jueves, julio 06, 2006

Caracterización de los personajes femeninos en “La última mudanza de Felipe Carrillo”, de Alfredo Bryce Echenique


Ricardo Ayllón

La presencia de los personajes femeninos en las novelas de Alfredo Bryce Echenique siempre resultó crucial. En La última mudanza de Felipe Carrillo las mujeres constituyen piezas claves de la composición argumental, gracias al carácter apasionado del protagonista y la manera cómo la vinculación con estas (las mujeres) lo arrastran hacia decisiones que funcionan como percutor de los acontecimientos más inesperados.
La divertida trama de esta novela, además del humor apoyado en la excelente oralidad del narrador, se encuentra en la amalgama de eventos en donde los sentimientos personales no parecen encontrar tregua a partir del amor, la nostalgia, la confusión y esa calamitosa búsqueda de felicidad en la que cae el protagonista en todo momento.
A partir de estas premisas, es necesario un acercamiento directo a los personajes femeninos para lograr no solo compenetración y una lograda configuración de las vicisitudes emocionales del arquitecto peruano Felipe Carrillo, sino también una mejor comprensión del contexto argumental de la referida novela.
Liliane, Genoveva, Eusebia y Catherine, son los personajes femeninos de la trama de esta historia; los cuales, cada quien con características definidas y habiendo pasado por la vida sentimental de Felipe Carrillo (FC), infunden en la personalidad de este las más encontradas pasiones, productoras de aquellos desaguisados conductuales que le permiten oscilar permanentemente entre lo sensato e insensato.
Tomando como referencia el proceso lineal de la “vida” de FC (y no la forma como esta está planteada en la novela, en cuyo inicio son presentadas primero Genoveva y Eusebia y se ofrece un adelanto de la historia que se narrará), nos referiremos a Liliane, la primera mujer del arquitecto, quien arriba “muerta” al lector y solo en el recuerdo (desde la “actualidad” de los acontecimientos) de FC.
Liliane Chabrol ha sido la esposa de FC en Francia, joven estudiante con quien llegó a ser colega de profesión y crear el atelier Carrillo-Chabrol. Con ella parece haber conseguido una compenetración que llega hasta el final de la relación, cuando, al borde de la muerte, Liliane, comprendiendo el futuro desamparo del marido (peruano, desarraigado), le brinda unos últimos consejos, entre estos, uno que se entiende (y el narrador-protagonista lo ve igual) como uno de los desencadenadores-justificadores de la posterior conducta del protagonista: “Búscate una mujer madura y que tu desarraigo sea siempre tu libertad” (1988: 51). De este modo, Liliane le propone los dos móviles que aparentan ser los de su futura felicidad, pero no resultará así, pues esto solo funcionó durante su convivencia con ella. Y será precisamente aquella pretensión de rehacer su vida con el tipo de mujer que Liliane le ha aconsejado, lo que FC busca convertir en su última mudanza y nos “narrará” en esta historia.
He aquí un primer retrato de Liliane ofrecido por el narrador-protagonista. Ahora bien, que esta palabra (retrato) sirva como metáfora para referirnos a un segundo aspecto de la condición de Liliane, aquel que se nos brinda desde su “condición de retrato”, es decir desde la condición a la que lo somete el narrador-protagonista cuando nos empieza a hablar de “la pobre Liliane”, o sea la foto (el retrato) de ella trasladada del vestíbulo –en cuya pared se encontraba colgada (lugar preferencial)– al cajón del ropero (el confinamiento), y convertir así a Liliane en “la pobre Liliane”, es decir, en el pobre sujeto relegado al olvido. Y sin embargo, no está demás atender la sugerente observación de Ricardo Gutiérrez Mouat respecto a lo que un apelativo como “la pobre Liliane” puede representar desde referentes literarios: “Liliane es siempre ‘la pobre Liliane’, confundiéndole su identidad con la del anagrama de Paul Verlaine, quien se refería a sí mismo a ‘le pauvre Lélian’” (2004b: 342).
Pese a estos antecedentes, Liliane siempre inoculará una cuota de permanente presencia y llegará a la conciencia de FC (desde aquel cajón del ropero) como un ente fiscalizador, pues, finalmente, Liliane es “mi vida, mi pasado y, bueno, también mi presente y mi futuro un poquito” (1988: 85).
No obstante, el eje femenino central de la novela es Genoveva, periodista madrileña que conoce a FC cuando llega hasta el departamento en París de este para hacerle una entrevista. Genoveva, el personaje más desarrollado (por razones de espacio y protagonismo), que empieza siendo la mujer esperada (buscada) por FC, se convierte finalmente en el elemento antagónico (junto a su hijo Sebastián) del narrador-personaje (y por supuesto, también del narrador-autor, a efectos del requerimiento de un personaje antagónico para la eficacia de cualquier trama).
¿Y cómo ocurre esto?: el complejo edípico de Sebastián, al que en principio parece estar sujeta Genoveva (razón de la tragedia de FC), llega a revelarse finalmente como un complejo “compartido” por Sebastián y Genoveva. De este modo, Genoveva, quien ha producido los más diversos sentimientos y las más apasionadas decisiones en FC (como las de sus mudanzas entre París, Madrid y Colán), muestra la plenitud de características distintivas que se irán revelando de acuerdo con el proceso de la trama: de ser la “mujer madura” que Liliane le aconsejó buscar, Genoveva pasa a ser el objeto del deseo de FC, luego la madre incestuosa (o la otra parte de la “pareja más estable de Madrid”), y (como plenitud de lo anterior) aquella que consciente a su propio hijo a tener sexo con ella.
Así, si en principio y desde el subjetivismo de FC, Genoveva es el sujeto positivo que, entre otras reacciones, siente que ha producido una mejora en su vida (por ejemplo, el departamento y el barrio de su entorno parisino), y aún después (fracasados un primer intento de convivencia en Madrid, y, más tarde, una “luna de miel” que acabó en luna de hiel) él la sigue encontrando espléndida, su relación desmejora y se agota en el segundo intento de reconciliación en la playa peruana de Colán, pues se tratará de un viaje fallido ya que, tal como lo sugiere María del Pilar Hurtado, es “un recorrido que está pensado y proyectado desde la nostalgia” (1998: 60) de FC, lo cual resulta un contrapeso en su relación con Genoveva.
Asimismo, y siguiendo a Hurtado, en este intento final de FC y Genoveva por definir su relación: “se suman dos circunstancias ajenas, una atmosférica, ‘el Fenómeno del Niño’ que arrasa Colán y toda la comunicación con el exterior” y “el ‘fenómeno del niño de Genoveva’: (…) que arrasó todo intento de comunicación interior” (1998: 60) (las cursivas son nuestras).
En este sentido, resulta difícil independizar a Genoveva de Sebastián. La psicología de aquella, en muchos sentidos, estará sujeta a la de este y a la relación tan estrecha que ambos sostienen. La conducta controversial de Genoveva (entre la definición por el amor hacia FC y Sebastián), no puede explicarse sin recurrir siempre a ello. Y esto, por otro lado (ya desde el trabajo narrativo), porque, tal como nos lo recuerda Hurtado: “en última instancia, si Sebastián no hubiera existido o hubiera tenido una conducta ‘normalizada’, esta hubiera sido una historia feliz, y no habría merecido, entonces, un lugar en la literatura” (1998: 45).
Eusebia Lozanos Pinto, parece ser, en esta vorágine de contrasentidos sentimentales, la tabla de salvación de FC. Pero no es así. Ella es un personaje fascinante, cuya manera de aparecer en la historia y cuyas características de telurismo concedidas por el narrador-personaje parecen no caber en la trama. Su personalidad se distingue de tal forma de los otros sujetos femeninos, que Eusebia y su historia con FC bien podrían independizarse en una novela aparte. Ella es el resultado de, quizá, una actitud nostálgica del narrador-autor. Se ha dicho que Colán y lo que Eusebia representan constituyen el retorno al Perú en la novelística de Bryce Echenique. Es posible, y sin embargo, interesa también su presencia en lo narrado.
Eusebia, en principio y tal como llega a la trama, “ordena el caos emocional (de Felipe) y natural (de El Niño)” (2004b: 343). Sin embargo, al pretender aferrarse a ella, FC se encontrará frente a un problema social producido por la irreconciliabilidad de clases y el desarraigo de la que ya es presa hace mucho tiempo. Eusebia, desde que empieza siendo la cocinera de él y de la pareja madrileña Genoveva-Sebastián, en Colán, ya estará haciendo notar que una relación de amor con ella será otra derrota. Y quizá precisamente por ello, esta causa perdida, este amor imposible de clases, es la más tierna, apasionada y atractiva de las relaciones de FC.
Y es que esta bella mulata peruana del norte del Perú, sin embargo, consigue hacer un doble salvamento en FC: aquel salvamento de los peligros naturales (Fenómeno del Niño) y aquel otro de la “pareja perfecta de Madrid” que a estas alturas de la historia ya no representan nada para FC.
Y sin embargo, como ya hemos dicho, si nuestro protagonista sale liberado de la incestuosa Genoveva, caerá en una traba de discriminación social y racial a la que no podrá imponerse. En este sentido, es valedera la observación de Ricardo González Vigil respecto de la diferencia entre las características ocultas de las relaciones producidas con Genoveva, por un lado, y con Eusebia, por el otro; donde el saldo a favor es para Genoveva, protagonista de una realidad (la europea) en la cual es posible la existencia de lo que un FC peruano (sudamericano) puede considerar un tabú: “La discriminación resulta más fuerte que el tabú, ya que Felipe tiene que resignarse a perder a Eusebia, mientras que Genoveva mantiene su estable morbosidad con Sebastián” (2004b: 337).
Aunque, por su parte, Gutiérrez Mouat lo entiende del siguiente modo: “La situación edípica (en Colán) disuelve todo nudo cultural, y es justamente cuando se trasgreden las leyes culturales que aparece Eusebia para reanudar la relación entre sujeto y cultura” (2004b: 343). Eusebia-personaje telúrico es, en este sentido, la reconciliación con el orden normal de las cosas, porque ella es peruana y permite compartir ciertos rasgos culturales. La noción de identidad parece serle devuelta a FC, y llevada a ámbitos de intimidad sexual puede dar una apariencia de plenitud: “conocer el cuerpo aborigen es entrar a todo un nuevo orden cultural y asumir una identidad en función de él” (2004b: 344); sin embargo, “desde el momento en que la relación mezcla a patrón y sirviente la complicidad cultural se fragmenta en adhesiones clasistas (…) se trata de una infracción a la moral burguesa cuyas reglas Felipe ha internalizado y que determinan que la ley social triunfe sobre la ley del deseo” (2004b: 344). En este sentido, Eusebia comienza a ser la historia de un obstáculo en el que, para FC, la ponderación étnica es más importante.
Pero FC, como casi todos los personajes de las novelas de Bryce, no puede estar “desabrazado” mucho tiempo, y cuando los recuerdos que llegan con la lluvia se hacen demasiado dolorosos, corre hacia Catherine (un “afán” ya no amoroso) para buscar un salvamento a los amores fracasados.
Esta arabista francesa que FC encuentra en una panadería de un barrio árabe de París, resulta casi un espíritu gemelo, pues también vive un amor de melancolía por el ser amado (un jeque árabe), ubicado del otro lado de una frontera cultural.
La última mudanza de FC es al departamento de Catherine, donde vive el sosiego de curar heridas pasadas; a pesar de que en ambos se teje la diferencia de beber de la nostalgia (el recuerdo) de diferente modo: Catherine resulta una recordadora culta, es decir, alguien que deja salir la nostalgia a través de visitas periódicas al “Museo del Hombre” o amoblando su departamento al estilo árabe; mientras que FC es un recordador sentimental, lo cual está representado en las ampliaciones fotográficas de los amores perdidos.
En este sentido, Catherine podría ser solo el desdoblamiento de la personalidad de un perdedor en el amor como es FC, un perdedor que al final solo busca un espíritu gemelo (culto y/o sentimental) con el cual seguir conviviendo. ¿Es Catherine entonces la representación de una soledad?, ¿es tan solo el espíritu del narrador-protagonista desdoblado en dos? La respuesta quizá pueda apoyarse en la posibilidad de especular en Felipe Carrillo como un alter ego del autor y, a partir de ello, ubicarla en las siguientes confesiones de Bryce que nos llegan como una luz esclarecedora: “Siempre he creado parejas inestables. Y mi única y verdadera y fiel amante ha sido la soledad, la más fiel de mis amantes” (2004a: 63).

BIBLIOGRAFÍA

BRYCE ECHENIQUE, Alfredo. La última mudanza de Felipe Carrillo. Oveja Negra. Bogotá, 1988. Todas las referencias a la novela remiten a esta edición.

COAGUILA, Jorge, seleccionador. Alfredo Bryce Echenique. Entrevistas escogidas. Fondo Editorial Cultura Peruana. Lima, 2004a.

GONZÁLEZ VIGIL, Ricardo. “Tabú y discriminación en Bryce”, en FERREIRA, César y MÁRQUEZ, Ismael P., editores. Los mundos de Alfredo Bryce Echenique. Nuevos textos críticos. Segunda edición. Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Lima, 2004b.

GUTIÉRREZ MOUAT, Ricardo. “Travesía y regresos de Alfredo Bryce: La última mudanza de Felipe Carrillo”, en FERREIRA, César y MÁRQUEZ, Ismael P., editores. Los mundos de Alfredo Bryce Echenique. Nuevos textos críticos. Segunda edición. Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Lima, 2004b.

HURTADO PERALTA, María del Pilar. El espacio en la obra de Alfredo Bryce Echenique. Servei de publicacions Universitat de Lleida. 1998. www. Tdx.cesca.es/TESIS_UdL/AVAILABLE/TDX-0425101-171319/mphurtado_pt1.pdf.

2 Comments:

Anonymous Malcom X said...

NO ENTIENDO, USTEDES MISMOS SE CONTRADICEN. Leo en su presentación: "tierra de promisión
Un espacio alternativo ante la falta de pluralidad en los medios que difunden la creación y valoración artística y literaria en el Perú..." Y DE PRONTO ME ENCUENTRO CON UN POST QUE HABLA SOBRE BRYCE ECHENIQUE.
PLOP!!!
Deberían ser consecuentes con sus posturas conceptuales.

11:05 PM  
Anonymous Puertoelhueco said...

De acuerdo, tampoco me parece que anuncien pluralidad, multiculturalidad, etc, etc y de pronto encontremos un post de Bryce, ese es un verdadero Plop.

Los amigos que despertaron de la matrix

3:58 PM  

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