: "No es raro entonces que, de resultas de esta norma, surjan actitudes exabruptas cual destape de una olla cerrada a presión, como la pedofilia, el coito a hurtadillas o el homosexualismo ocasional, actos que, paradójicamente, la misma Iglesia repulsa" (p.17). Es que así es nuestra realidad y como tal nos golpea en el rostro en cualquier momento, teniendo que enfrentarlo pese a que tal vez no lo querramos y prefiramos ocultar lo que es evidente, sobre todo en que los niños ya no creen que ellos o de los demás hayan sido traídos por la cigüeña desde París.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffff99;"&gt;También están aludidos aspectos generalmente mitificados, exagerados o fingidos, sumiéndolos mucho más en el misterio, como son la ninfomanía y el incesto que, sumados, constituyen una amalgama que pudiendo parecer lejana, expresa su cercanía en toda la dimensión de su crudeza: El conflicto padre-hija siempre ha estado latente en muchas mujeres que, a través del arte, han tratado de liberar aquello que las confunde, las gobierna y las estimula también. Luego, líneas después agrega en complemento: "Pero quienes no pueden desahogarse por medio de alguna manifestación artística, lo hacen en el plano sexual, buscando en la proximidad la respuesta a sus múltiples preguntas y cayendo muchas veces en algo parecido a la ninfomanía" (p. 45) y hasta la desviación sexual llamada necrofilia, que no pocas veces ha marcado su presencia en nuestro medio o que se da de modo natural, sin que lo sepamos o acaso aceptándolo, aunque no señalemos expresamente que: "Hay muertos y muertos, y en el afán de limpiarlos para hacer la autopsia respectiva, no es raro que se topen con unos jóvenes cuerpos femeninos que, no importando su condición, a más de uno le parezcan apetecibles, aunque en reversa se da en medio de esto que: solo unos cuantos, según me cuenta un amigo, se atreven a tirarse a la muerta" (p.83).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffff99;"&gt;Asimismo, diversos son los modos de aproximarse al sexo como variopintas fueron las concepciones que sobre el mismo se dieron en las edades históricas, teniendo que esperarse hasta mediados del siglo XX, con los estudios realizados a partir de 1948 por el biólogo norteamericano Alfred Charles Kinsey o los posteriores llevados a cabo por el ginecólogo William Howell Masters y la psicóloga Virginia Johnson (4) para que éste cobre de a pocos, con mucha lentitud realmente, el verdadero rol que cumple en la satisfacción y perpetuidad de la especie humana. En este sentido, en algunas prosas, Rengifo se pone en un plan de nato definidor que maneja los conceptos que aborda, sin que por ello alcance el status de un sexólogo experimentado, puesto que no lo es, explayándose sucesivamente: "Como la boca es un instrumento que tiene mucho que ver con el sexo, el acto de comer también destila su aura de sensualidad" (p. 26); "Los amores al paso son los &lt;em&gt;affaires&lt;/em&gt; más aventureros que se puedan imaginar" (p. 19); "El sexo anal es una de las maravillas más placenteras del fornicio. A pesar de que en la mujer esta práctica (si no es bien ejecutada) resulta un tanto dolorosa, dicho ejercicio constituye la variante perfecta para llegar al clímax" (p. 31). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffff99;"&gt;Mientras que en otras prosas, por el contrario, ingresa en el ámbito de lo elementalmente descriptivo, de un observador que va consignando lo que ve y acaso siente, sin demorarse mucho en la acumulación de los detalles que agrupa: "Uno puede encender su libido con la visión de unos senos ostentosos, de unas bien torneadas nalgas, de unos muslos firmes; también por algunos movimientos pélvicos, oscilación de caderas y abertura de piernas, caricias genitales y gestos insinuantes; asimismo a través de una voz sensual que apunta a la imaginación de una mente calenturienta" (p. 22); llegando al mayor extremo en sí de la ficción pura, que hasta parece inverosímil con que pueda tratarse de un nivel de la sexualidad humana, aún no estudiada completamente, por lo cual nos quedamos con la primera pregunta ¿será eso posible?: "Como habíamos estado haciendo el amor en el sillón, fui tras ella con las ansias muy hervidas y, mientras vomitaba con la cabeza hundida en el water, la penetré por detrás y le seguí dando a un ritmo que coincidía con las expulsiones" (p. 69); la segunda pregunta ¿práctica con fundamento?: "Aunque la excitación mujeril no se centra solo en la vagina, una amiga me alcanzó su particular manera de bajar los calores sexuales: metía su calzón en la nevera del refrigerador antes de ponérselo" (p. 25); y la tercera pregunta ¿cómo se llama la estrella?, sin que se nos hayan acabado las mismas: "Una actriz de Hollywood, de las que suelen escandalizar con sus declaraciones, afirmó en una entrevista que su máxima experiencia sexual había sido la de estar con diez hombres a la vez" (p.56). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffff99;"&gt;Definitivamente el hombre tiene muchas aristas y, como decía George Bernard Shaw, “un lado oscuro que oculta a los demás”. Por eso, la faceta sexual del hombre, pese a los avances que en nuestro tiempo se han dado, por lo menos todavía en América Latina continúa éste manteniendo su aura de prohibido, de perversión y hasta de demoníaco que prefiere mantenérsele en lo especulativo. Demasiados mitos siguen pululando en torno al sexo. Así encontramos en unas prosas la expresión de ciertas rarezas que no tienen por qué no responder a la intimidad humana, que empero puede practicarse entre las cuatro paredes de una habitación. Tenemos la zoofilia de una mujer viuda: "Su única compañía es un pastor alemán, a quien alimenta y cuida con dedicación, y con el que anda de un lado a otro como su fiel guardián" (p. 70); "El olor pestilente convertido en un agradable perfume: Sé de un recién casado que, cada vez que su mujer se cambia de calzón, él, sin que lo vean, suele olerlo hasta la saciedad, embriagado por su aroma" (p.80). También acerca de la comprobación de algunas certezas, siempre pretendidamente negadas, pese a su consistencia insoslayable. La depilación femenina: "El vello en general no agrada mucho a las mujeres. De allí la paciente y a veces dolorosa depilación a la que se someten, más aún tratándose del vello axilar que, a pesar de su diferente textura, remite inevitablemente al que cubre los genitales" (p. 42); "La masturbación de las mismas: No es verdad que las mujeres no se masturben. Aparte del dedo y del vibrador o consolador, buscan otras formas menos obvias de autocomplacerse" (p. 85), sin olvidar que, por eso mismo, acaso como una notable excepción que confirma la regla, están las apariencias que, con su largo manto de sombra, esconden lo que hay detrás, tanto que engendraron la voluminosa novela titulada &lt;em&gt;El nombre de la rosa&lt;/em&gt; de Umberto Eco: "A más de un cura joven, esta atractiva 'mojigata' ha intentado seducir, y sé por unos de ellos que, cuando va al confesionario, no lleva bragas bajo el faldón. ¿Cómo lo sabe?" (p.90).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffff99;"&gt;Aunque Rengifo haya utilizado la primera persona para escribir, no creemos que se trate de asuntos directamente autobiográficos. Tal vez esto lleva a que el autor se ponga en un plan de quien busca desacralizar el sexo para vulgarizarlo, ponerlo bajo la luz de cada día como en: "La manía de fingir orgasmos. Todas las mujeres, tarde o temprano lo hacen, y lo más curioso es que después viene la hipocresía. '¿Te gustó?' 'Sí, querido, estuvo riquísimo' "(p.23); también lanza sentencias que lo catalogan como un condenador venido a menos, pese a lo cual afirma rotundo que: "Cuando tenemos sexo –sépalo bien– somos animales, bestias en celo que al término del clímax en el paulatino descenso a la tierra, lo menos que queremos ver son volutas de humo danzando sobre nuestro rostro" (p. 48); llegando a contradecirse respecto al espacio que inicialmente le otorgó, cayendo en la ingenuidad que raya con el ridículo frente a lo que es científico y por lo mismo comprobable: "Sin embargo, cual sería la cara del(a) limpiador(a) que se encargó de restablecer el cuarto en el que una noche estuve con una chica en plena regla y, al término del revolcón, manchamos toda la sábana de sangre. ¿Habrá pensado que hubo un asesinato?" (p. 52); agregándole su dosis de pertenencia al mal del que, en algún momento, pensamos el autor iba a separarse, para convertirse en un Marqués de Sade de la época contemporánea, considerando al sexo en la medida de lo innato, que no tiene por qué ser satanizado. De ahí que habla en forma condicionada: "Si el sexo es un rito diabólico, habría que alucinar que somos los Hijos del Mal, vertiendo nuestro veneno en cada inocente aldeana del pudor" (p. 53). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffff99;"&gt;Estructuralmente el libro tiene falencias, por cuanto hay algunos fragmentos que bien pudieron haber sido depurados, en particular aquellos que hacen referencia a las experiencias que pueda tener un imberbe, un joven cronológicamente hablando, aun cuando son de un adulto las que priman en su mayoría. Al respecto, es ilustrativa la referencia a las procaces conversaciones que se hacen por Internet, "puesto que la verdadera identidad está a salvo" (p. 74), igualmente resultan gratuitas las aproximaciones en torno al cine, fuente que si bien puede mostrar el sexo a modo de realidad, también ha servido para oscurecerlo: "Existen escenas y situaciones cinematográficas que quedan en la retina del espectador como un fogonazo de irreversible alteración" (p.33); o los juegos sexuales que naturalmente forman una parte de la práctica humana, ilusamente mencionados: "Como si la mano actuara sola y no estuviera quieta hasta colarse entre las piernas" (p.47). Están demás también las otras vivencias que se expresan, obteniendo a duras penas sus propios espacios, aun cuando eso lo sabe medio mundo: "Se fornica en todas partes, en el piso, sobre la mesa, bajo las escaleras, en posturas y situaciones que van de lo hilarante a lo grotesco" (p.27), hasta llegar al cuestionamiento a quien hurga en sus páginas, aunque sin la fuerza que hubiera sido deseable, porque cae en lo ordinario de una invocación televisiva, que ahora se repite por escrito: "¡Vamos decídanse! O se es marica o no se es" (p.24).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffff99;"&gt;Asimismo, aunque en el falso prólogo de Mariano Berlanga, supuesto profesor de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Ottawa (Canadá), se diga que el libro puede “leerse de atrás para adelante, del medio hacia los costados, o donde caiga el primer vistazo” (5), en verdad esto resulta desfavorable para el conjunto del volumen, del que nunca se sabe hacia dónde apunta, perdiendo contundencia en lo que se supone va por lo impúdico. Esta tendencia lo pierde las veces en que su lenguaje se pone absurdamente poético, aún cuando no puede serlo: "masajes tibios, dúctiles, serenos, masajes que adormecen y permiten descansar, masajes continuos, duraderos, masajes capaces de propiciar un suspiro satisfactorio" (p. 79). Es decir, Rengifo en la voz de Mostrenco (o acaso al revés) termina desmintiéndose a sí mismo y deriva hacia un entendimiento, hacia una conciliación, poniendo entre paréntesis la trasgresión originalmente planteada. Por cierto, a ello contribuye el hecho de que las prosas, al no hallarse numeradas ni tituladas, presentan una compaginación desordenada que fomenta el caos. Porque a pesar de su prometido desenfado afirmando que “todas intentan retar a la pudicia, presentan situaciones que ahondan en la piel, juegan con la mente acartonada, y no se detienen en los escarceos para dejar en claro su intención calenturienta” (6) las &lt;em&gt;Prosas impúdicas&lt;/em&gt;, que tampoco quieren ser un moderno manual de educación sexual, culminan no asustando ni siquiera a los burgueses, pues no por serlo o considerarse con el adjetivo de “impúdicas” llegan acaso a golpear la sensibilidad de quien las hurga, dejándonos con el sabor en los labios, pues a pesar de lo enunciado -como en una historia de amor que acabó pudiendo ser, pese a que nunca fue- no alcanza para colmar las expectativas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffff99;"&gt;En los tiempos de la Edad Media, es solo una expresión, Carlos Rengifo hubiese ido a parar a la hoguera, en cambio ahora ello es inconcebible, implicaría una gratuita publicidad que lo beneficiaría haciéndolo “famoso”. De aquí proviene pues nos resulte imposible entender la suficiente razón que justifique la utilización de un seudónimo para esconderse como “Enrique Mostrenco” (cuyo apellido en nuestro español tan coloquial indica a un “ignorante o tardo en discurrir o aprender”(7)), en un iconoclasta que tal vez intentó ser sin alcanzar a serlo, salvo que con ello haya sintomáticamente querido expresar, al mismo tiempo, que el sexo a inicios del siglo XXI prosigue en el campo del tabú, puesto que de lo contrario, sería una resta y no un agregado que aumente su condición de marginal que este libro pretende.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color:#ffff99;"&gt;&lt;strong&gt;Notas&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(1) Quizás su más próxima filiación literaria sean las &lt;em&gt;Prosas apátridas&lt;/em&gt;, con la distancia temática del caso, aquel libro memorable de nuestro inmortal narrador Julio Ramón Ribeyro.&lt;br /&gt;(2) Movimiento literario aparecido en la literatura norteamericana, introducido por el director de la influyente revista literaria inglesa &lt;em&gt;Granta&lt;/em&gt;, Bill Bufford, en 1983. Entre sus representantes más destacados se menciona a Raymond Carver y Richard Ford.&lt;br /&gt;(3) Contraportada de &lt;em&gt;Prosas impúdicas&lt;/em&gt;, Hipocampo editores, Lima 2005.&lt;br /&gt;(4) Nos referimos, entre otros estudios, al &lt;em&gt;Comportamiento sexual del hombre&lt;/em&gt; (1948) de Alfred Kinsey y &lt;em&gt;La respuesta sexual humana&lt;/em&gt; (1966) de William Masters y Virginia Jonson.&lt;br /&gt;(5) Prólogo a las "Prosas impúdicas de un desconocido" (según se anota), Hipocampo editores, págs. 11-12.&lt;br /&gt;(6) Contraportada de &lt;em&gt;Prosas impúdicas&lt;/em&gt;, ibídem.&lt;br /&gt;(7) Diccionario de la Real Academia Española, edición virtual, consultada el 30-I-2006. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ffff99;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-116233167709553676?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/116233167709553676/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=116233167709553676' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/116233167709553676'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/116233167709553676'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/10/trasgresin-y-entendimiento-en-las.html' title='Trasgresión y entendimiento en las “Prosas impúdicas” de Carlos Rengifo'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-116198439807840157</id><published>2006-10-27T14:12:00.000-07:00</published><updated>2006-10-27T14:26:38.123-07:00</updated><title type='text'>Discursividad y poética intuitiva en "Rosas negras" de Juan Carlos Lucano</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/1600/T1.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/320/T1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#66ff99;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Ricardo Cotrina Cerdán&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La poesía, al ser considerada como lenguaje esencialmente emotivo, está sujeta a una estructura lógica subjetiva y personal, a juicios de belleza y otros juicios de valor estético que podrían formularse como formas estilísticas.&lt;br /&gt;En este sentido, Juan Carlos Lucano, en &lt;em&gt;Rosas negras &lt;/em&gt;(Pisadiablo ediciones y Arteidea editores, 2005), asume la práctica de una poesía sumamente intuitiva, con un lenguaje poético quebrado, centrado en impresiones tropológicas encriptadas conscientemente.&lt;br /&gt;Juan, desde sus inicios, enfrenta el ejercicio de una poemática instintiva que a mi juicio es autoconsciente y que nuestro intelecto percibe como un élan vital inevitablemente cerrada y deformada.&lt;br /&gt;Todos los poemas muestran elementos simbólicos básicos que funcionan como imágenes que emergen del subconsciente individual del poeta. La búsqueda de actantes arquetípicos, en todos sus poemas, pretenden explicar la fuerza de sus escenas obscuras. En este marco de reflexión, su discursividad es autoexpresión y simboliza la morfología de su sensitividad, articulada a su vida emocional e historia, y recuperada para ejercer un acto de catarsis. Por ello, cada frase adquiere calidad de signo icónico con propiedades de valor psicoemocional, y que ilustra la naturaleza de la percepción intuitiva de realidades desconfiguradas que nunca inician ni terminan; y que, sin embargo, interprelan al lector de modo violento y con una fragilidad semántica que marca una distancia psíquica con la experiencia estética del lector. La interpretación del texto, por esta razón, debe intentarse desde el concepto de empatía, apelando a métodos introspectivos.&lt;br /&gt;La estética analítica, en este sentido, ha de permitirnos reconstruir el mensaje poético que subyace en el discurso expresivo de &lt;em&gt;Rosas negras&lt;/em&gt; con el fin de clarificar el lenguaje y resolver las dificultades semánticas que plantea.&lt;br /&gt;En &lt;em&gt;Rosas negras&lt;/em&gt; hay que admirar la expresión de lo más íntimo, de lo más raro, de lo más oscuro, como el efecto del relámpago y del estallido de las palabras del artesano en el yunque de la poética; los modos del inconsciente, el esfumino, los moldes quebrados de la sensibilidad, lo intraducible de la sensación y el pensamiento, el alma de las palabras y la virtualidad de sus vivencias; el sentido evocatorio, lo simple y lo sutil; los puntos suspensivos del subconsciente poético, su alquimia sensitiva y el duro acero negro que se funde en su discurso.&lt;br /&gt;En síntesis, podría concluirse que, el principal valor de su poesía consiste no en lo que dice, sino en lo que sugiere y hace pensar. Su arte poético evocador es el arte emocional, que obra por sugestión, el que necesita, para ser sentido, de un receptor abierto que sea un alma instrumentada de inteligencia emocional. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#66ff99;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#66ff99;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Ricardo Cotrina Cerdán&lt;/strong&gt;, es catedrático de Lengua y Literatura en la Universidad Nacional del Santa.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-116198439807840157?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/116198439807840157/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=116198439807840157' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/116198439807840157'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/116198439807840157'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/10/discursividad-y-potica-intuitiva-en.html' title='Discursividad y poética intuitiva en &quot;Rosas negras&quot; de Juan Carlos Lucano'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-115713685884634541</id><published>2006-09-01T11:51:00.000-07:00</published><updated>2006-09-01T11:54:18.860-07:00</updated><title type='text'>Imagino tu aire rodeado...</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Maribel Alonso&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;br /&gt;Imagino rodeado tu aire de noche&lt;br /&gt;De esa suerte de empeños&lt;br /&gt;Para gastarte la tarde más rápido&lt;br /&gt;El tiempo sin ningún crédito&lt;br /&gt;Sin ese campo minado&lt;br /&gt;De aires de agosto lleno de impredecibles&lt;br /&gt;Los pretextos tecleados en sábados&lt;br /&gt;Y filas de autobuses&lt;br /&gt;La pasión descansando en una hamaca de manos&lt;br /&gt;Como esperando&lt;br /&gt;Que la rutina de hacer castillos de naipes&lt;br /&gt;Te permita amar de pie&lt;br /&gt;Y avanzar a ciegas para rasgar&lt;br /&gt;La canción que te alcance&lt;br /&gt;Para la luna y para el siguiente ánimo&lt;br /&gt;Cuando la corbata cae&lt;br /&gt;Y todo es una sombra larga&lt;br /&gt;Las puntas de tus dedos se deslizan&lt;br /&gt;A cualquier sitio&lt;br /&gt;Hacia cualquier nombre&lt;br /&gt;Entonces allí te imagino&lt;br /&gt;Solo y en el aire&lt;br /&gt;Como una bengala disparada&lt;br /&gt;Prendiendo una luz dirigida al cielo&lt;br /&gt;Pero girando en puntas como una estrella&lt;br /&gt;Sin encontrar rumbos&lt;br /&gt;Con la mirada fija&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-115713685884634541?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/115713685884634541/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=115713685884634541' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/115713685884634541'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/115713685884634541'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/09/imagino-tu-aire-rodeado.html' title='Imagino tu aire rodeado...'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-115713598618620292</id><published>2006-09-01T11:24:00.000-07:00</published><updated>2006-09-01T11:39:49.376-07:00</updated><title type='text'>El realismo mágico en la novela "Alejandro y los pescadores de Tancay"</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/1600/pescadores.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/400/pescadores.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffcccc;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Gustavo Tapia Reyes&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Editada por primera vez en Italia (2004), con una introducción de Antonio Melis, la novela &lt;em&gt;Alejandro y los pescadores de Tancay&lt;/em&gt; (APT en adelante) del narrador chimbotano Braulio Muñoz, constituye un extraordinario resumen bajo el significativo subtítulo de “Memorias” de lo que es la historia de nuestro puerto, oscilante entre la realidad y la magia, teniendo al terremoto del 31 de mayo de 1970 como un hecho desencadenante del cual derivarán los problemas posteriores, habiendo tenido anticipos del mismo, también reflejados en la novela que cronológicamente llega hasta hoy, porque “la línea narrativa –escribe Gonzalo Pantigoso– va asimilando los sucesos importantes que han ido configurando parte de la realidad de este puerto”(2). Toda una amplia historia que, abarcando varios siglos, aún se mantiene en gran parte inédita y que con urgencia aguarda un especialista que se encargue de investigarla como es debido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no se crea que es un novela histórica, en el sentido clásico del término, sino que refleja a ese Chimbote de aquellos años idílicos, plena época del llamado “boom pesquero”, cuya característica elemental radica en que los hombres de mar se aseaban con billetes en reemplazo del papel higiénico, aún cuando era solo una caleta –que después adquiriría su nombre de etimología incierta (3)– con playas de aguas limpias y transparentes, con pescadores artesanales que no necesitaban internarse en lanchas mar adentro (pesca industrial depredadora) para que puedan encontrar los cardúmenes, porque estos se hallaban al borde de las orillas (pesca artesanal respetuosa). Muestra a ese pueblo pujante y emergente que, empero, vencido por la soberbia y el orgullo ante la abundante riqueza marina, malentendió que el progreso consistía en la acumulación de dinero, sin darse cuenta de que esta palabra tiene un alto costo que, unida al concepto de civilización, ha culminado por derivar en una cruel barbarie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso APT es un doloroso canto de protesta ante lo perdido. Es el lamento de un nativo que, durante su juventud en el puerto, fue secretario general del Sindicato de Trabajadores de Construcción Civil, director del periódico “La Antorcha”, presidente de la I Convención Nacional de Juventudes, integrante de la Asociación Nacional de Periodistas, miembro fundador del Campamento Atahualpa, integrante de la Casa del Niño Chimbotano, dirigente de instituciones sociales, entre otras ocupaciones, y que ahora, residiendo en el extranjero desde hace varios años, se gana la vida como catedrático del Departamento de Antropología y Sociología del Swarthmore College de Pensilvania (Estados Unidos), siente la nostalgia por el terruño y, enfrentando al presente, se conduele por lo que ha sucedido: ser considerado uno de los puertos más contaminados del mundo. Muñoz escribe su novela como un testigo comprometido que se remonta a un pasado distante, que empieza aproximadamente por los años 60 y se traslada incluso a los remotos orígenes en las culturas precolombinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Técnicamente, la novela es un largo racconto, carente de una trama argumental que engarce sus treinta y seis capítulos, aunque leída y vista en conjunto, se encuentra el hilo conductor que señala como su escenario principal a la zona de Villa María, mediante un monólogo de recuerdos narrados e hilvanados por el personaje principal, don Morales, haciendo referencias a lo que dijeron o hicieron doña Pelagia y Genaro, como personajes alternos, a un muerto de nombre Alejandro Moscoso Huamán, pariente suyo además, que está siendo velado (asesinado por subversivo en busca de justicia) y que, por la secuela de variados personajes que desfilan a través de sus capítulos, hacen evocar a “La colmena” de Camilo José Cela. Sin embargo, esta novela se diferencia de la del Nóbel español en tanto varios capítulos son en verdad resúmenes apretados, porque de no haber procedido su autor de ese modo, hubiera tenido que abarcar más allá de las 186 páginas. APT puede ser dividida en dos bloques. En el primero, están aquellos donde una historia integra hasta un máximo de dos capítulos para delinear las características de un personaje individual, colectivo o un determinado escenario, como al hablar de Viroca desde su infancia pasa a su juventud en que se convierte en un rocanrolero (capítulos XIX-XX); o de don Mauricio que era un inmigrante y chofer de trayler que detenido es enviado a la cárcel de Lurigancho (capítulos XXVI-XXVII); o cuando se describe el cementerio antes de culminar con el entierro de Alejandro (capítulos XXXV-XXXVI); mientras en el segundo bloque, cada capítulo está dedicado a un personaje o personajes distintos que, con sus historias narradas de manera independiente, configuran el universo de la novela, como los chiteros (capítulo VII), Patón (capítulo IX), Hermelindo (capítulo X), Cacho el cangrejero (capítulo XIII), Lalo (capítulo XV), don Augusto (capítulo XXV), don Franco (capítulo XXVIII), entre otros. De todos son particularmente destacables el capítulo XI titulado “Carmela”, que presenta la relación antagónica entre una perra del mismo nombre y su dueño, un hombre malvado que pretende matarla en diversas formas, hasta que en un intento más casi se ahoga, siendo salvado por el fiel animal; el capítulo XXX, cuyo personaje es el Padre Parker, encarnando la presencia de la religión católica, que imparte fundando el Colegio Mundo Mejor y presidiendo una parroquia, a la par que lucha contra La Cabra, una prostituta dueña de una casa de citas (cuyo desenlace recuerda a “La Casa Verde” de Vargas Llosa); y el capítulo XXXIII que habla de Canchero como “que era dueño de todo. Se metía por todos lados, con el pecho abierto y adornado con medallas de oro. Desafiaba a los gallos de la Casa Rosada a pelear a cuchillo” (p. 175) y que, por las alusiones en otras páginas, aunadas a su propio nombre, nos conducen a pensar en la fórmula: Canchero igual Banchero, el multimillonario armador, pero que después, a saber por la trágica muerte del segundo, deja entrever que si bien no tenemos certeza que el autor se haya “inspirado” en el personaje real, a lo menos lo tomó en cuenta antes de crear el suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para dar consistencia a las historias que comprende APT, Muñoz ha recurrido a la mención de escenarios que caracterizan al puerto desde antaño, como la zona industrial del 27 de Octubre, las playas El Dorado y Besique, el propio Villa María que deviene en central, un antiguo prostíbulo, la carretera Panamericana que significa la conexión universal de Chimbote con otras ciudades, el distrito de Samanco, el mismo Tancay que está desde el título y que ahora se ha convertido en el agitado Campamento Atahualpa, además de Lurigancho (Lima) y Chán Chán (Trujillo), relacionados bajo el espacio siguiente antes de la destrucción porque: “El puerto era todo un mundo de aventuras, de oportunidades, de ilusiones” (p.25), encuadrando el ambiente unidireccional sobre el cual se asientan las historias puesto que de aquí provienen, de manera indirecta o indirecta, todos los personajes que mejor conoce el narrador: las vivencias de los pescadores artesanales de ese entonces (chiteros, roseteros, nocturnos, bolicheros, mojarrilleros), los pescadores de peña que les llaman o de cordel en otros términos: “Todos piensan que los pescadores salen temprano y regresan tarde con sus lanchas llenas de pescado. Los ven como gente callada, siempre mirando a la distancia, queriendo regresar al hogar”, afirma al inicio del capítulo III, para unas líneas después aclarar: “Pero los que pescábamos en las rocas no éramos así. Nosotros éramos solitarios, pacientes, metidos en las piedras y en el sonido del mar” (p.27), los mismos que manejan una serie de mitos mágico-religiosos buscando explicar diversos aspectos de su faena diaria. Los escenarios son desmenuzados para especificar los ambientes que pisan, previos a internarse en el mar, que, vale decirlo, no cumple un rol protagónico en la novela. Más bien son “Las costas” que en el capítulo IV describen a las zonas limpias antes de la contaminación; “Los sitios” que en el capítulo XVI refieren los lugares donde se podía pescar y donde no, hasta “Los pozos” que en el capítulo XXI indica la importancia de cuidar el agua dulce para sobrevivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La presencia de La Piedra viene a ser una muestra del modo de religiosidad popular que tienen esos hombres, por cuanto desde un principio se oponen a que dicho monolito, al que todos reverenciaban porque “si uno veía a La Piedra cuando el sol se estaba hundiendo por El Dorado, uno veía a La Virgen cargando en su espalda al niño Jesús” (p.51), sea trasladado a un museo de Lima, pues ellos creyendo firmemente en el poder de esta, se unieron para defenderla: “La piedra se quedó. Allí está todavía; solo que ahora parece tener garúa perpetua. Sufre por todos nosotros” (p.55). Otro elemento que forma parte de una cosmovisión, vigente a pesar de los siglos, es aquella que hace referencia a las almas o “Las Almitas” conforme el título del capítulo XVIII, indicando que los humanos no se van para siempre de la tierra y que muchos se quedan a interrelacionarse con los vivos: “Algunas estarían llenas de soledad y solo buscaban cómo pasar el tiempo. Pero otras, más viejas y sabidas, querían jalarnos a su mundo para que tomáramos su lugar y ellas se fueran al cielo o al infierno” (p.102), aunándose a esto la presencia de los duendes, que vienen a ser las almas de quienes murieron siendo niños. Un tercer elemento mítico es El Rey, cuya imagen representa la sabiduría acumulada en siglos, siendo un pescador más entre los comunes, factible de ser asesinado, pero con una ventaja que lo transforma en una especie de vidente: “Dicen que El Rey podía hablar con todos los animales. Que por eso conversó con el último cocho, un pelícano marrón con rayas blancas que vivía por aquí” (p. 76). Por último, un cuarto elemento viene a ser la mención a Los Gentiles, seres de naturaleza pagana que otrora habitaron el puerto, individuos antiquísimos que tuvieron su época y que en muchas zonas (principalmente la sierra) son señalados como los creadores de una civilización, cuyos vestigios arqueológicos atribuimos a las culturas precolombinas o al incanato. Y esto se explica en el contexto de la novela, porque los primeros pobladores de Chimbote fueron inmigrantes que, en consecuencia, traían una cultura propia que solo transplantaron: “Porque en esos días muchos todavía le tenían miedo a Los Gentiles; ya pocos los comprendían. Más tarde vinieron gentes de todas partes del mundo y ya juntos todos se olvidaron de Los Gentiles” (p.136).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A dichos elementos debemos agregar el capítulo XXXII, titulado “Los presagios”, donde en forma gradual se van señalando los sucesos que anticipaban lo que sería la destrucción final: “Porque Tancay empezó morir de veras a fines de los ochenta“ (p.170), ocurren el nefasto huaico secuela del devastador terremoto del 70, la aparición de una plaga de zancudos salidos de los pantanos, el fenómeno del Niño que hizo crecer vegetación en los arenales, la densa neblina inamovible que se instaló durante varios días y hasta la muerte de Canchero fue el corolario para la adversidad: “Villa María ya estaba medio asfixiada por huaycos, terremotos, maremotos, zancudos, y el maldito olor de pescado hervido que no dejaba ni comer“ (p. 174). A la vez, este capítulo puede ser unificado con el capítulo XXXIV, titulado “El desastre”, en la medida en que en este se detalla la atroz realidad en que consistió esta destrucción: “encontramos como a cien lobos marinos varados. También había tortugas, cangrejos, cachemas, tiburones de arena y de hondura, tramboyos, peces globos, rayas, merluzas, hasta pejeblanco..., todos chapaleando por la orilla, tratando de salvarse de las aguas amarillentas” (p. 180). Es decir, una cruel lección del entorno a consecuencia de no haberse ceñido a los preceptos manejados por los pescadores artesanales que, en medio de sus rudimentarias formas de trabajo, nunca atentaron contra el equilibrio ecológico por cuanto en APT “la figura del pescador auténtico está animada por una clara línea de conducta, sedimentada a través de los siglos. Ella se manifiesta, por ejemplo, en el rechazo de una explotación indiscriminada de la pesca. Cuando alguien asume una actitud de prepotencia, de ignorancia del sentido del límite, recibe su llamado al orden por la colectividad y por la propia naturaleza, a veces, en forma trágica” (4).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es resaltante el capítulo I, titulado “El valle” que, en poco más de tres páginas, representa una especie de poética de la novela que, además de la mención a muchos personajes que posteriormente aparecerán, contiene una rápida descripción del Chimbote despoblado de aquellos años y que, no obstante, nunca estuvo aislado del resto del Perú, por cuanto diversos estudiosos vieron a este espacio en condición de grandemente futurista: “El desierto es como una franja angosta. Es como una culebra echada entre aguas frías y cerros calientes. La arena amarilla, casi azul cuando hay neblina, vuelve al desierto duro, desolado” (p. 19), y que en razón de ello no podía olvidar su remoto pasado: “Dicen que los Moche llegaron primero. Pero tal vez hubo otros. Porque uno nunca sabe” (p. 20), incluso está reseñado el fenómeno de las migraciones que pobló mucho más el puerto: “Así y todo, la gente vino como moscas. Para los sesenta, cuando nos conocimos, ya había miles y miles de almas; como un cuarto de millón, ¿te acuerdas? Llegaron de todas partes. De la sierra, del desierto, de las barriadas de Lima, de la selva misma.” (p.21). Igualmente, hay dos frases que, apareciendo cual letanía repetidas en distintas páginas, sirven para explicar tanto a los personajes como al amplio escenario de la novela. Con la primera, &lt;em&gt;malditas fábricas&lt;/em&gt;, se denota la omnisciente y paulatina destrucción sufrida por ese espacio paradisíaco que, por ejemplo, permitía que los pobladores se bañaran en las arenas de la playa frente al Malecón Grau, Plaza 28 de Julio o el Hotel de Turistas, implicando que el arribo de capitales foráneos trajo la desgracia. Con la segunda, &lt;em&gt;corazón limpio&lt;/em&gt;, queda especificado que los hombres deben ser justos para que tengan buenas faenas en el mar (los pescadores) o se desenvuelvan en sus propias actividades (el sacerdote, la prostituta, entre otros).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un aspecto a considerar es el manejo del lenguaje que, pese a la lejanía física del puerto, no ha convertido a su autor en un alienado que abjura de sus innatos modos de expresión y, por el contrario, narra su novela bajo las estructuras lingüísticas que caracterizan a un español como el nuestro, que presenta la influencia de las lenguas prehispánicas, en especial del quechua, con la introducción de términos sacados de esta lengua y la aparición de los verbos colocados al final de las oraciones gramaticales. Al respecto, el mismo Braulio Muñoz ha declarado que debió defender con tenacidad sus formas empleadas frente a los afanes de la correctora española empeñada en “occidentalizar” el lenguaje de su novela. Así tenemos auténticas expresiones como: “Amalaya te quedaras unos años más por acá siquiera; a ti sí te contaría” (p.22), “De tanta vida no más es” (p. 23), “Querían sentir la brisa, seguro“ (p.57), corroboradas por lo establecido en el capítulo XVII, titulado “Las palabras”, que sirve para afirmar los recuerdos como armas indispensables para no dejarse vencer por la fragilidad de la memoria, que suele jugar a favor para que lo sucedido se pierda en el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En suma, APT desborda chimbotanismo por cada una de sus páginas. No podemos aproximarnos a esta si es que no somos de Chimbote o no hemos adoptado el puerto como nuestro para sentirlo, amarlo, quererlo, soportarlo, sufrirlo, gozarlo, vivirlo en un presente que se ha tornado desalentador, aunque no por ello debamos abandonarlo. Hace algún tiempo, Saniel Lozano anotaba que Chimbote: “Sigue siendo el referente motivador a la espera del narrador o el poeta que pueda traducir su compleja red socioeconómica, política y cultural. Está a la espera del escritor que refleje el medio y la peripecia vital del hombre” (5), algo que en parte creemos ha quedado resuelto con esta novela que en su complejidad se ha empapado de muchas características que son inherentes a nuestro puerto y, a saber por los sucesos narrados, que postulan “impedir que se pierda el recuerdo de un mundo que se ha ido derrumbando en una proceso acelerado” (6), es definitivamente una novela contra el olvido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;NOTAS&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ffcccc;"&gt;(1) MUÑOZ, Braulio. &lt;em&gt;Alejandro y los pescadores de Tancay&lt;/em&gt;. Ediciones de la Universidad Los Ángeles de Chimbote. Segunda edición. Perú, 2005, versión en la que basamos este ensayo.&lt;br /&gt;(2) PANTIGOSO, Gonzalo. "Los pescadores de Tancay", en: &lt;em&gt;Revista Peruana de Literatura&lt;/em&gt; N° 3, enero-febrero-marzo 2005, p.20.&lt;br /&gt;(3) Hay quienes sostienen que la palabra Chimbote deriva del verbo quechua “Chimbar” que significa remar, que a su vez originó el sustantivo “Chimbador”, o sea quien rema o remador. Otros afirman que proviene de lo afirmado por unos marinos ingleses, quienes, al descubrir que no había botes, afirmaron en su español deficiente que era un puerto “Shin bote”.&lt;br /&gt;(4) MELIS, Antonio. “Para contar la historia”, introducción a la segunda edición de la novela, p.15.&lt;br /&gt;(5) LOZANO, Saniel. &lt;em&gt;El rostro de la brisa. Chimbote en su literatura&lt;/em&gt;. Editorial La Libertad. Trujillo, 1992. p. 29.&lt;br /&gt;(6) MELIS, Antonio. Op. Cit., p.15.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-115713598618620292?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/115713598618620292/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=115713598618620292' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/115713598618620292'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/115713598618620292'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/09/el-realismo-mgico-en-la-novela.html' title='El realismo mágico en la novela &quot;Alejandro y los pescadores de Tancay&quot;'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-115298863861040283</id><published>2006-07-15T11:31:00.000-07:00</published><updated>2006-07-15T11:37:18.640-07:00</updated><title type='text'>Las fotografías</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/1600/saxofon.0.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/320/saxofon.0.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Christian Reynoso Torres&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habíamos hablado más de cien veces por teléfono pero no nos conocíamos. La razón era porque vivíamos en ciudades diferentes. De hecho, hoy seguimos viviendo en ciudades diferentes pero ya nos conocemos. Así, cada fin de semana nos encontramos en alguna ciudad intermedia, hacemos el amor, conversamos y disfrutamos de buenas comidas. Cuando llega la hora de volver, nos despedimos con los ojos tristes y cansados. Los buses, desesperados por partir, nos arrancan besos de último momento que se prolongan hasta el siguiente fin de semana.&lt;br /&gt;Pero la historia comienza meses atrás, cuando solo hablábamos por teléfono y no nos conocíamos. ¿Quién hubiera imaginado que al conocernos todo cambiaría en nuestras vidas? Que al estar al hilo telefónico sin saber cómo era cada uno, desperdiciamos mucho tiempo. Y pensar que todo empezó por una revista de música llamada &lt;em&gt;Celia baila jazz.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Mi nombre es L, trabajo en una empresa editorial. Mi labor consiste en hacer la supervisión de la edición fotográfica. F, con quien conversaba por teléfono, es una mujer hermosa, fotógrafa y amante del jazz. Gracias a unos amigos pude saber de ella. Fue así como después de algunas comunicaciones telefónicas acordamos que me enviaría, para la revista, un juego de fotografías inéditas de un famoso músico de jazz que había llegado anónimamente a su ciudad. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;*** &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Acordamos que sería un juego de 35 fotografías repartidas en tres envíos. Tuvo que pasar un mes para recibir el primer envío. Durante ese tiempo, hablamos por teléfono muchas veces para aclarar dudas en torno a las fotografías. Si eran en primer plano, medio cuerpo, foto detalle, etcétera. Debo reconocer que su voz delataba otro tipo de persona, y no la que yo creía. O sea, uno puede hacerse muchas ideas de cómo es una persona con tan solo escuchar su voz. Pero estoy seguro de que son pocos los que aciertan o los que logran construir una imagen aproximada de la persona en cuestión. En fin. Quedamos en que F enviaría las fotografías digitalizadas, pero al momento de la versión de pre-prensa de &lt;em&gt;Celia baila jazz&lt;/em&gt; hubo problemas. La calidad de las fotografías disminuyó en gran medida. Así que para el segundo envío acordamos que F mandaría las fotografías en su primer revelado y con sus respectivos negativos. En la editorial se haría una reimpresión, ajustando los colores a las necesidades de la revista. Solo había que escoger 12 de las 35.&lt;br /&gt;Hasta que recibí el último envío. Fueron las mejores fotografías porque captaban momentos precisos en que el famoso músico de jazz tocaba de incógnito en un bar desconocido. Pero en este tercer sobre no solo llegaron las fotografías del músico, sino, dos más que F había incluido por error.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;***&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Las dos fotografías que F incluyó por equivocación medían 20 por 15 centímetros. Una era más nueva que la otra, y la vieja, era vieja, porque se notaba que había sido manipulada más que la otra. Sin embargo, la calidad de imagen de las dos, era buena. ¿Cuántos ojos las habrán visto?, me pregunté.&lt;br /&gt;La fotografía más nueva mostraba el rostro de una mujer en primer plano. No miraba a la cámara sino a la izquierda. En el ambiente corría viento, porque sus cabellos, largos, castaños y ondeados, volaban en el aire en la misma dirección de su mirada. Algunos se posaban sobre su rostro sin impedir ver sus ojos, grandes y redondos. Los labios y los pómulos hacían un juego compartido, brindando una sonrisa, fresca y coqueta. En la parte posterior de la fotografía decía:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;em&gt;¡Preciosa, corre, Preciosa, que te coge el viento verde! (F. García Lorca. Pag. 14, Barcelona, otoño del 2002).&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;La otra fotografía, la más vieja, mostraba a la misma mujer de cuerpo entero, desnuda y sentada en un sillón blanco. Sobre su hombro derecho había un búho. Sus pequeños senos, tímidos, se perdían en la blancura de su piel. El monte de Venus sobresalía, oscuro y poblado, a partir de su sexo. Sus piernas, largas y formadas, se veían atractivas. Y sobre sus pies, que se apoyaban en una alfombra roja, había un saxofón. Atrás de la fotografía decía:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Pero no sé qué ganará con verme. Hago mal a todos los que se me acercan. (E. Sábato. Pag. 41. Lago Grande, sin fecha).&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;***&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Después de ver las dos fotografías quedé con la duda de decírselo a F. Podía coger el teléfono y llamarla y preguntarle. Quizás ella misma no sabía que las había enviado. Quizás las estaría buscando. Quizás eran parte de un trabajo o archivo importante. También pensé que yo solo me complicaba. Si realmente eran importantes sería ella quien preguntaría. Por último, yo no haría nada con las fotografías. Las guardaría en un lugar seguro y terminaría olvidándome de ellas. Aunque debo admitir que la fotografía más vieja me dejó intrigado. ¿Era acaso una foto artística? ¿Por qué había esas combinaciones tan extrañas? Un sillón blanco, un búho, un saxofón y en medio de todo, una mujer desnuda. Y además, la extraña inscripción que había atrás. Lo único que podía reconocer era la palabra Sábato. Sabía que era un escritor argentino.&lt;br /&gt;Con el último envío de F se completó la serie de 12 fotografías del famoso músico de jazz. A la semana &lt;em&gt;Celia baila jazz&lt;/em&gt; salió publicada. Para la presentación invitamos a F. Yo mismo fui a recogerla al aeropuerto. Ahí nos vimos por primera vez. Resultó gracioso conocernos y, más aún, hablar sin un aparato telefónico de por medio, como lo habíamos hecho tantas veces. Pero para mí la sorpresa fue más grande. F era la misma mujer de las dos fotografías. No lo podía creer. Significaba que sin saberlo ya la había conocido, e incluso la había visto desnuda. Por supuesto, no le dije nada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;***&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Durante la presentación de la revista estuvimos juntos. Ahí fue que surgió cierta simpatía y atracción entre los dos. Para la noche fuimos al teatro Municipal a ver un concierto de jazz (tocó &lt;em&gt;Les Amants de Juliette&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Dixielanders Jazz Band&lt;/em&gt;) que se hizo a propósito de la presentación de la revista. Al día siguiente F debía partir. Quedamos en vernos pronto. F dijo que todavía tendría que pasar un tiempo. En tres días salía del país por cuestiones de trabajo y no tenía fecha de retorno. Pero apenas estuviese de vuelta me llamaría.&lt;br /&gt;Con la publicación de Celia baila jazz todo el mundo se enteró que el famoso músico de jazz caminaba por ahí de incógnito. La prensa empezó a buscarlo y sus admiradores a averiguar su paradero. No pensé que las fotografías publicadas en la revista causarían tanta conmoción. Sucedía que nadie podía creer que en cualquier lugar podían cruzarse con él. Sin embargo, las fotografías publicadas daban fe de ello. En unas se le veía en un restaurante; en otras, en un supermercado; en otras, en un bar; en otras, en un billar, etcétera.&lt;br /&gt;Así pasaron unos días. F salió del país y yo empecé a trabajar en el siguiente número de &lt;em&gt;Celia baila jazz&lt;/em&gt;. Hasta que un día, una trágica noticia fue difundida por los medios de comunicación. El detective Granados, desde la Jefatura de la Policía, informó que el famoso músico de jazz había sido encontrado muerto.&lt;br /&gt;–Ha sido un asesinato en primer grado –dijo–. Al parecer cometido hace dos semanas. El cuerpo yacía sobre un sillón blanco, a su costado había un búho y más allá, en una alfombra roja, un saxofón. Pistas un tanto extrañas, pero estamos investigando, aunque hasta el momento no tengamos a ningún sospechoso.&lt;br /&gt;Quedé con la boca abierta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;***&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Al saber del asesinato del famoso músico, los días siguientes me entró una terrible y angustiosa sospecha. La fotografía que F había enviado por error, donde ella salía desnuda, mostraba las mismas pistas encontradas en el lugar del asesinato. ¿Por qué esa similitud? El sillón blanco, el búho, el saxofón, la alfombra roja. ¿Acaso ella era la asesina? ¿Y por qué había salido del país? Era extraño. Sin embargo, como no tenía la suficiente certeza preferí ocultar la fotografía. Tenía miedo de que alguien más que yo pudiese verla.&lt;br /&gt;A la semana recibí una llamada. Era F. Ya había vuelto. Le dije que al día siguiente viajaría a su ciudad. Aceptó. Dijo que le lleve un libro de regalo, la novela &lt;em&gt;El túnel&lt;/em&gt; de E. Sábato. Está bien, respondí. Cuando estuvimos juntos no hubo mucho preámbulo para decidirnos a empezar una relación. La atracción se convirtió en pasión. Por supuesto, no pude evitar contarle del asesinato del famoso músico de jazz.&lt;br /&gt;–Qué lamentable –dijo–. Quizás las fotografías publicadas en &lt;em&gt;Celia baila jazz&lt;/em&gt; fueron las últimas que se le tomaron.&lt;br /&gt;Y no hablamos más del tema. Nunca le dije nada de las fotografías que envió por error. Ella tampoco nunca lo mencionó. Desde entonces, cada fin de semana, F y yo nos encontramos en alguna ciudad intermedia entre las nuestras, hacemos el amor, conversamos y disfrutamos de buenas comidas. Al día siguiente, cada uno parte a su ciudad. Es en el viaje de regreso que recién tomo conciencia de mis actos, y lo único que sé, es que cada fin de semana me entra la terrible duda de saber si estoy o no durmiendo al lado de una asesina.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:78%;"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;&lt;strong&gt;Christian Reynoso Torres&lt;/strong&gt; (Puno, 1978). Ha estudiado Ciencias de la Comunicación Social en la Universidad Nacional del Altiplano. Publicó el libro de relatos &lt;em&gt;Los Testimonios del Manto Sagrado&lt;/em&gt; (2001) y el libro periodístico &lt;em&gt;Látigo del Altiplano. Biografía de Samuel Frisancho&lt;/em&gt; (2002). Obtuvo el primer lugar en los Juegos Florales de la Universidad Nacional del Altiplano, los años 2001 y 2003.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;font-size:78%;color:#ffffcc;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;font-size:78%;color:#ffffcc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;font-size:78%;color:#ffffcc;"&gt;Ilustración: &lt;strong&gt;Maricarmen Rodríguez&lt;/strong&gt; (México).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-115298863861040283?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/115298863861040283/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=115298863861040283' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/115298863861040283'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/115298863861040283'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/07/las-fotografas.html' title='Las fotografías'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-115222607584550660</id><published>2006-07-06T15:04:00.000-07:00</published><updated>2006-07-06T15:47:55.926-07:00</updated><title type='text'>Caracterización de los personajes femeninos en “La última mudanza de Felipe Carrillo”, de Alfredo Bryce Echenique</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/1600/echenique.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/400/echenique.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Ricardo Ayllón&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La presencia de los personajes femeninos en las novelas de Alfredo Bryce Echenique siempre resultó crucial. En &lt;em&gt;La última mudanza de Felipe Carrillo&lt;/em&gt; las mujeres constituyen piezas claves de la composición argumental, gracias al carácter apasionado del protagonista y la manera cómo la vinculación con estas (las mujeres) lo arrastran hacia decisiones que funcionan como percutor de los acontecimientos más inesperados.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;La divertida trama de esta novela, además del humor apoyado en la excelente oralidad del narrador, se encuentra en la amalgama de eventos en donde los sentimientos personales no parecen encontrar tregua a partir del amor, la nostalgia, la confusión y esa calamitosa búsqueda de felicidad en la que cae el protagonista en todo momento.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;A partir de estas premisas, es necesario un acercamiento directo a los personajes femeninos para lograr no solo compenetración y una lograda configuración de las vicisitudes emocionales del arquitecto peruano Felipe Carrillo, sino también una mejor comprensión del contexto argumental de la referida novela.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;Liliane, Genoveva, Eusebia y Catherine, son los personajes femeninos de la trama de esta historia; los cuales, cada quien con características definidas y habiendo pasado por la vida sentimental de Felipe Carrillo (FC), infunden en la personalidad de este las más encontradas pasiones, productoras de aquellos desaguisados conductuales que le permiten oscilar permanentemente entre lo sensato e insensato.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;Tomando como referencia el proceso lineal de la “vida” de FC (y no la forma como esta está planteada en la novela, en cuyo inicio son presentadas primero Genoveva y Eusebia y se ofrece un adelanto de la historia que se narrará), nos referiremos a Liliane, la primera mujer del arquitecto, quien arriba “muerta” al lector y solo en el recuerdo (desde la “actualidad” de los acontecimientos) de FC.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;Liliane Chabrol ha sido la esposa de FC en Francia, joven estudiante con quien llegó a ser colega de profesión y crear el atelier Carrillo-Chabrol. Con ella parece haber conseguido una compenetración que llega hasta el final de la relación, cuando, al borde de la muerte, Liliane, comprendiendo el futuro desamparo del marido (peruano, desarraigado), le brinda unos últimos consejos, entre estos, uno que se entiende (y el narrador-protagonista lo ve igual) como uno de los desencadenadores-justificadores de la posterior conducta del protagonista: “Búscate una mujer madura y que tu desarraigo sea siempre tu libertad” (1988: 51). De este modo, Liliane le propone los dos móviles que aparentan ser los de su futura felicidad, pero no resultará así, pues esto solo funcionó durante su convivencia con ella. Y será precisamente aquella pretensión de rehacer su vida con el tipo de mujer que Liliane le ha aconsejado, lo que FC busca convertir en su última mudanza y nos “narrará” en esta historia.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;He aquí un primer retrato de Liliane ofrecido por el narrador-protagonista. Ahora bien, que esta palabra (retrato) sirva como metáfora para referirnos a un segundo aspecto de la condición de Liliane, aquel que se nos brinda desde su “condición de retrato”, es decir desde la condición a la que lo somete el narrador-protagonista cuando nos empieza a hablar de “la pobre Liliane”, o sea la foto (el retrato) de ella trasladada del vestíbulo –en cuya pared se encontraba colgada (lugar preferencial)– al cajón del ropero (el confinamiento), y convertir así a Liliane en “la pobre Liliane”, es decir, en el pobre sujeto relegado al olvido. Y sin embargo, no está demás atender la sugerente observación de Ricardo Gutiérrez Mouat respecto a lo que un apelativo como “la pobre Liliane” puede representar desde referentes literarios: “Liliane es siempre ‘la pobre Liliane’, confundiéndole su identidad con la del anagrama de Paul Verlaine, quien se refería a sí mismo a ‘le pauvre Lélian’” (2004b: 342).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;Pese a estos antecedentes, Liliane siempre inoculará una cuota de permanente presencia y llegará a la conciencia de FC (desde aquel cajón del ropero) como un ente fiscalizador, pues, finalmente, Liliane es “mi vida, mi pasado y, bueno, también mi presente y mi futuro un poquito” (1988: 85).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;No obstante, el eje femenino central de la novela es Genoveva, periodista madrileña que conoce a FC cuando llega hasta el departamento en París de este para hacerle una entrevista. Genoveva, el personaje más desarrollado (por razones de espacio y protagonismo), que empieza siendo la mujer esperada (buscada) por FC, se convierte finalmente en el elemento antagónico (junto a su hijo Sebastián) del narrador-personaje (y por supuesto, también del narrador-autor, a efectos del requerimiento de un personaje antagónico para la eficacia de cualquier trama).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;¿Y cómo ocurre esto?: el complejo edípico de Sebastián, al que en principio parece estar sujeta Genoveva (razón de la tragedia de FC), llega a revelarse finalmente como un complejo “compartido” por Sebastián y Genoveva. De este modo, Genoveva, quien ha producido los más diversos sentimientos y las más apasionadas decisiones en FC (como las de sus mudanzas entre París, Madrid y Colán), muestra la plenitud de características distintivas que se irán revelando de acuerdo con el proceso de la trama: de ser la “mujer madura” que Liliane le aconsejó buscar, Genoveva pasa a ser el objeto del deseo de FC, luego la madre incestuosa (o la otra parte de la “pareja más estable de Madrid”), y (como plenitud de lo anterior) aquella que consciente a su propio hijo a tener sexo con ella.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;Así, si en principio y desde el subjetivismo de FC, Genoveva es el sujeto positivo que, entre otras reacciones, siente que ha producido una mejora en su vida (por ejemplo, el departamento y el barrio de su entorno parisino), y aún después (fracasados un primer intento de convivencia en Madrid, y, más tarde, una “luna de miel” que acabó en luna de hiel) él la sigue encontrando espléndida, su relación desmejora y se agota en el segundo intento de reconciliación en la playa peruana de Colán, pues se tratará de un viaje fallido ya que, tal como lo sugiere María del Pilar Hurtado, es “un recorrido que está pensado y proyectado desde la nostalgia” (1998: 60) de FC, lo cual resulta un contrapeso en su relación con Genoveva. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;Asimismo, y siguiendo a Hurtado, en este intento final de FC y Genoveva por definir su relación: “se suman dos circunstancias ajenas, una atmosférica, ‘el Fenómeno del Niño’ que &lt;em&gt;arrasa Colán y toda la comunicación con el exterior&lt;/em&gt;” y “el ‘fenómeno del niño de Genoveva’: (…) &lt;em&gt;que arrasó todo intento de comunicación interior&lt;/em&gt;” (1998: 60) (las cursivas son nuestras).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;En este sentido, resulta difícil independizar a Genoveva de Sebastián. La psicología de aquella, en muchos sentidos, estará sujeta a la de este y a la relación tan estrecha que ambos sostienen. La conducta controversial de Genoveva (entre la definición por el amor hacia FC y Sebastián), no puede explicarse sin recurrir siempre a ello. Y esto, por otro lado (ya desde el trabajo narrativo), porque, tal como nos lo recuerda Hurtado: “en última instancia, si Sebastián no hubiera existido o hubiera tenido una conducta ‘normalizada’, esta hubiera sido una historia feliz, y no habría merecido, entonces, un lugar en la literatura” (1998: 45).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;Eusebia Lozanos Pinto, parece ser, en esta vorágine de contrasentidos sentimentales, la tabla de salvación de FC. Pero no es así. Ella es un personaje fascinante, cuya manera de aparecer en la historia y cuyas características de telurismo concedidas por el narrador-personaje parecen no caber en la trama. Su personalidad se distingue de tal forma de los otros sujetos femeninos, que Eusebia y su historia con FC bien podrían independizarse en una novela aparte. Ella es el resultado de, quizá, una actitud nostálgica del narrador-autor. Se ha dicho que Colán y lo que Eusebia representan constituyen el retorno al Perú en la novelística de Bryce Echenique. Es posible, y sin embargo, interesa también su presencia en lo narrado.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;Eusebia, en principio y tal como llega a la trama, “ordena el caos emocional (de Felipe) y natural (de El Niño)” (2004b: 343). Sin embargo, al pretender aferrarse a ella, FC se encontrará frente a un problema social producido por la irreconciliabilidad de clases y el desarraigo de la que ya es presa hace mucho tiempo. Eusebia, desde que empieza siendo la cocinera de él y de la pareja madrileña Genoveva-Sebastián, en Colán, ya estará haciendo notar que una relación de amor con ella será otra derrota. Y quizá precisamente por ello, esta causa perdida, este amor imposible de clases, es la más tierna, apasionada y atractiva de las relaciones de FC.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;Y es que esta bella mulata peruana del norte del Perú, sin embargo, consigue hacer un doble salvamento en FC: aquel salvamento de los peligros naturales (Fenómeno del Niño) y aquel otro de la “pareja perfecta de Madrid” que a estas alturas de la historia ya no representan nada para FC.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;Y sin embargo, como ya hemos dicho, si nuestro protagonista sale liberado de la incestuosa Genoveva, caerá en una traba de discriminación social y racial a la que no podrá imponerse. En este sentido, es valedera la observación de Ricardo González Vigil respecto de la diferencia entre las características ocultas de las relaciones producidas con Genoveva, por un lado, y con Eusebia, por el otro; donde el saldo a favor es para Genoveva, protagonista de una realidad (la europea) en la cual es posible la existencia de lo que un FC peruano (sudamericano) puede considerar un tabú: “La discriminación resulta más fuerte que el tabú, ya que Felipe tiene que resignarse a perder a Eusebia, mientras que Genoveva mantiene su estable morbosidad con Sebastián” (2004b: 337).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;Aunque, por su parte, Gutiérrez Mouat lo entiende del siguiente modo: “La situación edípica (en Colán) disuelve todo nudo cultural, y es justamente cuando se trasgreden las leyes culturales que aparece Eusebia para reanudar la relación entre sujeto y cultura” (2004b: 343). Eusebia-personaje telúrico es, en este sentido, la reconciliación con el orden normal de las cosas, porque ella es peruana y permite compartir ciertos rasgos culturales. La noción de identidad parece serle devuelta a FC, y llevada a ámbitos de intimidad sexual puede dar una apariencia de plenitud: “conocer el cuerpo aborigen es entrar a todo un nuevo orden cultural y asumir una identidad en función de él” (2004b: 344); sin embargo, “desde el momento en que la relación mezcla a patrón y sirviente la complicidad cultural se fragmenta en adhesiones clasistas (…) se trata de una infracción a la moral burguesa cuyas reglas Felipe ha internalizado y que determinan que la ley social triunfe sobre la ley del deseo” (2004b: 344). En este sentido, Eusebia comienza a ser la historia de un obstáculo en el que, para FC, la ponderación étnica es más importante.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;Pero FC, como casi todos los personajes de las novelas de Bryce, no puede estar “desabrazado” mucho tiempo, y cuando los recuerdos que llegan con la lluvia se hacen demasiado dolorosos, corre hacia Catherine (un “afán” ya no amoroso) para buscar un salvamento a los amores fracasados.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;Esta arabista francesa que FC encuentra en una panadería de un barrio árabe de París, resulta casi un espíritu gemelo, pues también vive un amor de melancolía por el ser amado (un jeque árabe), ubicado del otro lado de una frontera cultural.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;La última mudanza de FC es al departamento de Catherine, donde vive el sosiego de curar heridas pasadas; a pesar de que en ambos se teje la diferencia de beber de la nostalgia (el recuerdo) de diferente modo: Catherine resulta una &lt;em&gt;recordadora&lt;/em&gt; &lt;em&gt;culta&lt;/em&gt;, es decir, alguien que deja salir la nostalgia a través de visitas periódicas al “Museo del Hombre” o amoblando su departamento al estilo árabe; mientras que FC es un &lt;em&gt;recordador sentimental&lt;/em&gt;, lo cual está representado en las ampliaciones fotográficas de los amores perdidos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;En este sentido, Catherine podría ser solo el desdoblamiento de la personalidad de un perdedor en el amor como es FC, un perdedor que al final solo busca &lt;em&gt;un espíritu gemelo&lt;/em&gt; (culto y/o sentimental) con el cual seguir conviviendo. ¿Es Catherine entonces la representación de una soledad?, ¿es tan solo el espíritu del narrador-protagonista desdoblado en dos? La respuesta quizá pueda apoyarse en la posibilidad de especular en Felipe Carrillo como un alter ego del autor y, a partir de ello, ubicarla en las siguientes confesiones de Bryce que nos llegan como una luz esclarecedora: “Siempre he creado parejas inestables. Y mi única y verdadera y fiel amante ha sido la soledad, la más fiel de mis amantes” (2004a: 63).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;&lt;strong&gt;BIBLIOGRAFÍA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;BRYCE ECHENIQUE, Alfredo. &lt;em&gt;La última mudanza de Felipe Carrillo&lt;/em&gt;. Oveja Negra. Bogotá, 1988. Todas las referencias a la novela remiten a esta edición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;COAGUILA, Jorge, seleccionador. &lt;em&gt;Alfredo Bryce Echenique. Entrevistas escogidas&lt;/em&gt;. Fondo Editorial Cultura Peruana. Lima, 2004a.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GONZÁLEZ VIGIL, Ricardo. “Tabú y discriminación en Bryce”, en FERREIRA, César y MÁRQUEZ, Ismael P., editores. &lt;em&gt;Los mundos de Alfredo Bryce Echenique. Nuevos textos críticos&lt;/em&gt;. Segunda edición. Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Lima, 2004b.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GUTIÉRREZ MOUAT, Ricardo. “Travesía y regresos de Alfredo Bryce: La última mudanza de Felipe Carrillo”, en FERREIRA, César y MÁRQUEZ, Ismael P., editores. &lt;em&gt;Los mundos de Alfredo Bryce Echenique. Nuevos textos críticos&lt;/em&gt;. Segunda edición. Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Lima, 2004b.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HURTADO PERALTA, María del Pilar. &lt;em&gt;El espacio en la obra de Alfredo Bryce Echenique&lt;/em&gt;. Servei de publicacions Universitat de Lleida. 1998. www. Tdx.cesca.es/TESIS_UdL/AVAILABLE/TDX-0425101-171319/mphurtado_pt1.pdf.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-115222607584550660?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/115222607584550660/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=115222607584550660' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/115222607584550660'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/115222607584550660'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/07/caracterizacin-de-los-personajes.html' title='Caracterización de los personajes femeninos en “La última mudanza de Felipe Carrillo”, de Alfredo Bryce Echenique'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-115211787228753135</id><published>2006-07-05T09:41:00.000-07:00</published><updated>2006-07-05T09:44:32.326-07:00</updated><title type='text'>La fuga interior</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#33ccff;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ccffff;"&gt;Ítalo&lt;/span&gt; &lt;span style="color:#ccffff;"&gt;Morales&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ccffff;"&gt;Hoy no escribiré más sobre ti; lo haré sobre mí; exploraré en mis comarcas las huellas que nunca pudiste ver. No tengo reparos en confesar a todos lo que tú dejaste en mi historia todavía no escrita. Me haré por eso un nuevo simio capaz de enfrentarme a mis orígenes, a mi carácter y tomar esta versión con la fortaleza de un buen samaritano. Por eso tú comprenderás que la vida es más que una subida, un eterno retroceso, siempre hacia un círculo donde nos espera la magia de los topos, el lamento de sombras que vivieron en la edad temprana de la prehistoria. Juzgo tu vida a partir de la mía. Solo verificando mis errores comprenderás que ambos fuimos como hermanos en medio de una barbarie: una suerte de salamandras buscando procrearse en la lluvia, en los desiertos amarillos. Esa es la verdad, mi burbuja de aire. Tú ya no puedes retroceder para buscarme, para inventar de nuevo mi cabeza y mis ojos. Todo esto que creo real es una ilusión tuya, un sueño que te niegas a reconocer. Yo no existo como quieren hacerme creer los hombrecitos de la ciudad. Mis manos y mis pies nunca podrán dejar huellas en los senderos y en las paredes. No podré escribir en una pizarra o dejar un libro festejado para ustedes. Simplemente no puedo porque todo lo mío es una excusa, un perdón o no sé qué. Solo poseo la certeza de que tú eres lo que dejé, lo que tendré que dejar. Por eso repito: no puedo creer que tenga un hijo en tu vientre. No puedo hacerlo porque soy imagen de la nostalgia, un paraíso en ruinas. No tolero más esta desesperación.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccffff;"&gt;Vuelve, mi héroe, vuelve a tu fruto construido en las vastas sabanas de un cuarto sucio y musgoso. ¿Recuerdas los días estériles en la pradera? ¿Recuerdas cuando nos abandonábamos en la lluvia, bajo los sauces que con su aullido nos daban miedo? Tienes que recordarlo; tú no puedes olvidarte de mí por tan solo creer en las falsas teorías que invaden el mundo: No, mi pequeño, tienes que regresar para ver a tu hijo que está convirtiéndose en un árbol aquí en mi cuerpo. Tienes que rozar tus manos sobre mi vientre y oír cómo juega a ser un dios: pataleando en su universo, dejando que las estrellas llenen sus ojitos. Puedo sentirlo como si fuera yo misma o un hueso más de mi osamenta. ¿Sabes cómo pienso llamarlo? No te lo diré en esta carta. Tengo que verte de nuevo, mirarte de lleno, redescubrir las huellas de tu mirada: ver la luz que solías poseer cuando apenas te conocí. ¿Por qué has dejado que las sombras te invadan, que te hagan una suerte de lobo estepario? No entiendo por qué tuviste que dejar de escribir esos poemas subterráneos que tanto te gustaba enviarme. Simplemente no comprendo muchas cosas que incendiaron nuestro mundo. Antes todo era un paraíso entre nosotros. Me acuerdo de aquel día que  fuimos a la playa y caminamos descalzos por la orilla. El sol tibio nos imprimía en una nostalgia poco conocida. Recuerdo que me abrazaste fuerte, como si alguien te fuera a absorber hacia un abismo y me dijiste que temías la soledad. Te contesté que no entendía el porqué. No estabas solo. Yo latía contigo para protegerte de los infiernos que a diario asolaban tu reino: yo, mi amado, deseaba extinguir de ti toda telaraña, toda inmundicia. Pero tú insististe en que la soledad era de otro orden. No se trataba de una compañía física, de un conjunto de hombres reunidos en un espacio. La soledad, me dijiste, era algo más eterno: un canto en el cosmos, un grito que se infiltraba en los huecos más alejados de la galaxia más remota. La soledad te dolía en la médula, allí se convertía en un fuego que te iba consumiendo. ¿Qué podría quedar de ti sino las cenizas en poco tiempo?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccffff;"&gt;Lo siento, mi nena, no puedo regresar a tus dominios. He cumplido un tiempo en tu mundo y ahora debo convertirme en lo que siempre he sido: un espejismo. Debo huir de esta demencia, dejarme ser y regresar a un reino donde pueda poseer la eternidad. Viajaré, mi nena, hacia el oriente, me internaré en alguna selva para oír el canto de los pájaros silvestres y beber el agua de la lluvia limpia. No podré recordar entonces si todo esto alguna vez existió. Es más, me dolerá saber que tú también te fundirás en una piedra, que tendré que olvidarte como todas las cosas bellas que amé. Esa es mi condena: olvidar para mi bien, para no morir doblemente en este mundo. No deberás buscarme ni dejar que te consuman los años por tan solo colgarte de mi recuerdo. Insisto, yo no puedo volver hacia ti, hacia ese hijo que dices que procreé. Pero ¿qué sentido tiene que lo afirme si de mí quedará solo esta carta como signo de decadencia? Sé que mis palabras habrán de lastimarte más de lo que sufres. Siempre te creí una frágil hoja. Lo siento, querida. Es que la vida me ha golpeado tanto que ya no sé si esto lo hago solo por egoísmo. No puedo engañarme para demostrar una vanidad ya roída. Sé que el mundo ha girado inversamente cuando dormía, que en ese lapso muchos castillos sucumbieron, muchos reyes hicieron su festín. Mientras dormía la escena ha cambiado. Ahora soy otro que busca su raza en la cual eternizarse. Es que tengo miedo a lo que queda tras la muerte, no a la muerte misma. Aborrezco tener que morir al lado de un recuerdo y de fotografías que reflejen mi faz. Siempre la decrepitud me pareció canalla, siempre su negativa me atrajo para mi bien. Por eso tengo que huir de ti y de ese hijo. No porque no los quiera. En verdad los amo como todo lo que fue. La razón es por esto que detallo: es una búsqueda metafísica, un retorno al tiempo virgen de las murallas, al hueco donde jamás debí salir. No sé si alguna vez podrás entenderme, pero es todo lo que tengo que decir. Adiós, pequeña, mañana deberé partir y por favor no vayas a buscarme. Me duelen las despedidas tristes. Prefiero que nadie me llore porque yo mismo tengo miedo de hacerlo. Déjame libre, un águila en la búsqueda de su cielo. Eso es, mi pequeña: quédate con ese hijo que pronto habrá de preguntar por mí. Dile como recomiendan los libros: Yo nunca existí, yo fui un duende, un ángel que pobló tus miedos en noches cálidas y huecas. Relátale sueños, cuéntale que todo lo nuestro fue una gran ilusión. Presiento que llegará el día en que él diga lo mismo que yo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccffff;"&gt;Escribo esta carta justo hoy, cuando miro el eclipse de luna. Arriba el cielo semeja tu risa funesta de los últimos tiempos. ¿Por qué tuviste que lastimarte tú mismo pensando en ideas que no valían la pena? ¿A quién le importaba el origen del universo? ¿A quién le preocupaba el sentido del caos? Solo a ti, querido, solo a ti. Es que en el fondo tú eras diferente, eras como esos magos que encerrados en sus casuchas intentaban descubrir el elixir de la vida. Una imagen me basta para sintetizar tu emblema. Recuerdo el día en que te visité para salir al bosque. Cuando abriste la puerta vi un rostro gastado, vi todo un siglo aplastado en tus ojos: allí estaba una generación entera. En tus muecas descubrí acaso tu ascendencia poblada de rostros incendiarios, allí estaban también  mis hijos con tus mismas tristezas. No sé,  allí comprendí que tú jamás podrías cambiar. Te pregunté  qué pasaba. Me dijiste que nada. Enseguida salimos y en silencio caminamos largo trecho. En el bosque el olor de los algarrobos y los sauces alentaba una paz jamás sentida. Caminamos hasta llegar cerca de un arroyo. Allí, bajo la sombra de un pacae inmenso, nos sentamos. A los lejos pude ver otros arroyos serpenteando hacia el Este. Me sentía bien respirando ese olor de montaña. Cuando volví a ver redescubrir tu cara te noté extasiado por una emoción inversa. Una sonrisa pugnaba contra tus miedos. Estabas absorto, mirando una hormiga que se arrastraba bajo tus piernas. Vi cómo la seguías, risueño, a cada instante más alegre. Entonces comprendí muchas cosas que jamás había podido entender. En ese momento el mundo se detuvo para mí. Ni las teorías y los libros pudieron revelarme esa magia que descubrí en ese instante. Allí estabas  exactamente tú; no el de la ciudad, no el de los libros, las conferencias y las eternas infamias. Entre la hormiga y tú se había producido un pacto implícito, como el habido entre la luz y la sombra: eran distintos pero se atraían. Me acerqué a tu lado y tomándote de la mano te pregunté si estabas mejor. Giraste el rostro violáceo y dijiste que sí. Suspiré con una profunda resignación y te di un beso en la frente. ¿Recuerdas? Luego me tomaste de la mano, acercaste tus labios a mi boca y susurrando dijiste: ¿Viste qué bonita hormiga? Si no hubiera visto tu deleite, tus miedos arrastrados a un foso, no habría podido responder. ¿Una hormiga podía ser bella? Comprendí que sí, que todas las cosas podían serlo. Todo hubiera sido notable si la persistencia te hubiera llevado a sonreír por siempre. Pero no lo hiciste. Ese paseo se disolvió como los tantos que tuvimos. La ciudad, ese animal viejo, gastado, volvió a tragarte de nuevo, a vomitarte en cada estanque, en cada cloaca, arrastrado por el humo y las musarañas. No sabía qué tenía que hacer para que regresaras a ver a esa hormiga, pero era tarde. Cuando te hablé sobre el hijo me echaste la risa más tonta del mundo y giraste el cuerpo de nuevo hacia tu submundo, a convertirte en un reptil, en una oruga. Yo amaba la poesía y te amaba a ti. Pero sé que alguna tarde alguno de los dos tendríamos que partir. Eso lo presentía, no podía negarlo. Mis sueños me revelaron eso y otras cosas que no quiero decir ahora. Por eso, mi duende, si al principio te dije vuelve, creo que me arrepiento. Es mejor para ti, para tus helechos, que viajes hacia el sol. Yo me encargaré del hijo que ambos sembramos en las horas raídas. Cuando crezca le diré que su padre fue el susurro, como siempre escribías en las paredes. Le diré que una noche el viento abrió mi ventana y me arrastró hacia sus dominios en el otro cerco del universo. Allí me hizo suya y me dejó como recuerdo esta tristeza que lamento.&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-115211787228753135?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/115211787228753135/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=115211787228753135' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/115211787228753135'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/115211787228753135'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/07/la-fuga-interior.html' title='La fuga interior'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-115203939477578257</id><published>2006-07-04T11:31:00.000-07:00</published><updated>2006-07-04T11:56:34.860-07:00</updated><title type='text'>El realismo visceral en el cuento "El dependiente" de Antonio Salinas</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/1600/se??or"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/320/se%3F%3For%20foto%20jpg.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Gustavo Tapia Reyes&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca será suficiente lamentar la ausencia de un escritor como Antonio Salinas (1944-1997), destacado miembro del grupo literario Isla Blanca de Chimbote, quien falleciera justamente cuando había empezado a dar los mejores frutos de un indudable talento narrativo, muestra de la cual queda su memorable relato “El dependiente”, publicado por primera vez en la revista &lt;em&gt;Alborada&lt;/em&gt; N° 20, más tarde incluido por Gonzalo Pantigoso en la 2da. edición de sus &lt;em&gt;Cuentos del último navegante. Antología del cuento chimbotano&lt;/em&gt; (1997) (1) y posteriormente reunido en el volumen póstumo &lt;em&gt;Verdenegro alucinado moscón&lt;/em&gt; (2000).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;Desde la primera línea, en “El dependiente” encontramos el realismo visceral en toda su extensión, o el naturalismo si se quiere, para narrar una historia que bien puede suceder en Lima o en cualquier otra ciudad del Perú o América Latina, donde hallamos a un joven emigrante de nombre Pablo Alcántara, quien para sobrevivir trabaja como tal en la bodega de don Julio, un tipo amargado, pesimista, que se la pasa renegando con él y contra él, siempre en procura de darle lecciones sobre cómo administrar y hacer crecer un negocio, en tanto durante un año no le paga por su trabajo, haciendo que el muchacho decida retirarse y, al anunciárselo, ocasiona el enfurecimiento de aquel, le diga que no lo esperará ni una semana para que se vaya si no en el acto mismo, insultándolo, llamándolo ladrón, provocando así que Pablo Alcántara le pegue un puñete y huya. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;Es un texto cerrado, donde no sobran ni faltan las palabras. Técnicamente Salinas ya dominaba los secretos de la narrativa corta, superando en gran parte las falencias del único libro que publicó en vida, &lt;em&gt;El bagre partido&lt;/em&gt; (1985), donde si bien hay textos rescatables, como el muchas veces antologado “Los ataúdes de mi padre” (2), hay otros –como el que da título al conjunto– que no funcionan dentro del campo autónomo de la ficción. Con “El dependiente”, en cambio, había comenzado a salir del abismo. El argumento se desenvuelve en dos planos que se unifican de continuo, junto a la presencia del narrador omnisciente, entre los recuerdos de Alcántara al transcurrir el año en la bodega y el &lt;em&gt;ahora&lt;/em&gt; que suscita el brutal diálogo con su patrón, de modo tal que gradualmente la tensión va acrecentándose hasta al alcanzar el clímax. El personaje ubica la acción en un presente: “Existen dos maneras de vivir –pensaba en esa noche interminable tratando de dormir sobre los paquetes de papel Kraft, Pablo Alcántara–. Dos maneras: la de aquí de la bodega y la de afuera” (p.43). Después aparece el narrador omnisciente, aquel que observa y puntualiza la acción para hablar en pasado: “Pablo traía la mirada de un fugitivo, y don Julio supo al primer instante, que ese muchacho desesperado tenía hambre, un hambre de cholo, de pobre diablo” (p.43). Brota así la pugna entre ambas fuerzas, donde metáforas como “un pobre y triste pájaro”, “un huérfano de provincia”, sirven para describir y acentuar más la dramática situación.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;Pero esta asimismo se incrementa a través de crudas visiones, viscerales representaciones de la realidad que se viven en nuestro país, cuando un provinciano viaja a Lima en plan de aventurar (“las locas ilusiones me sacaron de mi pueblo”, decía la vieja canción de Laureano Martínez): “Y lo miraba como a un miserable animal que ha metido la cabeza en una calabaza llena de tripas, era la cazuela, sobras del almuerzo” (p.44). Todo es orientado a presentar el estado de cosas, cuando hay alguien que se siente superior pues el otro está en lo inferior. El enfrentamiento se evidencia porque aquel cree conocerlo todo y el muchacho percibe que no puede refutarlo, soportando hasta las burlas, el otro es el héroe: “¿Tú crees que en diez años se puede llegar a tener un negocio como este? Qué inocente eres, carajo! Conseguir esto me ha llevado toda mi vida!” (p.44). A continuación, viene un lapso que podemos llamar de horizontalidad, el patrón opta por decir que le enseñará todo, haciendo de él un buen dependiente, soltándole los prejuicios y temores que lo persiguen, aunque reiterando que nadie puede vencerlo, mostrándose como un benefactor: “Aquí tendrás todo, casa, comida y ropa. Aquí aprenderás a ser hombre, un verdadero hombre” (p.46). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;En todo relato, los elementos de intensidad y tensión planteados por Julio Cortázar (3), deben mantenerse para que cuanto se va narrando no pierda interés. Salinas da un repentino giro del pasado al presente: “Hace un año y la noche es interminable. Tengo que irme, no he sido flojo ni sucio. Seré ladrón” (p.47). Tomada la decisión, falta decírselo al hombre que nunca está conforme y siempre quiere ganar más, inclusive apelando al recurso de robarle al cliente. Por lo visto, a pesar de los años que pasará residiendo en París, el autor no olvidó la idiosincrasia del comerciante local: “Don Julio pertenece a esa casta de serranos renegados. Niño llegó al Callao, trabajó y robó toda su vida, se volvió un chalaco, del Llauca como él dice” (p.48). Luego, del plano del narrador omnisciente pasa al plano del protagonista que, decidido a irse, en la noche previa saca los billetes que ocultó debajo de una loseta para: “A la luz de la vela, como un cansado y asustado zapatero, hizo un hueco en cada tacón, metió los billetes y con el tubo de cola instantánea que ya tenía preparado de hace tres días, pegó los tacos y se quedó borrando toda huella visible hasta la madrugada” (p.49). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;El relato es meticulosamente realista y Salinas no ha querido dar tregua, excepto para mostrar el contraste que se da en nuestro país y en el resto de América Latina, donde las diferencias sociales son tan hondas que incluso un poco de dinero implica desde ya muchas cosas: “Él tiene la plata, y tener plata, significa tener razón” (p.51). Hasta aquí la narración se ha centrado en esperar la reacción que tendrá don Julio, en tanto Pablo duda. Sin embargo, lo que parecía un final previsible y rápido, acaba siendo de una prolongada intensidad: “Calla, calla, a mí no me vas a venir a dar consejos. Y qué es eso de amenazarme que la próxima semana te vas. Si quieres irte, te largas ahora mismo” (p.50). Es la ruptura inesperada de fuerzas, el patrón pasa al ataque y el dependiente se pone en defensa, aguardando no convertirse en un perdedor, porque aquel es como un crótalo al que “le hubiesen pisado la cola” (p.51) y que rabioso ataca sin piedad, dejándolo en el desconcierto de no saber qué hará en adelante al ser encarado con una pregunta: “¿Ya acomodaste todo lo que te pertenece? No te olvides que llegaste sin nada y te vas con una caja” (p.52). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;Pese al naturalismo punzante del relato, Salinas no pretende probar ninguna tesis. Don Julio es un individuo tan desconfiando que duda de su propia sombra y cuando ve que Pablo está a punto de marcharse, decide revisar la caja que se lleva y, queriendo encontrarle una prueba de que le está robando, pasa al extremo: “le obligó a bajarse los pantalones creyendo que iba a encontrar una bolsita llena de plata escondida entre el sexo” (p.53). Su paranoia se acrecienta y le pide se quite los zapatos para husmearlos, porque está seguro que ese &lt;em&gt;chimbotero&lt;/em&gt;, como se dice en la narración, está robándole. Es el típico representante del patrón abusivo que, herido en su orgullo clasemediero, no quiere ser un derrotado, mientras al dependiente, por no tener nada, solo le resta salvar el decoro. El narrador omnisciente agrega: “Hay en su mirada una mezcla de cólera y miedo al mismo tiempo. Lo ve como perdido, en una ominosa floresta buscando un sendero, una salida que lo lleve a su cabaña, a su bodega” (p.54). Todo termina en el plano del conflicto que ambos representan: dos clases sociales en pugna, buscando ganar su propio espacio o mantenerlo. La diestra descripción de los caracteres sirve para profundizar el problema, ante la negativa de aquel al pedido de unas monedas para su pasaje, acabando por mentarle la madre, por lo que este voltea y le pega un rotundo puñete que lo hace trastabillar y caer contra una vitrina haciéndola añicos. Por el hábil empleo de la metáfora –dándole un marco bucólico– observando al protagonista como un pájaro, es perfecta la frase final del relato (el muchacho huye): “Se pierde entre los jaracandaes bajo una lluvia de flores rojas, despavorido corre sin lograr levantar el vuelo” (p.54).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;Se trata de uno de los mejores relatos escritos por José Antonio Palacios Salinas, literariamente Antonio Salinas, quien naciera en Lima, pero que desde niño radicó en Chimbote hasta 1960, cuando se convirtió en un trashumante que recorrió todo el Perú y diversos países de América y Europa fijando en 1974 su residencia en París (Francia) donde, salvo por esporádicas visitas al puerto, permaneció hasta su muerte. “La mayoría escribe sobre lo que más detesta” declaró alguna vez (4) y creemos seguramente que nuestro narrador odiaba las injusticias y diferencias sociales, reflejándolas con tanta precisión en “El dependiente”, haciendo que soñáramos con textos próximos, al encontrar el desfogue de su capacidad narrativa a gran nivel, que solo su desaparición física frustró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;&lt;strong&gt;NOTAS&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(1) PANTIGOSO, Gonzalo. &lt;em&gt;Cuentos del último navegante. Antología del cuento chimbotano&lt;/em&gt;. Río Santa Editores. Chimbote, 1997. Hemos tomado las citas de esta edición.&lt;br /&gt;(2) Un fragmento de este relato ha sido incluido por Saniel Lozano en su libro &lt;em&gt;El rostro de la brisa. Chimbote en su literatura&lt;/em&gt; (1992), pp. 216-220 y, completamente, por Ricardo Ayllón en su muestra &lt;em&gt;Navegar en la lluvia. Antología del cuento ancashino&lt;/em&gt; (2003), pp. 65-79.&lt;br /&gt;(3) En su conocido ensayo "Algunos aspectos del cuento", incluido por Roberto Reyes Tarazona en su compendio &lt;em&gt;La caza del cuento&lt;/em&gt;, Editorial Universitaria, Lima, 2004, el inmortal argentino desarrolla estas ideas afirmando que en todo buen relato el narrador debe ganar por knock out al lector.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;(4) En una entrevista de Roland Forgues a Antonio Salinas, publicada en la Revista &lt;em&gt;Alborada&lt;/em&gt; N° 25. 3ra. Época. Año 3. Febrero de 2003.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-115203939477578257?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/115203939477578257/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=115203939477578257' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/115203939477578257'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/115203939477578257'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/07/el-realismo-visceral-en-el-cuento-el.html' title='El realismo visceral en el cuento &quot;El dependiente&quot; de Antonio Salinas'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-115167987403484691</id><published>2006-06-30T07:56:00.000-07:00</published><updated>2006-06-30T08:04:34.060-07:00</updated><title type='text'>Historia de mis mudanzas</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/1600/mudanza.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/400/mudanza.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#99ff99;"&gt;He's a real nowhere Man,&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#99ff99;"&gt;Sitting in his Nowhere Land,&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#99ff99;"&gt;Making all his nowhere plans&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#99ff99;"&gt;for nobody&lt;br /&gt;Nowhere man / THE BEATLES&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#99ff99;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ff99;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Augusto Rubio Acosta&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me da pena decirlo pero desde que pasé a engrosar el enorme ejército de &lt;em&gt;unemployed people&lt;/em&gt; de mi país, como que la literatura “ha vuelto” a mí como por arte de magia. Será que antes, más ocupado en tareas burocráticas, anodinas y hasta cierto punto improductivas e irrelevantes –era editor de textos universitarios de dudosa calidad, procedencia y autoría– el tiempo me era escaso, y para cuando podía disponer de él, este se reducía o se tradujo en los poquísimos poemas y artículos que llegué a publicar en algunas revistas especializadas y medios periodísticos del medio que confiaron –no sé por qué– en las cosas que escribí por ese tiempo (no quiero pensar que fue por rellenar espacio).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hecho es que ahora que tengo tiempo, leo –como dicen los muchachos– “a forro”, corrijo más de la cuenta “again”, “acuarela”, “visita de Picabia a su taller”, “azul”, “memoria de Nolasco”, dos poemas sin título, y uno más que tengo casi listo y que habla de mi muerte (todos son poemas de las últimas dos semanas). En paralelo, también redacto nuevas “Tierra de nadie” (esta no, esta salió así &lt;em&gt;in promtus&lt;/em&gt;) y hace unos días terminé de escribir “Mar por dentro”, mi nuevo cuento. De manera que como se verá, he regresado al vicio y de paso también ya me estoy desviando del tema, cuándo no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El título lo señala claramente y entonces debo regresar al cauce, a recordar el día triste y gris en que me mudé por primera vez, el día que salí para siempre de la primera cuadra de Meiggs, de mi casa de Miramar, de mi esquina... Fue un 12 de octubre, lo recuerdo bien; llegaron varios forzudos contratados en el Terminal Portuario y cargaron nuestras cosas en un camión de “la línea”. Así, tras dos o tres viajes al nuevo domicilio, mis padres acabaron de una sola cachetada con mi infancia. No volví a pisar más la cancha del Alianza Miramar, frente a casa, tampoco a jugar futsal en la iglesia Virgen de la Puerta, mucho menos a correr tras un balón en el pasaje La Merced, ni a emocionarme en las tardes de fútbol familiar en la TV, cuando Cueto, Velásquez y Cubillas eran el mediocampo del Alianza Lima corazón y la selección nacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Qué tiempo!... De Miramar nos mudamos (¿yo también lo hice?, ¿es decir yo también me mudé física y emocionalmente?...) a El Trapecio, a una casa amplia, gris y de tres pisos que me acogió hasta el día en que me largué (porque no me fui, me largué) a Lima a estudiar lo que más quería. En “la horrible” mi casa quedó primero en la calle Clement de Pueblo Libre, al cabo de un año me volví a mudar a un espacio mayor en la calle Chimú. Finalmente la andanada de libros, casettes, VHS y otros trastos antediluvianos pero entrañables, más mi cuerpo, mis camisas cuadriculadas de franela, la familia toda, nos trasladamos al nuevo departamento de la avenida La Mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con alguna experiencia te diré, estimado lector, que es una vaina andar de mudanza en mudanza. Muy complicado: se te “pierden” cosas, hay que estar embalando a cada rato, cargando bultos (se te arquea la espalda, suave con la hernia), poniendo clavos, redecorando todo, comunicando a los amigos la “buena nueva”, la correspondencia no te llega, hay que volver a armar la biblioteca, hasta se le obliga a uno a tender la cama que nunca tiende porque es “casa nueva”, que taxi para aquí, camioncitos para allá, y mil etcéteras más. Cuando uno se muda los “forzudos” siempre se llevan algo, hasta se produce cierto daño psicológico en quien se muda (a pesar de lo antisocial de mi conducta, casi siempre hubo alguien a quien le conmovió mi partida del barrio). Los que se mudan a menudo casi no tienen amigos o si los tienen son amistades “al paso”. Si hasta en la pesadilla de anoche asomó la vieja pregunta que una vez me hizo alguien a quemarropa: ¿cuándo te comprarás una casa, piraña, y dejarás de andar a salto de mata?... Todo esto, como verán, se constituye en suma: en una auténtica v-a-i-n-a…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ahora que recuerdo, mamá contó una vez que cuando era muy pequeño, bebito casi, se salió el río Lacramarca por el 21 de abril, llegando las aguas y el barro –a pesar de los sacos de arena que colocaron los vecinos como barricada– a inundar Miramar y la casa donde vivíamos. Felizmente se habían tomado las previsiones del caso ante el rumor de los desbordes, y la mudanza a las casas de madera de La Caleta se hizo inminente unos días antes de la desgracia. Pero eso debí anotarlo al comienzo, lapsus le dicen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras estudiaba en Lima, mi casa de Chimbote volvió a padecer su triste e innombrable destino: “mis cosas” volvieron a ser trasladadas de El Trapecio a El Pacífico, a unos metros del bosque que ahora es la Plaza Mayor. Y al cabo de una década, cuando decidí volver a la ciudad, una llamada telefónica me advirtió antes del viaje que ahora vivía en Casuarinas. Me dieron una nueva dirección a donde llegué de madrugada con mis cajas, mis trapos y mis cuadernos borroneados de tanto rayar; era increíble, me había mudado de nuevo. La casa de mi madre aún continúa en Casuarinas y espero que nunca más se mueva de ahí (¿escuchas, Tere?, ya déjate de vainas). Pero de Casuarinas a El Pacífico, de El Pacífico a Casuarinas, un breve intervalo me llevó a un lugar llamado Macondo en los días en que amanecía el nuevo siglo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te aburrirás seguro, lector, con esta historia a todas luces personal e intrascendente. Deberás saber en todo caso que estas líneas que tienes al frente y que sigues con fruición obedecen a mi nueva “recaída”, a mi regreso al vicio y en todo caso hasta me podría servir de “tratamiento”, de catarsis, de simple anecdotario, de pasatiempo y testimonio absurdo, hasta de bronca y de reclamo pueden servir estos párrafos. Y es que a veces me pregunto: ¿de dónde soy?, ¿soy de Miramar, de La Caleta, de Pacífico, de Pueblo Libre, de Macondo, de Casuarinas o del downtown Chimbote a donde me he mudado –de nuevo, qué triste Gucho– hace un par de semanas?... ¿acaso soy de ningún lugar y el título de esta columna nunca estuvo peor puesto?, ¿acaso soy un “nowhere man”, like The Beatles´ song?, ¿un paria en esta ciudad terriblemente hermosa?...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como decía al inicio, me da pena decirlo, pero todo parece indicar que habrá un tiempo más en que continuaré con domicilio móvil. Andaré aún &lt;em&gt;in movement&lt;/em&gt;, de aquí para allá, del túnel (suave, Sábato) a San Luis, de Tangay al malecón, y de ahí quién sabe a dónde hasta que San Peter se acuerde, se digne o se atreva a escribirle por e-mail al Gucho y decirle hasta aquí, ya no más, basta ya de mudanzas, &lt;em&gt;I know it, you´re tired&lt;/em&gt;. Ahora por fin descansarás arriba, más allá de La Huaca, en el lotecito que te corresponde, allá donde las cruces de madera las carcome el viento y donde el recuerdo es pasto del mejor y el peor de los inviernos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:78%;"&gt;&lt;strong&gt;Augusto Rubio Acosta&lt;/strong&gt; (Chimbote, 1973). Comunicador, poeta y narrador. Es coordinador del Grupo Isla Blanca, dirige el sello Marea Cultural y preside en Chimbote la Comisión Organizadora del V Encuentro Nacional de Escritores “Manuel Jesús Baquerizo”. Ha publicado el poemario &lt;em&gt;Inventario de iras y sueños&lt;/em&gt; y el libro de relatos &lt;em&gt;Avenida indiferencia&lt;/em&gt;. E-mail: gucholakra@hotmail.com.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-115167987403484691?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/115167987403484691/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=115167987403484691' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/115167987403484691'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/115167987403484691'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/06/historia-de-mis-mudanzas.html' title='Historia de mis mudanzas'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-115151173503714021</id><published>2006-06-28T08:56:00.000-07:00</published><updated>2006-06-28T09:22:15.240-07:00</updated><title type='text'>Distancias e irresoluciones de la narrativa nacional a partir de la Polémica del diario "Perú 21"</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Ricardo Ayllón&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La reciente “polémica andinos-criollos”, estimulada y difundida por el diario limeño &lt;em&gt;Perú 21&lt;/em&gt; (del 29 de junio al 18 de agosto de 2005), permitió comprobar no solamente la existencia de viejos antagonismos entre los escritores peruanos (1), sino también cómo es que algunos conceptos manejados dentro de nuestros estudios literarios aún no se definen con claridad entre críticos y creadores. Las intervenciones de los polemistas, además de hacer poco por insuflar de ideas renovadoras el debate y proyectar una disyuntiva extrema, prescindieron de esclarecer definiciones fundamentales, lo que hubiese ayudado a distinguir mejor los términos del debate. Entre aquellas, precisamente la magnitud y alcance de los puntos principales de este: las calificaciones de “andina” y “criolla” para las narrativas cuyos agentes pusieron en pugna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1. En torno a los conceptos de la narrativa andina&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La narrativa andina de la que se habló en la polémica fue calificada por Miguel Gutiérrez, el escritor que la inició, como “nueva” y omitida por un grupo hegemónico de escritores, así como marginados y minimizados sus representantes; contra esta (siempre siguiendo al iniciador de la Polémica) caminaría en paralelo una narrativa urbana que domina los medios de comunicación (y que con el transcurrir del debate se la denominará con el consabido calificativo de “criolla”). Tal bipolaridad, además de ponernos al tanto de un fenómeno que parte en dos a la narrativa nacional, cautiva nuestro interés de indagar en cuestiones puntuales insertados en el esclarecimiento del carácter de la literatura peruana. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;Uno de estos es, como ya adelantamos, volver sobre la complexión andina de la narrativa considerada como tal. Quizá lo más fácil para definir a la narrativa andina, sobre la base de esta situación controversial, sea señalar simplemente que es aquella que se opone a la narrativa criolla. Pero esto, además de ligero, no nos dice nada acerca de una manifestación que cuenta con una fisonomía producida por sus propios grados evolutivos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;Lo primero será preguntarnos si la calidad de “andino” corresponde únicamente a la cultura vivenciada en la sierra del Perú; y, si es así, qué haríamos con aquellas comunidades andinas que se han desplazado hasta la costa con todas sus costumbres y tradiciones. Y tomando como referencia la cadena montañosa que cruza nuestro continente, ¿acaso no es lícito pensar en toda Sudamérica como “andina”, y referirse en este sentido a una “literatura andina” como continental? En Puno, el escritor y profesor Jorge Flórez-Aybar, considerando a los Andes como la patria de todas las sangres (pero dueña de una misma identidad), plantea para nuestra literatura una nueva corriente: “el andinismo” (4:19). Con estos pocos precedentes, la pregunta se diversifica: ¿De qué hablamos entonces cuando decimos “andino”?, ¿de un calificativo geográfico, étnico, sentimental o social?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;Tales supuestos pueden parecer ingenuos mirados desde el proceso que han seguido las denominadas literaturas indígenas e indigenistas, aquellas que tienen como hitos al Inca Garcilaso de la Vega, Melgar, Clorinda Matto de Turner, Churata y Arguedas, quienes mostrarían un derrotero transitorio hasta esta “andinidad”. Sin embargo, el asunto no es tan simple, pues la narrativa andina no solo posee aquella connotación regional de lo indígena entronizada en su denominación, sino que presenta rasgos compatibles con el mestizaje cultural y la modernidad.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;Al repasar los “Motivos de la realización del Congreso” de narradores en Madrid (acontecimiento previo a la Polémica de &lt;em&gt;Perú 21&lt;/em&gt;), hallamos un sincero interés por una narrativa andina que, “siguiendo el modelo creado por José María Arguedas, se cuestiona a sí misma y evoluciona en la producción de los nuevos escritores que aparecen a partir de los 80” (1:2), poniendo la obra de Óscar Colchado Lucio y Zein Zorrilla como ejemplos. Sin duda, los organizadores del Congreso se están refiriendo a aquella narrativa andina actual que, más allá de las propuestas lingüísticas (español quechuizado), el enfoque atávico y las posibilidades históricas de lo indígena –categorías que caracterizaron a la narrativa arguediana–, ha permitido la incursión de las actuales técnicas de narrar producidas por una literatura cada vez más global y mundialmente integrada.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;Sin embargo, volviendo a las argumentaciones del iniciador de la Polémica de &lt;em&gt;Perú 21&lt;/em&gt;, este nos advierte sobre los errores de algunas de las tesis referidas a dicha narrativa, “como aquella que sostiene que la narrativa andina represente la esencia de lo peruano”. Suponemos que tal advertencia está dirigida a nuestro carácter de heterogeneidad, a las múltiples caras de la literatura peruana, diversa como el país mismo. Y en este sentido, la afirmación de diversas identidades obliga a erigir como patrón la interculturalidad, que debió haber sido una de las principales guías en la referida polémica.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;Una narrativa aparentemente marginada por grupos hegemónicos, pero que a la vez se irroga la esencia de lo peruano, nos lleva a vislumbrar un ánimo de reivindicación, una reacción de los cultores de la narrativa andina, quienes, sobre la base de esta premisa, permiten distinguir mejor los motivos de su posición beligerante en esta contienda de ideas. Sin embargo, si somos cautelosos en revisar los nombres de los participantes en la polémica no hallamos a quienes serían las verdaderas víctimas de la aludida marginación (2) (pues de ser así los “polemistas andinos” no hubiesen tenido oportunidad de voz en un diario hegemónico como &lt;em&gt;Perú 21&lt;/em&gt;), si no más bien a sus apoderados o tutores, escritores de origen provinciano afincados desde la juventud en Lima y que, con los años, se han hecho de una profusa lectoría nacional (como Miguel Gutiérrez y Oswaldo Reynoso). En tal sentido, nos hubiese gustado conocer las opiniones de, por ejemplo, aquellos narradores a los que se refería el texto de motivos del congreso en Madrid, es decir quienes han replanteado el modelo de Arguedas desde provincias o desde la propia Lima, como los mencionados Colchado y Zorrilla, pero también Enrique Rosas Paravicino  (Cusco), Andrés Cloud (Huanuco) Feliciano Padilla (Puno), Macedonio Villafán (Ancash), entre otros, narradores que, habiendo demostrado su indudable valor (como lo señala el iniciador de la polémica), no participaron en esta.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;Efectivamente, desde la década del 80 existe una narrativa en provincias que, gracias a su calidad, se ha hecho visible y se hace cada vez más sólida. Su característica más clara es, como ya dijimos, superar y modificar los tópicos de la narrativa neo-indigenista, pero también tocar temas de violencia política y mostrar como principal escenario a la urbe serrana con protagonistas que nos hablan claramente de nuestra multiplicidad cultural. ¿Se dijo esto en la Polémica de &lt;em&gt;Perú 21&lt;/em&gt;?  No, solo se intentó evidenciar la presencia de grupos hegemónicos de escritores y su poder en los medios periodísticos, se discutió acerca de la calidad o no de los escritores andinos y criollos sobre la base de la venta de sus libros (como si esto determinara la excelencia literaria) y se soltaron reproches a partir de posiciones ideológicas encontradas. Faltaron conceptos esclarecedores que pusieran al tanto al lector común y corriente, aquel que no tenía la obligación de conocer de cerca los revanchismos y resentimientos personales de los participantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2. Presencia de las literaturas regionales&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vigorosa labor de los escritores de provincias permite asimismo entrever un rasgo aun más particular en la literatura peruana, nos referimos a las denominadas literaturas regionales (3), sin duda involucradas también en esta polémica, las cuales últimamente han logrado que el enfoque centralista de nuestra literatura sea insuficiente debido a la cantidad y diversidad de su producción. Esto, a pesar de que algunos de los escritores residentes en provincias se sienten incómodos con el termino “regional”, como el narrador ancashino Macedonio Villafán, quien al referirse a la narrativa escrita en su departamento, manifiesta: “No creo que haya una literatura de la sierra y una literatura de la costa en nuestra región. Dudo incluso que haya una literatura regional, &lt;em&gt;lo regional es un término que nos limita&lt;/em&gt;” (Las cursivas son nuestras) (3:10), o les resulte molesto el que se les recuerde su condición de “andinos”, tal como refiere Zein Zorrilla cuando indica cómo un crítico le aconsejó que “No repitamos tanto lo de nuestra procedencia andina” (7: 28).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;Para el novelista Marcos Yauri Montero, sin embargo, lo regional no debe ser pensado solamente desde el aspecto físico (del cual no será fácil precisar sus dimensiones) sino desde una imagen ideológica, desde un constructo fabricado por la cultura y la imaginación de sus creadores. Es decir, una vez que el paisaje haya sido cubierto por el pensamiento humano e inventado por sus escritores, se podrá hablar de la existencia de lo regional. En este sentido, la presencia e identidad de las literaturas regionales en el Perú están condicionadas a que en las narraciones de sus escritores exista esta imagen ideológica, esta reelaboración e invención de su realidad, la misma que tiene que estar compuesta por los elementos que la componen, como la historia, la tradición, la multiplicidad cultural, la heterogeneidad étnica, social, económica, etc. (6:22, 24). Dejando abierta la tarea de verificar si tales signos son identificables en los libros de nuestros escritores regionales, o aún continúan rozando solo lo superficial sin crear –sobre la base del espacio físico– un imaginario propio e identificable.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;La distinción que hace Juan Morillo Ganoza al respecto, reconoce en primer lugar una literatura regional socio-geográfica que denomina el espacio donde se produce determinada narrativa (poniendo como ejemplo la “novela surista” norteamericana, a la que pertenece, entre otras, una de las más importantes obras de la narrativa mundial, como la de William Faulkner), y en segundo lugar, un criterio que busca ser limitativo y peyorativo, el cual maneja el concepto de que cierta literatura no tiene la capacidad de trasponer los linderos local y regional (2:24).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;Sin embargo, el particularismo que se aviene con el postmodernismo permite esta existencia de las literaturas regionales como un contrapeso del centralismo, el cual se va agotando con el surgimiento de una idea de descentralización que en cualquier momento comenzará a ser un proceso mental más que un asunto político. Asimismo, desde el objetivo de lograr una visión equitativa para la configuración de una auténtica conciencia literaria nacional, las literaturas regionales se convierten en insoslayables. Y aquí hay que anotar no solo el trabajo de los creadores, sino el sistema organizativo que se teje alrededor de su producción literaria, como la presencia de editoriales netamente regionales (Río Santa Editores en Ancash, Petroglifo en Cajamarca, Lago Sagrado en Arequipa, Sietevientos en Piura, etc.),  o los intentos de revisar las literaturas regionales a través de eventos especializados, como el Encuentro Nacional de Escritores “Manuel Jesús Baquerizo” que se desarrolla anualmente desde el 2002 en diferentes provincias peruanas (4).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3. Tipología de la narrativa criolla&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro lado de la polémica es la presencia de lo criollo, aquella categoría surgida en el colonialismo y de la que no sabemos si continúa poseyendo los mismos rasgos con que la definió nuestra historia literaria. ¿Qué es lo criollo actualmente, aquella vertiente que aún rechaza lo andino por diferencia de intereses en la sociedad?, ¿o como anota Ricardo Vírhuez, aquella que si antes se arropó de hispanismo actualmente se fundamenta en los criterios de la globalización y el neoliberalismo como elementos constitutivos de nuestra realidad y de nuestro tiempo? (5:3). ¿Podemos hablar aún de una literatura con el semblante del viejo criollismo?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;Según los parámetros de la polémica en cuestión, la narrativa criolla –como ocurre con los términos de la andina– tampoco está expresamente definida; y se menciona más bien a una secta hegemónica de remedo criollo parapetada tras los signos que definen los nuevos tiempos. Gutiérrez, luego de describir el proceso que vino a definir sus actuales características, define a este grupo del siguiente modo: “el viejo clan se reagrupa y reestructura con nuevos rostros (…) Por supuesto, se han operado algunos cambios (…) el más importante de los cuales, creo yo, es el bajón que se ha producido en estos años en cuanto a formación humanística y calidad literaria de sus integrantes. ¿Algún otro cambio? Entiendo que varios; por ejemplo, si bien es verdad que pretenden imitar las formas señoriales de los fundadores, lo que los define es la frivolidad y el cinismo, como un remedo criollo y tercermundista del espíritu postmoderno”. Y deteniéndose en el tipo de poder que este grupo ejerce, anota: “logra rescatar una parcela importante del poder que dirige sin concesiones ni miramientos. Utilizando los vínculos que ha heredado se hace fuerte en los medios de comunicación de mayor influencia: periodismo escrito, televisión, radio, diversas revistas (…), editoriales, de los cuales son asesores y sus secretos lectores”. En otras palabras, una narrativa que entra en decadencia por la escasa calidad de su literatura y cuya única manera de ejercer un domino es a través del poder de lo mediático. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;Contra esto, los escritores aludidos se defienden minimizando las apreciaciones de Gutiérrez, argumentando sentimientos de envidia, frustración y, como ya dijimos en su momento, contraponiendo posturas ideológicas. No obstante, si existen escritores que se compran el pleito ante la postura de Gutiérrez (Alonso Cueto, Fernando Ampuero y el crítico José Miguel Oviedo son los principales), es difícil negar que la consabida narrativa criolla se sienta y considere como tal y, en este sentido, acepte debatir bajo los términos en que se establece la dicotomía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;¿Y qué otras características pueden estar definiendo a esta narrativa criolla? Pues, como ocurre con toda literatura identificada con su ámbito más inmediato, aborda –en sus contenidos– escenarios y personajes pertenecientes a la urbe limeña. No obstante la diferencia radica en el alcance de difusión de sus libros, el cual traspone los límites del territorio nacional debido a su posibilidad de publicar en editoriales extranjeras (españolas básicamente). Este último, resulta uno de los puntos críticos en el debate pues, según los narradores de la otra vertiente, es desproporcionado el que solo se conozca la versión limitada (urbe capitalina) del Perú que ellos presentan (y representan). Y esta cuestión planteará, como añadidura, el tema de lo injusto que resulta el que a los escritores que trabajan desde su provincia se les cierren las puertas del mercado internacional. Tema al que se circunscribió también parte de la polémica, llegando a los insostenibles contenidos de los mercados de ventas y el éxito editorial como escala de medidas de la calidad artística.&lt;br /&gt;            &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;4. La diversidad como moderadora&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si bien un debate como el originado por la Polémica de &lt;em&gt;Perú 21&lt;/em&gt; acentúa las distancias entre los protagonistas de nuestro quehacer literario, por otra parte nos trae a colación aquellos temas irresueltos que, sin aparentarlo, se mantienen en la cresta de la ola y nos ayudan a recordar el carácter diverso no solo de nuestras procedencias, sino también de nuestras conciencias. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;Si uno de los principales objetivos del Congreso en Madrid fue el reconocimiento elemental de nuestra diversidad cultural y literaria (5), consideramos que este debió mantenerse como un eje esclarecedor que hubiese evitado una polémica llena de sinsentidos.  La afirmación de identidades que erija como valor la interculturalidad debe ser siempre el tácito moderador de debates públicos como este, solo así se beneficiará el objetivo de organizar una tradición literaria sostenida en el permanente intento de la reconciliación social y cultural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;&lt;strong&gt;NOTAS&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(1) Pues puso sobre el tapete temas que permitieron entrever la situación de intolerancia existente entre algunos de los integrantes de nuestra comunidad literaria. Creadores, periodistas y críticos se sintieron invocados por los conceptos y sentimientos de una discusión que no es nueva y que conlleva una vieja polarización existente no solo en el ámbito de la literatura, sino de nuestra sociedad en general: la antítesis Lima-provincias, ciudad-campo o costa-sierra, como se la quiera llamar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(2) Según los referentes de la polémica se trataría de los escritores provincianos, los regionales, los “excluidos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(3) El trabajo evolutivo de los narradores andinos produce indirectamente, según el texto de “Motivos de la realización del Congreso” de narradores en Madrid, “otro proceso interesante: la consolidación de otras narrativas regionales (…) que aspira a postular un canon diferente a los establecidos”. (&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.congreso2005.miradamalva.com/motivos.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ffff00;"&gt;1:&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;3).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(4) El más reciente de estos encuentros, desarrollado en Ica, tuvo inclusive como rótulo: “Visión de las literaturas regionales del Perú”, enfocando este tema desde las nuevas corrientes de la creación literaria, la situación crítica, las literaturas orales y la producción editorial, entre otros temas puntuales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(5) “Dentro del amplio universo urbano, y perceptibles de ficcionar, existen ‘mundos’ conformados por tradiciones culturales coexistentes”, manifiesta el texto de “Motivos de la realización del Congreso”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;BIBLIOGRAFÍA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. ASOCIACIÓN CULTURAL LA MIRADA MALVA. “Motivos de la realización del Congreso”, en &lt;em&gt;I Congreso Internacional “25 años de Narrativa Peruana (1980-2005). &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.congreso2005.miradamalva.com/motivos.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ffff00;"&gt;http://www.congreso2005.miradamalva.com/motivos.html&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ffff00;"&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. AYLLÓN, Ricardo y RONCAL, Jorge Luis. “Conversación en Balconcillo. Morillo Ganoza, la narración como desafío ético”, en &lt;em&gt;Arteidea&lt;/em&gt;. Revista de cultura. N° 10, Arteidea, Lima, 2005.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. AYLLÓN, Ricardo. “Macedonio Villafán: ‘Lo regional es un término que nos limita”, en &lt;em&gt;Kordillera&lt;/em&gt;. Revista cultural. N° 7, Huaraz, 2002.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. FLOREZ-ÁYBAR, Jorge. &lt;em&gt;Literatura y violencia en los andes,&lt;/em&gt; Lima, Arteidea, 2004.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. VIRHUEZ, Ricardo. “Literatura peruana y literatura andina: Una caracterización cultural”, en &lt;em&gt;Breviario&lt;/em&gt;. &lt;/span&gt;&lt;a href="http://virhuez-1.blogspot.com/2005/12/literatura-peruana-y-literatura-andina.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ffff00;"&gt;http://virhuez-1.blogspot.com/2005/12/literatura-peruana-y-literatura-andina.html&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ffff00;"&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6. YAURI MONTERO, Marcos. &lt;em&gt;Literatura ancashina: origen, oralidad, historia y regionalidad&lt;/em&gt;, Lima, Lerma Gómez, 2003.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7. ZORRILLA, Zein. &lt;em&gt;La novela andina. Tres manifiestos&lt;/em&gt;, Lima, Lluvia, 2004.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-115151173503714021?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/115151173503714021/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=115151173503714021' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/115151173503714021'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/115151173503714021'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/06/distancias-e-irresoluciones-de-la.html' title='Distancias e irresoluciones de la narrativa nacional a partir de la Polémica del diario &quot;Perú 21&quot;'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-115134514649675557</id><published>2006-06-26T10:55:00.000-07:00</published><updated>2006-06-26T11:05:46.523-07:00</updated><title type='text'>Sonia Morales, un concierto en Huarás</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/1600/sonia%20morales.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/400/sonia%20morales.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;Este es un episodio del país intenso y pluricultural que vivimos a diario. Sonia Morales y el huayno con arpa, en este marco, son la evidencia de la cantidad de formas de respirar y concebir la cultura musical en el Perú. Crónica, testimonio, alegato, el periodista Omar Robles no se reserva nada en este texto y nos transmite las mismas sensaciones que lo llevaron a escribir las siguientes líneas.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#66cccc;"&gt;&lt;strong&gt;Omar Robles Torre&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;Tomaré para olvidarte&lt;br /&gt;porque sé que tú jamás volverás&lt;br /&gt;cerveza, ron y guinda quiero tomar&lt;br /&gt;recuerdos imborrables para olvidar...&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;Con esta letra de uno de sus temas más conocidos, “la internacional” Sonia Morales dio inicio a un nuevo concierto en la andina ciudad de Huarás, después de una exitosa gira por Estados Unidos. Era la una de la mañana. El frío y el poco sueño se fueron para que un público emotivo recibiera a su estrella favorita entre gritos y aplausos. Unas horas antes, las personas que abarrotaban el lugar habían llegado masivamente a la boletería para comprar sus entradas a 15 soles.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;El boleto que adquirimos llevaba impreso la siguiente inscripción: “Sonia Morales de exportación – Tours 2005”. Los nuestros tenían los números 087 y 088, éramos los primeros que veríamos cómo poco a poco el lugar del gran concierto se iría abarrotando con las más disímiles personalidades de la sociedad huarasina.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;Después de comprar las entradas, nos vimos con la ingrata sorpresa de que un vigilante nos quitó nuestro instrumento de trabajo: el lapicero, por el cual luchamos y sacamos las garras para que nos lo devolviera.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;El cantante chiquiano Elio Minaya, acompañado de su arpa, cantaba mientras la gente hacía su ingreso. Luego vino el espectáculo más extraño que he visto en mi vida: Robert Pacheco y los imbatibles ídolos chancayanos, junto a tres bailarines con pantalones anaranjados y con cabello rubio, hacían la coreografía a sus temas de huayno con arpa; en determinado momento, por seguir prolongando el concierto, empezaron a bailar rap y algo de perreo, según el gusto de sus fanáticos. Pero la mayoría había venido a ver a Sonia Morales y quería que ella saliera. Las pifias molestaron a Robert Pacheco que, aun así, insistió en mantenerse en el escenario, hasta que recibió la orden de dar por finalizada su presentación colorida y confusa, en la cual sus canciones dedicadas a amores decepcionados calaban de todas formas en aquel público de extracción campesina conformado por empleadas del hogar, vendedores ambulantes y comerciantes del mercado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;La venta de gorros, bufandas, DVDs y CDs de Sonia Morales empezó temprano, a las diez de la noche. Una señora primero, después un señor alto, se pasearon por toda la pista de baile con sus productos entre los fanáticos que empezaban a empinar el codo. Los vendedores de chicles y caramelos fastidiaban a cada momento tratando de convencernos de que adquiriéramos sus productos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;La cerveza, chica, a cuatro soles, empezó a venderse más. Un señor con casaca marrón apareció en escena para recoger las botellas: con caja en mano, por los lugares donde la gente tomaba, buscaba los envases vacíos que podrían dañar el espectáculo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;Ante el anuncio de su animador, al toque de un tema conocido por su conjunto “Los sensacionales del escenario” y luego del movimiento de su seguridad y algunos policías, Sonia apareció vestida con blusa blanca, chaleco bordado de amarillo y una pollera con motivos de la Cultura Chavín y su nombre, “Sonia Morales, La Internacional”, en fondo rojo. Venía acompañada por un camarógrafo y su manager y esposo, Manuel Espinosa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;Tomaré para olvidarte&lt;br /&gt;porque sé que tú jamás volverás&lt;br /&gt;cerveza, ron y guinda quiero tomar&lt;br /&gt;recuerdos imborrables para olvidar...&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;Iniciado el concierto, empezó una apretujada y sofocadora fiesta, nuestro baile no era muy feliz. Al lado nuestro, un borrachín empezó a agredir a otro. Los empujones sulfuraban a los más ebrios que iban y volvían de la barra donde vendían la cerveza. Los conatos de violencia se producían en toda la pista de baile, las botellas y vasos regados por el piso, pero Sonia, inmutable, fiel a su espectáculo constituido por las nuevas canciones de su quinto concierto titulado “Por tu amor”. La entrega de los papelitos con los saludos era constante por parte de sus fanáticos, Sonia iba leyéndolos entre canción y canción, y si reconocía a alguien dentro del público lo saludaba.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;Su carisma y humildad salieron a flote cuando, a postrimerías del concierto, invitó a subir a sus hinchas a tomarse una foto con ella en el escenario. Todos los que queríamos estar a su lado –aunque sea por unos segundos– formamos una gran cola, pero era tanta la cantidad de gente que nos sentimos aplastados por la turbamulta. Los fotógrafos hacían su agosto, uno de los que integraba su comitiva era el más privilegiado: con una cámara de fotos instantáneas hacía subir a los que ya tenían sus cinco soles listos en la mano.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;Después de pelear duro, alcanzamos el escenario y saludamos a Sonia, que siempre se mostraba sencilla. Apenas me tomé la foto con ella, de inmediato su seguridad me sacó de su lado. Los ebrios subían con cuidado, sin faltarle el respeto, aun en su ebriedad sabían que era un instante inigualable para ellos pues se inmortalizarían junto a la diva que tanto admiraban.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66cccc;"&gt;Cinco para las cuatro de la mañana: la gente seguía haciendo cola y Sonia no dejaba de cantar sus canciones. Rostros achinados, torpes piruetas, inundaban el local que seguía al ritmo de esta ancashina que demostraba que el huayno con arpa sigue latiendo, pues muchos de sus fanáticos bailaron hasta más de las cinco de la mañana. Pero el sueño en nuestros ojos ya nos había abrazado. Salimos y abordamos el primer taxi estacionado en la puerta. Al alejarnos, comprendimos que habíamos estado en el corazón de un nuevo Perú que empieza a latir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;&lt;strong&gt;Omar Robles Torre&lt;/strong&gt; (Huarás, 1975) es licenciado en periodismo, poeta y director de la Revista Cultural &lt;em&gt;Kordillera&lt;/em&gt;. Sus entrevistas literarias han sido reunidas en el libro de título &lt;em&gt;Mishki Rimay&lt;/em&gt; (2005). Actualmente labora en el Gobierno Provincial de Yungay y difunde la cultura del departamento de Ancash a través del diario &lt;em&gt;Prensa regional&lt;/em&gt; y la webpage www.ancashnoticias.com.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-115134514649675557?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/115134514649675557/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=115134514649675557' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/115134514649675557'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/115134514649675557'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/06/sonia-morales-un-concierto-en-huars.html' title='Sonia Morales, un concierto en Huarás'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-115082204054564274</id><published>2006-06-20T09:32:00.000-07:00</published><updated>2006-06-20T09:47:20.566-07:00</updated><title type='text'>El espíritu rebelde en el poema “Destino cambiado” de Marco Cueva Benavides</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/1600/marco%20cueva.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/320/marco%20cueva.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Gustavo Tapia Reyes&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es poco lo que se ha dicho de este poema, pero mucho lo que podemos hallar en su semántica cuando nos aproximamos a leerlo. En realidad, llamó mi atención desde la primera vez que lo encontré publicado en el primer libro de su autor &lt;em&gt;Porque confío en el mañana&lt;/em&gt; (1980) y posteriormente en la &lt;em&gt;Antología poética de Isla Blanca&lt;/em&gt;, aunque solo con los años pude comprender la naturaleza del mensaje propalado por el médico Marco Cueva Benavides (Pacasmayo, 1947) en su rol de poeta, a través de su “Destino cambiado” que, contrariando a muchos, no es un texto cualquiera sino la muestra evidente de que la poesía trabajada con dedicación puede dar excelentes frutos que eleven a las creaciones porteñas, al mismo exigente nivel de la literatura peruana y, por ende, latinoamericana.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;Dividido en tres estrofas de versos libres, cortos y largos, solo con un punto final, el mencionado poema comienza con un Cueva Benavides rindiéndole tributo a la ciudad que lo acogió, o sea Chimbote, utilizando para ello una humanización metafórica directa: "Fui pez". El poeta se ubica en un tiempo pasado, consciente y a la par rebelde frente a la situación que le ha tocado vivir: "nacido para nadar ilimitadamente/ por los mares". Es consciente que el lugar donde se encuentra no le corresponde como un destino lógico y se empeña en aseverar que le alteraron cuanto le correspondía recibir, pues para eso nació desde su propia naturaleza de “pez” con relación a los “mares” como su hábitat natural, en la misma dimensión que no se trata de un pez cualquiera que se pierde sino un pez particular, anfibio y múltiple, lo cual nos lleva a decir que estamos ante un símbolo como recurso literario, independizado de su entorno real: "para surcar con libertad/ los continentes".&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;Luego, el símbolo se transfigura en consonancia a representar al poeta mismo o a un ser humano que también puede sentir que fue traicionado, limitado, cerrado, cuando él era un combatiente nato. El argentino Jaime Barylko sostiene que toda persona llega al mundo con diversos potenciales, pero que luego aquí es cercenado por las costumbres de la sociedad. Cueva Benavides dice entonces, recurriendo a la acumulación de elementos vía la enumeración, que, contradiciendo a Leo Spitzer, no es caótica sino ordenada: "para sufrir las tempestades y las olas/ para escapar de monstruos/ tiburones y ballenas". Dicho pez, por consiguiente, va más allá de todo, se proyecta por encima de lo establecido, importando poco los desafíos o peligros que debiera afrontar, porque el ansia de su naturaleza emerge con una intensidad que lo sobrecoge manteniéndolo en su espíritu rebelde, que confluye en su insistencia de estar frente a un destino cambiado, que todavía se niega aceptar: "para vivir/ al fin/ en todos los océanos". &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;En la segunda estrofa, el poeta pasa hacia el otro lado de la experiencia. Del lamento por la situación en la que se desenvuelve, tan presente en la primera estrofa, se traslada mediante el empleo del adverbio “pero” hacia la descripción de su presente que nunca lo ha satisfecho sino que continua reclamando, no libre de rabia: "Pero me dieron un río/ estrecho y limitado/ tortuoso y manso". Ahora se ubica en el marco que recibió, en el panorama que tiene enfrente de sus ojos donde todo es inferior al potencial con el cual se siente y que a la vez se ha convertido en una especie de camisa de fuerza impidiéndole actuar. Cueva retrata a miles de hombres que, pese a haberse convenientemente preparado para estar enfrentando desafíos de mayor envergadura, terminan devorados por la rutina burocrática, desempeñando funciones que los aburren, aunque tampoco tienen una otra alternativa. “Estrecho”, “limitado”, “tortuoso”, “manso” son los epítetos que se acumulan para expresar cómo un pez y, por ende, un hombre puede acabar tragado por la vorágine de la vida moderna, donde el individualismo es lo que cuenta por encima de todo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;Después, la visión del poeta va centrándose alrededor de su caída en la rutina, donde termina domesticado en su espíritu rebelde, donde no le quedan ya más ganas ni ánimos para continuar luchando. Se resigna y acepta que ahora vive: "con un destino único/ morirse en el desierto/ sin apagar la sed de sus arenas". No quiere saber más de otra opción. Prácticamente ha arreado sus ansias de conocer otros espacios, que al principio señalaba para aguardar la muerte como única salida sobre la incertidumbre que va a acosarlo de continuo, cuando el mismo desierto representa una posibilidad más en medio del desánimo que cunde impidiéndole “apagar la sed de sus arenas”. Es decir, ni siquiera la sed que se puede experimentar en un desierto le sirve como un último recurso que le permita salir del marasmo, a lo cual se agrega la duda sobre lo que va a pasarle en lo sucesivo, convertido en un individuo, en un pez más que se extravía en ese mar que le devuelven en forma tardía: "tal vez perderse silenciosamente/ en el inconmensurable océano".&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;La tercera estrofa está conformada solo de un pareado. Dos versos que a su vez constituyen el resumen de lo que se dice en el poema. Aquí se unifican magistralmente tanto el reclamo ante la negación de todo aquello para lo cual nació como la situación que le ha tocado vivir porque se la dieron así, sin preguntarle nada y desde la cual poéticamente reflexiona. Cueva Benavides, en este sentido, demostrando una capacidad de síntesis le ha otorgado a los últimos versos de su poema todo el peso que en conjunto forman la punta de una pirámide invertida que comienza en toda su amplitud cuando se habla de un pez marino, de un hombre que tiene grandes sueños, pasando luego a otro más reducido donde aparece el río, convirtiendo a ese animal acuático en un pez más pequeño, sin horizonte, como a un hombre que lo anquilosan condenándolo al ostracismo, a pesar de sus aspiraciones. El pareado es tan preciso y contundente para demostrar el contraste, que no deja ningún espacio a más explicaciones: "Pez de mar nací/ pero solo me dieron un río". &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;Por lo anotado, “Destino cambiado” –que destaca dentro del libro que lo acoge, producto de las experiencias del autor como estudiante de Medicina en la Universidad de La Plata (Argentina), bajo la dictadura que gobernaba dicho país, entre los años 1964 y 1975– es la muestra de cómo la poesía no tiene por qué tender siempre al lenguaje oscuro, dirigido a especialistas, para transmitir un mensaje trascendente. Cueva Benavides lo ha logrado en este poema empleando un lenguaje más bien sencillo, no simple, de fácil acceso, no simplista y que solo requiere de cierta contextualización e imaginación para comprender la complejidad con que distribuye los 21 versos que lo conforman.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-115082204054564274?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/115082204054564274/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=115082204054564274' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/115082204054564274'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/115082204054564274'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/06/el-espritu-rebelde-en-el-poema-destino.html' title='El espíritu rebelde en el poema “Destino cambiado” de Marco Cueva Benavides'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-115068097055930718</id><published>2006-06-18T18:23:00.000-07:00</published><updated>2006-06-18T18:36:10.580-07:00</updated><title type='text'>Balada de amor para César Darío</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Jorge Luis Roncal&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Uno mira hacia el futuro -o piensa que mira hacia el futuro-&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;y observa en el espejo del agua de la vida&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;que ésta no es tan gris como aparece en las tragedias&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;que tiene colores brillantes como soles o relámpagos o caricias&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;sobre la piel del sueño que adoramos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Uno escribe poesía -o cree que escribe poesía-&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;pretendiendo grabar en cada verso el signo del tiempo que vivimos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;dejar tal vez constancia de lo que amamos con furor&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;de aquello que empujó nuestra incipiente rebeldía&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;con el deseo invencible de perdurar, pasar por encima del instante&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;pero sólo llega a trazar un par de garabatos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;nerviosas, imprecisas, precarias señales de esa obstinada&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;intención de ser algo más que una inscripción&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;en el fichero de la desolación o la nostalgia&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Entonces uno publica un libro de poesía o narrativa&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;con la secreta esperanza de que los veinte&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;empedernidos y solitarios mortales que los lean adviertan&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;que la hecatombe más horrible es tan sólo una brizna de polvo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;una gota de agua, un viento inofensivo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;comparada con el deseo irrefrenable de vivir con dignidad&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Uno fecunda una criatura en el cuerpo de la muchacha que amamos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;-lluvia de piedras preciosas en la noche&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;bastón del ciego, fuerza ante el dolor&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;mano misteriosa que detiene al suicida al borde del barranco-&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;y resulta que el pequeñín que asoma a nuestros ojos asombrados&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;es el texto que no pudimos escribir, el libro que no publicaremos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;el acto de amor que parecía inalcanzable&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Y entonces tu rostro, tu rostro lleno de ganas de vivir&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;tus manitas como riachuelos del horizonte anaranjado&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;tus ojos que resplandecen y no saben de pesimismos ni derrotas &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;me dicen: "ajá, mi viejo escribió y escribió pensando que hacía poesía"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;y eso ya no tiene la menor importancia, pequeñín&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;porque has venido tú para desordenarlo, subvertirlo y embellecerlo todo!&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-115068097055930718?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/115068097055930718/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=115068097055930718' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/115068097055930718'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/115068097055930718'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/06/balada-de-amor-para-csar-daro.html' title='Balada de amor para César Darío'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-115048176776702096</id><published>2006-06-16T10:57:00.000-07:00</published><updated>2006-06-16T11:16:07.963-07:00</updated><title type='text'>Pinceles</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/1600/ilramodoro1128692171.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/320/ilramodoro1128692171.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#66ff99;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Carlos Rengifo&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin otro aliciente que la de su propia voluntad, una tarde de sol Edmundo entrará al taller con todo el ánimo de volcar sobre el lienzo la imagen turbadora de un sueño luminoso. Buscará los pinceles, los tintes; frente al caballete, su rostro adquirirá los rasgos de la concentración y, ya fuera del entorno, empezará casi sin darse cuenta, llevado por un impulso innovador. Los primeros trazos serán los que darán forma al boceto inicial; los colores irán esparciendo su naturaleza a un lado y a otro. Nada, ni el canto de los pájaros entrando por la ventana, ni las voces chillonas y bullangueras de los niños en la calle, interrumpirá su labor. Con la mente abierta y el cuerpo relajado, sacará de la manga todas las artes de su vocación, y plasmará lo que durante la noche habría estado padeciendo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66ff99;"&gt;A diferencia de sus obras anteriores, pintadas en ocasiones al desgaire y casi mecánicamente, esta vez poco a poco sentirá ingresar a un ámbito distinto, a una órbita diferente, como si una mano ajena lo estuviera guiando. Poseído por esa fuerza, no dará tregua al trabajo que avanzará sin pausa alguna mientras las horas se dejarán sumar en cada tic tac del reloj colgado en la pared, y el sol declinará allá en el horizonte, y las sombras invadirán el taller en silencio, con solo el rasgueo del pincel sobre la tela tiznada. Una vez llenada hasta el tope de color y forma, de ubicación y espacio, de perspectiva y profundidad, Edmundo advertirá desconsolado una carencia, algo faltante, como si las dimensiones resultasen pequeñas. Y, en efecto, viéndolo con mayor detenimiento, el lienzo para él será insuficiente, de modo que se aprestará a extender su visión más allá del cuadrante estático. La idea de encerrarlo en un marco no existirá en aquel momento, al romperse de inmediato en una nueva dimensión que obviará cualquier medida. Sin pérdida de tiempo, continuará entonces por las paredes, y esta vez ya no solo con los pinceles sino también con las manos, dejándose llevar por la efusividad y el abandono.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66ff99;"&gt;Los llamados de su mujer para cenar desde la primera planta, serán desoídos, pues estará ocupado en otorgar el brillo necesario a un ojo, a una boca, a las aletas de un pez. El mar de su sueño se desbordará por el piso, por el zócalo, ascenderá hasta el techo, sin que nadie pudiera contenerlo, derribando caballetes y cuadros, trayendo abajo todo objeto que estorbase su paso. Los toques en la puerta lo distraerán un momento; la voz de su mujer moviendo la manija solo servirá para gritarle que se fuera, que lo dejase en paz. El tiempo transcurrirá en una especie de vértigo, de flotación imparable en la que los latigazos de pintura abarcarán todo el taller. Una mancha negra, como un pozo, pintada en medio del piso, impondrá su presencia; él querrá ignorarla ocupándose de los ángulos, de la parte superior, pero la mancha lo obligará a fijarse continuamente en ella. En la madrugada, sus miembros cansados disminuirán su fuerza, mas no su febril intención. Las manos abiertas, los pinceles inutilizados, el cuerpo todo continuará este vuelco expansivo del cual no tendrá control, cubriendo cada punto en blanco. El alba lo sorprenderá bañado en pintura, quejándose de no tener más espacio para pintar, con unas ojeras plomizas que delatarán la vigilia en ardua tensión y el llamado inevitable al reparador descanso. De pie ante su obra, los ojos se le cerrarán, las piernas flaquearán, un largo bostezo desfigurará su rostro desencajado, exhausto, pesadillesco. Entonces, sin fuerzas ya para resistir, dominado por el sueño que lo habría conducido hasta allí, se dejará caer sin darse cuenta sobre la mancha negra pegada al piso, caerá dentro del pozo que lo tragará inmediatamente, hundiéndolo en la más profunda oscuridad.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:78%;color:#ffcc99;"&gt;&lt;strong&gt;Carlos Rengifo&lt;/strong&gt; (Lima, 1964), ha publicado los libros de cuentos &lt;em&gt;El puente de las libélulas&lt;/em&gt; (Arteidea, 1996) y &lt;em&gt;Criaturas de la sombra&lt;/em&gt; (Gaviota azul, 1998), la novela &lt;em&gt;La morada del hastío&lt;/em&gt; (Outsider, 2001) y el libro de glosas &lt;em&gt;Prosas impúdicas&lt;/em&gt; (Hipocampo, 2005).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-115048176776702096?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/115048176776702096/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=115048176776702096' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/115048176776702096'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/115048176776702096'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/06/pinceles.html' title='Pinceles'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-114988253960227259</id><published>2006-06-09T12:37:00.000-07:00</published><updated>2006-06-09T12:48:59.623-07:00</updated><title type='text'>MI TINTA DE PROGESTERONA</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/1600/2452696582.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/200/2452696582.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffccff;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;César Sánchez Lucero&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero renunciarte de toda práctica con mi piel. Este miedo de quebrarme entre tus ojos almendros y tu lengua nerviosa me reviste de muerte. Luego vuelvo a decir dos veces ¡oh amante, calla: cantemos, lloremos!, ¡oh amante, calla: cantemos, lloremos! Y me vuelvo a alejar en trozos, y emergen las confidencias para que los pasos se arrepientan y sigamos agonizando en besos sonoros y desesperada nos aguarde la vegetación de tu pecho a la que entramos exentos de ruido sin saber por qué; yo no sé por qué. Golpeas tu rostro de niño impulsivo contra la roca furiosa de mi seno y me hallas absoluta y distinta hasta que partes. Otro día vuelves gravemente herido de soledad y me exiges la cadera de la Luna y sus satélites de ternura y yo grito sin que me oigas que ¡no! y me abrocho los pechos, pero tú madrugas mi deseo y yo tiemblo, tiemblo. Mas, luego, improviso una enfermedad desdeñosa y me corro de tus pies de una mecánica perversa y de tus manos de una alevosía profeta, hasta que te vuelvo a querer impetuoso y vuelves a dolerme en todos los úteros del universo o de mi pueblo, da igual.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffccff;"&gt;Me despides entonces del vestido floreado de princesa; en el que te llevaba a la homilía los domingos entre los encajes; aquel que me regalaste porque decías que te hacía recordar a mi sonrisa áspera y formaba mi tórax con una belleza animal. Y me besas con una demencia caníbal, y te revuelcas por todo mi cuerpo y más allá de él. Se ha dado. Tu sexo amanece en la almohada, implacable, inaudito, maduro. Yo, al otro hemisferio, me desgarro mortuoriamente de culpa y busco –con la mano asesina– el rifle, la escopeta, el poemario; algo con que pueda hacerte daño. Hasta que encuentro a un niño jugando atmosférico y me libra de ti, y yo aprendo fábulas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:78%;color:#66ff99;"&gt;César Sánchez Lucero, participante en el II Curso de Escritura Creativa dictada por Alonso Cueto e Ivan Thays en el Centro Cultural de la Pontificia Universidad Católica del Perú, participante en el Taller de Psicoanálisis y Poesía dictado por el Grupo Cero, Madrid, participante en el Seminario Internacional de Semiótica y Retórica de lo Visible dictado por la Universidad de Lima.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-114988253960227259?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/114988253960227259/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=114988253960227259' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114988253960227259'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114988253960227259'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/06/mi-tinta-de-progesterona.html' title='MI TINTA DE PROGESTERONA'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-114962285533376536</id><published>2006-06-06T12:16:00.000-07:00</published><updated>2006-06-06T12:40:55.623-07:00</updated><title type='text'>Preguntas trascendentales en un cuaderno de Enrique Tamay</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/1600/enrique%20tamay.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/400/enrique%20tamay.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffcc66;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Gustavo Tapia Reyes&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Enrique Tamay (Chimbote, 1964) no es un poeta para las mayorías, menos será para iniciados, pero es quien ha llevado la lírica a cimas desconocidas en la literatura chimbotana. Revisando su &lt;em&gt;Cuaderno de interrogantes&lt;/em&gt; (1998) (1) encontramos una voz encarnando una poesía que llamaríamos difícil, oscura y como afirma Mario Bordón “de gran aliento metafísico” (2), donde nada es aprehensible como objeto sino que ansía captar el espíritu de las cosas a partir de un lenguaje repleto de metáforas e imágenes, las cuales, por su dosis de sugerencia, nos conducen hacia el cosmos. Tenemos al individuo en un punto del universo antes de expresarse: la ciudad (su ciudad), la casa (su casa), el dormitorio (su dormitorio) para fluir hacia el resto, no titulando sus poemas, asignándoles números arábigos, con tal organicidad que se separan para mostrar su contenido, previos nuevamente a unificarse. Tamay no escribe por escribir, se interna en la esencia que lo lleva por interrogantes ante los vericuetos de la vida. Son preguntas trascendentales de todos y preocupan quizá a diario, siempre en la medida que vayamos siendo hombres con más experiencia y años encima.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffcc66;"&gt;&lt;em&gt;Cuaderno de interrogantes&lt;/em&gt; –Tamay tiene larga temporada en el oficio, mas éste es su primer libro en el género– parte de algunos poemas que han sido depurados, destrozados, volteados, reconstruidos, tanto que los encontramos distintos a las versiones inicialmente publicadas allá por 1991, en la revista del Grupo Literario &lt;em&gt;Isla Blanca &lt;/em&gt;de Chimbote (3), precedidos de un epígrafe de Borges representando un programa que indica la concepción poética de Tamay, insertada en la tradición: dividiendo su libro en dos partes designadas por números romanos, conteniendo la I un total de dieciséis poemas, mientras la II tiene apenas ocho, que en conjunto dan una idea más cabal de sus preocupaciones humanas, empezando por aquella poderosa metáfora de Antonio Machado transfigurada por Javier Heraud, aunque en el también cuentista se convierta en un temor: &lt;em&gt;Acaso/ soy el río/ que frecuenta/ el ancho mar, para profundizar agregando otros elementos: El árbol que/ tiende su sombra. El libro/ abierto o el cerrado. O la vida/ misma que se entrampa en la muerte/&lt;/em&gt; (p.13). Aproximación y distanciamiento a la vez, en un orden aparente para ese caos que lo agobia. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffcc66;"&gt;Viene a ser la condena de quien percibe la vida de otro modo: &lt;em&gt;Es el mundo con sus alas/ abrazándome. Un rincón de silencio que emana/ mi ser y se posa en los siglos. En el infinito/ de los cielos sin alcanzarlo&lt;/em&gt; (p.14). Quiere trascender, ansía ser la voz del cosmos, el retozo de los astros que siendo materia solo se transforman, quizá como el hombre mismo al morir. Versos después, agrega el aliento metafísico del que habla Bordón: &lt;em&gt;Que construyo/ un cuaderno de interrogantes. Laberinto con que/ el mortal suele jugar. De todo cuanto/ existe o no existe. Como caudaloso río que después de todo/ se arrastra a su misma sepultura./&lt;/em&gt; (p.14). Nótese que construye, no inventa sus interrogantes. Nació con ellas y, al tomar conciencia, las traslada al papel buscando sacralizarlas, evitando contentarse con ser un reflejo, una proximidad con la realidad cotidiana, insulsa, prosaica. Busca estar donde menos se espera o se supone, aparece entre el viento y la aurora para decirnos: &lt;em&gt;Como quisiera/ despertar de este/ sueño y correr tras ella/ (solo soy un niño que de repente ha envejecido)/&lt;/em&gt; (p.15). Se ubica la duda del ser o el no ser, pensando en que tal vez siendo un adulto pueda no haya perdido ese candor infantil que le permitía observar el mundo distinto, sin nada atroz, antes que lo inmediato se convierta en doloroso, la existencia tome el matiz de la congoja y el hombre sea un animal que habita el vacío que absorbe: &lt;em&gt;Quién sabe si ya todo/ en plena víspera invadido por gusanos/ &lt;/em&gt;(p.17). El horror y el miedo forman parte de la realidad al acecho, donde inclusive el amor es una estación en que el poeta, en medio de la incertidumbre, se guarece para soportar el designio: &lt;em&gt;Tú que naciste/ para dar luz en mi lecho. Quisiera/ con mi boca grande embeber/ el fuego que te anima. Impregnar mis fuerzas/ en tu vientre/&lt;/em&gt; (p.20). El uso del vocablo “quisiera” reporta su espíritu dubitativo. &lt;em&gt;El amor lo conduce a más preguntas: Dónde estás/ mujer que como espiga tiernamente/ te meces en mis sueños/&lt;/em&gt; (p.28). Se encuentra perdido porque busca respuestas, colocándose como quien ara en el mar y entiende que todo está en desolación, cuando las interrogantes siguen girando alrededor para continuar sembrándole angustias y miedos, en un extremo donde aun la amada es sumamente volátil, sin hallar sosiego para su intranquilidad: &lt;em&gt;Simple y llanamente he dejado de quererte./ No me queda más que tus recuerdos/&lt;/em&gt; (p.24).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffcc66;"&gt;En la segunda parte, el silencio, la angustia, la desesperanza, se ahondan hasta parecer que nada es posible, aun pese a lo que diga el poeta y con él cualquier mortal, “de carne y hueso” decía Unamuno, para colocarnos de un hilo pendiendo sobre el abismo. Es ilustrativo el poema de la página 29, sin título ni número, que puede ser tomado como una introducción a esta segunda parte cuando señala: &lt;em&gt;No/ tengo/ respuestas/ para/ esta/ página/ en/ blanco./ El fondo con sus garras me acecha. Los cielos me atrapan. / Para salvar mi cuerpo y mi alma debo plantar una fogata/&lt;/em&gt;. La voz se ha vuelto arrítmica, las palabras faltan o acaso sobran, los versos discurren sincopados, breves y al mismo tiempo inquietantes como las elipsis en las películas de Hitchcock Así, conforme avanza por los misterios de la vida va construyendo el cuaderno que lo ha ocupado desde siempre, puesto a modo de ofrenda para que podamos entenderlo y entendernos, empezando por su origen respectivo de producto sin manufactura, pero nuestro: &lt;em&gt;Este/ cuaderno/ de/ interrogantes/ conmigo/ lo/ traigo/ desde/ el génesis. /Pulula en el nervio/ mayor de mi memoria/&lt;/em&gt; (p.30). Es decir, un símbolo permanente de sus acciones y movimientos, sus niveles y contradicciones como humano que es y nunca dejará de serlo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffcc66;"&gt;Más tarde el hastío, el cansancio, el hartazgo lo llevan a considerar por qué detenerse, mejor es acabar con lo que se llama sufrimiento para ver si de algún modo puede continuar, porque la renuncia es lo de menos por la vitalidad que se mantiene, pese a lo experimentado: &lt;em&gt;Quiero/ cerrar/ esta/ herida/ que/ me/ late/ hasta/ el/ colmo./Cauterizarla/&lt;/em&gt; (p.32). Desea terminar con la situación, empero, viene el otro lado de la vida, el extremo hedonista que implica el gozo, el disfrute de la bebida como una opción frente a la dura realidad, donde el delirio y la angustia se entremezclan: &lt;em&gt;Recurro/ a ti/ botella para/ sumergirme/ hasta/ el/ fondo/ de/ tu misterio/&lt;/em&gt; (p.34). No encuentra por dónde proyectarse en pos de una alternativa plausible topándose con la precisión de que, a pesar del esfuerzo desplegado, la derrota es inevitable: &lt;em&gt;De/ pura nostalgia/ sucumbo/ en/ la/ penumbra/ de/ mi/ cuarto/&lt;/em&gt; (p.36). Es un instante supremo e indefinido en que el aliento suele ser lo de menos, dándose con la verdad de ese ser que, emparentándose con la tierra en cuanto nos acoge y que, en cualquier circunstancia, seamos niños o adultos, nunca nos desampara: &lt;em&gt;De todo esto extraño más/ el plato hondo suculento de mi madre/&lt;/em&gt; (p.36). Particularmente encontramos perturbadores aquellos versos donde se enumeran diversos elementos en un persistente desorden: &lt;em&gt;Casa vieja Árbol viejo./Golondrinas muertas./Puertas Ventanas clausuradas./ &lt;/em&gt;(p.35). O en otro más: &lt;em&gt;Extraños rostros/ Voces Esquinas Caminos/ Zapatos rotos Gallos muertos/&lt;/em&gt; (p.36). La ortografía del idioma español señala que solo después de un punto la primera letra va en mayúscula, aunque Tamay deliberadamente como Oliverio Girondo, ha omitido tal exigencia para elevarlas según sus afanes, sustentados en mantener la tónica sacralizadora de su libro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffcc66;"&gt;Desconocemos si el autor es un creyente o un ateo que invoca a Dios como Flaubert, no obstante es un tema recurrente que traspasa el libro, sin volverlo místico, pero que está en la primera parte interpelado por una voz que se desparrama: &lt;em&gt;Hacedor/ de mi existencia./ Luego que aprendí a vivir/ en tu silencio/, buscando una tabla de salvación antes de imprecar: Eres nada más que una/ figura. Nada más que un grito sin eco/ que se estrella con la nada/&lt;/em&gt; (p.18) y que se traslada a la segunda parte, en que ya no acusa sino que toma consideración geométrica de su ubicación y certeza por ser quien es: &lt;em&gt;Ahora mismo./ La cruz que me vio nacer/ su materia corre por mis venas/ &lt;/em&gt;(p.33). Su prolongación es lo que deviene, cuando de manera indirecta es él quien está condenado: &lt;em&gt;Enclaustrado entre clavos lloro/ mi muerte./ El frío sibilante marca/ mis/ extremidades/. Acepta lo consumado pese a las coordenadas evidenciando su inocencia, volviendo aparecer el nivel que sorprende con más exactitud, remitiendo al polémico sudario de Turín: Mi rostro yace/ impregnado en mi manto/&lt;/em&gt;, añadiendo a continuación: &lt;em&gt;Siglos sucedieron./ Desde entonces muero crucificado/&lt;/em&gt; (p.31). Singular forma de volver al tema de la crucifixión, sin caer en el lugar común, enfocándolo “no tanto en el sentido teológico cristiano –escribe Mario Bordón– cuando como evidencia ontológica. Y no elaborado como interpretación meramente mística, sino como sensibilización y percepción profundamente humanas del constante sacrificio que lo es el hombre a causa de la estulticia y la perversión de otros hombres” (4). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffcc66;"&gt;En el poema 8 de la página 37 han desaparecido las letras minúsculas reemplazadas por las mayúsculas que se distribuyen partiendo de la cruz como símbolo de religiosidad, la condena inevitable del hombre en la tierra. Bajo la prosa poética se establece que: &lt;em&gt;Me confundo entre la muchedumbre y la indiferencia me mata. De a pocos crucifica mi inocencia. Nuestra humildad no nos hace sombra. Nos aferramos a nuestros cuerpos y aferrados a ellos perecemos&lt;/em&gt; (p.37). A la materia que implica el fin o el principio de algo nuevo, Tamay lo deja como interrogante agregada al modo de una ambigua expresión. Esta figura de la cruz antecede otro poema visual, en la tradición de Apollinaire con sus Caligramas o del peruano Eielson con su Poesía en forma de pájaro. Esta vez de una mujer sinuosa, desbordante y provocativa en su dimensión física en relación con lo indefinidamente cósmico. Hay una evidente subordinación a las palabras, aunque no sabemos si son versos o una prosa poética: Cuando exploro tu cuerpo celeste que gira en torno al mío. Enmudecido por las líneas de tu firmeza. En ti descubro la atracción gravitatoria que no embriaga y nos desnuda para fundirnos hasta el éxtasis. En Tamay lo inmenso se alinea con la emoción. La naturaleza debe estar presente para evidenciar la esencia fecundadora del amor: &lt;em&gt;Cuando la lluvia empapa nuestras sábanas y me filtro por cada uno de tus poros.&lt;/em&gt; (p.23) (5). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffcc66;"&gt;Otro aspecto saltante en &lt;em&gt;Cuaderno de interrogantes&lt;/em&gt; es que se revitalizan tópicos universales de la poesía, desde la antigüedad clásica hasta la época contemporánea, haciéndolos parecer nuevos: &lt;em&gt;Sin más calzado que la distancia y la loca/ manera que el tiempo transcurre/ &lt;/em&gt;(p.24) o recordar que la vida es solo un encargo, luchando sin dejarse vencer: &lt;em&gt;Y más de una vez a puño limpio/ tuve la osadía de enfrentar a la muerte/&lt;/em&gt; (p.33) o despertar con la conciencia de la reencarnación: &lt;em&gt;Bebo la cólera de los siglos/ cuando ya amanece/ (p.26) o el olvido que no existe causando soledad: Mis recuerdos. Mis solos recuerdos/&lt;/em&gt; (p.17). Es la capacidad definida del poeta, que se pone de manifiesto para inocular vitalidad a esas aristas existenciales, que nunca dejan ni dejarán de golpearnos. Ciertamente Enrique Tamay es un poeta insular por sus temas, su lenguaje depurado, su madura técnica para encarar el ejercicio literario, mientras no cesa de pensar en esa maldición de continuar haciendo poesía. Ojalá este primer libro haya sido solo el eslabón de una larga cadena. A lo menos por nuestra parte esperamos que de ese árbol sigan brotando tan buenos frutos.&lt;br /&gt;___________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#000000;"&gt;&lt;span style="color:#ffcc66;"&gt;(1) TAMAY, Enrique. &lt;em&gt;Cuaderno de interrogantes&lt;/em&gt;, T Ediciones, primera edición, Bolivia 1988, la misma que ha servido para fundamentar nuestro ensayo.&lt;br /&gt;(2) BORDÓN, Mario. "El aliento metafísico en la poesía de Enrique Tamay". En: Revista &lt;em&gt;Alborada&lt;/em&gt;, creación y análisis, N° 27, 4ta. época, año II, p.90.&lt;br /&gt;(3) En: Revista &lt;em&gt;Alborada&lt;/em&gt;, creación y análisis, N° 20, año 19, setiembre de 1990.&lt;br /&gt;(4) BORDÓN, Mario Op. Cit. p. 93.&lt;br /&gt;(5) Existe una versión inicial de este poema en la revista &lt;em&gt;Marea&lt;/em&gt;, publicado por el propio autor durante su estancia en Santa Cruz (Bolivia).&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-114962285533376536?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/114962285533376536/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=114962285533376536' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114962285533376536'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114962285533376536'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/06/preguntas-trascendentales-en-un.html' title='Preguntas trascendentales en un cuaderno de Enrique Tamay'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-114900145966274852</id><published>2006-05-30T07:27:00.000-07:00</published><updated>2006-05-30T08:04:19.946-07:00</updated><title type='text'>Mercado de baratijas</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/1600/images.3.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/400/images.0.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ccccff;"&gt;Antonio Sarmiento&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Pese a su condición de poetas de raza, son pocos los vates que evitan caer en las sugestivas redes de la narrativa. Tal es el caso de Antonio Sarmiento, poeta surgido durante la década del 90, quien a través de este texto nos muestra su ingreso en la ineludible aventura de la ficción.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;El tiempo verde botella&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;se hace trizas en las ventanas occidentales&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;la cascada intensa y el láser del viento benigno&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;en guantes blancos&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;dirige la música en un trotar arrítmico&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;de ratas mentales&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;camino hacia los vendedores de baratijas &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;(...) &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;soñar es intenso como un golpe en el corazón&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Roxana Crisólogo&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Los libros estaban siendo quemados en la ciudad, y enviados a la cárcel todos aquellos ilusos que conservan la vergonzosa facultad de leer o que sienten nostalgia del simbolismo de la rosa o de una bruma otoñal. En un inicio se les obligó a transitar por parques y avenidas sin ningún libro en la mano. Luego a estos inútiles adoradores de paradojales metáforas se les vejaba públicamente y eran instalados a la fuerza dentro de grandes paneles escogidos al azar que se erguían en sus torres enanas, bordeados casi siempre por un amable jardincito chaplinesco, decorado con rosas artificiales. El colorido y artesanal diseño neorrealista daba a estos armatostes de la muerte un aire de habitación contigua, de viejo hospicio provinciano. Allí eran digitados los profanadores de la Nueva Era y se les torturaba durante varias semanas y meses, sentándolos en complicados ordenadores con programas de PowerPoint, Imaging, WordPad, Outlook Express, hasta circuncidarles la poca lucidez adosada en la memoria. La más leve finta kantiana de meditación, la más mínima sospecha de abstracción, de querer conciliar el género tridimensional con las pausas, los silencios y los semitonos acaso de una vieja sentencia, se consideraban como graves faltas o sabotaje a las buenas costumbres del nuevo espíritu, constituido por el consumismo autómata y la inseminación artificial de las ideas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Blanco, uno de aquéllos “antisociales”, alguna vez escribió en el frontis de la prefectura un graffitti, el cual denunciaba con rigor los últimos diseños de humanoides programables. Forzado por ello a convivir un año con unos ciberpunk, sólo fue puesto en libertad al abjurar de esa depravada pinta, gritando en una plaza pública: “los árboles son idiotas”; ahora él presencia algo que en estos tiempos es un lugar común: una quema de libros. Los había de todas las formas, colores y tamaños: lisos, circulares, cenicientos, incoloros, convexos...; apilado en medio de ese marasmo literaturizante se hallaba un tomito descosido del &lt;em&gt;Ubu Rey&lt;/em&gt; de Alfred Jarry. Aquel raro ejemplar había ingresado clandestinamente a la ciudad, camuflado junto con otras baratijas, en varios costales de harina y luego introducido al mercado negro por el grupo de napolitanos llamados “Los Caballeros de la Rosa Dorada”. Éstos tenían copado todo el negocio ilegal de compra y venta de libros desde Guisse hasta Saloom. Amenazaban expandirse hacia otros barrios marginales, pivoteados por capos de la mafia. Anunciaban textos apócrifos cuyos autores pertenecían a una época ya borrada por el tiempo esquivo. Sólo se les recuerda por algunos pasajes salvados gracias a la tradición oral y al diligente oficio de los copistas, especie de médium modernos que intentan salvar una época dizque memorable. Por ellos sabemos de un caballero flaco y rematadamente loco, montado en un rocín, o de un oscuro monje medioeval narrando pesadillas grotescas desde el mismo purgatorio. Además tenían en su poder la copia fotostática de unas hojas plegables y kilométricas de un poeta con apellido de virrey que tuvo como última morada un sanatorio en las sierras altas del Guadarrama. Debido a la trascripción libre de algún monje levantisco se pudo mantener el sentido arbitrario de los versos, su inusual disposición tipográfica. El &lt;em&gt;Ubu Rey&lt;/em&gt;, por desgracia, no tuvo la misma suerte y ahora es pasto para las llamas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Blanco creyó reconocer en esa maraña de rótulos algunos de origen cubista, pero esta mera coincidencia fue acaso alentada por el recuerdo de otra secta oscura, conocida por algunos místicos y por el índex policial, como “Harckords”. Tampoco le sonaban nombres tan eufónicos y sonoros: Keats, Erasmo de Rotterdam, Edmundo de Amicis, Nabokov, Lewis Carroll, Kipling. Treinta mil libros eran devorados por las llamas mientras una multitud jubilosa, en alta voces, proclamaba la sentencia de Paul Joseph Goebbels –su nombre y sus palabras, arrancadas de una época aun descifrable, resonaban poderosamente en la plaza central–: “Esta noche hacéis muy bien arrojando al fuego estas obscenidades del pasado. Se trata de una enorme manifestación de poder, llena de simbolismo, por la que el mundo entero sabrá que el viejo espíritu ha muerto. De estas cenizas se alzará el Fénix del nuevo espíritu”. Y para dar mayor solemnidad a la ocasión se ensayaban ingeniosos epitafios antes de arrojar los libros a la hoguera: “Contra la exageración de los impulsos inconscientes basada en un análisis destructivo de la psique, y a favor de la nobleza del alma humana, entrego a las llamas las obras de Sigmund Freud” (Hans Pauker, técnico de una fábrica de sistemas), “Bajo los efectos de una moral decadente y una espiritualidad morbosa aquí yace Dan Brown y su leprosorio mental: &lt;em&gt;El Codigo da Vinci&lt;/em&gt;” (Giorgio Brunelli, comerciante de telas), “Dice usted: Leer a Segal en voz alta durante un minuto, da mal aliento; pues sepa señor Picabia que con sus cuartillas de quinta he gastado ya todo el dentífrico” (Otto Muller, agente de ventas), “A la hora del sunset arden con mayor estulticia los libros ingestos de Deepak Chopra” (Sophía Jung, mecánico dental), etc., etc. Cientos de epitafios, entre los más inauditos e insultantes, excitaban la ardiente imaginación de esa muchedumbre anestesiada por la propaganda incendiaria de los fanáticos del nuevo orden.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Cuando el grupo de guardias le indicaron su turno, Blanco tuvo que tragarse sus más recónditos pensamientos y temores para no mostrar su repulsa por este acto aberrante que denigraba la esencia humana, y sacó de su bolso un librito de pasta amarilla. Era una edición no venal de &lt;em&gt;La deshumanización del arte &lt;/em&gt;de José Ortega y Gassett. Estaba escrito con una prosa impecable y castiza pero en el fondo le irritaban sus exordios por considerarlos una versión rebajada del fenómeno estético. No podía digerir frases tan lejanas como anacrónicas: “Si el arte nuevo no es inteligible para todo el mundo, quiere decirse que sus resortes no son lo genéricamente humanos” o “estilizar es deformar lo real, desrealizar. Estilización implica deshumanización”. ¿Acaso esta división torpe y exclusivista no llenó de selectas y amarillentas páginas la historia del arte?, se preguntó mientras tiraba al fuego aquel librejo inútil. Al hacerlo sintió gran alivio, y hasta una inexplicable hilaridad encendió su rostro. No tuvo conciencia siquiera que esa “actuación” espontánea fuera tan convincente ante los ojos de la multitud. En el doblez de su bolso llevaba una copia xerox del poema mitológico de Phelps Putnam: “Hasbrouck y la rosa”. Este texto áulico figuraba en el índice de libros y documentos censurados. En su última edición aparece junto con otros libros recientemente incluidos en dicha lista: &lt;em&gt;Los versos satánicos&lt;/em&gt; de Salman Rushdie, &lt;em&gt;El infierno musical&lt;/em&gt; de Alejandra Pizarnik y &lt;em&gt;Rayuela&lt;/em&gt; de Julio Cortázar. Corría peligro. Sencillamente si lo pescaban con esa hoja infame le aplicarían la ley de Ray Bradbury en &lt;em&gt;Fahrenheit 451&lt;/em&gt;, en cuya sociedad cibernética no solamente estaba prohibida la lectura y los libros sino que éstos eran quemados junto con sus lectores. Pretextando una repentina tos, provocada por el escozor de la humareda, dio media vuelta y atravesó el cerco policial. Dirigió sus pasos hacia la pequeña y desierta iglesia Santa Rosa en Marco Polo. Al ingresar, Blanco pudo reconocer bajo la sombra de una arquitectura barroca y sucia, gavillas de lectores compulsivos con miradas extraviadas, que hasta altas horas de la madrugada se drogaban con lecturas prohibidas. Por primera vez, luego de una semana de sobresaltos, suspiró profundamente agradecido por ese instante de conciliación con otros seres semejantes que como él corrían toda clase de peligros para llegar allí y leer vorazmente páginas y páginas de zagas desconocidas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Empezó a saborear con delectación amorosa la historia de la rosa que fue puesta en riesgo y luego virtualmente aniquilada por ese cruel y fantástico Hasbrouck que salta entre las líneas del poema de Phelps Putnam. Lo junta con Ames, con Bill y con Smollet Smith, el poeta. Éste, “el ardiente Smith”, es quien pide un brindis por la rosa. Pero Hasbrouck se rió “como se ríen los viejos de leyenda”, y preguntó: “estás borracho Smollet? ¿Qué Rosa?” Y Smollet: “¿yo borracho? Sí tal vez/ borracho por estar meditando en la flor/ que loco, hora tras hora, persigo vacilante”. Entonces la voz de Hasbrouck sonó como helada campana: “Arcana flor romántica, qué es lo que significa?/ Dime ¿lo sabes tú? ¿Acaso lo sé yo?/ Ni tú ni yo sabemos./ Punzante flor que se abre, esplendoroso baño/ De éxtasis y claras olvidanzas”. Hasbrouck afirma haber devorado esa mística, esa improbable rosa, pero Blanco, excitado con la lectura, la alberga ahora con fuerza en su corazón.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;* * *&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;La guerra había sido declarada en los bajos fondos. En su afán de expandirse en ese submundo de la literatura y recoger un mayor botín, los napolitanos de “la rosa dorada” ingresaron su mercadería a la zona ocupada por hackers y harckords donde la batalla ilegal no se daba con la policía sino con grupos heaves en las noches salvajes del metro, los pubs, los versinagges y los peores lenocinios en callejones sin salida. En estos lugares el éxito de la venta dependía de textos farmacológicos que excitaban y hacían delirar a “clientes” ávidos de nuevas emociones. Junto a fanzines e historietas de Fangoria y Asterix se estimulaba la lectura de libros euforizantes y depresivos que solicitaban lectores sensibles a sus efectos, como &lt;em&gt;Las confesiones de opio&lt;/em&gt; de De Quincey, &lt;em&gt;Los paraísos artificiales&lt;/em&gt; de Baudelaire, &lt;em&gt;Cantos de Maldoror&lt;/em&gt; de Lautreamont, &lt;em&gt;Noches de adrenalina&lt;/em&gt; de Carmen Ollé.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;¿Cómo entrar pues a estas zonas de estupro, legítimamente ganadas a un público meridional y nervioso? ¿Acaso ofreciéndoles novelitas rosa, cuyo background intelectual sean del agrado, solamente de rollizas señoras entradas en climaterio? ¿No diría acaso con razón un bibliofármaco dependiente: qué tal vientre para leer los &lt;em&gt;Cien años de soledad&lt;/em&gt; sin evacuarlo enseguida? ¿O leer acaso una novelita de Pablo Coello, la cual al final no instiga al asesinato sino a la danza? Había pues que plantear una nueva estrategia editorial y poder contrarrestar el avance de los harckords. A Alberto Mangel, biblioterapista y filósofo, le fue encomendada la tarea de realizar un estudio proyectivo sobre el fenómeno de la formación de la lectura en espacios urderground. Para tal fin escribió una extensa monografía: &lt;em&gt;La experiencia de la lectura&lt;/em&gt;, en donde se evidencia su devoción por Nietzsche. En uno de sus párrafos concluye lo siguiente: “Nietzsche sabe que casi nadie tiene tiempo para leer. Y sabe también que vivimos en una época en la que ‘el haber leído’ &lt;em&gt;es una mercancía que hay que exhibir en la plaza pregonando su valor&lt;/em&gt;. Por eso el mundo de los lectores está lleno de charlatanes y casi nadie es lo suficientemente culto como para valorar bastante poco su cultura, para poder despreciarla incluso”. Dedujo que libros con estructuras polifónicas y abigarradas eran verdaderos cadáveres o detritus inorgánicos. Pensaba, por el contrario, que la lectura de consumo rápido destilaba un poderoso antídoto narcotizante, capaz de paralizar el veneno de las ideas y de la reflexión.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Fue así como ingresaron libritos que se sucedían como sagas interminables: &lt;em&gt;Ciudad poética post, Realidades absurdas, Llevaba sombrero de copa, Miscelánea frita, Animal del camino, Carne de mi carne, Baladas del ornitorrinco, Prosa de New York, La soledad de Sigfrido&lt;/em&gt;, etc., etc. Todos traían en común un espíritu de disolución y decadencia, narraban un proceso epocal y difícil, un trozo de historia emergente y mediática, una generación condenada al ocaso. El poder corrosivo de estos folletines se debía precisamente a su levedad y a su aridez. Un mismo estilo gregario y tribal seducía a lectores avezados que poco les importaba ser descubiertos con estos libros ilegales. Generalmente eran recluidos en oscuros armatostes de la muerte, donde se les engrilletaba a una PC. Debido a la prohibición estas tiras fueron introducidas a la red. Los blackhats maquillaban su presencia, adhiriéndolos a programas proporcionados por discos flexibles o CDs, en adjuntos de correos electrónicos y en materiales descargados de Internet. Se activaban sólo para suscriptores dispuestos a iniciar una búsqueda obsesiva y delirante que concluía, inesperadamente, con una muerte silenciosa. El auge de estos juegos mortales inundó el sistema que estaba a punto de colisionar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;* * *&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Sumido ya en la soledad absoluta, y estimulado por la lectura de uno de esos libritos incandescentes, Blanco entró en un clímax sin retorno al ser arrojado a un mundo esplendoroso de orgasmos y desolación. El bordeaba los límites ilusorios de una civilización automatizada y frívolamente libremercadista, de culto y omnipresencia de la imagen. Retorciéndose de dolor ante su desgaste romántico lo hallaron en la iglesia con el rostro inerte, desorbitados los ojos, junto a uno de esos tomitos que se había inyectado en la vena.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffff99;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:78%;"&gt;&lt;strong&gt;Antonio Sarmiento&lt;/strong&gt; (Chimbote, 1966). Ha publicado los libros de poesía &lt;em&gt;Metamorfoseo orgásmico&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Cantos de Castor&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Tontas canciones de amor&lt;/em&gt;, y el libro de cómic &lt;em&gt;Ángeles caídos&lt;/em&gt;.&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-114900145966274852?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/114900145966274852/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=114900145966274852' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114900145966274852'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114900145966274852'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/05/mercado-de-baratijas_30.html' title='Mercado de baratijas'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-114850212201694527</id><published>2006-05-24T12:56:00.000-07:00</published><updated>2006-05-24T13:22:02.080-07:00</updated><title type='text'>Recuerdos de Jorge Teillier</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/1600/images.2.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/400/images.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Juan Cristóbal&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conocí a Jorge, allá por los años 65, cuando viajé a Chile por un exilio involuntario. Él trabajaba en la Universidad de Chile, en el &lt;em&gt;Boletín&lt;/em&gt;, donde publicaban, junto a otro poeta (Waldo Rojas), la revista.&lt;br /&gt;Recuerdo que yo había comprado, antes de conocerlo, su libro de poemas &lt;em&gt;El árbol de la memoria&lt;/em&gt;. Cuando se enteró de ello me preguntó qué poema me había gustado más. Le respondí: “Cuando todos se vayan”. Eso me abrió las puertas de su amistad (que jamás fueron muy fáciles para nadie), pues descubrí que era uno de sus poemas preferidos, junto al de “Retrato de mi padre, militante comunista”. Si bien el poema está dedicado a Eduardo Molina (un gordito bajito y colorado, buen conversador, de gran cultura y excelente humor, que anunciaba siempre un libro –&lt;em&gt;El gran taimado&lt;/em&gt;– que jamás apareció, que conocía Europa sin haber salido nunca de Santiago –solamente a través de las postales–, y que dijo una frase que Jorge siempre repetía: “La novela es la poesía de los tontos”), en realidad, el poema es un homenaje a Ray Bradbury –confesión que me hiciera Jorge– lo cual se puede colegir de su lectura.&lt;br /&gt;Jorge nació un 24 de junio de 1935, en Lautaro, sur de Chile, día en que falleciera Carlos Gardel, al que admiraba de sobremanera Teillier. Y falleció un 22 de abril de 1996. Está enterrado en el camposanto de La Ligua, a unos 60 Km. de Santiago, pueblo donde viviera los últimos cinco años de su vida. De rostro fino y alargado, a veces melancólico, otras veces de aire distraído, siempre un poco en las nubes, se despachaba con toda tranquilidad un libro de 300 páginas en un día y era capaz de comentarlo y criticarlo acuciosamente pues tenía una extraordinaria y prodigiosa memoria. Era hincha de la Universidad de Chile, en Santiago, y del Green Cross, en su pueblo, y del Celta de Vigo en España. Le encantaba traducir a Tralk, Gotfried Benn y Serguei Esenin. Era capaz de recitar, mientras tomaba unas copas de vino, poemas íntegros de Rilke y Dylan Thomas.&lt;br /&gt;Pero a tres años de su muerte, me gustaría recordarlo, más bien, por una veta poco conocida en él: su fino sentido del humor. Veamos algunas anécdotas del poeta.&lt;br /&gt;Un día andaba peregrinando con Enrique Lafourcade por el sur de Chile y le pidió que llegaran a Perquenco. ¿Qué vamos a hacer?, le preguntó el amigo. No sé. Nada, supongo, contestó el poeta. Y luego de un momento: Te vas a desilusionar –agregó– porque Perquenco se cae a pedazos. Como los viejos reinos, dijo el amigo. Sí, como todos los reyes, contestó el poeta.&lt;br /&gt;Jorge publicó un poemario titulado &lt;em&gt;Poemas del País de Nunca Jamás&lt;/em&gt;, inspirado en Peter Pan. Pero él creía en ese país, y como a todas las cosas que le agradaban, le inventaba sus mitos. Decía que en ese país los poetas entran gratis a los parques de diversiones, y que en una ciudad de Bolivia, una tarde soltó una silla voladora y mató a cinco poetas bolivianos, que, por supuesto, habían entrado gratis, exterminando de este modo a toda la poesía boliviana. Por lo que durante algunos años no hubo poetas y los bolivianos se la pasaban llorando y rasguñándose la piel hasta que comenzaron a crecer unos niños que se alimentaban de camanchaca, pegados a las ventanas.&lt;br /&gt;A Jorge jamás le encantaba demostrar sus conocimientos culturales. Silencioso, observador, escuchaba siempre. Y, al paso, como distraído, rectificaba fechas, datos, personajes, transformando al enseñador en enseñado. Todo esto debido a su educación sureña que ordena “no demostrar inteligencia”. O como decía Borges “no hay que humillar a los tontos”. Jorge afirmaba que Neruda escribió justamente contra los embajadores tontos, específicamente contra un “afernandezado afrancesado”. Aconsejando no demostrar nunca inteligencia, sino cierta simpleza. Por eso los políticos inteligentes no llegan lejos, decía el poeta de los &lt;em&gt;Veinte poemas de amo&lt;/em&gt;r, pues las calidades de político e inteligente parecen reñidas, excluyentes. Teillier descubrió que Neruda había tomado la cita del poeta chino Su Tung Po, quien en el año 1200 escribió: “Hijo mío, quiero que seas tonto para que puedas llegar a ser embajador”.&lt;br /&gt;Cierta vez Teillier participó en unas jornadas organizadas por la Universidad Católica llamadas “El escritor y su fantasma”. Él acababa de llegar de México. Se trataba de escuchar a los autores respecto a su obra, sus demonios y el fantasma personal que suelen arrastrar. Teillier habló perfectamente de lo primero y cuando alguien le preguntó: ¿cuál es su fantasma?, Jorge contó que había estado en México, que había visto a sus amigos, que la había pasado tan bien conversando con Póli Délano en Cuernavaca que “yo me quedé allá, y el que ahora habla con ustedes es mi fantasma”, contestó.&lt;br /&gt;En otro encuentro de escritores latinoamericanos, donde los poetas y escritores se adueñaron prontamente de la tribuna para debatir el fondo y la forma y los dominios y terrenos de la literatura latinoamericana, Jorge de pronto se paró y preguntó en voz alta: “¿No sería bueno que abriéramos las ventanas de esta sala para que entre la primavera con sus soles y sus brisas a oxigenar nuestro espíritu? Podríamos escuchar lo que vinimos a escuchar y que cada poeta lea lo que tenga que leer, para que al fin la poesía suba a la tribuna”.&lt;br /&gt;Cierta vez, en una entrevista concedida en marzo del 90, Jorge esbozó una nueva forma para la enseñanza, a la que denominaba La educación de la cimarra (La cimarra es una voz utilizada en los campos chilenos y argentinos para referirse al hecho de “hacer novillos”, es decir, para el caso, “hacer estudiantes”). Ella consistía en lo siguiente, según fundamento del poeta: “La educación de los animales es más verdadera que la de los hombres, ya que está regida por los instintos y no por la mentira. Lo primero que hay que hacer es hacer trizas el televisor, luego jugar mucho. Incluso los alumnos pueden pelearse, para que hagan lo que tienen ganas de hacer. El horario debe ser abierto, día y noche. En el colegio también deben estudiar mujeres para que todos pololeen (se enamoren) tranquilamente. A ese colegio solo irán profesores que quieran ir y que quieran reír o llorar con sus alumnos, a pesar de lo cual se les seguirá pagando. Toda la enseñanza debe ser sin represión, aunque no sepan lo que están haciendo, ¿por qué es necesario saberlo?, la cimarra será entretenida por ella misma. Debe haber muchas canchas de fútbol, jardines con ajedrez, piscinas y animales, juegos de cachito y dominó, esto último es muy bueno para la vida. Y, por supuesto, un bar restaurante. Todo gratis. ¿Quién pagaría todo esto? Sino hay nadie, decía melancólicamente y con cierta alegría, la escuela podría funcionar en un bosque”.&lt;br /&gt;Y cuando estuvo en Lima, la primera vez en 1974, y fue al taller de poesía en San Marcos, dijo: “A mí me han dicho que soy el último romántico, pero lo mismo le dijeron a mi amigo Teófilo Cid (gran poeta chileno surrealista: JC) cuando murió, que había dicho: cuando me muera no va a faltar el idiota que diga, vamos a enterrar al último romántico. Ojalá que cuando yo muera digan mejor: vamos a enterrar al último bohemio, aunque yo he enterrado ya a los últimos 28 bohemios”.&lt;br /&gt;Quisiera rescatar, ahora, su concepto sobre el poeta y la poesía. Decía, especialmente, en los últimos años de su vida: “No me interesa hablar de poesía, prefiero hablar con mi gato o el jardinero. Aprendo más y me aburro menos. No me interesa ser personaje, porque cuando te ven así, tu poesía pasa a segundo plano. No me interesa si escribes o no escribes. En cambio ser poeta en serio es una responsabilidad. La gente no debe escribir poesía, deben ser poetas. La poesía no es una carrera, eso queda para la hípica. La poesía es la lucha contra nuestro enemigo el tiempo y un intento de integrarse a la muerte, de la cual tuve conciencia desde muy niño. La poesía no me interesa solo como acto estético, sino ético. Una manera de cambiar el mundo es empezando a cambiarse a sí mismo. No importa ser bueno o mal poeta, sino transformarse en poeta, luchar contra el universo que se deshace, no aceptar los valores que no sean poéticos, de nada vale escribir poemas si somos personajes antipoéticos”.&lt;br /&gt;Teillier, en sus últimos libros, habló mucho sobre los bares y los seres marginales, los “dioses derribados”, los outsiders que deambulan, tras el fracaso, por viejas cantinas de pueblo chico o suburbios antiguos de ciudades grandes. En 1991 declaró a Carlos Olivarez: “Me gusta el bar porque es un lugar de solitarios. Yo veo el bar como un barco, los concurrentes son la tripulación”. Le encantaba también conversar con los boxeadores, especialmente fracasados. Y en La Ligua, los escolares cuando salían del colegio al mediodía, iban a conversar con el poeta en un bar donde siempre estaba al mediodía para conversar sobre literatura e historia (Jorge estudió Historia pero no pudo terminar la profesión).&lt;br /&gt;Teillier publicó fundamentales libros, entre otros: &lt;em&gt;El árbol de la memoria&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Para ángeles y gorriones&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Poemas del País de Nunca Jamás&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Para un pueblo fantasma&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Cartas parea reinas de otras primaveras&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;El molino y la higuera&lt;/em&gt;. En Lima le publicamos un poema inédito: “Invoco un nombre: Pablo” (Arteidea, 1997), dedicado a Pablo Neruda. Dejó (hasta ahora) dos libros póstumos: &lt;em&gt;Hotel Nube&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;El mudo corazón del bosque&lt;/em&gt; (verso tomado de un poema de O. W. Milosz, felizmente ya editados). Con Jorge publicamos &lt;em&gt;La isla del tesoro&lt;/em&gt; en 1982, que fue maltratado por cierto critiquillo de sobrenombre andino, en un diario de izquierda. Poemario que fue reeditado en Chile en 1996, en homenaje a su fallecimiento y en el marco de la Feria del Libro por la editorial Dolmen, a la cual fui invitado para la presentación del mismo. Lo que constituyó mi mayor alegría. Bueno, dejemos al poeta, y que las aves y la lluvia sigan viviendo y creciendo en su gloriosa y generosa leyenda. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-114850212201694527?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/114850212201694527/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=114850212201694527' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114850212201694527'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114850212201694527'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/05/recuerdos-de-jorge-teillier.html' title='Recuerdos de Jorge Teillier'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-114797246735424105</id><published>2006-05-18T09:47:00.000-07:00</published><updated>2006-05-18T10:14:27.456-07:00</updated><title type='text'>Los marisqueros de Huarmey</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/1600/images.1.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/320/images.1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:130%;color:#99ff99;"&gt;Miguel Díaz Reyes*&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#99ff99;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#99ff99;"&gt;&lt;em&gt;Huarmey es un pueblo costero situado al norte de Lima que posee una serie de costumbres inusuales y únicas en el Perú. Una de esas costumbres es retirar de las peñas un marisco que denominan&lt;/em&gt; barquillo &lt;em&gt;y que sus pobladores suelen consumir crudo. Se trata de una actividad bastante arriesgada pues deben bajar por esas peñas enfrentando la braveza del mar. Es, además, de acuerdo con un estudio arqueológico, una actividad milenaria. Más de un centenar de personas se dedican a esta tarea. Incluso, existen familias que transmiten esta técnica de generación en generación. Un conveniente acercamiento a ellas y una prolija descripción de esta técnica y de la vida de estos marisqueros puede ofrecer un hermoso fresco de la vida cotidiana de un pueblo humilde y pequeño. Estas existencias sencillas son un aliciente para hurgar en la historia del pueblo y en otras costumbres que el tiempo y la llamada modernidad se empecinan en destruir.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#99ff99;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#99ff99;"&gt;A 292 kilómetros al norte de Lima existe un pequeño pueblo costero que según algunas guías turísticas vive del comercio en el camino pero cuyos pobladores subsisten en realidad gracias a la pesca y a la agricultura. Viajeros antiguos y contemporáneos, de mirada aguda, aseguran que se trata de un pueblo “amodorrado” y absorbido por la melancolía. Y más de uno se sorprende cuando observa que sus moradores devoran con fruición un molusco que si bien existe en casi todo el litoral peruano solo se consume en esa ciudad: Huarmey.&lt;br /&gt;El molusco es conocido en la zona como &lt;em&gt;barquillo&lt;/em&gt; y en otras latitudes como en el norte de Chile como &lt;em&gt;quitones&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;chitones&lt;/em&gt;. Son moluscos de la clase &lt;em&gt;polyplacophora&lt;/em&gt; y la familia &lt;em&gt;chitonidae&lt;/em&gt;, de placa aplastada, que presentan un área cefálica (cabeza), un pie musculoso ventral (conocido en Huarmey como &lt;em&gt;lengua&lt;/em&gt; y que es la parte más popularmente comestible) y ocho placas dorsales. Miden aproximadamente 80 mm. La concha es oscura, casi negra, y la &lt;em&gt;lengua&lt;/em&gt; es de un color indeterminado entre rojizo y naranja.&lt;br /&gt;Hay muchas especies. En Huarmey se encuentran los &lt;em&gt;Enoplochiton Níger&lt;/em&gt; (el estrictamente &lt;em&gt;barquillo&lt;/em&gt;) y el &lt;em&gt;Acantopleura echinata&lt;/em&gt; (llamado &lt;em&gt;barbón&lt;/em&gt;, muy parecido al anterior pero con pelos en forma de púas). Para comodidad del consumidor y debido al estricto grado de familiaridad existente entre los pobladores y estos curiosos habitantes de la mar, ambos son conocidos como &lt;em&gt;barquillos&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Al caer la tarde, es común ver a los huarmeyanos apostados sobre tres puestos construidos en mayólica en el mercado de la ciudad, retirando de sus caparazones la sabrosa &lt;em&gt;lengua&lt;/em&gt; con el mango de un tenedor, y lanzárselas a la boca, inmediatamente finalizado el trámite de limpiarle las menudas vísceras con los dedos. Pero hay también los que las prefieren lavaditas y en cebiche, que se puede degustar allí mismo, o en los restaurantes donde los huarmeyanos ingresan y preguntan: “¿hay &lt;em&gt;barquillos&lt;/em&gt;?”.&lt;br /&gt;Además del cebiche, el &lt;em&gt;barquillo&lt;/em&gt; se acostumbra comer en picante, platillo que también es conocido como &lt;em&gt;ahogado de mariscos&lt;/em&gt;, pero al que se le suele sumar otro molusco llamado común y silvestremente &lt;em&gt;blanco&lt;/em&gt;, y conocido en el litoral peruano como &lt;em&gt;lapa&lt;/em&gt;. Se prepara con papa blanca, y se acompaña con arroz. En los últimos años, algunos innovadores han decidido arrojarle al maridaje de molusco y papa, además del infaltable ají amarillo y los condimentos de rigor, un chorro de leche, lo que le brinda una suave y delicada contextura.&lt;br /&gt;Pero lo más resaltante de esta costumbre alimenticia no es la forma cómo se come o se prepara el molusco, o si es el plato típico por excelencia de la ciudad, lo más resaltante es la forma cómo los denominados marisqueros arriesgan su vida para retirarlo de las peñas costeras y llevarlo hasta el mercado o las casas del pueblo.&lt;br /&gt;Los &lt;em&gt;barquillos&lt;/em&gt; viven pegados a esas peñas. Más propiamente en las grietas, en la “zona intermareal”, donde oscilan mareas, y “supramareal”, sobre las mareas. El marisquero debe descender por esas filosas y escarpadas superficies tan solo con la ayuda de una soga a la que se amarran firmemente. Utilizan una técnica aparentemente sencilla, y al parecer milenaria. Descienden por entre las peñas, desnudos o semidesnudos, con una bolsa de mediana dimensión confeccionada con restos de redes de pesca y amarrada a la cintura, y en la muñeca derecha, o izquierda, llevan también amarrado un instrumento punzocortante, de metal, llamado &lt;em&gt;mariscador&lt;/em&gt;, y que sirve para despegar el molusco de la peña.&lt;br /&gt;Más de un centenar de personas se dedican a esta labor en la ciudad. Algunos llegan de la vecina localidad de Barranca, perteneciente a la región Lima-Provincias, pero son en menor número. Un hecho llamativo es la presencia de familias cuyos miembros transmiten su técnica y su oficio generación tras generación. Un conveniente y atildado acercamiento y convivencia con estos grupos, ofrece la posibilidad de crear un texto que trasunte aquella &lt;em&gt;cotidianeidad universal&lt;/em&gt; que suele discurrir entre las existencias sencillas.&lt;br /&gt;En el año 1995, el suscrito escribió y publicó en el suplemento DOMINGO del diario &lt;em&gt;La República&lt;/em&gt;, de Lima, una breve crónica sobre los buzos de Huarmey, aquellos personajes que hacen de la caza submarina no un deporte sino un medio de vida. El texto fue leído por los miembros de un canal de la televisión francesa que se encontraban en plena elaboración de un documental en la ciudadela de Machu Picchu, en el Cusco. Una vez finalizado su trabajo, en París, decidieron regresar al Perú exclusivamente para realizar un reportaje sobre estos buzos. Una vez en el pueblo de Huarmey el objetivo del documento televisivo fue replanteado: el protagonismo se desplazó hacia las arriesgadas maniobras de los marisqueros.&lt;br /&gt;La arqueología también ha ofrecido su aporte en el devenir histórico de esta actividad. Diversos arqueólogos que han trabajado en el área de la provincia de Huarmey han escrito y afirmado que hay un hecho que les ha llamado la atención desde el principio de sus trabajos, y es que en los &lt;em&gt;basurales&lt;/em&gt; hallados en los sitios arqueológicos analizados se han encontrado “abundantes placas de quitones”. Duccio Bonavía, uno de esos prominentes hombres de ciencia, escribe en su libro &lt;em&gt;Los Gavilanes&lt;/em&gt;, sobre los abundantes restos de dicho molusco (el &lt;em&gt;barquillo&lt;/em&gt;) que “es de uso alimenticio común en el área de Huarmey, pero que en otras partes del territorio prácticamente no se consume”.&lt;br /&gt;Se trata pues de una costumbre en un pequeño pueblo que por su sapiencia y plasticidad es un verdadero hecho universal.&lt;br /&gt;Huarmey es un pueblo sin historia escrita. Los textos que de una u otra manera se refieren a él repiten constantemente que fue entregada en encomienda a Nuño de Ávila en 1576, dos años después a Muñoz de Ávila, y que en su segunda visita pastoral de 1593, el arzobispo Toribio Alfonso de Mogrovejo halló en el pueblo “cien indios tributarios y diez reservados, y 300 de confesión, y 500 ánimas chicas y grandes”.&lt;br /&gt;Huarmey, en honor a la verdad histórica, es uno de tantos pueblos que se fundaron sobre la base de las reducciones del virrey Toledo en los albores del siglo XVI. Indagar en la vida de las generaciones de marisqueros de Huarmey debe servir como un excelente &lt;em&gt;leit motiv&lt;/em&gt; para propiciar un estudio inicial, breve, aunque riguroso, de la historia de este pueblo. Recrear, quizá, con los escasos datos con los que se cuenta, el saqueo a la que la sometieron las huestes del pirata holandés Joris Van Speilbergen, en el año 1615, quien relató su “visita” en su diario de viajes, e insertó en el mismo un mapa donde figura la bahía de Huarmey y un “castillo” que indujo al arqueólogo norteamericano Donald E. Thompson a visitar la zona en los años sesenta del siglo XX.&lt;br /&gt;Más adelante, en el siglo XIX, se dan en Huarmey algunos hechos relevantes.&lt;br /&gt;La tarde del 13 de julio de 1823 llegó a estas cálidas tierras el viajero inglés Robert Proctor. Se trata de una época en que realizar viajes por la costa peruana era una labor de verdaderos amantes de la aventura. Proctor describe Huarmey como un pueblo que se “compone de una calle larga de chozas indias, con dos o tres casa de adobe, una perteneciente al teniente gobernador”. Precisamente este personaje, un anciano amable, dispuso para él la preparación de un “chupe caliente” y “una botella de jerez añejo, un verdadero tesoro”.&lt;br /&gt;Seis años más tarde recaló en la bahía de Huarmey el primer buque a propulsión mecánica que llegó al Perú: el “Telica”. Este buque zarpó de Europa a vela y “llevaba en sus bodegas la máquina a vapor y las ruedas propulsoras laterales”. Llegó a Guayaquil y en un astillero de dicho puerto lograron modernizarla.&lt;br /&gt;El primer viaje del “Telica” fue con bandera colombiana y su destino final era el Callao. Transportaba pasajeros y carga. Cuando llegó a Huarmey los pasajeros y una buena parte de la tripulación decidieron abandonar la embarcación porque la alimentación era mala y no soportaban el pésimo humor de su capitán. Apenas el contingente pisó tierra se escuchó un estallido y se observó al “Telica” volando en pedazos. Solo hubo un superviviente, un marinero que narró cómo el Capitán, que “también era el propietario y armador”, hizo explosionar un barril de pólvora que ocasionó “la destrucción del buque”.&lt;br /&gt;El sabio Antonio Raimondi también visitó la villa en 1872. Él escribió que el pueblo de Huarmey “tiene un aire triste y sus casas dispuestas en una sola calle son construidas de caña con un ligero enlucido de barro”. Pero dejó establecido que la villa “tiene su especialidad que la ha hecho célebre; esta es su chicha. La chicha de Huarmey es muy estimada y muchas veces se manda de regalo hasta la Capital”. El jerez de Proctor, muy bien pudo ser la célebre chicha huarmeyana, que se produce hasta nuestros días con un maíz de jora que solamente se cultiva en la zona, pero cuya producción declina día a día.&lt;br /&gt;Ya en el siglo XX, y en los años veinte, se inicia en el Perú una fiebre propiciada por el gobierno central de entonces por descubrir tesoros precolombinos en lugares insospechados. En Huarmey se encuentran barras y objetos de oro en el cerro Maltino, y se inicia el saqueo constante (que aún continúa) de sitios arqueológicos.&lt;br /&gt;A fines de los años cincuenta empiezan a llegar arqueólogos como Ernesto Tabío y Duccio Bonavía, el segundo de los cuales, en 1982, junto a un equipo multidisciplinario publica un excelente trabajo denominado &lt;em&gt;Los Gavilanes&lt;/em&gt;: un extenso y aproximado inventario de los sitios arqueológicos de la provincia de Huarmey.&lt;br /&gt;Los marisqueros, además, deben ser el pretexto para crear o concebir una breve historia de las costumbres del pueblo: su chicha de jora por ejemplo, única en el Perú y citada líneas arriba, y otras costumbres como la pesca de &lt;em&gt;pinta&lt;/em&gt;, la caza de la &lt;em&gt;chuita&lt;/em&gt; (especie de cormorán que se halla en vía de extinción), o la pesca con bomba, actividad peligrosa y contraproducente. Finalmente, la devoción religiosa no puede estar ausente. Curiosas manifestaciones culturales durante la celebración de la Semana Santa (ya en extinción, lamentablemente) y el fervoroso culto de la imagen de la Virgen del Rosario, patrona del pueblo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;color:#cccccc;"&gt;(*) Periodista (E-mail: &lt;/span&gt;&lt;a href="mailto:mdiazr62@hotmail.com"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;color:#cccccc;"&gt;mdiazr62@hotmail.com&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-114797246735424105?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/114797246735424105/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=114797246735424105' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114797246735424105'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114797246735424105'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/05/los-marisqueros-de-huarmey.html' title='Los marisqueros de Huarmey'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-114736367151508130</id><published>2006-05-11T09:02:00.000-07:00</published><updated>2006-05-11T09:07:51.560-07:00</updated><title type='text'>J. E. Eielson in memorian</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffcccc;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;em&gt;Jorge Luis Roncal&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;tenías que irte así&lt;br /&gt;de pronto&lt;br /&gt;como quien no quiere la cosa&lt;br /&gt;o mejor&lt;br /&gt;a mansalva&lt;br /&gt;como quien atraviesa el rompeolas de la calma&lt;br /&gt;de todas las formas de impunidad&lt;br /&gt;para elevar el silencio&lt;br /&gt;y al tocarlo todo volverlo poesía&lt;br /&gt;el gentío sudoroso&lt;br /&gt;el suburbio miserable&lt;br /&gt;la ciénaga aguachenta&lt;br /&gt;el bolero dulzón&lt;br /&gt;el puñal y su brillo alevoso&lt;br /&gt;las revoluciones que tropiezan&lt;br /&gt;el brillo de la mierda en las acequias&lt;br /&gt;el archipiélago de cucarachas voladoras&lt;br /&gt;los pezones en repliegue&lt;br /&gt;los vientres que se baten en retirada&lt;br /&gt;los muslos deprimidos&lt;br /&gt;el valsario que canta la traición&lt;br /&gt;el labio leporino&lt;br /&gt;el rumor de las noches incendiadas&lt;br /&gt;poesía y belleza y más poesía&lt;br /&gt;silueta de hechicero&lt;br /&gt;roedor de los pliegues podridos de la decencia&lt;br /&gt;carajo jorge eduardo&lt;br /&gt;otra vez pasa la voz con tiempo&lt;br /&gt;si te vas a dar una vuelta&lt;br /&gt;por la noche oscura del cuerpo&lt;br /&gt;candelabro de los amantes obstinados&lt;br /&gt;para encargarte un verso&lt;br /&gt;sin palabras&lt;br /&gt;ni huellas&lt;br /&gt;ni papeles averiados&lt;br /&gt;uno solo&lt;br /&gt;que justifique la existencia&lt;br /&gt;o conquiste para siempre el temblor de mi muchacha&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:78%;"&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;&lt;strong&gt;Jorge Luis Roncal&lt;/strong&gt; (Lima, 1955) estudió Literatura y ejerció la docencia en la UNMSM. Es autor de los libros de poemas &lt;em&gt;Discurso de las intenciones puras&lt;/em&gt; (1977) y &lt;em&gt;Canción de la esperanza&lt;/em&gt; (1991). Primer Premio de Poesía “José María Arguedas” (1976) y Primer Premio de Poesía “José Carlos Mariátegui”. (1980). Actualmente dirige el sello Arteidea editores.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-114736367151508130?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/114736367151508130/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=114736367151508130' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114736367151508130'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114736367151508130'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/05/j-e-eielson-in-memorian.html' title='J. E. Eielson in memorian'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-114705186328530328</id><published>2006-05-07T18:21:00.000-07:00</published><updated>2006-05-07T18:31:03.296-07:00</updated><title type='text'>Una mariposa amarilla</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/1600/LA%20DAMA%20DEL%20GUERRERO.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/200/LA%20DAMA%20DEL%20GUERRERO.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffcc99;"&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Sócrates Zuzunaga Huaita&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Cogió la tuna con el índice y el pulgar de la mano derecha, la hizo girar y la arrancó. Se desprendió de la maraña de pencas espinosas y continuó buscando con la mirada alguna otra fruta madura.&lt;br /&gt;A cien metros de allí, desde un trigal, se alzó una bandada de palomas que fueron a posarse sobre un frondoso guarango.&lt;br /&gt;La mujer aventó sus trenzas hacia atrás, levantó el ala de su viejo sombrero de paño y se enjugó el sudor con la manga de su camisón. Desde antes de que saliera el sol, estaba trajinando entre las pencas del tunal, tratando de llenar de tunas maduras un cesto de carrizo que colgaba de uno de sus brazos. Había sentido en sus carnes el cuchillo del gélido viento andino, mientras esquivaba ramas de matorrales y espinos de cactus y pencas; había visto aparecer al sol tras los cerros de oriente, disipando la bruma y entibiando el ambiente mañanero; había visto pasar a los campesinos tras los rebaños, llevando a cuestas herramientas de labranza; y, sin embargo, solo había conseguido reunir media docena de tunas, entre blanquillas y coloradas.&lt;br /&gt;Suspiró con cierta desesperanza y continúo trajinando entre las espinosas pencas del tunal. Anoche había llovido un poco. El sol brillaba en las hojas húmedas de los árboles y en las piedras. Ahora, el cielo se hallaba un tanto despejado, azul, con algunas nubes blancas enredadas en la cumbre lejana de los cerros. De pronto, la mujer se sobresaltó y viró el rostro hacia el monte.&lt;br /&gt;Se oyeron algunas pisadas y el chasquido de ramas rotas. Un zorzal chilló alarmado y se alejó en raudo vuelo rozando con sus alas las pencas del tunal.&lt;br /&gt;–No tiasustes, mamay Cristina –le habló un muchacho adolescente, irrumpiendo en el tunal, delante de otros tres–. Estamos llegando rapidito nomás. No te vamos a comprometer. Por favor, ayúdanos, mamay.&lt;br /&gt;Ella estuvo a punto de lanzar un grito, pero se contuvo con una mano sobre la boca; empezó a temblar al ver las armas que traían los muchachos. Estos venían sudorosos, vestidos con ponchos y pantalones andrajosos, llenos de polvo y con la frente perlada de sudor.&lt;br /&gt;-Daño no tiaremos, mamay –continuó hablando el muchacho–. Ayuda nomás queremos pa seguir adelante. Será tu colaboración con el partido, tu granito diarena a favor de la lucha armada.&lt;br /&gt;Los ojos de la mujer cobraron un brillo de tristeza y miró su cesto de tunas. Se alzó el sombrero de paño y se sentó sobre el pasto húmedo de rocío matinal.&lt;br /&gt;–Yau, Tomascha, contigo sia iu mi Doroteo ¿Cómo está él?&lt;br /&gt;Los muchachos se sentaron en torno a la mujer y empezaron a comer las tunas.&lt;br /&gt;–Están ricas, mamay.&lt;br /&gt;–Jugositas están, dirás más mejor.&lt;br /&gt;La mujer fijó la mirada en una de las armas que reposaba sobre el pasto. En la punta del cañón, una mariposa amarilla abría y cerraba sus alas.&lt;br /&gt;Tomascha y Doroteo habían crecido juntos, llevando las ovejas hacia los cerros, pescando truchas en el río, jugando pelota en los corralones. Después, leyendo y escribiendo en la escuela de Andamarka, recibiendo los azotes del maestro cuando no cumplían con las tareas. Luego, ya adolescentes, metidos en estos líos.&lt;br /&gt;Un día, el maestro desapareció en una redada nocturna. Semanas más tarde, su cuerpo fue reconocido al borde de una fosa común. Llevaba en uno de sus bolsillos su infaltable libretas de apuntes.&lt;br /&gt;–¿Cómo istá mi Doroteo, Tomascha?&lt;br /&gt;Una sonrisa triste se dibujó en el rostro del muchacho. Hizo un gesto señalando las cáscaras de tuna amontonadas junto al canasto.&lt;br /&gt;–Pa sus cuyecitos, mamay.&lt;br /&gt;La mujer entrecerró los ojos mirando al resto de muchachos y empezó a llenar de cáscaras de tuna el canasto. De pronto, una bandada de palomas pasó cruzando por sobre el tunal. A lo lejos, se escuchaba el rumor de una caída de agua, entremezclado con algunos ladridos.&lt;br /&gt;–Ya tenemos que irnos, mamay. Los milikos nos están siguiendo.&lt;br /&gt;Los muchachos cogieron sus armas y se levantaron. El sol ya estaba muy alto y alumbraba con fuerza sobre la tierra. Se escuchó un rebuzno prolongado en la distancia.&lt;br /&gt;–El Doroteo mia encargau que le entregue esto, señora.&lt;br /&gt;El muchacho depositó sobre las manos de la mujer un portadocumentos viejo, de color negro. De él sobresalían algunos papeles escritos y una cadenita dorada que refulgía con el sol de la mañana. La mujer se estremeció e intentó hablar, pero solo le salieron unos gemidos enredados en saliva y llanto.&lt;br /&gt;Antes de desaparecer tras sus compañeros, el Tomascha dijo:&lt;br /&gt;–El Doroteo ya no volverá, mamay. Resígnese usté.&lt;br /&gt;La mariposa amarilla revoloteaba sobre las cáscaras de tuna del canasto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:78%;"&gt;Sócrates Zuzunaga Huaita (Ayacucho, 1954), es autor de los libros de relatos &lt;em&gt;Con llorar no se gana nada&lt;/em&gt;, y &lt;em&gt;Taita Serapio&lt;/em&gt;, de la novela &lt;em&gt;Recuerdos de lluvia&lt;/em&gt; y de los libros infantiles &lt;em&gt;Takacho, Takachito, Takachín&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Florecitas de Ñawin Puquio&lt;/em&gt;. Premiado y finalista en importantes certámenes de narrativa como El cuento de las mil palabras de &lt;em&gt;Caretas&lt;/em&gt;, COPE de cuento y el Concurso Internacional Juan Rulfo de Cuento.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:78%;"&gt;Ilustración: Kawide&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-114705186328530328?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/114705186328530328/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=114705186328530328' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114705186328530328'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114705186328530328'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/05/una-mariposa-amarilla.html' title='Una mariposa amarilla'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-114675604345810590</id><published>2006-05-04T07:55:00.000-07:00</published><updated>2006-05-04T08:20:43.570-07:00</updated><title type='text'>La función del hombre dentro de las axiologías culturales</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/1600/04.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/200/04.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffff99;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Ítalo Morales&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1. ¿Verdad universal o verdades heteróclitas?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El reconocimiento actual de que la cultural universal se diversifica en una multiplicidad de culturas, nos lleva a repensar el concepto de verdad tomada ésta en el sentido clásico del término: objetividad de una cosa que es. Para esto abordamos las categorías del individuo y de sociedad, enmarcándolas en el criterio del &lt;em&gt;UNO&lt;/em&gt; y de los &lt;em&gt;OTROS&lt;/em&gt;. Cuando el &lt;em&gt;UNO&lt;/em&gt; está inserto en una determinada cultura aprende sus patrones de vida y aprende a profesar la &lt;em&gt;verdad&lt;/em&gt; que le adiestraron: verdad bíblica cristiana, por ejemplo. Sin embargo, criticar el concepto de los &lt;em&gt;OTROS&lt;/em&gt;, porque se los asume como errados, propicia la intolerancia que se transmite de generación en generación, que pueden hacer peligrar el diálogo universal.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffff99;"&gt;El relativismo cultural nos enseña, según Marvin Harris, a ser tolerantes con otras culturas y a eliminar los residuos del subjetivismo en que el &lt;em&gt;UNO&lt;/em&gt; a veces se ufana: mi cultura es superior al de los &lt;em&gt;OTROS&lt;/em&gt;. La verdad, como enseñaba Niestzche, es un acto de voluntad que emerge del propio hombre y por lo tanto cada micromundo –de los miles que existen– tiene cosmovisiones y axiologías diversas. El proceso culturizador y evangelizador del &lt;em&gt;UNO&lt;/em&gt;, que pretende sojuzgar a los &lt;em&gt;OTROS&lt;/em&gt;, ya que los considera bárbaros, salvajes, puede llegar a aplicar herramientas exterminadoras de tipo fascistas, que deriven en pensamientos raciales como el Nazismo alemán o el Apartheid en el África. Si bien es cierto que el relativismo cultural en cierta manera se contradice como afirma Álvarez Donoso y Stephen A. James, en el hecho de que al pretender las nivelaciones culturales, se presume nivelar patrones axiológicos, lo que en el fondo no es posible. El valor de una cultura no está al mismo nivel en la otra cultura; sin embargo, lo importante es que debemos reconocer esa &lt;em&gt;cierta ignorancia&lt;/em&gt; en cada cultura. Es cierto lo que dice en este sentido Jean Lyotard: la cultura es siempre un saber y un no saber. No se sabe lo que el &lt;em&gt;OTRO&lt;/em&gt; es en realidad, de allí que se edifique la intolerancia. A veces sólo se manifiestan sus llamados &lt;em&gt;errores&lt;/em&gt;: canibalismo, rituales sangrientos, mutilaciones, etc., que desde la perspectiva de la llamada civilización son vistas como espectáculos grotescos.&lt;br /&gt;Por eso el &lt;em&gt;UNO&lt;/em&gt; debe &lt;em&gt;aprehender&lt;/em&gt; sobre la cultura del &lt;em&gt;OTRO&lt;/em&gt;, penetrar en sus mundos y asociar sus diferenciaciones de valores a un marco de respeto. Si bien es cierto que Álvarez Donoso expresa que el relativismo ético es una falacia, porque considera que no hay valores diferenciados, asemejándose más bien al pensamiento de David Hume, sobre la verdad ideal, universal, en el fondo las verdades culturales se reducen al propio proceso del cambio: la transformación. Particularmente nos adherimos a la idea de Paúl Feyeraben, quien nos dice que la verdad no es perenne, ella cambia constantemente. Verdad cultural es reconocer en el &lt;em&gt;OTRO&lt;/em&gt;, lo que el &lt;em&gt;UNO&lt;/em&gt; ignora y viceversa. Sólo por este reconocimiento es posible la construcción de una nueva sociedad, sin intolerancia ni verticalismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2. la libertad del uno es la libertad del otro&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre es un ser expulsado al mundo para ser libre. Sólo se hace cultura y se potencia la creatividad, sobre la noción de libertad. Libertad no es abstracción, no es entelequia. Para librar a los &lt;em&gt;OTROS&lt;/em&gt;, partiendo desde el &lt;em&gt;UNO&lt;/em&gt;, es necesario no dominarlo, sino liberarlo. Ya Platón, en &lt;em&gt;La Republica&lt;/em&gt; expresaba que el diálogo en educación, así como la comunicación sin recelos, horizontal era decisiva para la desinhibición; sin embargo su pensamiento era homogenizador: una sola educación para todos. En el fondo es cierto, pero al existir un solo patrón de verdad educativa, se vulnera el concepto de lo &lt;em&gt;OTROS&lt;/em&gt;, No se afirma sus derechos y no se los hace libres.&lt;br /&gt;Muchos coinciden en este último criterio: Bertrand Rusell, Herber Spencer, Blanco Concepción Sánchez: el principal objetivo del sistema educativo es empujar al hombre hacia una libertad que lo dignifique en su esencia. Sólo a partir de esta premisa el &lt;em&gt;UNO&lt;/em&gt; puede autoafirmarse como sujeto dentro de su cultura: dándole una educación constructiva, dialogante, donde exprese libertad. ¿Es posible afirmar la identidad del &lt;em&gt;UNO&lt;/em&gt;, dentro de un mundo cultural exótico, por ejemplo el Aimara, sin vulnerar los patrones de una educación globalizada? Todo indica que la relación del sujeto con la educación, ya no es vertical, sino transformadora, horizontal. Uno de sus metas es lograr que el sujeto sea dialogante, no sólo en el aula, sino con los &lt;em&gt;OTROS&lt;/em&gt;, con sus culturas que parecen antagónicas y que sin embargo son similares en niveles axiológicos a los suyos.&lt;br /&gt;Por otro lado se piensa que la inteligencia es privilegio de culturas &lt;em&gt;avanzadas&lt;/em&gt;, pero, como indica Vásquez Gómez, no existe el innatismo intelectual; ese criterio fascista, no es válido. La inteligencia puede ser modificada por la educación. A un mejor sistema educativo, se mejorará los niveles de intelectualidad y se construirá un hombre libre consigo mismo y capaz de reconocer la libertad de los &lt;em&gt;OTROS&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3. El ejercicio del poder&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vieja noción aristotélica de que la inteligencia era privilegio de los lideres y la ausencia de ella se achacaba a los otros: los esclavos, era en verdad erróneo. Los poderes políticos en cierta manera deberían estar regidos por una noción de inteligencia que ayude a la transformación de los &lt;em&gt;OTROS&lt;/em&gt;; sin embargo, como dice Bakunin y Freud, el instinto del poder se adueña del &lt;em&gt;UNO&lt;/em&gt;. Ser gobernante, lo enceguece, lo encierra en su decadencia, a tal punto que no vislumbra el bienestar de los &lt;em&gt;OTROS&lt;/em&gt;, sino de el &lt;em&gt;UNO&lt;/em&gt;. Es un profundo y cruel egoísmo.&lt;br /&gt;A pesar de esto es necesario el poder y la presencia del líder, pues como dice Habermas, el sentido positivo del poder está en la representatividad, en que los &lt;em&gt;OTROS&lt;/em&gt; reconocen en el &lt;em&gt;UNO&lt;/em&gt;, su identidad y sus debilidades. Es un contrato social –hablando en términos de Roussoe– entre ellos. Por lo tanto la mayoría reconoce en el gobernante, el poder que tiene porque la facultad de mandar proviene de ellos mismos. Ir contra ese poder sería ir contra la evolución social, retroceder al estado primitivo en que las leyes no se reconocían como hechos culturales, sino como expresión de la subjetividad del &lt;em&gt;UNO&lt;/em&gt;, del chaman o mediador entre los hombres y los dioses, o en todo del caso del rey, quien era la ley y la sentencia. Por eso los sistemas progresan, por su implícita constitución de que hay un pacto entre el que gobierna y el gobernado.&lt;br /&gt;Si bien es cierto que las leyes sociales coactan cierta libertad, como dice Herbert Marcuse, pero ello no implica concebir al poder como elemento negativo, en términos marxistas, sino como una construcción de la humanidad. Por eso nos apegamos al criterio de Michel de Foucalt, que habla del poder como expresión de la positividad del hombre, ya que el poder le otorga libertad dentro de sus límites. Sólo así se edifica los engranajes sociales; sólo así la educación se reconoce como una continua construcción hacia la búsqueda de las esencias humanas: la libertad, la tolerancia, el respeto y la justicia.&lt;br /&gt;¿Cuál es lo negativo del poder? John Locke afirma que el poder puede &lt;em&gt;coaccionar&lt;/em&gt; los derechos del hombre En cierta forma es contradictoria la idea: educar en sociedad para liberar. Sin embargo, no debe comprenderse el término coaccionar como algo negativo, que suprime. Si bien es cierto en algunas sociedades el poder vertical, autoritario es nocivo para la creatividad de los sujetos pensantes, pero en términos generales, en un sentido de justicia y legalidad, los límites y los deberes que nos imponen el poder políticos, hechos por los hombres a los cuales regirá sólo pueden ser comprendidos como necesidades. El &lt;em&gt;UNO&lt;/em&gt; no puede vulnerar el límite del &lt;em&gt;OTRO&lt;/em&gt;, ya que se entraría en conflicto, se eliminaría la tolerancia. Allí el poder entra en juego: preservar la sociedad, las normas y su misma noción de Estado. He ahí reside la racionalidad del poder, como señala Habermas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;4. Dios: una categoría de la voluntad&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anteriormente señalamos que según Nietzche, la verdad es entendida como generatividad de la voluntad del &lt;em&gt;UNO&lt;/em&gt;, entonces ¿es posible concebir la verdad religiosa en este sentido? ¿Es Dios un concepto antes que una naturaleza? Ya hace muchos siglos Lucrecio decía que el mundo era imperfecto y por lo tanto los dioses no podían haberlo creado. Replanteemos la pregunta. ¿Es Dios un ser imperfecto que ha creado un hombre imperfecto? Creemos que la pregunta puede abarcar muchos aspectos de la gnoseología humana; sin embargo, consideramos que la religión puede ser un arma de doble filo: afirmar la libertad o negarla. Religión es cultura. Con este concepto volveríamos al inicio y diríamos que al haber muchas culturas, es erróneo pensar como Rodríguez Bustamente que dice: sólo la revolución cristiana es la correcta, o negarlo tajantemente como Marx: religión es el opio del pueblo. Todo el debate no debe personalizarse. Por eso los criterios educativos son importantes; no tanto como un sistema de conocimientos, sino como un conjunto de actitudes. El conocimiento en términos religiosos nos puede llevar a destruir el concepto del &lt;em&gt;OTRO&lt;/em&gt;. Islamismo no debe ser lo opuesto de Cristianismo. Estas alteridades empujan al sistema a un límite donde es difícil retroceder.&lt;br /&gt;Por eso el problema no es si Dios es existe o no existe, sino el cómo hago para que ambos sentidos sean &lt;em&gt;verdaderos&lt;/em&gt; en su propia dimensión, en su contextualidad, en su universo. No se trata de encíclicas y de apostolados, sino de la certidumbre de que somos seres que buscamos un lugar exacto en el cosmos. La Carta Encíclica de Juan Pablo II de 1998 es acertada cuando afirma que la fe y la razón no son excluyentes, sino convergentes. Ni una es superior a la otra. Ambos se construyen, se transforman, no en procesos dialécticos, sino como nueva categoría.&lt;br /&gt;Creemos firmemente que el &lt;em&gt;UNO&lt;/em&gt;, no deber ser más aquel sujeto que mira de espaldas a su mundo, se encierre en falsas premisas etnocéntricas, que desprecie al &lt;em&gt;OTRO&lt;/em&gt;, al extraño por tan sólo hablar de otros valores que considera culturalmente inferiores. No existe tal razonamiento. Sólo el horrendo subjetivismo de la educación vertical, cínica, de mentes degradas puede concebir eso. Las culturas se hermanan en una gran fraternidad que los redime ante sus dioses, en lenguas ilimitadas, absolutamente constructivas.&lt;br /&gt;Finalmente, las categorías que denominan a Dios de diversas maneras: Alá, Tao, Jehová, Energía, Alma Universal, etc, sólo tienen cabida en una sociedad donde la libertad sea la única motivación. Sólo en este reconocimiento de la libertad es posible afirmar nuevos valores. No existe la &lt;em&gt;verdad&lt;/em&gt;, existen varias verdades. Por eso la única religión verdadera –dijo una vez Einstein– es la humanidad. Hacia ella deben ir nuestras razones, nuestra fe, porque en ella está Dios, está el Hombre y toda su grandeza.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffff99;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffff99;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:78%;color:#ccccff;"&gt;Ilustración: J. L. Delgado Otero&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-114675604345810590?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/114675604345810590/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=114675604345810590' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114675604345810590'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114675604345810590'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/05/la-funcin-del-hombre-dentro-de-las.html' title='La función del hombre dentro de las axiologías culturales'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-114608150533856073</id><published>2006-04-26T12:42:00.000-07:00</published><updated>2006-04-26T12:58:25.400-07:00</updated><title type='text'>“Cuando cayó la noche”: sobre lo real y ficcional de una épica de resistencia carcelaria</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/1600/Cuando%20cay??"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/200/Cuando%20cay%3F%3F%20la%20noche.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Ricardo Ayllón&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el objetivo de referirse a algunos aspectos de su prosa, la mayoría de escritores ha revelado que la forma más eficaz de emprender la difícil tarea de hacer una novela es escribiendo sobre lo inmediato, sobre lo que más le toca, sobre lo íntimo y personal. Bajo esta premisa, y sin que estemos seguros de si la suya ha sido la decisión más feliz para volver a la narrativa (el autor publicó en 1997 la novela breve &lt;em&gt;Aroma&lt;/em&gt;), Víctor Sagástegui Alva hace uso de su historia particular para entregarnos &lt;em&gt;Cuando cayó la noche&lt;/em&gt; (Arteidea, 2006). Decimos esto porque cuando se trata de experiencias inhumanas como la vivida y plasmada en este libro, lo que muchas personas hubieran preferido es el olvido, la prerrogativa que ofrecen el tiempo y la memoria de convertir en ausencia y pasado las experiencias adversas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Pero Sagástegui eligió lo contrario. &lt;em&gt;Cuando cayó la noche&lt;/em&gt; es una novela testimonial porque ciertamente reconocemos con cuánta facilidad el autor nos acerca a los hechos y cuán válidos resultan los lugares, personajes y sucesos aleatorios que conforman el espacio y el tiempo de lo narrado; y porque en la vida real, el caso de Víctor Sagástegui fue cubierto por algunos diarios del país e incluido en el libro &lt;em&gt;Los inocentes tienen nombre&lt;/em&gt; con el que en 1995 la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos reportó los casos de personas injustamente acusadas de realizar actos de terrorismo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;El contenido ficcional inicia con la detención en Chimbote de Adrián Zumárraga Huarcas –el protagonista– mientras cumple su deber como ciudadano: sufragar en las elecciones por el referéndum de 1993, durante el régimen dictatorial de Alberto Fujimori. A partir de este hecho, todo se conduce por una sucesión de penurias (torturas, insultos, insomnios, injurias) en una situación de injusticia que retrata con crudeza pero con gran realismo la manera cómo procedió, cómo “combatió el terrorismo”, el anterior gobierno de facto. Me refiero a los padecimientos del protagonista en las diferentes fases de su encierro (ya sea en la DININCRI, en las mazmorras del sótano del Palacio de Justicia o en el propio penal Miguel Castro Castro), pues junto con el caso de injusticia que debe resolver Zumárraga, la situación de encarcelamiento es el hecho de mayor protagonismo en la historia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Como este, muchos sucesos similares se han publicado a lo largo de la literatura universal. Novelas, memorias, testimonios, relatos, biografías y hasta poemas (como la excelente “Balada de la cárcel de Reading” de Oscar Wilde) han dado cuenta de las imperfecciones de la requerida “resocialización” del ser humano en los lugares de encierro. Los experimentos hechos en los diferentes sistemas penitenciarios de casi todas las civilizaciones del mundo, han intentado justificar situaciones terribles de tortura, hambre y abandono en los centros de reclusión; y todo, en el bendito nombre de la resocialización. ¿Cuánto se ha logrado positivamente hasta el momento? Casi nada. Los más perfeccionados sistemas penitenciarios dan cuenta de que el hombre, un ser libre y social por instinto, jamás será presa de un sistema que, con el encierro, no va más allá de la intolerancia, la incomprensión y el desconocimiento del espíritu humano.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Si recapitulamos algunos títulos populares de la literatura, solo por citar unos ejemplos, como &lt;em&gt;El conde de Montecristo&lt;/em&gt; de Alejandro Dumas, &lt;em&gt;Papillón&lt;/em&gt; de Henry Charrière o &lt;em&gt;La Isla de los hombres solos&lt;/em&gt; de José León Sánchez; o viniendo a nuestro país con títulos como &lt;em&gt;El sexto&lt;/em&gt; de Arguedas, &lt;em&gt;El dilema de Kraus&lt;/em&gt; novela incompleta de Ciro Alegría o &lt;em&gt;Las cárceles del emperador&lt;/em&gt;, de Jorge Espinoza Sánchez, notaremos las coincidencias dentro de lo que representa para el ser humano su lucha incansable, ineluctable, por volver a la libertad, su hábitat natural. Por eso la historia de Zumárraga es también una epopeya, una épica de resistencia, fe y –algo que se convierte casi en difícil de creer pero que en la novela se vuelve verosímil debido al virtuosismo que el autor le inocula al protagonista–, confianza en el ser humano pese a que los torturadores le demuestran en todo momento las más hondas indignidades de la que es capaz el alma humana.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Y es que la historia se teje, como dijimos, desde una situación injusta ocasionada por un caso de homonimia. A Zumárraga se le trata, a toda costa, de obligar a reconocer un crimen que no ha cometido por el único hecho de llevar el mismo nombre de un miembro del MRTA. Pero nuestro protagonista, además de negarse a este hecho pese a las torturas, el escarnio y la pena de cadena perpetua a la que se le ha condenado, jamás deja de creer –con un fervor casi ejemplar– en que todo se resolverá por la vía legal, y tiene aun la certeza de que en el ser humano existe la capacidad de reconocer errores y, en él mismo, que el rencor y el resentimiento no son parte de su naturaleza.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Tal situación, en lo relatado, quizá se entienda mejor en el comprendido de que Adrián Zumárraga fue seminarista durante algunos años; a pesar de que, como se desprende también de la novela, tampoco la pasó bien en esta experiencia. Así es, si bien la novela relata de manera lineal la historia de encierro e injusticia, por otra parte la mano del creador nos pone al tanto, de manera simultánea e intercalada, sobre la vida pasada del protagonista, hasta llegar a momentos previos a su detención. De este modo, nos enteramos no solo de su experiencia como seminarista en la Iglesia Católica, sino además de su oficio como profesor al salir de dicha experiencia, sus primeras noticias sobre los actos subversivos en las localidades andinas de Ancash donde le toca servir como docente, y su encuentro con el amor terrenal, es decir, con aquella mujer, Esmeralda, cuya presencia, en su deseo de lograr justicia y libertad, será determinante.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Por otra parte, Sagástegui Alva no descuida los sucesos políticos del país. Por el hecho de que esta, en suma, es también una historia política, el autor hace más fácil el ubicarnos en el tiempo informándonos cómo corren los sucesos políticos durante la situación de encierro de Zumárraga. Cada cierto tramo, el autor consigue que el narrador, de manera abierta y como refrescando la memoria del lector peruano (o poniendo al tanto a un eventual lector extranjero que no conoce de primera mano la reciente historia del Perú) brinde un recuento de los episodios de corrupción de la dictadura fujimorista. Asimismo, a través de la historia del protagonista y de sus posibilidades de salir del encarcelamiento gracias a un cambio en la conducción política del país, el narrador permite que conozcamos lo que va ocurriendo fuera de las paredes del presidio mediante las noticias que llegan y difunden los reclusos. Esta última estrategia narrativa es, a la vez, una manera de mostrar la forma cómo el país se entiende mejor desde dentro, desde la internalización de las vidas de sus ciudadanos; cómo la coacción de la libertad permite una reflexión profunda de las ideas de nación e identidad nacional. La diversidad de personalidades e ideologías, así como los odios, resentimientos y esperanzas de los compañeros y enemigos de Adrián Zumárraga en Castro Castro, dan cuenta de la situación de país en la que nos encontramos, tal como ellos mismos lo advierten en todo momento, a pesar de estar encerrados (además de físicamente) en sus propias propuestas políticas, las cuales mantienen de diferente forma: con temor, dignidad o indiferencia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Este último contexto es el contrapunto –y por ende quizá el espejo– de lo que ocurre con nuestros coterráneos que ven el país desde fuera, desde el extranjero. En tal sentido, si &lt;em&gt;Cuando cayó la noche&lt;/em&gt; es en gran parte una historia testimonial, si es el cúmulo de experiencias vividas por el autor, entendemos su determinación de vivir actualmente fuera del país. Sagástegui quizá no podrá ser el mismo nunca más en este Perú que lo trató tan duramente; comprendemos cuán difícil debe ser para él caminar con seguridad y confianza por la calles de su patria; y por eso ha elegido el retiro voluntario hacia una ciudad de Francia, una situación a la que este país lo obligó para permitirle –después de todo– templar mejor su pulso y escribir sin temor su propia historia. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;em&gt;Cuando cayó la noche&lt;/em&gt; es una novela reveladora y que fácilmente puede ser llevada a la pantalla como un film dramático sin la obligación de modificar muchos detalles. Porque, finalmente, la de Adrián Zumárraga es apenas una historia de denuncia que se muestra como la punta de un gran iceberg, el cual, en su magnitud, correrá el velo de toda la miseria, podredumbre e injusticia de este país difícil para la vida. Sin embargo, aquí está Víctor Sagástegui con su valerosa decisión de brindarnos esta realidad en 245 páginas que no deben pasar desapercibidas y que deberían continuar escribiéndose para lograr la gran posibilidad de justicia social, libertad e igualdad que todo peruano anhela.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-114608150533856073?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/114608150533856073/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=114608150533856073' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114608150533856073'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114608150533856073'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/04/cuando-cay-la-noche-sobre-lo-real-y.html' title='“Cuando cayó la noche”: sobre lo real y ficcional de una épica de resistencia carcelaria'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-114590419342194799</id><published>2006-04-24T11:38:00.000-07:00</published><updated>2006-04-24T11:43:13.450-07:00</updated><title type='text'>Un día de pesca</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/1600/LA%20SARTA.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/200/LA%20SARTA.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffcccc;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Daniel Gonzales&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Picó. Ahora que era el momento de marcharse, el anzuelo logró su objetivo. Picó. Al fin una trucha se atrevió a morder esa peligrosa lombriz. Esto, como era lógico, dibujó una sonrisa en su rostro. Cumpliría su promesa, era el medio día, logró atrapar un pez. Picó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al salir le había dicho a su madre: hoy traigo el almuerzo, ¡qué tal una trucha!; pero luego en el río, no pescaba ninguna. Contrariamente, ingresó innumerables veces al río para desenmarañar el hilo atrapado en las raíces de los árboles que acompañaban su cauce, afanado en encontrar las presas por las pozas impensadas; mientras que su mente de nueve años buscaba una explicación. ¿Qué estaba salado?: ¿la caña?, ¿las lombrices?, ¿el río?..., ¿él? La caña no creo –se respondía– porque siempre que vengo coge siquiera una. Podrían ser las lombrices, porque hoy, por olvidadizo, las saqué de aquí nomás, del costado del río, y siempre las saco del huerto de mamá, porque las que están cerca del río las truchas no las quieren comer, pues saben a agua de río; en cambio, las del huerto de mamá son más ricas, por estar bien alimentadas en la tierra cultivada y abonada con caca de cuy… Quizá sea el río, que no quiere traer truchas; aunque no, porque si así fuera, aquel señor que pesca por el frente no hubiera atrapado esas tantas truchas que carga en su bolso: aunque ese señor ya está viejo, y sabe más, y yo me inicié recién hace poquito con papá, que para entonces no se había ido con esa señora que mi mamá odia, y dice que también debo odiar, por llevarse a papá. No puede ser el río. Entonces debo ser yo, pues hoy al levantarme de la cama, no me persigné y ese señor sí que debe persignarse todos los días, incluso por las noches al dormir; pues así hacen los viejitos, creen más en Dios que nosotros. Y a él, Dios sí le escuchará siempre, por eso pesca bastante. Aunque yo también el otro día no me persigné –hay veces en que uno se olvida, ¿no?– pero igual, cogí algunas. Tal vez cuando sea grande ya no me olvide de persignarme todos los días, para así tener más suerte y así todo me salga bien, y ya mi mamá no se preocupe por la comida, ni maldiga de nadie. Entonces seremos muy felices, aunque sea sin papá, porque tengo un amiguito que vive hace tiempo sin papá y es como si no le faltara: igual es feliz. ¿O será que el día está salado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminaba río arriba, ya bastante lejos de casa: un poco más y llego a la laguna, se decía. No quiso avanzar más. Hacía media hora que pasara el último puente, así que no podía cruzar a la otra orilla. Y era ilógico volver tanteando en las mismas pozas. ¿O las truchas estaban en la otra orilla? Mañana iría por ahí… El sol, con su lento caminar, le indicaba la proximidad del mediodía. Debía volver a casa, y una vez más, con las manos vacías. Inició un acelerado retorno; pensando en la cara de aparente pena que pondría mamá cuando le viera con las manos vacías, y el aliento que seguiría a ese pequeño silencio, como siempre: mañana sería otro día, y todo sería mejor. Entonces la querría más, y luego, al disimulo, la abrazaría fuertemente, porque los hombres no deben abrazar siempre a su mamá porque se vuelven débiles y lloricones… ya no quiso pensar en papá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ahora cerca de casa, pensó que debía coger siquiera una trucha, porque al fin, a qué había venido: ¿a contemplar el río? Y tercamente, se sentó en una piedra luego de lanzar la carnada. Más tarde, miró el sol para orientarse: era el mediodía. Ya no quiso pensar. Fue entonces cuando el anzuelo picó. Anzuelo y caña, intentaron ser parte del río, un poco y se van. El jalón le hizo volver la concentración en la caña. Debió sostenerlo fuertemente, era un buen pez. Jaló con todas sus fuerzas. Parecía escabullirse por alguna raíz que él no veía, no podía tener tanta fuerza. Ensayó otro jalón más violento. La presa voló dibujando una curva y cayó certera a su mano. La contorsión continua le dio algún trabajo, casi logró escabullirse. Cuando lo vio, oh sorpresa, no lo pudo entender. Una risa sarcástica dejó entrever sus dientes. Era una trucha del tamaño de la palma de su mano; ¡pero tiene una fuerza! sonó su maravillada voz. No perdió tiempo. Cogió la resbalosa trucha (evitando se le deslizara por entre sus dedos), le quitó el anzuelo, la miró con detenimiento, sonrió nuevamente y, cuidadoso, la arrojó al río. Tiró también las lombrices, cogió sus cosas y se enrumbó a casa anunciando con burlón decir: “hoy no hay almuerzo mamá”; aún sabiendo que su madre le tendría algo de comer para cuando llegara a casa.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="color:#ccffff;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;strong&gt;Daniel Gonzales&lt;/strong&gt; (Huarás, 1976). Es Bachiller en Lengua y Literatura por la Universidad Nacional de Ancash “Santiago Antúnez de Mayolo”. Ha publicado en las revistas &lt;em&gt;Kastillo de Umo&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Aspermia&lt;/em&gt; de Huarás, y en la revista sanmarquina &lt;em&gt;Lhymen&lt;/em&gt;. En el 2005 entregó el conjunto &lt;em&gt;Algunas mentiras y otros cuentos&lt;/em&gt;. Ejerce la docencia en su alma máter.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Ilustración: Kawide.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-114590419342194799?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/114590419342194799/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=114590419342194799' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114590419342194799'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114590419342194799'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/04/un-da-de-pesca.html' title='Un día de pesca'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-114537114781291663</id><published>2006-04-18T07:33:00.000-07:00</published><updated>2006-04-18T07:39:07.836-07:00</updated><title type='text'>Plasticidad y vigor interno en “Baladas del ornitorrinco”, de Ricardo Ayllón</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/1600/Ricardo%20Ayll??n.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/200/Ricardo%20Ayll%3F%3Fn.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#66ff99;"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Leonidas Delgado León&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Asistir al proceso evolutivo de Ricardo Ayllón en el ámbito de la creación literaria, naturalmente a través de sus libros y partiendo solo de la singular perspectiva del acucioso lector, me lleva a emitir un juicio crítico que, sin tener el rigor de un especializado, pretende tener validez.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;color:#66ff99;"&gt;Los méritos se evidencian en el equilibrado manejo del lenguaje, pues la palabra adquiere no solo dimensión semántica sino que también aborda aspectos intuitivos que muchas veces sobrepasan la función fonológica.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;color:#66ff99;"&gt;Expresar los verbos con tal plasticidad es digno de resaltar pues es recurrente en la prosa de Ricardo Ayllón, me refiero al uso de los tiempos verbales que dotan a la expresión de mayor fuerza. Esta distinción se aprecia, fundamentalmente, en el tiempo pretérito, en una suerte de variedad deleitiva para el lector. Desinencias que lo llevan a reformular la descripción con frecuencia. Quiebra el tradicional tiempo cronológico reemplazándolo por un tiempo subjetivo, notándose la marcada influencia del francés Marcel Proust, pionero de esta tendencia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;color:#66ff99;"&gt;La amenidad y los aspectos ambiguos son presentados sutilmente, de modo que lo simple y cotidiano, y hasta lo supuestamente absurdo, adquieren el nivel de literatura. Aquí lo demótico queda archivado para dar paso, cual fulgurante estela, al elemento connotativo. En consecuencia, el lector encontrará un amplio abanico de significaciones sugeridas por el texto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#66ff99;"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;em&gt;Baladas del ornitorrinco&lt;/em&gt; (Ediciones Altazor, 2005), se caracteriza por desarrollar principalmente el relato filosófico a partir de cosas o hechos superfluos (bien lo apreciamos en “Melancolía en torno a un plátano despanzurrado”), la crónica periodística con pinceladas fantásticas que logra envolver al lector en una atmósfera privilegiada, y el cuento que –en un derroche de imaginación– se desliza a través de las visiones oníricas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;color:#66ff99;"&gt;En esta miscelánea de géneros, Ricardo Ayllón, a través del manejo de la primera persona, concede mayor verosimilitud a los relatos. Hay un vigor interno que singulariza el gusto personal de quien manifiesta sus propias vivencias y convicciones. Bien podemos afirmar que la producción literaria de este joven escritor es una valiosa propuesta para nuestras letras, y no vacilamos en celebrar este importante logro.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:78%;color:#ffcccc;"&gt;Leonidas Delgado León (Jesús – Cajamarca, 1947). Escritor, docente y artista plástico. Es autor del poemario infantil &lt;em&gt;Juguetes de barro&lt;/em&gt; (1985) y de los libros de cuentos &lt;em&gt;Viajero del tiempo&lt;/em&gt; (2001), &lt;em&gt;El tío Cundunda&lt;/em&gt; (2002) y &lt;em&gt;Espina de pitahaya&lt;/em&gt; (2006).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-114537114781291663?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/114537114781291663/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=114537114781291663' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114537114781291663'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114537114781291663'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/04/plasticidad-y-vigor-interno-en-baladas.html' title='Plasticidad y vigor interno en “Baladas del ornitorrinco”, de Ricardo Ayllón'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-114488083451941077</id><published>2006-04-12T15:18:00.000-07:00</published><updated>2006-04-12T15:27:14.556-07:00</updated><title type='text'>Gleba, Revista de creación. N° 1</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/1600/c??sar"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/200/c%3F%3Fsar%20quispe.1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;color:#33ffff;"&gt;Doble motivo de regocijo amerita esta nueva publicación nacida para difundir la creación literaria. El primero: saber que con &lt;em&gt;Gleba&lt;/em&gt; (Chimbote, 2006) los escritores ancashinos cuentan con un nuevo soporte editorial que diversifica las posibilidades de lectura; y el segundo: llegar finalmente al primer aporte orgánico de César Quispe Ramírez, joven poeta local cuyas entregas parciales anunciaban la aparición de una renovada propuesta de poesía realista en nuestro medio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;color:#33ffff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#33ffff;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;em&gt;Gleba&lt;/em&gt;, dirigida justamente por Quispe Ramírez y el escritor Gustavo Tapia Reyes, es editada en formato de cuaderno escolar (A5) y –sentimos quienes seguimos de cerca el curso de la literatura porteña– llega para quedarse gracias a la agilidad de su planteamiento visual y editorial.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;color:#33ffff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;color:#33ffff;"&gt;En este primer número, la poesía de Quispe (bajo el emotivo rótulo de &lt;em&gt;El abrigo de mis sandalias&lt;/em&gt;) reconfirma la concepción crítica de la realidad de nuestro puerto desde un repaso a los elementos más graves de su proceso social. Marginación, represión, indigencia, contaminación, etc., son los hitos temáticos configurados por una voz que protesta permanentemente a partir de un discurso que no descuida la belleza verbal. La recurrencia de imágenes expresivas ayuda a reforzar la unidad del conjunto y aporta en la identificación de un lenguaje dispuesto a ofrecer la versión particular de un Chimbote muy bien internalizado por la sensibilidad del poeta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;color:#33ffff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#33ffff;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;em&gt;Gleba&lt;/em&gt; N° 1 ha sido ilustrada por el conocido artista plástico Amarildo. A los lectores, solo nos queda agradecer este nuevo esfuerzo por la literatura regional y augurarle una larga vida gracias a la versatilidad y disciplina de sus editores. (R. A.).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-114488083451941077?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/114488083451941077/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=114488083451941077' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114488083451941077'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114488083451941077'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/04/gleba-revista-de-creacin-n-1.html' title='Gleba, Revista de creación. N° 1'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-114477438417823650</id><published>2006-04-11T09:48:00.000-07:00</published><updated>2006-04-11T09:53:04.223-07:00</updated><title type='text'>Relojes</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Denisse Vega Farfán&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;01:50 a.m.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El abecedario de lo que siento&lt;br /&gt;Es más vasto&lt;br /&gt;Del que ahora uso&lt;br /&gt;Para escribirte&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;02:06 a.m.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida esconde&lt;br /&gt;Una esfera de fuego o de carbón&lt;br /&gt;Entre las manos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;02:18 a.m.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi cigarro construye escaleras de humo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dime:&lt;br /&gt;¿En qué peldaño puedo encontrarte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;02:27 a.m.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué es lo que queda de mí en el espacio que piso&lt;br /&gt;Y qué es lo que queda del espacio en mí&lt;br /&gt;Aparte de la humedad     &lt;br /&gt;El polvo&lt;br /&gt;Y la soledad corriendo como un potro salvaje?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera sembrarle mis ojos a alguien&lt;br /&gt;Para que vea lo que veo&lt;br /&gt;E irme ciega por las noches&lt;br /&gt;Como una brújula sin aguja&lt;br /&gt;Buscando una mirada desconocida&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;02:38 a.m.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie&lt;br /&gt;Nada te mueve&lt;br /&gt;Tu cuerpo es un clavo&lt;br /&gt;Incrustado en el silencio&lt;br /&gt;Y tu alma una pared amarilla&lt;br /&gt;Incrustada por la noche&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estás fijo&lt;br /&gt;Como los ojos de una casa sola&lt;br /&gt;Sin sus huéspedes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;02:49 a.m.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solo dos trozos de pan negro&lt;br /&gt;Enfriándose en mis ojos&lt;br /&gt;Y mi cáliz hasta el borde del licor amargo&lt;br /&gt;Que mana este vacío&lt;br /&gt;Son lo único que puedo ofrecerte&lt;br /&gt;En esta hora&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;03:01 a.m.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reloj de los vientos azules&lt;br /&gt;Que baten mis palabras&lt;br /&gt;He aquí te presento a nuestros hijos&lt;br /&gt;Mudos         desesperados&lt;br /&gt;Hechos de papel y tinta negra&lt;br /&gt;También de desenfreno&lt;br /&gt;E increíble castidad&lt;br /&gt;Para que no te paralices&lt;br /&gt;Y sea el dolor&lt;br /&gt;Un número menos&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:78%;color:#cccccc;"&gt;Denisse Vega Farfán (Trujillo, Perú, 1986) Estudiante de Derecho en la Universidad César Vallejo de Chimbote, donde obtuvo el Primer puesto en el Concurso “Poesía a Vallejo”. Autora del poemario &lt;em&gt;Euritmia&lt;/em&gt; (2005) y de la plaqueta &lt;em&gt;Palabra de junco&lt;/em&gt;. Sus poemas han sido publicados en periódicos, como “Correo”, “El Regional”, “El Heraldo” y “La Industria de Chimbote”; revistas literarias y páginas webs.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-114477438417823650?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/114477438417823650/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=114477438417823650' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114477438417823650'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114477438417823650'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/04/relojes_11.html' title='Relojes'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-114468704798482531</id><published>2006-04-10T09:23:00.000-07:00</published><updated>2006-04-10T09:37:29.013-07:00</updated><title type='text'>La fiesta prohibida: nihilismo y tanatismo en Camino a los extramuros, de Ítalo Morales</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/1600/??talo"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/200/%3F%3Ftalo%20morales.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffccff;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Juan Carlos Lucano&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Ítalo Morales, ya anteriormente nos había hecho otras entregas narrativas (&lt;em&gt;Día de suerte&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Memoria de pagano&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;El aullar de las hormigas&lt;/em&gt;), donde con una prosa inquietante, sobre todo en las dos primigenias creaciones, nos hacía referencia a punta de pinceladas, o a cuentagotas, de los linderos por los cuales su discurso profano empezaba a discurrir. Esta postura marca el preludio de una visión nihilista y tanática como perspectiva ante un escenario desacralizado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffccff;"&gt;En &lt;em&gt;El Aullar...&lt;/em&gt; si bien las imágenes que se nos presentan son variopintas, todas ellas acompañadas y depuradas por un lirismo seductor, permiten vislumbrar la actitud irónica y a la par reflexiva de su autor en la concepción de la existencia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffccff;"&gt;&lt;em&gt;Camino a los extramuros&lt;/em&gt; –título muy sugerente– es la reunión de siete cuentos sumamente atractivos y sobremanera originales donde convergen el discurso atildado, el destino nefasto y desgarrado de sus protagonistas, con la desbordante imaginación de Morales. Otra característica radica en que las historias decantadas no solo son el relato de la anécdota en sí misma sino aquellas que la trascienden y transmutan –como Gregorio Samsa–, para luego erguirse como auténticos cuentos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffccff;"&gt;En &lt;em&gt;Los extramuros…&lt;/em&gt; los personajes están signados por la muerte. Esta llega a convertirse en el eje narrativo por el cual se orientan todos los cuentos. Además, como lo declaramos líneas arriba, los actantes son aquellos cuyo destino está estigmatizado por una vida desasosegada y angustiante, teniendo como corolario la desaparición.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffccff;"&gt;Advertimos, particularmente en el texto las tres secciones siguientes: a. los cuentos tanáticos: “La venganza”, “La mosca”, “Camino a los extramuros”; b. los cuentos nihilistas: “El sueño de Dios”, “El antropófago”, “Reportaje en las tinieblas”; y c. “El minotauro y el laberinto”, ajeno al análisis propuesto, pero no por eso menos interesante y trascendente.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffccff;"&gt;La tendencia tanática (hilo narrativo) la hallamos en todo el libro, a través de la voz desesperada de los personajes; pero es en este conjunto donde lo percibimos con mayor nitidez. En “Camino a los extramuros” John Mastreta refiere lo siguiente: “A estas alturas Borges ya había comprendido que solo una de las alternativas era la que seguíamos. En ese mundo no podría jugar más a la víctima y al verdugo”. Aquí la desaparición física, o sea la atracción hacia la muerte, marca el horizonte hasta volverlo conclusión. Otro ejemplo se encuentra en “La venganza”, cito: “La cabaña empieza arder por los cuatro costados y nosotros nos vemos acorralados... Mierda me quemo, por ahí no, se cae el techo, vamos a morir... ¡Auxilio! Colaaaán”... “La voracidad de las llamas traga todo lo que se encuentra a su paso”. Aquí, nuevamente la muerte vuelve a presentarse como el camino a transitar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffccff;"&gt;Respecto a los cuentos reunidos bajo el título nihilista, ya Antonio Orozco había señalado que el “nihilista materialista” piensa que el hombre viene de la nada y vuelve a la nada. No obstante entre esa nada solo existe la materia. Asimismo, el nihilista asesina a Dios, creyendo solo en la grandeza del hombre. En los cuentos que conforman esta sección existe una sobrada afinidad con lo manifestado. Por ejemplo en “Reportaje en las tinieblas”, Monterroso expresa: “Si la muerte de Junior es un gesto aborrecible...Yo no me justificaré ante el mundo, sino ante mí mismo”, “¿Confesarse ante Dios no bastaba...? No podía sincerarse ante un ser difícil, sin habla, absolutamente lejano...”, “Ahora mi nombre es una huella oscura; mi biografía un informe mal escrito. Nadie me recuerda o no quiere hacerlo...”, “Ahora estoy dispuesto al sacrificio de los nuevos sacerdotes ya que usted debe continuar con el ritual: entregarme a la policía...”. Como podemos cerciorarnos el señor Monterroso justifica su accionar; de igual manera, niega cualquier divinidad. Sin embargo, resalta la individualidad y grandiosidad del hombre por sobre todas las cosas para luego recaer en la nada. Un auténtico nihilista.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffccff;"&gt;En “El sueño de Dios”, Borges también privilegia el endiosamiento del hombre. La concepción superhombre, “el animal cuyo tipo no está determinado y que debe favorecer su propia evolución”. Él acota: “El hombre que edifiqué era ya mi auténtico hijo. Poco a poco lo fue acostumbrando a la realidad...”, “Ahora estaré con mi hijo. O, más raramente: El hijo que he engendrado me espera y no existirá si no voy”, “Caminó contra los jirones de fuego... Con alivio, con humillación, con terror, comprendió, que él también era una apariencia, que otro estaba soñándolo”. La nada (desaparición) otra vez presente como elemento ineludible y derrotero en los protagonistas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffccff;"&gt;Mención aparte merece “El minotauro y el laberinto”, la gran metáfora de las vicisitudes del puerto de Chimbote. En ella se dan cita, aparte de los insumos estilísticos harto conocidos, el torrente imaginativo del autor. Esta es una historia conmovedora que nos hace levitar a la plataforma de los héroes. La carga emocional que exhala asociada al mito griego-problemática chimbotana y la reflexión que inspira lo eleva al corpus mayor de los cuentos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffccff;"&gt;&lt;em&gt;Camino a los extramuros&lt;/em&gt; se suma así a la biblioteca de la literatura chimbotana y a los anaqueles de la vasta cultura. Su trascendencia se avizora próxima, ya que calará sin fondo en los corazones y memoria de los lectores. Creemos además que cuando Ítalo Morales rasga las historias con esa cuota imprescindible de imaginación y desvarío, logra sus más completas creaciones.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-114468704798482531?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/114468704798482531/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=114468704798482531' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114468704798482531'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114468704798482531'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/04/la-fiesta-prohibida-nihilismo-y.html' title='La fiesta prohibida: nihilismo y tanatismo en Camino a los extramuros, de Ítalo Morales'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-114434223215415480</id><published>2006-04-06T09:37:00.000-07:00</published><updated>2006-04-06T09:50:32.183-07:00</updated><title type='text'>Chimbote celebra por todo lo alto el Mes de las Letras</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/1600/ilustraci??n-mesdelasletras.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/200/ilustraci%3F%3Fn-mesdelasletras.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;color:#99ff99;"&gt;Con dos importantes actividades –un conversatorio y una feria de libros–, los protagonistas de la fecunda actividad cultural en Chimbote, celebrarán como se debe este Mes de las Letras.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;color:#99ff99;"&gt;El referido conversatorio, denominado “La literatura y la vida. Testimonio de escritores”, será organizado por la flamante Asociación Cultural del Santa y la Asociación de Bibliotecarios de la Provincia del Santa. En esta tertulia, los escritores porteños brindarán un testimonio personal sobre su obra y su compromiso individual con la literatura y la vida, en el marco del proceso literario local y regional.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;color:#99ff99;"&gt;Este importante evento, que también servirá para brindar un homenaje al poeta chimbotano Juan Ojeda (1944-1974), se desarrollará el jueves 20 de abril a las 6.00 p.m. en la Biblioteca Municipal “Cesar Vallejo”, contando con la participación de los narradores y poetas: Gustavo Tapia, Ángel Lavalle Dios, Ítalo Morales, Augusto Rubio, Denisse Vega Farfán, Gonzalo Pantigoso, Dante Lecca, Víctor Hugo Alvítez, Ricardo Ayllón, Fernando Cueto y Eva Velásquez.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;color:#99ff99;"&gt;En este marco se expondrá y pondrá a la venta (a precios populares) la producción literaria de los referidos escritores, y el público asistente, además de poder adquirir sus libros, tendrá la oportunidad de dialogar abiertamente con ellos sobre su vida y obra; lo que constituye un compromiso ineludible para los estudiantes universitarios y secundarios de Chimbote, quienes siguen el curso de literatura regional.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;color:#99ff99;"&gt;De otro lado, Marea Cultural/Arte &amp;amp; Comunicación, la Universidad Privada San Pedro y el INC-Chimbote organizarán la Feria Popular del Libro “Juan Ojeda” entre el 18 y el 22 de abril en la Plaza de Armas de Chimbote, y del 24 al 29 de abril en la tercera cuadra de la avenida José Gálvez (Ex Estación del Ferrocarril, sede del INC-Chimbote). Para el éxito de esta feria, los organizadores vienen convocando a todos los escritores, editores y grupos literarios del país a participar con sus productos literarios en la exposición-venta y presentación de libros, revistas y publicaciones especializadas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;color:#99ff99;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;color:#99ff99;"&gt;El programa de esta feria incluye la presentación, el 22 de abril a las 4:00 p.m., de los libros &lt;em&gt;Cuentos del último navegante. Antología&lt;/em&gt; (quinta edición) de Gonzalo Pantigoso Layza, &lt;em&gt;Antología esencial &lt;/em&gt;de Bethoven Medina Sánchez y &lt;em&gt;Fondo de la palabra&lt;/em&gt; de Hugo Gonzales Aguilar. Para este día se tiene previsto contar además con músicos invitados y artistas en general.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-114434223215415480?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/114434223215415480/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=114434223215415480' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114434223215415480'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114434223215415480'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/04/chimbote-celebra-por-todo-lo-alto-el.html' title='Chimbote celebra por todo lo alto el Mes de las Letras'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-114407017269538622</id><published>2006-04-03T06:08:00.000-07:00</published><updated>2006-04-03T06:16:12.716-07:00</updated><title type='text'>Por una crítica literaria en Chimbote</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/1600/ilust.%20cr??tica"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/200/ilust.%20cr%3F%3Ftica%20en%20chimbote.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffcc99;"&gt;&lt;span &gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Ricardo Ayllón&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;I&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos apuntes no pretenden ser, de ningún modo, un reproche de lo que se ha hecho hasta el momento en el terreno de la crítica literaria en Chimbote, sino todo lo contrario: plantea, a partir del trabajo realizado por nuestros escasos académicos, la plasmación de una labor crítica próspera cuyos alcances cuantitativos y cualitativos contribuyan a pensar en que la producción crítica de las ciudades de provincias pueda ser tomada como referencia en estudios nacionales, y, mejor aun, en el trabajo intelectual que desarrollan los propios estudiantes y profesionales chimbotanos respecto al esclarecimiento de los productos creativos locales y regionales.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffcc99;"&gt;&lt;br /&gt;La necesidad de desplegar una crítica literaria propia en cada una de las comunidades académicas del interior, es uno de los temas nacionales en boga actualmente. Intelectuales conscientes de la urgente descentralización y democratización del pensamiento analítico, reclaman para nuestras regiones no solo horizontalidad y equivalencia con la crítica literaria que se practica en Lima, sino también el uso de elementos distintivos, proporcionales a la realidad cultural de cada región, tomando como referencia la conocida heterogeneidad de la literatura nacional. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ffcc99;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;En el marco local, ya en 1994, dentro de su prólogo a &lt;em&gt;Cuentos del último navegante. Antología del cuento chimbotano&lt;/em&gt;, Gonzalo Pantigoso se adelantaba en decir que “la literatura del interior tiene que generar su propia crítica, su propio mecanismo de valoración a base de criterios sólidos”, advirtiendo que “de enfocarse de esta manera el proceso literario (…) generará el desarrollo de la teoría y crítica literarias”. Pero la realidad definitivamente es otra. La escasa importancia que nuestros “académicos” prestan al impulso del pensamiento crítico, la pereza de estudiantes de educación superior por reflexionar sobre su realidad literaria (originada desde la etapa formativa escolar con el insuficiente estímulo por la lectura y por su comprensión) y otros problemas similares enmarcados en una gran crisis social y cultural, ocasionan que nuestra urgente necesidad de una conciencia literaria no motive el suficiente eco que merece. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;Sin embargo, no todo es negativo. La situación de ciudad con características de metrópoli y en proceso de consolidación que muestra Chimbote, permite creer en las Ciencias Humanas como un eje que posibilite la reflexión, el análisis y el pensamiento, ejercicios que nunca dejan de ser el mejor mecanismo para desplegar un espíritu colectivo que ayude a encontrar las salidas a nuestras imposibilidades de existencia y desarrollo, aquellas que conforman el círculo integral de cada una de las manifestaciones humanas. Sino cómo explicar la presencia, en las cuatro universidades porteñas, de escuelas de Letras y Humanidades. ¿Será posible que en estas, tal como ocurre con el fútbol, comencemos un día a formar “semilleros” de auténticos pensadores? ¿Y será posible que esta tarea se concentre en la práctica de una crítica literaria consciente de su estado de necesidad? ¿O que esto se revierta en un trabajo de hormiga que atienda todos los estratos y niveles educativos, a la manera de un procedimiento para producir, si bien no intelectuales brillantes, gente con los instrumentos básicos para emprender el análisis de su realidad inmediata? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;Este sueño solo se hará realidad en la medida en que se siga teniendo conciencia de la pereza de raciocinio y la urgencia de alimentar a este de vastedad, dinamicidad, contemporaneidad y autenticidad; elementos, entre otros, que constituyen la base para forjar una sociedad competente y con tradición. Pero veamos cuáles son los criterios que ayudarán en esta forja, en esta especificidad de impulsar una crítica literaria verdadera, es decir una que nos esclarezca cómo es que puede convertirse en un efectivo mecanismo de desarrollo social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ffcc99;"&gt;&lt;span &gt;&lt;strong&gt;II&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La actual condición de la crítica chimbotana, escasamente desarrollada y con todas las viabilidades de desplegarse en un ejercicio serio y responsable, facilita la posibilidad de crear nuevos métodos de interpretación y análisis acordes con nuestra realidad literaria. ¿Pero cómo es posible esto? Pues gracias a diversos fenómenos y problemáticas que se han suscitado en los últimos años alrededor de la crítica literaria: primero, que el camino recorrido por esta ha llegado actualmente a un interesante punto neutro debido a que los métodos de interpretación se diversifican y se reproducen de manera asombrosa. Así es, tras los métodos historicista, sociológico, lingüístico, estilístico, semiótico y estructuralista, las corrientes postmodernistas aplican cada vez más conceptos y categorías, poniendo en evidencia que métodos considerados hasta ahora puntos de referencia para toda exploración crítica, están en entredicho; tal multiplicidad ha causado un sorpresivo relativismo que para ciertos teóricos ha devenido en una crisis, mientras que para otros configura un interesante espectro de posibilidades que dinamiza la actividad crítica. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffcc99;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;El segundo fenómeno es la posición que toma un sector de críticos latinoamericanos respecto de los recientes métodos postmodernistas. Para ellos, estos no son más que nuevos mecanismos de dominación imperialista pues pretenden imponer categorías uniformes para todas las literaturas del mundo, es decir homogeneizar el discurso interpretativo sobre la base de una terminología atractiva, una que encandila principalmente a aquellos tecnicistas que hacen las veces de meros aplicadores de modas culturales “para no quedarse rezagados” de sus colegas del Primer Mundo. Ellos son actualmente quienes buscan dominar en Lima el terreno de la crítica desde los espacios permitidos por sus universidades y trasladarla a las del interior; ignorando, con conocimiento de causa, que sus nuevos métodos se centran en lo puramente discursivo y olvidan uno de los contextos más importantes en el desarrollo de esta tarea: el sociopolítico. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;El pretender homogeneizar los múltiples discursos en el mundo atenta también contra las identidades existentes en realidades dueñas de un profundo acervo cultural; sociedades cuyas manifestaciones literarias son el producto de una tradición única que a veces no se ha reformado por siglos, no pueden ser interpretadas con los mismos dispositivos que se utilizan para la producción literaria de aquellas metrópolis cuya presencia en el globo es un dechado de modernización. En este sentido, resulta postizo crear mecanismos únicos para un trabajo interpretativo de los discursos de estas sociedades excepcionales. Lo mismo ocurre con aquellas que nacen a diario y son el producto de fenómenos migracionales o la mezcla de culturas o etnias, formando literaturas singulares, sin identidad definida y que constituyen un verdadero reto para críticos que, además de hablar de heterogeneidad, tienen que crear instrumentos singulares a partir de premisas antropológicas y sociológicas. Sin duda, aquí tampoco caben aquellos métodos uniformizantes que el canon (¿oficial? y centralista) pretende imponer y que, repito, nacen en las universidades del Primer Mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;III&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chimbote, ciudad con una reciente e interesante formación caótica y una violenta transculturización, pero deseosa de una tradición desde todos los aspectos de su proceso cultural, tiene la suerte, en este gran marco global, de contar con un desenvolvimiento literario que, visto desde fuera, luce bastante atractivo. El despegue de su producción literaria y la condición politemática, multiforme e híbrida de esta, permiten que sus posibilidades de comprensión impulsen una crítica que plantee metodologías para el caso concreto de una literatura local. Esta premisa nos faculta a anhelar la formalización de un canon crítico regional que, con el instrumental proporcionado durante todo este tiempo por los diversos sistemas teóricos, junto con la indagación de nuevos aparatos de exégesis literaria que provengan de una firme conciencia de identidad, empiece a convertir las tareas de análisis e interpretación en verdaderos retos, en paradigmas alcanzables un día gracias a la fe en una práctica teórica y crítica propia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span &gt;&lt;br /&gt;Mas, ¿con cuánto entusiasmo y creatividad se cuenta para enfrentar este reto? Es necesario para tal fin contar con un auténtico espíritu reflexivo que, desde lo individual, se reproduzca en un esfuerzo de muchos, en una labor colectiva interesada no solo en la tarea específica de hacer crítica, sino también en la de proponer una dinámica de tareas comprendida por el estudio de nuestra literatura desde diversos frentes. Primero, el indagar en su proceso formativo integrando el importante peso de anteriores referencias sistemáticas proporcionadas por la teoría de la literatura y la historiografía crítica. A esto, sumar el auxilio de las disciplinas sociales que complementan el entendimiento de las problemáticas nacionales. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;Segundo, incentivar la creatividad en el repaso de las diversas materias de estudio comprendidas por la teoría de la literatura, como la epistemología, la filología, la literatura comparada, los géneros literarios, la lírica, la narratología, etc., cuestionando la vigencia de algunas de ellas. Tercero, emprender iniciativas que actualmente necesitan de un urgente impulso en nuestra ciudad, como la recopilación de manifestaciones orales con sentido crítico, la posibilidad de emprender ediciones críticas de libros valiosos para la comprensión de nuestro proceso cultural, la renovación de los métodos pedagógicos con un criterio de autocrítica a partir de la cual el estudiante se vea beneficiado por la claridad en el desempeño crítico y no por un dañino oscurantismo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;Cuarto, continuar creando nuevos espacios para la praxis, paralelos al que la universidad mantiene siempre abierta, como grupos de literatura o revistas de análisis e interpretación. Quinto, procurar para la crítica una limpidez en el lenguaje que la haga entendible y democrática. El crítico puneño Dorian Espezúa, en este sentido, lo plantea del siguiente modo: “La crítica debe dejar de ser un ejercicio ‘puro’ y especializado, a veces aburrido por la utilización de un metalenguaje oscuro y erudito, que solo conocen los académicos. Un crítico debe saber de lo que habla, debe ser consciente de su tarea y ser, en lo posible, claro, porque no necesariamente lo oscuro, el metalenguaje, lo barroco y lo erudito es lo profundo” (1). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;Finalmente, hacer de la crítica un ejercicio que jamás descuide los acontecimientos sociales que producirán nuevos discursos. Todo esto podría llevarnos a afirmar que la esperanza de posibilitar una independencia metodológica no es descabellada. Con este logro aprenderíamos a reconocernos y, como vuelve a decir Dorian Espezúa, a “insertarnos en el concierto mundial con nuestra propia voz y nuestra propia mirada” (2). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;Sin duda, los planteamientos aquí plasmados constituyen gigantescos molinos de viento que, si bien se ven monstruosos y casi imposibles de vencer, pueden empezar a respirar en el vientre de la labor literaria como un embrión, como un nuevo ser que fortalecerá en Chimbote el sueño de adquirir no solo una conciencia literaria, sino también el de un verdadero pensamiento crítico, producto de los esfuerzos por entendernos e inquirirnos permanentemente.&lt;br /&gt;________________________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffcc99;"&gt;(1) ESPEZÚA SALMÓN, Dorian. “Literaturas periféricas y crítica literaria en el Perú”. En: &lt;em&gt;Ajos &amp;amp; Zafiros. Revista de literatura&lt;/em&gt; N° 3/4. Lima, 2002. p. 113. (De hecho, el presente texto parte de una lectura reflexiva del ensayo de Espezúa Salmón).&lt;br /&gt;(2) ESPEZÚA SALMÓN, Dorian. Op.cit. p. 114. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-114407017269538622?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/114407017269538622/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=114407017269538622' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114407017269538622'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114407017269538622'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/04/por-una-crtica-literaria-en-chimbote.html' title='Por una crítica literaria en Chimbote'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-114393186780231600</id><published>2006-04-01T14:34:00.000-08:00</published><updated>2006-04-01T14:51:08.606-08:00</updated><title type='text'>La desgracia de Coetzee: un narrador imprudente y la bendita manía de describir</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/1600/foto%20coetzee.0.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/320/foto%20coetzee.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;strong&gt;Juan Carlos Lucano&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegó a mis manos la novela &lt;em&gt;Desgracia&lt;/em&gt;, del escritor sudafricano J. M. Coetzee, lo primero que hice fue emocionarme, pues se trataba del Nobel de Literatura 2003. La impresión pronto fue diluyéndose, a medida que recorría las páginas de la novela. En verdad son pocas las audacias literarias que presenta la ficción: el afán de contarlo todo y la agilidad narrativa. A continuación me referiré a la situación problematizadora y a las trascendencias e inconsistencias narrativas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#cccccc;"&gt;La novela narra la historia de David Lurie (profesor de la Universidad Técnica de Ciudad del Cabo), destacado intelectual que a sus 52 años no encuentra mejor manera de paliar su deseo sexual que visitando todos los jueves, a las dos de la tarde, a Soraya (meretriz) en Windsor Mansions (casa de citas). Posteriormente, Lurie, motivado por sus impulsos, entabla una relación sentimental con su alumna –mucho menor que él– Melanie Isaacs. Al descubrirse el romance, David es expulsado de la Universidad por no solicitar disculpas públicas. Él no accede a las disculpas porque considera que dejarse llevar por sus deseos no representa delito, razón por la cual decide autoexiliarse y emprender un largo viaje a la ciudad de Salem, donde está la granja de su hija Lucy. Allí, ellos serán víctimas de un hecho cruel y salvaje.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#cccccc;"&gt;En &lt;em&gt;Desgracia&lt;/em&gt; la historia es contada desde la perspectiva del narrador omnisciente- ilimitado e imprudente-, quien proponiendo datos e indicios para el desarrollo de la trama se apodera gradualmente de la historia. Este narrador alcanza el clímax cuando asume la participación e intervención sin ninguna restricción, vulnerando así la libertad de los protagonistas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#cccccc;"&gt;Ahora bien el tránsito de los acontecimientos lo orienta una prosa que no se agota en sí misma, y que favorece la praxis de las acciones tornándolas fluidas y provocando una lectura ininterrumpida desde la primera página. Sin embargo la agilidad discursiva resulta afectada- en ciertos pasajes- debido a la precipitación de algunas conductas, dentro de ellas la del propio David Lurie.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#cccccc;"&gt;Con respecto a la intervención de los personajes, Lurie presenta una actuación incoherente a la lógica de los sucesos. Debido a la celeridad del encuentro sexual en el que participa. La precocidad del coito opaca la verosimilitud del episodio. En cuanto a Lucy y Petrus (amigo de Lucy), queda expresa la correspondencia sicológica e interpretativa en el contexto de la realidad ficticia. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#cccccc;"&gt;En la ficción el aspecto más destacable está en aferrarse a registrarlo todo, sin dejar nada para la elucubración del receptor. Este afán por describir minuciosamente sin permitir soslayar el más insignificante detalle, permite que el interlocutor interiorice la situación que se narra. El describir hasta el ínfimo gesto de los personajes, coadyuva a consolidar la atmósfera. La misma que también es manejada al ritmo de la bien lograda prosa. Al respecto citamos: “…con cautela, enciende la lámpara y se levanta. Envuelto en una manta, abre la puerta de la habitación de Lucy y entra. Hay una silla junto a la cama; toma asiento. Se percata de que ella está despierta. ¿Qué está haciendo? Está vigilando a su niña, la guarda de todo mal, aleja a los malos espíritus. Al cabo de un rato largo nota que ella vuelve a relajarse. Oye un suave ‘pop’ cuando se le separan los labios, oye el ronquido más tenue” (pp. 124-125). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#cccccc;"&gt;Sin lugar a dudas, el mérito mayor de Coetzee radica en saber conjugar prolijamente el lenguaje fluido y la descripción exhaustiva, para poder disimular las minusvalías de las que no ha podido sacudirse su creación. Un discurso dinámico y la exacta descripción, hacen que las limitaciones en la construcción sicológica y el rol estelar del narrador (que no permite la evolución de los personajes), pasen inadvertidas, haciéndonos gozar del mundo inventado. A lo mencionado añadimos: “…El letrero de la entrada de la clínica dice Liga para el Bienestar de los Animales W.O. 1529. Debajo figura una línea en la que se expone el horario de atención al público, pero lleva encima un trozo de cinta aislante que la tapa. Ante la puerta, una fila de personas que esperan su turno, algunas con animales. Nada más que salir del coche lo rodea la chillería, críos que le piden unas monedas o que solo lo miran fijamente. Se abre paso entre las apreturas y el alboroto repentino de dos perros que, sujetos por sus amos, se gruñen y se ladran…” (p. 98).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#cccccc;"&gt;En fin, como epitafio, sólo me queda mencionar que la estructura del libro está comprendida de 24 capítulos que se desarrollan de manera lineal, siguiendo el curso narrativo del tiempo presente. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-114393186780231600?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/114393186780231600/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=114393186780231600' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114393186780231600'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114393186780231600'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/04/la-desgracia-de-coetzee-un-narrador.html' title='La desgracia de Coetzee: un narrador imprudente y la bendita manía de describir'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-114373286434842287</id><published>2006-03-30T07:27:00.000-08:00</published><updated>2006-03-30T07:34:24.376-08:00</updated><title type='text'>Ciudad en el mar de tus ojos</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/1600/Images1.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/400/Images1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffccff;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;Tus ojos&lt;br /&gt;Los ríos quebradas&lt;br /&gt;Lentitud de provincia&lt;br /&gt;y feria dominical&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Rosina Valcárcel&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ffccff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffccff;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ffccff;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;John López Morales&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada de lo que existe,&lt;br /&gt;ni los sueños de viejos jardines&lt;br /&gt;que los ojos reflejan,&lt;br /&gt;ni la madre que pare una inocente razón&lt;br /&gt;ni la luz del enfado amoroso&lt;br /&gt;que defiende su albura&lt;br /&gt;ni el hechizo de una carne triste&lt;br /&gt;que sucumbe los sentimientos&lt;br /&gt;retendrán a la gran ciudad&lt;br /&gt;en el mar de tus ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí tu velamen despliega&lt;br /&gt;un amor de muros y&lt;br /&gt;eleva al fin las anclas incógnitas de cielos&lt;br /&gt;como cetáceos&lt;br /&gt;desde tu boca de gritos oceánicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tal vez son tus mástiles&lt;br /&gt;los que el viento lanza&lt;br /&gt;sobre perdidos náufragos&lt;br /&gt;de la piel&lt;br /&gt;que no encuentran maderos,&lt;br /&gt;sin margaritas acuáticas,&lt;br /&gt;sin mástiles&lt;br /&gt;ni crucigramas tardíos&lt;br /&gt;de un país sub / marino&lt;br /&gt;como nuestros zapatos terrestres&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:78%;"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;John López Morales (Chimbote, 1983), estudiante de Derecho de la UNASAM- Barranca, integrante del Grupo de Literatura y Arte “Isla Blanca” de Chimbote y coordinador del Círculo Literario “Anábasis” de Barranca. Obtuvo una Mención Honrosa en Poesía y el Segundo Premio en Cuento en los II Juegos Florales de su universidad. Ha publicado las plaquettes &lt;em&gt;Campos de arena&lt;/em&gt; (2004), &lt;em&gt;Profundidad del silencio&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Dimensión de la aventura&lt;/em&gt; (2005). E-mail: ego_sum83@hotmail.com.&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-114373286434842287?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/114373286434842287/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=114373286434842287' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114373286434842287'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114373286434842287'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/03/ciudad-en-el-mar-de-tus-ojos_30.html' title='Ciudad en el mar de tus ojos'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-114348154697093212</id><published>2006-03-27T09:39:00.000-08:00</published><updated>2006-03-27T09:45:47.026-08:00</updated><title type='text'>El concepto del silencio en la poesía de Javier Morales Mena</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#33ff33;"&gt;&lt;strong&gt;Gustavo Tapia Reyes&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dividido en tres partes, señaladas solo con números romanos, &lt;em&gt;Grabado ceniza&lt;/em&gt; (Fondo Editorial de la Universidad de San Marcos, 2004) de Javier Morales Mena (Huaraz, 1978) representa la entrega cuidadosa del poeta por una poesía que se aleja de las estridencias para preferir el susurro, por una poesía que –al estilo de Fray Luis de León– “huye del mundanal ruido” para proponer un espacio distinto. En este libro encontramos a una depurada voz que se distancia de la urbanidad para internarse en el campo. Creo no equivocarme cuando digo que ésta resulta insular si la ubicamos en el contexto de la poesía peruana de los últimos años y quizás buscándole una filiación tendríamos que remontarnos en nuestro país a la obras de Javier Sologuren y Marco Martos, y en América Latina con la del colombiano Cobo Borda.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#33ff33;"&gt;Profesor de la Universidad Santiago Antúnez de Mayolo e investigador del Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la Universidad Católica, Morales Mena es bachiller en Literatura por la decana Universidad de San Marcos, donde en el 2003 obtuvo el primer premio de ensayo “Jorge Basadre”. Igualmente, codirige la revista &lt;em&gt;Lhymen&lt;/em&gt; y ha publicado la plaqueta &lt;em&gt;Sombras de nieve&lt;/em&gt; (2003) así como artículos en diversas publicaciones especializadas, que sin embargo no han prefigurado lo que ahora encontramos en este su primer libro que, por su contenido, bien merece una mayor difusión, por cuanto como escribe Biagio D’Ángelo en el prólogo, “los bellos poemas de Morales refieren despedidas, estaciones y recuerdos; pérdidas que la memoria recupera solo en colores sepia: las fotografías son antiguas, los sonidos transparentes, la lluvia y el silencio bañan la sequedad de los mármoles” (1), representando así un nuevo tono de voz lírica.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#33ff33;"&gt;Confieso mi desconcierto inicial frente a esta poesía de estirpe bucólica. Nada me había impresionado más hasta ese momento en que unos versos de arte menor con rima libre que, desperdigados sobre la hoja cual piedras preciosas, muestran una limpieza conceptual para tratar los temas de la diafanidad de lo alternativo, de la paz retirada que evidencia un espectro, de lo efímero que debe quedarse aquí, del horizonte lejano que implica medianía difusa, a través de un lenguaje cuidadosamente escogido, de palabras puras que apelan a la distancia para alcanzar la cercanía, de palabras selectas que aproximan el oído, la mirada, el olor, en suma, una parte de los sentidos puestos al servicio de la degustación poética. Poesía volátil que proponiendo un mundo hunde sus raíces en la tierra. Poesía que permite la respiración más límpida en un espacio contaminado. Poesía hecha de palabras para expresar mejor el silencio y el silencio es su norte elemental.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#33ff33;"&gt;La brevedad del volumen se contrapone con la amplitud de su semántica y por eso los quince poemas, distribuidos en cuatro, cinco y seis respectivamente, quieren decir mucho más de cuanto expresan, comenzando por la parte I, precedida por un epígrafe de José Watanabe, donde Morales Mena sugiere apelando a su concepción personal sobre el porqué de su poesía, denotando un escenario inmediato que describe: &lt;em&gt;Ahora que los planetas se marchitan/ como las flores/ ahora que las constelaciones preparan/ el desierto para el diluvio/ que no te detenga la arena lila del espacio/ la telaraña transparente del silencio./&lt;/em&gt; (“Carta para Min Mei Li”, p.17). Es un hombre que primero explora su presente, su aquí y ahora, para luego recurrir a un destinatario indefinido, que puede ser desde la gente que a diario lo rodea hasta el propio lector, tornándolo en su cómplice: &lt;em&gt;No temas/ junto al cascabel y el huayruro/ guardo el mantel amarillo/ las galletas animalito/ que guiarán tu camino/, haciendo una aseveración que espera cumplir: Te amaré/ criatura de las promesas/&lt;/em&gt; (“A orillas de un lago”, p. 23). Sin embargo, en este contexto general, por demás desolado, poco alentador, no podía faltar esa dosis de pesimismo que lo justifique a plenitud y qué mejor si no utilizando el referente del vate chimbotano Juan Ojeda, el terrible agorero, a quien dedica el poema con una expresividad atroz: &lt;em&gt;Nunca desciframos el misterio de la colina/ ni perdimos huellas por el oconal rivera cayán./ Siempre fuiste meditación precisa/ para cubrir el follaje/ y mirar el detenimiento de los hipopótamos/.&lt;/em&gt; (“Grafía detenida”, p. 19).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#33ff33;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#33ff33;"&gt;Debemos afirmar que Morales Mena nunca se desborda. Su poesía se abstiene en palabras, economiza en términos para siempre optar por la sugerencia y, a diferencia de otros poetas que necesitan de acumular detalles para expresar lo que ansían, se inclina en la parte II, que lleva un hermoso epígrafe de Mario Benedetti, por ser mucho más reservado todavía. “La precisión de la palabra y de la imagen –ha dicho Omar Robles–son características en el libro” (2). Así, cuando quiere presentar una alternativa a lo anteriormente descrito (puesto que hacia ello apunta desde un inicio), habla de un despertar al cual invita, señalando en el poema que da título a todo el libro, que: &lt;em&gt;ahora desata por el agua/ terrosa del arroyo/ los nudos eternos/ de nuestros primeros sueños/&lt;/em&gt; (p.29), buscando asirse a lo que será una especie de tierra prometida frente a la dureza del entorno inmediato, porque el poeta no quiere solo regodearse con lo posible, con lo que imagina si no que presenta vívidamente el paisaje: &lt;em&gt;Sus gaitas/ leve alado recuerdo/ cambiarán la estación de los manantiales/ y orientarán el vuelo de pájaros girasoles/ &lt;/em&gt;("Estación", p. 33). Similar a la descripción del paraíso bíblico, constituyen los versos que anuncian los cambios propicios que han de darse, sin que por ello la voz poética caiga en la pesadez de un aliento religioso, que aleja antes que aproxima: &lt;em&gt;Primeras horas del día/ en que las horas tocarán su bruma/ después de muchos años/.&lt;/em&gt; (“1:00 a.m.”, p.37), hasta arribar a poco al espacio deseado desde los albores mismos de la humanidad, en perpetuo desasosiego: &lt;em&gt;Sé que odias los espejos/ estanques profundos donde/ no hay más que ver/ como llega por carretera de tiempo/ la nueva morada/.&lt;/em&gt; (“Óleo”, p.35). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#33ff33;"&gt;Morales Mena poetiza acera de un mundo distinto, preñado de elementos astrales (el universo) y campestres (el terruño) que se conjugan para expresar que no todo lo inmediato es lo único y que hay posibilidades donde la vida es plena, pero aquí mismo, con el soplido de aires frescos que le dan un toque mágico y el vaivén de las hojas de los árboles sobre un campo abierto como en los haikús de Matsuo Basho. Los poemas alcanzan la brevedad en sí mismos, aunque no pierden ese lado que los amplía en razón de su propia polisemia. Así, en la parte III, que ostenta unos versos de Abdón Dextre, el poeta da rienda suelta a lo que desde la primera página quiso poner en evidencia, siendo realista cuando se enfrenta al mundo contemporáneo del siglo XXI, que sufrimos y vivimos: &lt;em&gt;Hace pocos minutos/ el noticiario lo dijo/ están naciendo niños/ con bombas en los ombligos/&lt;/em&gt; (“Eva”, p. 49), para volver luego por ese idealismo que lo acerca temáticamente a la poesía pura de antaño, que tal vez se creía ya superada, pero que con ésta marca su retorno: &lt;em&gt;Llévate mi verdad/ cuando te vayas/ para que en adelante/ todo lo que viva y muera/ sea solo una mentira/&lt;/em&gt;(“Canción embarcadero”, p. 51). Todo un proceso de limpieza que ejecuta en la búsqueda de ese espacio que le permita plantearse con tranquilidad una distinta manera de concebir acaso la existencia: &lt;em&gt;Nunca te hablé de las nubes río/ de cada domingo/ ni de camino de pasos cansados/ simplemente tendí mis espinas/ a tu derecha/ para ver cómo duerme el viento por el astillero/&lt;/em&gt;(“Caracol”, p. 47); culminando con una certeza que implica considerar que la poesía de este autor se encuadra en el ámbito de los hallazgos, que pretenden ser reales a través de la fuerza inusitada que suelen tener las palabras, aunque después de todo solo formen parte del desencanto: &lt;em&gt;Ahora reúno ramas/ para traer tus cenizas/ delicado milagro/&lt;/em&gt;(“Revelación”, p. 43).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#33ff33;"&gt;Es indudable que Morales Mena es un poeta puro. De aquellos que buscan expresar lo esencial con las palabras necesarias. Nótese al respecto los títulos de sus poemas como “Naufragio”, expresado frente al mundo que nos rodea, en tanto propone una salida de estación; “Eva”, como el nombre de la primera mujer en la tradición bíblica y que representa un origen; “Sombra de crayola”, que nos remite a la infancia cuando ese material servía para nuestros debutantes dibujos; “Óleo”, que lleva una carga pictórica que denota una forma de mostrar lo poetizado; “Revelación” que tiene ese aliento cercano a cuanto se espera o “Camino” que tiene su extremo de opción para sopesar en lo que se vive. Además, en los poemas han sido suprimidos (adrede creemos) los signos ortográficos de índole diversa, para quedarse solo con el punto que culmina o anticipa una continuidad y cortados los nexos gramaticales que permiten la sonora unión de las palabras, algo que los aproxima a los célebres haikús de la poesía japonesa o del mexicano José Juan Tablada y que también incrementa su poder de sugerencia como: &lt;em&gt;Por la ruta/ árbol piedra de arena&lt;/em&gt; (“Camino”, p. 53) o en: &lt;em&gt;Cerca al retrato blanco y negro/ una madejita de cabello/ en ala derecha torre/ (“&lt;/em&gt;Nudo naranja”, p. 31).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#33ff33;"&gt;De ahí que el poemario resulte coherente en su propuesta. Se expresa en lo que es indispensable para dejar abierta su cuota de interrogaciones que estimulan, dejando prevalecer al silencio como un concepto básico que gira en cada página y se adentra en esos versos para darnos una sensación de regocijo en la vorágine propia de este mundo. Se contiene para guardarse en una estación distinta y se desperdiga para expresar la posición que a su vez se convierte en una protesta frente a nuestra condición humana, siempre al borde de la deshumanización. Nadie podrá negar que Morales Mena quiere proyectarse con su poesía más allá de su círculo y, por eso mismo, propone un ámbito donde las cosas lleven otra armonía de sosiego, de descanso, de paz luego de tanta incertidumbre que nos aqueja. Bella poesía que permite a la imaginación de cada quién la construcción de ese mundo de acuerdo a su propia sensibilidad. Poesía que no angustia como la de Vallejo, de Gelman o del chileno Hahn. Poesía que insinúa para asentar su cátedra de no estar hecha para todos, pero sí –alegraos, hemos vencido– para unos cuantos, aunque no sabemos en adelante qué derrotero tomará la obra de este autor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#33ff33;"&gt;Notas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; (1) D’ANGELO, Biagio. Prólogo a Grabado Ceniza, Fondo Editorial de la Universidad de San Marcos, Lima 2004, p. 8.&lt;br /&gt;(2) ROBLES, Omar. Reseña a Grabado ceniza en: Revista Peruana de Literatura N° 4, abril-mayo-junio 2005, p. 47.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-114348154697093212?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/114348154697093212/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=114348154697093212' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114348154697093212'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114348154697093212'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/03/el-concepto-del-silencio-en-la-poesa.html' title='El concepto del silencio en la poesía de Javier Morales Mena'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-114321892966317765</id><published>2006-03-24T08:41:00.000-08:00</published><updated>2006-03-24T08:48:49.690-08:00</updated><title type='text'>Elogio a Carlos Eduardo Zavaleta *</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/1600/zavaleta.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/320/zavaleta.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;&lt;strong&gt;Manuel Velásquez Rojas&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;Celebrar a un escritor es un deber grato y solemne. En esta noche rendimos nuestro homenaje al escritor Carlos E&amp;shy;duardo Zavaleta. Un homenaje de sus compañeros de estudios del Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe. En mi calidad de amigo de muchos años, yo quiero aunarme a este reconocimiento y elogio que nace desde las profundidades de los recuerdos. Sí, acercarnos a él como ser humano que, por indeclinable vocación, ha escogido la escritura como su eterna compañera. La creación u ordenación de las palabras en un texto es un proceso que los teóricos no han podido capturar jamás. Es un fenómeno inclasificable e inasible, pese a todos los asedios, aproximaciones y extravíos. Este fenómeno del espíritu causa una noble satisfacción a su autor y, posteriormente, a todos los lectores que completan esa creación. Cada escritor posee su universo individual, pero por la magia de la literatura será compartido en distintos espacios y tiempos. La creación literaria es un hermoso acto de fe en el destino del hombre. Y lo digo, porque toda escritura se nutre de la vida (personas y sucesos), condensa un imaginario propio (sueños y deseos), y revela valores (libertad y belleza) con sus dos valencias: positivas y negativas. La lucha del bien y del mal se da en cada corazón. La literatura retrata esa lucha. Y si es cierto que la literatura reclama su fin en sí misma; no es menos cierto que por ella aprendemos a conocernos más profundamente, vale decir nos humanizamos más, y como consecuencia final, con la literatura apostamos por un mejor desarrollo del hombre sobre el planeta Tierra.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;color:#ffffcc;"&gt;Por estas razones, hoy celebramos, con júbilo emocionado, al escritor Carlos Eduardo Zavaleta. Le rendimos homenaje por su extraordinaria obra narrativa que cubre, en la historia literaria peruana, más de la mitad del siglo XX hasta los actuales días. Zavaleta pertenece a la sobresaliente Generación del 50. Perfiló su figura de narrador desde muy joven: con su nove&amp;shy;la &lt;em&gt;El cínico&lt;/em&gt; ganó el primer premio en los Juegos Florales de la Universidad de San Marcos, en 1948. Este auspicioso debut como novelista tuvo, igualmente, su feliz correlato como cuentis&amp;shy;ta. Los primeros textos que dio a conocer fueron “Una figurilla” en 1948, y “Mister X” en 1951, (aunque este último fue es&amp;shy;crito en 1947). Y lo importante es que ambos relatos constitu&amp;shy;yen el punto de arranque de la nueva literatura en el Perú. Za&amp;shy;valeta es un autor acorde con el tiempo. Su proceso de creación se ha nutrido de los más interesantes aportes de la narrativa universal. Su amplio y profundo conocimiento del inglés le permitió bucear en las inquietantes aguas de la narrativa de James Joyce y William Faulkner. Digo y afir&amp;shy;mo: Zavaleta es el primer narrador de la modernidad literaria aquí, en nuestro país. Su escritura gustó y deslumbró a los buenos lectores; pero los que habían quedado en el caduco pasado dijeron que sus cuentos eran difíciles y herméticos. Allá ellos. Reitero: Zavaleta es el primero en aplicar la nueva estructura y las técnicas de la narrativa moderna en nuestro país. Una asimilación no en forma mecánica, sino creadora. A Zavaleta le debemos el uso del “monólogo interior”, que muestra el flujo de la conciencia del personaje, sin interferencia del narrador y sin que se suponga la presencia de un oyente. Recordemos sus ya clásicos cuentos “Una figurilla”, “Juana la campa te vengará”, “Yo salvé a Samuel”, y llega a una destreza deslumbrante con los soliloquios dramáticos de doña Queta, madre de Pablo y un personaje central de la novela Pálido, pero sereno. Otra técnica es el cuento en un “tiempo circular”, vale decir donde el suceso del principio se une al final como si fuera uno, así recordemos sus cuentos “Recital de piano”, “El vengador” y “Perico, el heladero”. Igualmente ha utilizado la técnica de los “vasos comunicantes”, que presentan trozos de textos que se entremezclan en dos o más bandas secuenciales alternadas, coloco un e&amp;shy;jemplo: el cuento “Mi antigua sirvienta”. Y si deseamos aquila&amp;shy;tar un acerado “contrapunto ideológico”, debemos leer su novela &lt;em&gt;Retratos turbios&lt;/em&gt;, donde Toño (el civil) e Ismael (el militar), primos hermanos, entablan un diálogo arisco e interminable, pa&amp;shy;ra rivalizar y acallar al otro, con los sucesos de sus vidas. Ahora bien, si se trata de ingresar a una “atmósfera simbólica” recordemos los cuentos titulados “El muñeco”, “El contagio” y el sugerente y novedoso “Caín y Abel”. Con Carlos Eduardo Zavaleta los lectores hemos aprendido a reconocer la “fractura temática” y los “diversos puntos de vista” en una misma narración. El ejemplo mayor es su ya clásica novela corta &lt;em&gt;Los Ingar&lt;/em&gt;, que apareció a la luz pública en agosto de 1955, y que ya ostentaba dos galardones: el premio de Literatura del Cuarto Centenario de la Universidad de San Marcos, y el Premio Nacional de Novela.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;color:#ffffcc;"&gt;Carlos Eduardo Zavaleta, con sabiduría y a la vez con entusiasmo, ya ha consolidado su obra. Ha publicado 15 libros de cuentos, cinco antologías de los mismos, y 10 novelas. Últimamente ha reunido la primera totalidad de su obra bajo el título de &lt;em&gt;Cuentos completos&lt;/em&gt; (dos tomos, 1997), y su trayectoria de novelista alcanza la perfección con su opera magna &lt;em&gt;Pálido, pero sereno&lt;/em&gt;, editada en 1997. Los críticos literarios se han rendido ya ante la monumental y extraordinaria obra narrativa de Carlos Eduar&amp;shy;do Zavaleta, y la han elogiado. Entre los actos de mayor reconocimiento a su excelente realidad literaria, señalo su incorporación a la Academia Peruana de la Lengua, el 23 de abril de 1999, fecha precisa y cervantina para rendir homenaje a toda “una vida entregada a la creación y al prestigio del idioma”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color:#ffffcc;"&gt;Y en esta noche de amistad y de recuerdos juveniles, guadalupanos, quiero, lo reitero, sumarme al homenaje a Carlos E&amp;shy;duardo Zavaleta. Disculpadme la confidencia, soy amigo entraña&amp;shy;ble de Carlos, y hace algunas décadas atrás tuve el asombroso y raro privilegio de estar cerca a su laboratorio de creación, durante cuatro meses. Tiempo en el que fui secretario de Carlos, porque entre mis pocas habilidades se contaba la de ser un buen mecanógrafo. Carlos debía entregar su volumen &lt;em&gt;El Cristo Villenas&lt;/em&gt; para ser publicado por la Editorial Los Presentes, que di&amp;shy;rigía el narrador mexicano Juan José Arreola. Mi trabajo consistía en pasar “en limpio” los textos corregidos por Carlos. Eran sólo siete cuentos. Y mi sorpresa mayor fue que la cadena de borradores y textos “en limpio” era interminable. Así, pese a mi juventud aprendí, con Carlos Eduardo Zavaleta, lo que es corregir un texto. A partir de entonces nació mi admiración a su obra. Admiración que ha ido creciendo con los años, y que esta noche la expreso con estas mis palabras temblorosas por la emoción. Sí, Carlos, gracias por tu valiosa amistad, y mil gra&amp;shy;cias por tu extraordinaria obra literaria, que me hace sentir más orgulloso de ser peruano.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#99ff99;"&gt;&lt;strong&gt;* Texto leído por el escritor Manuel Velásquez Rojas el 29 de diciembre de 2005, en el homenaje a Carlos E. Zavaleta por sus condiscípulos.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-114321892966317765?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/114321892966317765/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=114321892966317765' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114321892966317765'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114321892966317765'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/03/elogio-carlos-eduardo-zavaleta_24.html' title='Elogio a Carlos Eduardo Zavaleta *'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-114244896048861795</id><published>2006-03-15T10:46:00.000-08:00</published><updated>2006-03-15T11:04:48.490-08:00</updated><title type='text'>Dos hijos de Chimbote llegan desde el extranjero para presentar su producción literaria</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#ffcc33;"&gt;Este mes de marzo será inolvidable para el lector chimbotano puesto que, en una suerte de doble retorno a Ítaca, los escritores Patricia Colchado Mejía y Víctor Sagástegui Alva arriban a la tierra que vio nacer su amor por las letras para entregar sus más recientes trabajos literarios.&lt;br /&gt;En el caso de Patricia Colchado, ella viene desde Munich (Alemania) a Chimbote para presentar este martes 21 de marzo a las 7.00 p.m., en el auditorio de la Universidad Privada San Pedro (Esq. E. Aguirre y L. Espinar), su libro de poesía &lt;em&gt;Blumen&lt;/em&gt; (San Marcos, 2005), el cual será comentado por los poetas José Cabrera Alva y Ricardo Ayllón.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Blumen&lt;/em&gt;, poemario cuya expresión manifiesta una evidente sensualidad, ha sido calificado por la escritora Carmen Ollé como un conjunto que “nos habla del deseo del cuerpo, sin alterar el pudor pero socavándolo de manera sustantiva”. Cabe señalar que Colchado nació en Chimbote en 1981, publicó en el 2000 la plaqueta &lt;em&gt;Hypercubus&lt;/em&gt;, y en Alemania sigue cursos de perfeccionamiento del idioma alemán. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#ffcc33;"&gt;Por su parte, Víctor Sagástegui arribará desde Francia y el viernes 31 de marzo a las 6.30 p.m., también en el auditorio de la Universidad Privada San Pedro, presentará su flamante novela &lt;em&gt;Cuando cayó la noche&lt;/em&gt; (Arteidea, 2006), con comentarios del escritor Gonzalo Pantigoso Layza, el abogado Víctor Mendoza Barrantes y el periodista Óscar Chávez Pariona. La novela se centra en la historia de Adrián, acusado y condenado injustamente a cadena perpetua por actos de terrorismo durante la dictadura de Fujimori. El autor nació en la localidad de Cascas, en 1959, estudió Teología en Trujillo y Educación en la UPSP de Chimbote, ciudad donde publicó su primera novela, &lt;em&gt;Aroma&lt;/em&gt;, en 1997.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-114244896048861795?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/114244896048861795/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=114244896048861795' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114244896048861795'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114244896048861795'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/03/dos-hijos-de-chimbote-llegan-desde-el.html' title='Dos hijos de Chimbote llegan desde el extranjero para presentar su producción literaria'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-114244836015742840</id><published>2006-03-15T10:35:00.000-08:00</published><updated>2006-03-17T05:31:38.986-08:00</updated><title type='text'>Patrona de mis mareas y naufragios</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;strong&gt;                                                                                                                         Dante Lecca&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Sentada en el borde del lecho&lt;br /&gt;bajo la manca luz de una tea onanista&lt;br /&gt;reflejada en el espejo del silencio monástico&lt;br /&gt;en la habitación de piedras negras&lt;br /&gt;te alisas los cabellos como plumas&lt;br /&gt;de un brillante pájaro que aletea&lt;br /&gt;antes de ser dominado por tus manos&lt;br /&gt;para acomodarlo suavemente en tu dulce nuca&lt;br /&gt;y luego caer como una lluvia de flores&lt;br /&gt;sobre el abismo sensual de tu espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Excedida en encanto, inclinada,&lt;br /&gt;desde ese ángulo en que para arriba&lt;br /&gt;se divisa mejor el paraíso,&lt;br /&gt;te colocas las sandalias como un homenaje a ti misma&lt;br /&gt;frente al ojo vicioso de unas mantas rojas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ah y cuando ajustas la falda a tu cadera&lt;br /&gt;exactamente como el verano toma las medidas&lt;br /&gt;a la piel del puma en plena carrera&lt;br /&gt;o la música se amolda victoriosa y complaciente&lt;br /&gt;a las curvas de una sensual guitarra&lt;br /&gt;tocadas con amor por dedos que han palpado&lt;br /&gt;pieles quemantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O si escoges una túnica suelta, floreada,&lt;br /&gt;que abraza en oleadas seráficas a tu piel,&lt;br /&gt;oh nunca como ahora mujer en tu altura&lt;br /&gt;ondulante y ardorosa,&lt;br /&gt;guardando tu más íntimo y preciado secreto&lt;br /&gt;que late como un dulce fruto enraizado&lt;br /&gt;en las venas azules de tu vientre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién podría adivinar quién eres en cada momento&lt;br /&gt;si sabes ser tan cruel que ni una daga,&lt;br /&gt;en el viento curvo de una tormenta,&lt;br /&gt;arrojada de la mano certera de un enamorado,&lt;br /&gt;puede dar con tu corazón,&lt;br /&gt;si tú misma no abres tus pétalos rebosantes&lt;br /&gt;de miel y agua pura?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Princesa encarnada en los altares de los árboles,&lt;br /&gt;rodeada de pájaros y flores&lt;br /&gt;con quienes compartes sin reparos&lt;br /&gt;tu desnudez y tu mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vales mil caricias, mil rosas, mil pumas,&lt;br /&gt;mil nubes, mil ríos, mil manos aplaudiéndote,&lt;br /&gt;mil joyas de crepúsculo, mil palabras de amor,&lt;br /&gt;mil gorriones rojos formando en el cielo&lt;br /&gt;tu nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora que me alisto para atravesar agitados mares&lt;br /&gt;te designo mascarón de proa del barco de mi vida&lt;br /&gt;sé mi diosa oh mi amiga&lt;br /&gt;mi promesa oh mi consuelo&lt;br /&gt;mi estatua de hojas oh mi ave de oro&lt;br /&gt;mi guitarra de fuego oh mi canción de nieve&lt;br /&gt;mi licor azulado oh mi leche pura&lt;br /&gt;mi santa oh mi pecadora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Patrona de mis mareas y naufragios,&lt;br /&gt;raíz de vida y esperanza,&lt;br /&gt;la melodía que acompaña a las rocas y las olas&lt;br /&gt;en las noches en la playa solitaria&lt;br /&gt;donde se baña una estrella desnuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ffffff;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#cc66cc;"&gt;Dante Lecca (Chimbote, 1957) es uno de los poetas peruanos más importantes surgidos en la década del 80. Su trayectoria reúne títulos como: &lt;em&gt;El cedro de cemento &lt;/em&gt;(1981), &lt;em&gt;Del cráter al pie de mi cama&lt;/em&gt; (1984), &lt;em&gt;Diálogo con un orfebre&lt;/em&gt; (1987), &lt;em&gt;Apretón de manos y otros poemas&lt;/em&gt; (1992) y &lt;em&gt;Hablar de los caminos&lt;/em&gt; (2002). Obtuvo el Primer Puesto en el I Concurso Nacional de Poesía Popular del Centro de Publicaciones Educativas Tarea (1981), el Primer Puesto en los I Juegos Florales de Poesía de la Municipalidad Provincial de Ilo (1993) y una Mención Honrosa en el II Concurso Nacional de Poesía de la Municipalidad Distrital de Paucarpata – Arequipa (1993).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-114244836015742840?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/114244836015742840/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=114244836015742840' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114244836015742840'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114244836015742840'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/03/patrona-de-mis-mareas-y-naufragios.html' title='Patrona de mis mareas y naufragios'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-114226919764771529</id><published>2006-03-13T08:48:00.000-08:00</published><updated>2006-03-15T11:00:17.900-08:00</updated><title type='text'>Cieno azul</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/1600/J.%20L.%20Delgado%20O..jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/200/J.%20L.%20Delgado%20O..jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffff00;"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Tania Guerrero&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Cieno azul, la tarde colorea dorada y la tez de los rayos del sol no salta, los ojos se nos ponen rojos, nos están mordiendo por dentro, nos están comiendo, pronto unos dientes aparecerán en el espejo, una ilusión se convierte en el único amigo con quien charlamos, unos ojos marchitos, una hoja saturada de nuestras vocales, nos alucinamos lúcidos y estamos revoloteando como cabezas voladoras despeinadas, ¿quién podrá decir que aquí hubo un alguien, que esta soledad está cicatrizada?, ¿quién podrá decir que la mitad de tu cerebro está marchita? Los ojos se nos salen por los oídos, por las uñas, por la lengua que vino a desvestirse delante de todos, los ojos se nos escapan de todo sitio, mientras contemplamos a las cuatro de la mañana nuestro fantasma entrar en la casa. Observamos los ojos inmensamente abiertos de esta persona que cada vez desconocemos, ¿quién es esta mujer, este animal que ahora yace tendido en la cama suplicando no huir, no quedar paralítico, no perder la memoria, no borrarse la existencia; quién es este ser que presúmese muerto para no morir; quién este suicida que mendiga vida, este muerto incansable que quiere seguir viviendo, azotado de una demencia externa; quién este cuerpo de ojos dolientes?, la incontinencia no soporta, son las cuatro de la mañana y miramos a este miserable cuerpo con su micción contenida en una jaula fiera; los susurros de la otra habitación amenazan y siempre este ser ha comenzado a segregar veneno, no hiede a nada externo, él solo se acaba como un perro, espera que las cosas vuelen pero no acaba nada… ¿Quién este cuerpo que se pega a su asesino?, luego de disparar el arma simplemente comenzamos a vivir, nunca hay final, las demás personas se calman y esperan seguir succionando este pequeño fuego, mientras arde, se sorprenden, a veces protestan y todo empieza a crecer.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffccff;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;strong&gt;Tania Guerrero (Huarás, 1970), obtuvo el Primer Premio en el Concurso de Poesía Joven de Huarás. Su poesía aparece en diversas revistas especializadas. El año pasado publicó el libro de microcuentos &lt;em&gt;Cardumen seis.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffccff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffccff;"&gt;&lt;strong&gt;Ilustración: José Luis Delgado Otero.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-114226919764771529?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/114226919764771529/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=114226919764771529' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114226919764771529'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114226919764771529'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/03/cieno-azul.html' title='Cieno azul'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-114226847560396735</id><published>2006-03-13T08:36:00.000-08:00</published><updated>2006-03-13T08:47:59.013-08:00</updated><title type='text'>Dios y las cucarachas</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;em&gt; &lt;span style="color:#00cccc;"&gt;Juan Cristóbal&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#00cccc;"&gt;&lt;br /&gt;                                                                                                                       &lt;/span&gt;&lt;span style="color:#00cccc;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;La cucaracha, la cucaracha,&lt;br /&gt;                                                                                                                                                                           ya no puede caminar.&lt;br /&gt;                                                                                                                                                          Porque le falta, porque le falta,&lt;br /&gt;                                                                                                                                                                       las dos patitas de atrás.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#00cccc;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;                                                                                                                                                                        Cancion popular infantil&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Los obreros estaban en huelga y discutían su pliego de reclamos. Al final, uno de ellos, distraídamente, preguntó: “¿Y qué pensará Dios sobre nosotros?”. El patrón que pasaba en ese preciso momento por allí, se acercó, y poniendo su carita de mosca muerta dijo, mientras miraba las nubes que trataban de cubrir el cielo: “Nada, porque el Señor no piensa nada de los ociosos. El ama más a las cucarachas, porque son más bellas y trabajadoras”. Los obreros se miraron, al comienzo, asustados entre ellos, pero rápidamente contestaron: “Entonces, por qué usted no contrata a las cucarachas”. El patrón, indignado, replicó: “Justamente por eso, porque las cucarachas son inteligentes y solamente los imbéciles, como ustedes, trabajan”. Un obrero que había permanecido callado hasta entonces, mirándolo fijamente a los ojos le respondió: “Es falso lo que dice, pues usted es el Rey de las Cucarachas. Anoche, de casualidad, lo vi sesionar con sus amigos en las cloacas de su trabajo”. El patrón empalideció y no supo dónde esconderse. Encogió sus minúsculas antenas que apenas se le notaban en la frente, derramó unas lágrimas de cocodrilo, y apoyando su vientre rojo y sucio contra el muro descascarado de la fábrica, se esfumó rápidamente entre la algarabía de los trabajadores.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-114226847560396735?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/114226847560396735/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=114226847560396735' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114226847560396735'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114226847560396735'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/03/dios-y-las-cucarachas.html' title='Dios y las cucarachas'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-114195614469657013</id><published>2006-03-09T17:53:00.000-08:00</published><updated>2006-03-09T18:02:24.706-08:00</updated><title type='text'>Libros para Ancash</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="color:#33cc00;"&gt;&lt;em&gt;Marcos Yauri Montero&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El inmortal novelista peruano Ciro Alegría en un pasaje de &lt;em&gt;El mundo es ancho y ajeno,&lt;/em&gt; presenta al alcalde de la comunidad de Rumi meditando sobre la educación de su gente. En su imaginación aparecen los niños parados en fila y él los va golpeando en la cabeza con un libro, porque se trata de educarse. El viejo alcalde piensa que así sería fácil llenar la mente de los niños de ideas y conocimientos.&lt;br /&gt;Recordar esta escena responde a la inquietud de un grupo de jóvenes escritores ancashinos que han iniciado la proeza de difundir libros en Ancash. En ese grupo se encuentran Daniel Gonzales, Antonio Cáceres, Omar Robles, Ricardo Ayllón y otros de quienes a falta de información no sabemos sus nombres. En el 2005 dieron comienzo a la proeza; editaron 20 títulos, algo aún no experimentado a nivel nacional. Todos los títulos fueron vendidos. Si pensamos con seriedad en esta jornada, toda alabanza queda corta. En un medio como Huarás, por ejemplo, cuyo mercado libresco es producto de la piratería en un 98 %, es un reto realizar una labor editorial. No hay librero o ambulante que en la ciudad venda originales, sino  productos bamba, cometiendo un delito de lesa cultura. Pues, vender libros bamba es restarle todo apoyo al escritor ancashino o nacional, conspirar contra la industria editorial produciendo desempleo, y atentar contra la salud visual de los lectores, sean niños, adolescentes de los colegios o jóvenes de las universidades, porque esas páginas están pésimamente impresas; y por otra parte envilece al libro que pasa a ser considerado  como objeto que luego de usado es descartable por inservible, como si fuese basura. Todo esto, sumado al vicioso uso de las fotocopias, que es otra de las formas de la piratería, tolerada por los educadores, conduce a  convencernos de que la cultura que se imparte en las instituciones es muy pobre, fenómeno que se homologa con la indiferencia de entidades, como por ejemplo las universidades y municipalidades. Ningún municipio ancashino ha demostrado interés, por ejemplo, por los libros del historiador Manuel Reina Loli, que deben ser publicados para que el pueblo ancashino conozca su historia. Al revés de otras municipalidades del país que publican los libros de los escritores de sus pueblos, los municipios huarasinos muestran una frialdad aterradora lindante con la barbarie. No se libra de esta conducta el INC, que se ha arqueologizado respondiendo al llamado del turismo, porque este es rentable en tanto que la edición de libros no es lucrativa.&lt;br /&gt;Este grupo de escritores, en breve va a  difundir un segundo paquete de obras. Se trata ahora de siete títulos: &lt;em&gt;La peruanidad del pisco,&lt;/em&gt; de César Ángeles Caballero; El apóstol indio, de Gotardo Almonacid; &lt;em&gt;La sublevación campesina&lt;/em&gt; &lt;em&gt;de 1885 y “El Amauta Atusparia”&lt;/em&gt; de Ernesto Reyna, cuya autoría corresponde al autor de esta nota; &lt;em&gt;Ilustraciones,&lt;/em&gt; de Guamán Poma de Ayala; &lt;em&gt;La magia del teatro&lt;/em&gt;, de Florentino Díaz; &lt;em&gt;Solo el puerto lo sabe&lt;/em&gt;, de Ricardo Ayllón; &lt;em&gt;Mishki Rimay&lt;/em&gt;, conjunto de cinco reportajes a escritores y poetas, más una biografía. Lo novedoso de esta colección es que cada título es un minilibro de 7.5 x 11 cm. y con precios de regalo. Cada volumen, pulcramente impreso en papel bond, con carátula de cartulina foldcote e ilustraciones a color del pintor Rogger Oncoy. Según nos han informado, la difusión de esta colección se iniciará en el presente mes, momento conmemorativo de un año más de la sublevación campesina de 1885 liderada por Atusparia y Cochachin. Es de presumir que el público va a recibir con alegría esta jornada.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-114195614469657013?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/114195614469657013/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=114195614469657013' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114195614469657013'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114195614469657013'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/03/libros-para-ancash.html' title='Libros para Ancash'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-114195555698979790</id><published>2006-03-09T17:41:00.000-08:00</published><updated>2006-03-09T17:52:37.030-08:00</updated><title type='text'>Las exploraciones pictóricas de Héctor Chinchayán</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/1600/chinchay_n[1].jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/200/chinchay_n%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;                                                                       Gustavo Tapia Reyes&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#ffccff;"&gt;Héctor Chinchayán Paredes (Chimbote, 1965) es un pintor de personalidad omnívora. Explora de todo acerca de lo que, paradójicamente, conoce, aunque espera al mismo tiempo obtener hallazgos. Encontrar lo que otros no quieren o se han negado a ver. Esto lo ha llevado entonces por diversos caminos, desde sus propios inicios como artista del pincel, tras su ingreso en 1988 a la Escuela Nacional de Bellas Artes, con dibujos a tinta a o lápiz, hasta ahora en que prosigue dándole a su pintura una amplitud temática que deviene en un mundo personal, autónomo, independiente, solo en parte explicable a partir de las exploraciones que incansable continúa realizando.&lt;br /&gt;Nadie que antes no se haya asomado a su pintura, puede negar esos íconos de nuestras culturas precolombinas (Chavín y Mochica en particular) que pueblan sus cuadros y de los cuales se ha apoderado lícitamente para subordinarlos a su poder creador. Es un pintor que ha retrocedido en el tiempo para ubicar esos elementos que estando dentro de nosotros, muchas veces pretendemos negarlo, en la presunción de que yendo primero hacia lo occidental podremos considerarnos más universales. Chinchayán, considerando lo contrario, se orienta por el pasado precolombino para desde ahí dirigirse a lo universal. Quiere que los demás sepan quiénes somos a partir de nuestras raíces, por eso en muchos de sus trabajos están presentes los personajes de rostros angulosos, narices aguileñas, ojos enormes, pieles cobrizas, inmersos dentro de una simbología que le otorga mayores significaciones potenciales.&lt;br /&gt;De ahí provienen sus exploraciones. El pintor, habiendo optado por los colores oscuros y densos, de tonos grisáceos, está en una saga que lo absorbe hasta individualizarlo. Nunca se ha conformado con el entorno inmediato que afecte sus retinas o que busque parecerse a alguno de sus idolatrados maestros sino que está en busca de una constante renovación, de jamás conformarse con lo alcanzado para tornarse repetitivo. Detesta la auto imitación y siempre va por encima de eso “dándole –parafraseando al poeta Mario Luna– duro al pincel para vivir la vida y la muerte, total qué importa ya”, con la diferencia de que a él le interesa no estancarse y proseguir superando a sus autorretratos, sus cristos, sus figuras infrahumanas, sus personajes precolombinos, sus manchas, sus colores y demás parafernalia que caracteriza a su pintura.&lt;br /&gt;Sorprende observar esos formatos de tela, cartulina folcote, dueles o canson, trupán, papel o madera común, inclusive tejas, que le han servido como soportes para plasmar sus obsesiones por los individuos fuertes, estilizados, profundos, de líneas perpendiculares, verticales, horizontales, rectas, curvas, que se muestran tal como son en un abierto desafío a cualquier lógica que pretende imponérseles, en detrimento de esa unidad que Chinchayán procura, teniendo de origen al hombre elemental que se torna expresivo en sus pinturas, insertándose en la naturaleza que habita con todos sus obstáculos, sus complicaciones, sus devenires y de la que, como Leonardo da Vinci, afirma tomar cada uno de sus colores. Es decir, tiende por lo bucólico a fin de transformarlo, no para solazarse con este o conjurarlo sino poniéndolo a su servicio y evidenciarlo con una mezcla de oscuridad que también puede derivar hacia una potente luz que, iluminando, a la vez enriquece.&lt;br /&gt;Y sorprende mucho más cuando nos dice que muchos de esos trabajos (a lápiz), a pesar de su diseño tan detallado, constituyen apenas estudios para cuadros de mayores dimensiones que algún día aguarda emprender. Quiere desbordarse con esos formatos que le permitan trabajar en dimensiones fabulosas, cósmicas, místicas, que igualmente no rechacen lo nuestro y donde las figuras aparezcan enraizadas en un número aproximado de unas ciento veinte (pensamos en algún cuadro de Ángel Chávez, por ejemplo), que en conjunto muestren una expresividad propia, libre, siempre anhelada. Chinchayán ansía transmitir en su pintura esos secretos que acaso lleva dentro en tanto ser humano que es y como un pintor de formación académica que también es, apoderarse de las dos más grandes vertientes que han marcado la pintura contemporánea: lo abstracto y lo figurativo, indistintamente. Nunca se hace problemas para abordarlos y en reversa a la generalidad, se ha decidido por la variedad que rompe con los esquemas que acaso se le quisieran imponer. “Yo no sé marcar fronteras –declara– igual me voy por aquí por allá, igual. Eso lo aprendí muy bien, me costó mucho sí, en el sentido de practicar mucho, entenderlo mucho, estudiar mucho”*. Y en eso sigue, negándose, por consiguiente, a dar por terminadas varias de sus pinturas, aunque sin obviar que considera que hay otras donde un trazo, una mancha demás, destruyen el producto.&lt;br /&gt;Sin embargo, quizás en razón de eso es un pintor tan insular que en Chimbote ha expuesto poco y solo en condición de invitado, tanto por la Asociación de Artistas Plásticos Unidos “Trazo” como por los organizadores del I Salón de Arte Contemporáneo, que tuviera lugar en junio del 2005, porque a él solo le importa el arte que desarrolla a una escala mayor como en esos días de mayúscula fecundidad en que, confiesa, puede llegar a pintar hasta 10 cuadros sin ningún problema, porque su vocación es tal que le incendia las entrañas y al pintor únicamente le resta darle las válvulas de escape en procura de la tranquilidad. Sostiene, en consonancia a su preferido Picasso, que el noventa por ciento es trabajo y lo restante es inspiración.&lt;br /&gt;Acorde con ello ha logrado acumular una cantidad de trabajos que (resulta increíble) no los ha presentado en ninguna exposición. Al parecer, esto resulta innecesario para Chinchayán, que se embarca siempre en explorar y explorar desde los temas que lo impelen y condicionan hacia los colores, dentro de una ilimitada búsqueda de un lenguaje pictórico que le permita ser el artista viviente, constante, indoblegable, que desde lo precolombino y, sin jamás perder su esencia, desde este lado ha ido madurando con los años hasta convertirse en un pintor que se proyecta fidedignamente hacia el ámbito universal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(*) De entrevista realizada por el autor en agosto del 2005.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/23178887-114195555698979790?l=tierradepromision.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tierradepromision.blogspot.com/feeds/114195555698979790/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=23178887&amp;postID=114195555698979790' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114195555698979790'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/23178887/posts/default/114195555698979790'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tierradepromision.blogspot.com/2006/03/las-exploraciones-pictricas-de-hctor.html' title='Las exploraciones pictóricas de Héctor Chinchayán'/><author><name>tierradepromision</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04207760417772896947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-23178887.post-114182547219554491</id><published>2006-03-08T05:37:00.000-08:00</published><updated>2006-03-08T05:44:32.196-08:00</updated><title type='text'>El baile de Reynoso: ritmo, sabor y mucha piel</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/1600/gocedelapiel.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4483/2369/200/gocedelapiel.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#999900;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#999900;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#999900;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Juan Carlos Lucano&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Lo que para muchos puede ser una ofensa o exaltación perniciosa del cuerpo, El goce de la piel no es más que una manera natural e inofensiva de disfrutar lo que tenemos tan cerca: la piel. En este libro, Reynoso fascina con la exhibición de un lenguaje engalanado que nos predispone al placer absoluto y sin reparos. Este acercamiento cautiva hasta llegar a convertir al lector en admirador del joven y atractivo Malte; asimismo, hace perder 
