viernes, octubre 27, 2006

Discursividad y poética intuitiva en "Rosas negras" de Juan Carlos Lucano


Ricardo Cotrina Cerdán

La poesía, al ser considerada como lenguaje esencialmente emotivo, está sujeta a una estructura lógica subjetiva y personal, a juicios de belleza y otros juicios de valor estético que podrían formularse como formas estilísticas.
En este sentido, Juan Carlos Lucano, en Rosas negras (Pisadiablo ediciones y Arteidea editores, 2005), asume la práctica de una poesía sumamente intuitiva, con un lenguaje poético quebrado, centrado en impresiones tropológicas encriptadas conscientemente.
Juan, desde sus inicios, enfrenta el ejercicio de una poemática instintiva que a mi juicio es autoconsciente y que nuestro intelecto percibe como un élan vital inevitablemente cerrada y deformada.
Todos los poemas muestran elementos simbólicos básicos que funcionan como imágenes que emergen del subconsciente individual del poeta. La búsqueda de actantes arquetípicos, en todos sus poemas, pretenden explicar la fuerza de sus escenas obscuras. En este marco de reflexión, su discursividad es autoexpresión y simboliza la morfología de su sensitividad, articulada a su vida emocional e historia, y recuperada para ejercer un acto de catarsis. Por ello, cada frase adquiere calidad de signo icónico con propiedades de valor psicoemocional, y que ilustra la naturaleza de la percepción intuitiva de realidades desconfiguradas que nunca inician ni terminan; y que, sin embargo, interprelan al lector de modo violento y con una fragilidad semántica que marca una distancia psíquica con la experiencia estética del lector. La interpretación del texto, por esta razón, debe intentarse desde el concepto de empatía, apelando a métodos introspectivos.
La estética analítica, en este sentido, ha de permitirnos reconstruir el mensaje poético que subyace en el discurso expresivo de Rosas negras con el fin de clarificar el lenguaje y resolver las dificultades semánticas que plantea.
En Rosas negras hay que admirar la expresión de lo más íntimo, de lo más raro, de lo más oscuro, como el efecto del relámpago y del estallido de las palabras del artesano en el yunque de la poética; los modos del inconsciente, el esfumino, los moldes quebrados de la sensibilidad, lo intraducible de la sensación y el pensamiento, el alma de las palabras y la virtualidad de sus vivencias; el sentido evocatorio, lo simple y lo sutil; los puntos suspensivos del subconsciente poético, su alquimia sensitiva y el duro acero negro que se funde en su discurso.
En síntesis, podría concluirse que, el principal valor de su poesía consiste no en lo que dice, sino en lo que sugiere y hace pensar. Su arte poético evocador es el arte emocional, que obra por sugestión, el que necesita, para ser sentido, de un receptor abierto que sea un alma instrumentada de inteligencia emocional.
Ricardo Cotrina Cerdán, es catedrático de Lengua y Literatura en la Universidad Nacional del Santa.